Cartel de la manifestación convocada por Queer Ekintza
Pier Paolo Pasolini fue un director de cine italiano. Sus películas supusieron una ruptura con las costumbres italianas de los años 60 y 70. Sin embargo, aunque tal vez sea una faceta menos conocida fuera de Italia, Pasolini también fue escritor, poeta y columnista. Intelectual marxista, heterodoxo y librepensador, polemizó en innumerables ocasiones con la izquierda mayoritaria en los 70, el PCI.
En sus últimos años de vida antes de ser asesinado en el 75, su actividad periodística estuvo obsesivamente marcada por denunciar lo que él llamaba “mutación antropológica” de Italia. Lo que según él el fascismo no había conseguido (cambiar sustancialmente a lxs italianxs), lo había logrado en pocos años el consumismo vehiculizado por la televisión, que él tildaba de “nuevo fascismo”. Y lo peor de todo, según él, era que la izquierda no había sabido reaccionar ante este fenómeno.
“No hay duda (se ve en los resultados) de que la televisión es autoritaria y represiva como nunca antes lo fuera medio de información alguno en el mundo. El periódico fascista y las pintadas en las granjas de eslóganes mussolinianos hacen reír: como (con dolor) el arado respecto al tractor. El fascismo, quiero repetirlo, no ha sido sustancialmente capaz de ni siquiera arañar el alma del pueblo italiano: el nuevo fascismo, a través de los nuevos medios de comunicación y de información (especialmente la televisión), no solamente la ha arañado, sino que la ha lacerado, violado, enfeado para siempre...” (1)
Pasolini también analizó la naciente tolerancia sexual de aquellos años. En un país fuertemente influenciado por el Vaticano y gobernado desde los años 40 hasta finales de los 80 por la democracia cristiana, esta nueva libertad sexual suponía una ruptura con las costumbres italianas. Para Pasolini este fenómeno era al fin y al cabo otro efecto del consumismo: en contra de los valores tradicionales, nuevos modelos de comportamiento se iban imponiendo por medio de la televisión.
“(…) El problema de la homosexualidad se inserta en el contexto de la naciente tolerancia (existencialmente, en la práctica, ya afirmada, aunque las leyes como de costumbre vienen retrasadas): tolerancia que tiene que ver con las relaciones heterosexuales (contraceptivos, aborto, relaciones extramatrimoniales, divorcio, -al menos en Italia- relaciones sexuales entre adolescentes); y uniendo al final todo esto al problema (político) de las minorías.
Yo no creo que la actual forma de tolerancia sea real. Ha sido decidida “desde arriba”: es la tolerancia del poder consumístico, que necesita de una elasticidad formal total en las existencias, para que los solteros se conviertan en buenos consumidores. Una sociedad sin prejuicios, libre, en la cual las parejas y las exigencias sexuales (heterosexuales) se multiplican, es en consecuencia demandante de bienes de consumo. (…).
Se equivocan (…) quienes esperan que la tolerancia incluya entre sus objetivos también a la homosexualidad: ello ocurriría si se tratase de una tolerancia real, conquistada desde abajo.” (2)
Nuevas libertades sexuales establecidas por los medios de comunicación capitalistas para crear nuevos nichos de mercado. No sólo había que tener pareja (“unidad básica de consumo”), sino que además se toleraba la infidelidad, otra ocasión para consumir, o el divorcio, otra oportunidad de crear una nueva pareja con sus consecuentes gastos. Había terminado la época de la austeridad.
Pasolini se quejaba de que la tolerancia sexual de la época no incluía a “las relaciones homosexuales”. Lo no heteronormativo no era rentable, por lo que no existía una imposición de modelos de comportamiento al respecto. ¿Para qué, si no había nada que vender?
En el siglo XXI la libertad sexual impuesta por el capital ha llegado a gays y lesbianas. Pero digo a gays y lesbianas y no a las personas que no seguimos la norma heteronormativa. Gays y lesbianas son esos nuevos modelos que la televisión (vehículo del capital) nos ha impuesto, modelos tolerados esta vez porque al parecer ahora sí, ahora son rentables. Y como son rentables son buenxs. Ese gay o esa lesbiana modélicxs van a la moda, cumplen sus modelos corporales (van al gimnasio, se depilan, se broncean), decoran con gusto su casa y visitan bellos lugares en vacaciones. Los gays y las lesbianas se valoran según su consumo.
Un ejemplo cercano de esta asimilación por parte del sistema capitalista de gays y lesbianas es la manifestación del “Orgullo Gay” de Madrid. Carrozas con propaganda de marcas de modas llenas de cuerpos obedientemente cumplidores de los modelos estéticos impuestos hacen una marcha por la ciudad, es un carnaval, ya no es una manifestación. Los grupos combativos quedan diluidos entre músculos y espónsores.
Algunxs nos negamos a esto. Nos negamos a ser gays y lesbianas. Algunxs queremos organizar lo que Pasolini llamaba la “tolerancia real”: la conquista desde abajo de nuestros derechos. Derechos para toda la ciudadanía, no para colectivos estrechamente acotados en clasificaciones. Queremos conquistarlos, no que nos los regalen las instituciones en forma de subvenciones a cambio de ser muy cívicxs, ni que nos los vendan empresas privadas a cambio de su vacío modo de vida. En fin, que algunxs queremos luchar por la liberación sexual desde el anticapitalismo.
Por eso yo este año, en Bilbao, asistí a la manifestación del 28J, en que se celebra el Día por la Liberación Sexual. Y además asistí a la convocatoria de Queer Ekintza, colectivo bilbaíno que decidió no sumarse a la manifestación de la coordinadora oficial, año tras año más institucionalizada y mercantilizada.
Yo este año fui a la manifestación alternativa: “Por un 28J reivindicativo y anticapitalista. Borroka gehiago eta karroza gutxiago!”
 
Yuri Rueda Estévez es miembro de Queer Ekintza y de Ezker Alternatiboa
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#1
29-06-2009 16:52
Acaso los homosexuales del siglo pasado consumían menos?
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#2
29-06-2009 23:31
Al nº 1 has entendido algo del texto???, me parece una explicación terriblemente sincera, terriblemente clara, y pedagogica, muchas gracias al autor. Pero no es cierto que en el ejercicio de las libertades tambien deben de tener cabida gays y lesbianas que quieran seguir el modelo estetico y consumista que nos venden?
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#3
Gay Anticapitalista|30-06-2009 01:00
estupendo articulo. zorionak, pozten naiz irakurtzeagatik.
una puntualizacion, el cancer de la mercantilizacion del Orgullo no es exclusiva de Madrid. por desgracia Barcelona, Valencia y Sevilla tambien la padecen. con el apoyo de IU, ICV y ERC. los gays a sueldo del PsoE ya no sorprenden a nadie de lo bajo que pueden llegar a caer con tal de hacer carrera politica personal.
numero 1, la diferencia con los gays del siglo pasado es que no aspiraban a liberarse a traves del consumo, sino con la lucha hermanada a la de otros colectivos sociales.
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#5
Yuri Rueda|30-06-2009 11:08
Al número 2. Desde luego que tienen que tener cabida en el ejercicio de sus libertades sexuales.  Pero si aspiramos a una liberación desde abajo (con un movimiento organizado), si aspiramos al socialismo, no podemos permitir que el consumo sea el eje central de identificación de las sexualidades que divergen de la mayoritaria (o heteronormativa, que diríamos algunxs). Y menos aún de las luchas (o mejor dicho de la neutralización de las luchas) de liberación. De verdad, os invito a que echéis un ojo a cualquier portada de revistas como Zero. Es vergonzosa la obscenidad con que igualan modelos corporales y de consumo con derechos; es el más puro neoliberalismo: ahora que podéis salir del armario sois LIBRES de consumir lo que queráis.
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#6
01-07-2009 14:16
A ver, aver, a ver, y porqué van a querer los homosexuales liberarse mediante el consumo, te refieres a lo que cuestan las carrozas del día del orgullo gay, los productos propios de la metrosexualidad...?
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