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Zen-budismo en la vida y en el trabajo
Venimos de una bacteria promordial, surgida hace 3.800 millones de años.
Leonardo Boff | Para Kaos en la Red | 19-9-2009 a las 22:09 | 1632 lecturas | 4 comentarios
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El zen-budismo puede significar una fuente inspiradora para el paradigma occidental en crisis, así como para la vida cotidiana. Y ello se debe a que el zen no es una teoría o una filosofía. Es una práctica de vida que se inscribe en la tradición de las grandes sabidurías de la humanidad. El zen puede ser vivido por las personas más diferentes, sencillas amas de casa, empresarios o personas religiosas de diferentes credos.

Para el zen-budismo, lo más importante no está en la razón, tan importante para nuestra cultura occidental, sino en la conciencia. Para nosotros la conciencia es algo mental. Para el zen-budismo cada sentido corporal tiene su conciencia: la visión, el olfato, el paladar, la audición y el tacto. La sexta es la razón. Todo se concentra para activar con la mayor atención posible cada una de estas conciencias, en las vivencias de cada día. Tener una actitud zen es discernir cada matiz del verde, percibir cada ruido, sentir cada aroma, darse cuenta de cada toque. Y estar atento a los devaneos de la razón en su movimiento imparable.

Por eso, el zen se construye sobre la concentración, la atención, el cuidado y la integridad en todo lo que hacemos. Por ejemplo, expulsar un gato de la poltrona, puede ser zen; también, soltar a los perros de la perrera y dejarlos correr por el jardín. Se cuenta que un guerrero samurai, antes de una batalla, visitó a un maestro zen, y le preguntó: «¿qué es el cielo y el infierno?». El maestro respondió: «para gente armada como tú, no pierdo ni un minuto». El samurai, ofendido, tiró la espada, y dijo: «por semejante falta de cortesía podría matarlo ahora mismo». Ahí le contestó con toda calma el maestro: «eso es el infierno». Con la calma del maestro, recapacitó el samurai, metió la espada en la vaina y se marchó. El maestro le gritó desde atrás: «eso es el cielo».

En medio de las diferentes situaciones, acabamos compartimentando nuestra vida. La actitud zen apunta a la completa integración de la persona con la realidad que vive. El zen busca el vacío. Pero ese vacío no es tal. Es más bien un espacio libre en el cual todo se puede formar. No nos podemos quedar atados a esto o aquello...

Cuando un discípulo preguntó al maestro «¿quién somos?», el maestro respondió simplemente apuntando al universo: «somos todo eso». Eres la planta, el árbol, la montaña, la estrella, el universo entero. Cuando nos concentramos totalmente en esas realidades, nos identificamos con ellas. Pero eso sólo es posible si quedamos vacíos y permitimos que las cosas nos tomen totalmente. El pequeño yo va desaparecienco, para que surja el yo profundo. Es entonces cuando sentimos que somos uno con todo.

Este camino exige mucha disciplina. No es nada fácil superar las fluctuaciones de cada una de las conciencias y crear un centro unificador.

La búsqueda de esta unidad originaria tiene una base cosmológica. Hoy sabemos que todos los seres provienen de elementos físico-químicos que se forjaron en el corazón de las grandes estrellas rojas que después explotaron. Un día estábamos todos juntos en aquel corazón incandescente. Guardamos todavía una memoria cósmica de esta ancestralidad nuestra.

Por otra parte, sabemos también que tenemos el mismo código genético de base presente en todos los demás seres vivos. Venimos de una bacteria promordial, surgida hace 3.800 millones de años. Formamos la única y sagrada comunidad de vida.

Al buscar un centro unificador, el zen nos invita a realizar este viaje interior. No hace falta decir que todo eso vale para todos, pero principalmente para mí.

Leonardo Boff

http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=346

 
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Comentarios (4)

#2.- al 1

20-09-2009 16:48

Ahí tienes el infierno.

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#3.- Para opinar, hay que leer el artículo

20-09-2009 19:48

El budismo Zen no es una religión como queda claro en el artículo, un poco de equilibrio no le viene mal a nadie.  He visto practicar Zen desde marxistas, ateos y fieles de muchas religiones, ninguno ha renegado del tiempo dedicado a esta práctica.

Valoración: 7    |  Avisar provocación

#4

21-09-2009 00:09

el 1 no ha entendido nada,  buen articulo.

Valoración: 2    |  Avisar provocación

#5.- nuestra espiritualidad

jucheano|21-09-2009 03:06

"El gusano de seda se muere, la mariposa vive, sin embargo no son dos seres separados, sino uno sólo y el mismo; con el hombre es lo mismo, sus falsas creencias han de morir, para que conozca la alegría del camino."

¿Acaso esta metáfora natural no es una manera sencilla de explicar la dialéctica?

La dialéctica explica que entre los contrarios existe también unidad. 1ª Ley de la dialéctica materialista: Unidad y lucha de los contrarios.
Los orientales  no tienen la dualidad idealista de cielo-infierno, de bueno-malo, de blanco-negro ni sentimiento de pecado, ni creen en el ojo del gran dictador del universo que todo lo ve, porque simplemente no existe tal dictador en un ángulo del universo lanzando truenos y relámpagos a los pecadores del mundo.

Cuando se llega a un nivel de conciencia, la religión pierde sentido porque en la unicidad no hay nada que re-ligar,, porque no hay nada separado, todo está unido.

Los occidentales se piensan superiores, desarrollados, civilizados, inteligentes, pero  esto no es más que eso, su forma de pensar, porque en los hechos   los que dominan la civilización occidental(los burgueses) lo que demuestra es que son unos reaccionarios, genocidas, ignorantes, salvajes y suicidas.

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