UNA VEZ MÁS, las elecciones que se aproximan refrendarán el viejo aserto que ha caracterizado a gran parte de la historia política chilena. ¿Qué se vota cuando se vota? ¿Se vota apoyo a alguien o es mayor rechazo lo que finalmente se sufraga? Lo pregunto porque circula entre muchos ciudadanos la idea de “castigar a la Concertación, votando por Piñera”.
La inquietud no es nada novedosa, ya está dicho en la primera línea, pues en muchas otras ocasiones ocurrieron eventos similares.A objeto de no rasguñaramarillentas páginas de nuestra historia política, bastará recordar los comicios municipales del año 2008 aquí en Coltauco, pues en ellos hubo un guarismo electoral que en absoluto puede ser adjudicado alactual alcalde Rubén Jorquera merced a supuestas “características positivas del candidato (que era bastante desconocido en la comuna, asunto que por ser cierto e innegable le sigue molestando cuando alguien se lo recuerda) y al buen programa prometido” sino, por el contrario,a que la gente estaba ya hasta más arriba de la coronilla con las continuas administraciones de la derechista Rosa Vial, las cuales, siendo sincero y directo, comenzaban a mostrar evidentes signos de corrupción –a espaldas de la alcaldesa- gerenciados por algunos de sus funcionarios de confianza.
Cuando una autoridad cierra los oídos y se niega a escuchar la voz del pueblo, suele ocurrir que tarde o temprano (generalmente, temprano) un nuevo personaje ocupará el puesto del que disfrutaba el porfiado sordo. Y para no perdernos en recovecos, digamos que la Concertación de Partidos por la Democracia viene sufriendo de tozuda sordera y evidente miopía desde hace quince años… por lo menos.
Cuántas veces, a esa Concertación, se le avisó, se le anticipó, se le aconsejó, se le previno, se le criticó, respecto del ‘familisterio’ usado como fórmula política de gobierno; cuántas veces también se le recordó que en las elecciones donde ella resultó gananciosa el pueblo determinaba que no quería un sistema económico clasista, depredador, creador debrechas insalvables.
Y cuántas otras veces se le envió recados vía prensa para que desde La Moneda se tomaran las medidas necesarias en orden a detener el avance de los monopolios financieros y se apoyara, de hecho y de derecho, a las organizaciones sindicales, a los trabajadores del campo y la ciudad, a las etnias originarias, a las fundaciones y grupos que luchan defendiendo el delicado y débil medio ambiente, etc., etc.
Sin embargo, nunca hubo respuestas positivas a esas demandas. Poco a poco fue quedando claro que el bloque oficialista llamado Concertación estaba dirigido, desde el año 1990 a la fecha, por un grupo de políticos ‘renovados’ que decidieron aprovechar el sentimiento de apoyo que manifestaba hacia ellos la población, luego de tantos años de dura tiranía, para planificar su entrega total a los dictámenes del ‘gran señor dólar’, transformándose en verdaderos mayordomos de la derecha económica y del empresariado transnacional.
Hoy día, el pueblo –que de tonto no tiene un pelo (pero de desinformado tiene incluso chasquillas)- está dispuesto a aceptar que la derecha dura, la económica, la clasista, la predadora, la antidemocrática, se haga del gobierno y administre directamente el gallinero, sin la presencia de aquellos dirigentes concertacionistas lacayos que mintieron y traicionaron al país trabajador para privilegiar sus personales posiciones económicas.
Hoy día, el pueblo, cansado de tanta demagogia, de tanto contubernio a sus espaldas y de tanta corrupción asociada y compartida por el duopolio binominal, parece estar proclive a dejar que todo se vaya por el alcantarillado y que la derecha se tome el gobierno para que las conciencias despierten, las fuerzas de la izquierda y del verdadero progresismo se reagrupen dejando fuera a losyanaconas conocidos, y la gente se decida por fin a luchar para abrir una nueva alborada dentro de cuatro años.
Hay algo que muchos analistas tienen claro y coinciden plenamente en ello:sólo el triunfo de la derecha –el triunfo de Sebastián Piñera- provocaría (involuntariamente, por cierto) que el mundo sindical se viese en lanecesidad imperiosa de volver a estrechar filas y parir una central laboral única, nacional, fuerte y autónoma, con la cual podría imponer sus términos de exigencias legales en beneficio de sus organizaciones menores (sindicatos) tomándose las calles y deteniendo el andar de fábricas, packings, fundos, universidades, liceos, transporte urbano, locales comerciales, supermercados y malls… al igual que el histórico ‘Comando Nacional de Trabajadores’ lo hizo contra la dictadura pinochetista los años 1982-83, logrando finalmente que el tirano estableciera –con mano temblorosa y aguada valentía- el itinerario hacia la transición democrática y hacia el plebiscito de 1988.
E incluso, claro que sí, imponiendo la ideacada vez más aceptada entre los chilenos respecto de estructurar una Asamblea Constituyente que comenzara a redactar una nueva Constitución Política del Estado. Pero ello se lograría sólo de una forma: por la fuerza de las razón y de la presión laboral, a través de huelgas, paros y tomas de fábricas, calles y campos. No hay otro camino.
DESPUÉS DE DICIEMBRE HAY OTRA REALIDAD
Por cierto, una vez finalizado el proceso eleccionario de diciembre, la política chilena será muy distinta a la que hoy conocemos. Poca duda cabe que los viejos ‘tres tercios’ regresarán en gloria y majestad, y con ellos vendrá un agregado –un ‘bonus track’, dicen los jóvenes- que será el mundo sindical reavivado por la propia argamasa patronal e impulsado –también de forma involuntaria- por las traiciones del concertacionismo entreguista.
No importará quién sea el ganador en diciembre, pues Piñera, Frei y Enríquez Ominami son parte activa de la misma sociedad que ha estructurado esta especie de dictadura perfecta disfrazada de seudo democracia, de este ditiritambo predador y clasista vestido con ropajes de falso progresismo.
Pero no cabe duda que solamente un gobierno en manos del empresario Piñera podría gatillar el renacimiento de un sindicalismo poderoso, luchador y consciente, cuyas acciones lograrían poner en real jaque a todo el establishment neoliberal obligándolo a signar acuerdos y leyes en beneficio de las masas trabajadoras y del país.
Años después, terminado el gobierno que se iniciará en marzo del 2010, quien llegue a La Moneda deberá consensuar, primero y siempre, con las organizaciones de trabajadores, porque de otra laya le serácasi imposible administrar Chile para privilegiar los réditos que aguardanlas empresas transnacionales que han hecho de nuestro país una verdadera Sodoma/Gomorra del capitalismo salvaje.
En palabras simples, nunca más ministros de hacienda impuestos por Estados Unidos y por el FMI (como Aninat, Eyzaguirre y Velasco), nunca más pelafustanes política y económicamente fascistas como Mónica Jiménez (para conocerla basta abrir este link: http://www.kaosenlared.net/noticia/chile-docentes-ministra-indecente)
Nunca más nada de ello… pero, para lograrlo, primero es necesario que los trabajadores, los técnicos, los profesionales, los campesinos, los estudiantes y los pobladores, se organicen creando una central nacional, un referente único, fuerte, independiente y autónomo, muy superior a esta enclenque CUT que ha estado dirigida por ciertas correas de transmisión concertacionistas enquistadas en el cuerpo de un Arturo Martínez, lacayo también de su propio partido y de los gobiernos entreguistas del mayordomazgo socialista-pepedeísta-democristiano, pro sistema neoliberal y encubridor del escenario de corruptelas y familisterio que caracteriza a las administracionesdel falso progresismo.
Quizás hoy, como nunca antes, la figura de Clotario Blest se haceindispensable, pues la última esperanza para el pueblo de Chile –al igual que en épocas pretéritas-vuelve a estar en las filas de los trabajadores organizados.
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#1.- Realmente no creo que se masifiquen las movilizaciones.
27-10-2009 04:43
La dictadura, y los lacayos del empresariado dueños de la patria, se encargaron de desarticular al movimiento sindical para evitar demandas sociales, que afecten las utilidades de la minoría. Si a ello agregamos la corrupcion generalizada dentro de los sindicatos, el panorama se presenta incierto.
Mientras el pueblo tenga para cigarrillos, cerveza, comida y con suerte, casa y un autito, dificilmente podremos esperar una toma de consciencia, que genere movilizaciones por demandas insatisfechas por décadas.
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#2
everaldo|29-10-2009 16:34
tranquilein john wayne, Piñera lleva dos meses estancado en el 38% de intencion de voto ya va cuesta abajo y nica será pdte. de chile. En 2ª vuelta al empresario mentiroso y ladrón le volarán lo que es raja. La derecha lleva 50 años sin ser gobierno y deberá esperar otros 50 años para llegar a la moneda por la via democratica.
Valoración: 2
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