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¿Y después del 12-D, qué?
Hay quien afirma que hay un antes y un después de la manifestación sindical del 12-D. Puede que sí pero posiblemente su contenido sea muy diferente del esperado por sus promotores
Marat | asaltarloscielos.blogspot.es | 15-12-2009 a las 18:06 | 1952 lecturas | 15 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/y-despues-del-12-d-que
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Movilizarse para negociar y negociar con qué objetivos

Hemos sabido sólo un día después que la manifestación sindical de UGT y CCOO que discurrió el pasado sábado 12 de Diciembre por las calles de Madrid apenas contó con la presencia de algo más de 30.000 trabajadores (1). Eso a pesar de contar con “350 organizaciones y colectivos adheridos a la convocatoria y 650 autobuses y 21 trenes para traer a Madrid a manifestantes de toda España” (2) O sobraron medios de transporte o faltaron manifestantes o ambas cosas a la vez.

De alrededor de unos 200.000 liberados sindicales en España, el 80% de los cuales pertenece a las dos centrales mayoritarias convocantes, ni siquiera el 15% de ellos ha asistido a la manifestación del pasado sábado. Y ello a pesar del viaje turístico gratis a Madrid.

Por otro lado, tampoco la región de Madrid pareció, en modo alguno, aportar la masa de trabajadores que otras zonas del país no suministraron a la movilización.

Cabe avanzar algunas primeras conclusiones respecto a esta menguada concurrencia de trabajadores el día 12-D:

  • Hay algo más profundo que el no funcionamiento del aparato de propaganda y movilización de CCOO y UGT: hay una fractura evidente de la conexión entre ambos sindicatos y la clase trabajadora española.
  • Es más, hay una quiebra incuestionable de la capacidad de CCOO y UGT de conectar con su propia afiliación
  • Más aún, se está rompiendo la conexión entre la cúpula sindical de ambas organizaciones y sus cuadros representativos: secciones sindicales, miembros de comités de empresa, delegados, liberados,...
  • Pero analicemos algunos aspectos de la trastienda de la manifestación, para tratar de entender qué había detrás de la misma.

    El lema de la manifestación, evidentemente moderado, no era otro que el de “Que no se aprovechen de la crisis, el trabajo lo primero, por el diálogo social”. La última parte de la propuesta evidenciaba los límites de la misma: sentarse en una mesa de concertación Gobierno-sindicatos-patronal. Significativamente, los líderes de ambas organizaciones y sus aparatos de comunicación se ocuparon de que sólo la primera parte del lema se socializase en los medios (“que no se aprovechen de la crisis”), dejando en un plano mucho más secundario, la segunda (“el trabajo lo primero”) y mucho más lo segundo (“por el diálogo social”). ¿Guiño izquierdista que compensase su pusilánime trayectoria ante la patronal durante, como mínimo, todo el período en que la crisis viene golpeando a los trabajadores?

    Por si el lema de la manifestación no era lo bastante claro, el secretario general de UGT había declarado: “los sindicatos tenemos que hacer un esfuerzo en la negociación colectiva”. El secretario general de CC.OO, Ignacio Fernández Toxo, confió en poder "sentarse a hablar seriamente" con la CEOE antes de que acabe el año”. Cuando, ante el horizonte de una negociación, una de las partes ha dejado pasar un largo período sin presionar –sólo refiriéndonos a la crisis capitalista, todo el tiempo desde que oficialmente el Presidente del Gobierno Zapatero decidió admitir que había crisis económica en España, aunque los datos fuesen desde tiempo antes tercos: va para dos años- a la otra, sin ejercer una fuerza que condicione los contenidos de la negociación, las expectativas para esa parte claudicante de su capacidad de presión y movilización no pintan nada bien.

    Y sentarse a la mesa de negociación con la patronal ¿para qué, con qué objetivos?

    Oficialmente, tanto UGT como CCOO se han movilizado por una negociación con la CEOE en defensa del empleo. Concretamente Toxo ha declarado que "los salarios, los beneficios empresariales y el empleo deben ser las bases para un acuerdo plurianual de convenios” y que es “importante buscar alternativas al despido” y ha mencionado como ejemplo al “modelo alemán” aunque explicó que estas propuestas consistentes en la posibilidad de que las empresas puedan reducir la jornada laboral mientras el Estado compensa a los empleados por las horas no trabajadas, se dan en muchos países europeos y también en Estados Unidos (3).

    Anteriormente, en declaraciones a la Cadena Punto Radio, el secretario general de CCOO declaraba: “Nosotros, en principio, no creemos que en la reforma laboral esté llave para la creación de empleo pero tampoco rechazamos la posibilidad de revisar la situación de conjunto” (4) El grado de contundencia en la respuesta puede indicar el nivel de flexibilidad de los sindicatos, o al menos de CCOO, en la negociación con la CEOE. Enorme, según se intuye.

    En el mes de Octubre, después de más de un año y medio de EREs firmados con la patronal de casi todos los sectores, declaraba Toxo en relación a su descarte de una Huelga General contra la patronal: “Haríamos unflaco favor a la gente que representamos y al país”. A cambio, algo que tenía que dar, para no evidenciar aún más, si eso era ya posible, en esas fechas, la renuncia del sindicalismo mayoritario a la combatividad frente a la crisis capitalista y su repercusión sobre los trabajadores:"Queremos demostrar el malestar de cientos de miles de trabajadores en contra de las medidas que propone la CEOE" (5). Esa declaración era en relación a la preparación de la manifestación del 12-D. Parece que no han sido cientos de miles de trabajadores los que han respondido a su convocatoria.

    Por su parte, Cándido Méndez, secretario general de UGT, declaraba un día antes de la manifestación que en el año 2010 las opciones ante la crisis son “controlar la crisis o padecerla, y nosotros consideramos que debemos iniciar un camino para controlar la crisis económica, recuperando el Diálogo Social bipartito y estableciendo un compromiso por parte de las Administraciones Públicas para mantener el gasto social, para desarrollar iniciativas públicas, para recuperar los empleos en nuestro país y para reorientar nuestro patrón de crecimiento” (6) Justo las recetas en las que los trabajadores hace tiempo que van creyendo menos no porque la inversión del gasto social no sea necesaria, que lo es y mucho, sino porque la patronal viene demostrando de largo que no necesita el Diálogo Social para imponer sus “soluciones”: el despido libre permitido por el Gobierno y no combatido por CCOO y UGT.

    Méndez en Noviembre de 2008 hacía un llamamiento a gobierno, sindicatos y empresarios para que "configuren un escenario que permita definir el cómo se va a salir de la crisis para hacerlo en mejores condiciones de como hemos entrado en esta situación". Y añadía algo más, muy importante, por su significado: para afrontar la crisis hay que empezar por el "reconocimiento del propio protagonismo" de los sindicatos y por el valor de la "negociación colectiva" e insistió en la necesidad de que los sindicatos aprovechen esta coyuntura económica para "recuperar la cultura del trabajo y realzar el papel de las organizaciones sindicales y de los derechos sindicales" (7). Méndez estaba acusando el golpe de la patronal. Ésta hace tiempo ha descubierto que un sindicalismo que no se apoya en sus afiliados y en la movilización, debilitado y aburguesado por unas prácticas centradas ante todo en las declaraciones públicas, subvencionado por la administración y domesticado desde sus cúpulas hasta buena parte de sus secciones sindicales y comités de empresa, le es cada vez menos necesario para meter en cintura a una clase trabajadora asustada por los altos índices de paro y resignada a aguantar el diluvio de la crisis capitalista que se abate sobre sus cabezas. Y consciente de no necesitar interlocutor sindical, la CEOE ha venido ignorando los llamamientos a sentarse en unas mesas de negociación en las que no está dispuesto a ceder ni siquiera las migajas que estos sindicalistas profesionales le piden, que no le exigen.

    De hecho, el presidente de la Comisión de Relaciones Laborales de la CEOE, Santiago Herrero, ya apunta en esa dirección: Durante su intervención en la Conferencia Empresarial 2009, organizada por la CEOE, Herrero cuestionó que la negociación colectiva sea "bastante" para facilitar acuerdos que permitan administrar los recursos humanos de manera "más flexible y operativa". En caso de no adoptar esta política, consideró que los convenios colectivos "se agotarán en sí mismos" debido, en su opinión, a la falta de capacidad para pactar (8)

    Pero por si Santiago Herrero pudiera parecer poco representativo de los deseos de la CEOE en cuanto a los objetivos de superar los convenios colectivos como modo de negociación entre los trabajadores y la patronal, su presidente, Díaz Ferrán, es más claro al respecto: avanzar hacia el “establecimiento de "convenios individuales", pactos entre el contratador y el trabajador al margen de los convenios colectivos” (9

    De ahí a la pronta superación del modelo de negociación colectiva, de los convenios sectoriales y de empresa y a la apuesta por sistemas de acuerdos individualizados empresa-trabajador (“esto son lentejas...”) hay menos pasos de los que parecen y la CEOE se encamina a darlos.

    El primero de ellos es desligar del IPC las subidas salariales en los convenios para sustituirlo por alzas en función de la productividad.

    El segundo, al menos desde inicios del presente año, el bloqueo de los convenios y de la aplicación de los sectoriales ya firmados a nivel estatal por parte de las diferentes secciones regionales adheridas a la CEOE, a pesar de ser de obligado cumplimiento.

    El objetivo es demostrar la incapacidad de CCOO y UGT de imponer acuerdos a la patronal y poner en evidencia su debilidad, no sólo representativa sino de presión y movilización, salvo en la administración y las principales empresas del país.

     

    Pero las explicaciones de los locuaces dirigentes sindicales ahondan aún más en otrasintenciones subyacentes en la pasada manifestación. Se trata de ese tipo de intenciones que no suelen aparecer expresas en la cabecera de pancarta. En declaraciones a la Cadena SER ambos restaron importancia a que Zapatero, saludara al de la CEOE, Díaz Ferrán, en la presentación del Informe Económico de 2009 de la oficina económica de La Moncloa. “Méndez consideró que es de gente educada el saludar, pero matizó que lo "importante" es lo que se dice y, en su opinión", el Gobierno no está planteando la reforma laboral "como la madre de todas las soluciones” (10).

    Aquí aparece una primera plasmación del modo en que los sindicatos desvinculan en sus reivindicaciones el plano de la lucha contra el papel antiobrero de la patronal de las políticas llevadas a cabo por el Gobierno.

    Dicho de otro modo: salimos a la calle contra la patronal pero queremos evitar que nuestras movilizaciones puedan aparecer como una condena de la política de Zapatero respecto a los costes sociales de la crisis.

    La entrevista realizada en Cuatro por Iñaki Gabilondo a Cándido Méndez es muy esclarecedora al respecto.

    Gabilondo inicia su primera pregunta con una andanada que toma en cuenta la complicidad sindicatos-gobierno: “Señor Méndez, dicen que es usted una especie de Vicepresidente Cuarto del Gobierno, que está ayudando y apuntalando mucho al Presidente Zapatero”. La respuesta de Méndez no deja demasiada sombra de duda al respecto: “Bueno, quien dice eso no me quiere bien a mí. Sobre todo a quien no quiere bien es al Gobierno (...) Lo que me preocupa sobre todo y fundamentalmente es que en el fondo hay un mensaje profundamente antidemocrático en tanto en cuanto se pretende socavar la legitimidad democrática del Gobierno de la nación” (11)

    Es decir, si surge una crítica respecto de la falta de independencia de los objetivos sindicales frente a los del Gobierno uno es antisindical (“quien dice eso no me quiere bien a mí”) y además no es demócrata (“hay un mensaje profundamente antidemocrático...se pretende socavar la legitimidad democrática del Gobierno de la nación”). Traga y calla.

    Pero Gabilondo continúa en la misma entrevista por los mismos derroteros: “Señor Méndez, en la actual situación por no abandonar a su suerte a los más débiles (jabón con pompas) ha sido una apuestaque no todo el mundo ha valorado suficientemente. Yo sé que el sindicalismo sí. Me gustaría que nos la comentara”. La respuesta de defensa por parte de Méndez de la política económica del Gobierno Zapatero es en esta ocasión mucho más descarada y obvia: “Efectivamente, me parece que hay un contraste muy agudo en la estrategia de lucha contra la crisis económica de este gobierno en relación con gobiernos anteriores que han tenido que afrontar crisis económicas de mucha menor profundidad que ésta. El hecho de que haya puesto como prioridad el mantenimiento del gasto de protección social y garantizar la protección por desempleo y, por lo tanto, posibilitar que el sacrificio de la crisis económica no recaiga prácticamente de manera exclusiva sobre las personas que están en peor situación, yo creo que es algo a valorar”. Nada que decir sobre las ayudas económicas a la banca, al sector del automóvil o al de la construcción, mientras el gobierno de la nación permitía ERE tras ERE en muchos de los sectores receptores de esas ayudas extraordinarias.

    Estas declaraciones eran realizadas sólo 8 días antes de la manifestación del 12-D. Estoy convencido de que no han tenido precisamente un efecto movilizador hacia ella.

    Por el contrario, la conciencia social que ha ido extendiéndose día a día entre los trabajadores es la de que, al margen de las coberturas de desempleo, el “toma y calla” del desastroso “regalito” de los 420 € y las obras de infraestructura con cartel de Gobierno de España, la política gubernamental ha consistido, al igual que la sindical, en un dontancredismo ante la patronal, acompañado del efecto estereofónico de múltiples declaraciones de prensa para la galería y el consumo interno de la cla pero sin otro tipo de firmeza ante los grandes culpables de la crisis.

    Durante el primer gobierno Zapatero, mucho antes de que estallase la crisis económica, el sindicalismo mayoritario español estuvo desaparecido sin combate. Lejos de fortalecerse, de realizar una labor didáctica de concienciación de los trabajadores, de imprimir una práctica de lucha y movilización (estábamos aún en la época de los préstamos bancarios “per tutti” y del feliz horizonte hacia el propietariado universal por parte de los trabajadores españoles que consumían a crédito), CCOO y UGT dormitaban cómodamente en el reino de los justos. ¿Para qué hacer sindicalismo si ya teníamos al más progresista de los gobiernos del mundo mundial que nos ofrecería un feliz mañana de segunda residencia en Gandía y múltiples cacharritos tecnoelectrónicos para solaz y disfrute de los gozosos concurrentes al hipermercado de utopía consumista mediante tarjeta de crédito?

    Debilitados, despolitizados, acomodados y amodorrados, por un sindicalismo de gestión (venenosa palabra importada del mundo capitalista), pacto, concertación y dádivas por representación sindical, ejercido durante largos lustros por los Antonio Gutiérrez, José María Fidalgo o los Cándido Méndez de turno, la crisis económica ha puesto en evidencia que, más allá de unos eficaces gabinetes de prensa y un cada vez más mermado aparato de “agitprop”, en el suelo del sindicalismo mayoritario y domesticado español ya sólo crecen algunos hierbajos pero ninguna flor de esperanza en un mañana más justo, emancipatorio e igualitario.

    En resumen y para fijar posición:

  • El modelo sindical de CCOO y UGT no funciona en esta etapa de la crisis capitalista. Es una herramienta inútil para la defensa de los intereses de los trabajadores.
  • Mientras los años de bonanza económica han estado presentes, el espejismo de que unsindicalismo de concertación, despolitizado, de sustitución de la movilización en la calle por 5 minutos en los medios de comunicación, de demandas casi exclusivamente salariales, negociación y confusión de los objetivos de los trabajadores (negación del sindicalismo de clase) con los de la empresa parecía funcionar.
  • La crisis ha puesto en evidencia el vacío vital, la ausencia de vida sindical de unos aparatos burocratizados, la distancia entre una casta favorecida de sindicalistas liberados y una base afiliativa cuya motivación principal de pertenencia es, cada vez más, estar “protegido” en el caso de que vengan mal dadas. Pero ese beneficio se ha evidenciado ilusorio con la crisis capitalista y los despidos masivos.
  • Lejos de lo que algunos analistas afirman, la manifestación del pasado sábado 12 de Diciembre no es el primer hito de una movilización autocontenida en su demostración de fuerza (el limitado número de manifestantes) para no aparecer como una movilización antigubernamental sino el primer certificado de una crisis de modelo sindical y de legitimación del mismo ante los trabajadores.
  • Los trabajadores españoles están desmovilizados ante la crisis económica e inermes para defenderse de las consecuencias de la misma que el capital hace recaer sobre ellos.
  • El empresariado español ha tomado nota del fracaso de la manifestación del 12-D y tratará de sacar rédito de ello mediante nuevas vueltas de tuerca de su política antiobrera.
  • Todo ello nos sitúa ante un complicado y difícil paisaje en cuanto a la capacidad de respuesta de los trabajadores frente a las políticas económicas y sociales del Gobierno y la actitud de una patronal que se siente crecida ante su fuerza y renovada en su poder frente al sindicalismo de gestión, negociación y concertación en crisis.

    Las expectativas para los trabajadores no son buenas y sería estúpido e ignorante alegrarse del fracaso de este sindicalismo domesticado, bajo el falaz argumento de “cuanto peor, mejor”, cuando no hay un contrapoder alternativo suficiente en musculatura, proyecto y apoyo de los trabajadores que lo sustituya.

    Por otro lado, entonar el cántico fúnebre del fatalismo o aprestarse a levantar acta de defunción de 30 años de sindicalismo domesticado pueden resultar tan inútiles y errados como lo anterior.

    Lo que ahora toca es un análisis de la situación sindical en que nos encontramos, aprender de los errores cometidos, iniciar el trabajo decidido por la construcción de un sindicalismo combativo, alternativo, reivindicativo del empleo y el salario, de las condiciones de trabajo y dispuesto a pelear en el marco de las contradicciones básicas que existen dentro de las relaciones de producción y poder de la empresa. Ello pasa por reforzar las opciones sindicales de clase y combativas (CGT, SOC, LAB, CO.BAS, CNT,...), sin que ello suponga otra cosa, de momento, que buscar la confluencia de sus luchas y las complicidades solidarias de la clase trabajadora.

    Es necesario volver a trabajar sobre la conciencia de clase de los trabajadores, con tiempo y paciencia, diferenciando lo urgente de lo necesario, sabiendo que nos esperan derrotas e incomprensiones de los propios trabajadores, que nos verán muchas veces como maximalistas o radicales pero conscientes de que el único camino es volver a empezar porque lo que tenemos como mayoritario es ya un motor seriamente averiado.

    Es posible que aún queden muchos compañeros y organizaciones que crean que hay que dar la batalla dentro de ese sindicalismo periclitado para hacerlo girar a posiciones de firmeza y combatividad porque dentro de él hay compañeros honestos y luchadores y la mayor parte de la clase trabajadora afiliada. Así lo han pensado, de modo absolutamente respetable pero, en mi opinión, errónea organizaciones como Izquierda Anticapitalista o el PCPE, por citar sólo dos ejemplos de partidos que asistierona la manifestación del pasado 12 de Diciembre.

    La experiencia ha demostrado una y mil veces que ese es un camino agotador y baldío, que se callan y cercenan a las corrientes críticas, que se expulsa a los combativos que pretenden reorientar dentro de la casa madre las estrategias hacia un sindicalismo reivindicativo y de clase, que se han cegado los canales para la expresión de las disidencias internas, que no hay posibilidad de dar vida democrática a lo que es una carcasa vacía.

    Es ilustrativo en este sentido el modo en que a título meramente individual pero clarividente al respecto dos militantes de CCOO (Eva González Arriaga y Esther González Debén) expresaban en Noviembre de este año los motivos de su marcha del sindicato, aunque su crítica se circunscribiese fundamentalmente a la Federación de Sanidad de Asturias de CCOO (12)

    (1)Diario “Gara”. Según este medio, entre otros,recoge del conteo de Lynce (empresa dedicada a contar el número de manifestantes), realizado para la Agencia EFE el número exacto fue el de 32.921. http://www.gara.net/paperezkoa/20091213/171925/es/UGT-CCOO-movilizan-Madrid-defensa-pacto-social-para-salir--crisis.

    Independientemente del carácter anecdótico que pueda tener la cifra, lo cierto es que los datos que suele aportar Lynce en relación al conteo de manifestantes son, hasta el momento, los menos cuestionables de entre los que suelen ofrecer las diferentes fuentes informantes, casi siempre más que evidentemente interesados en pro o en contra.

    (2)Diario “Público”. 12 de Diciembre de 2009

    (3)Diario gratuito “Qué”. 4 de Diciembre de 2009

    (4)Punto Radio del 6 de Noviembre de 2009

    (5)EFE. 9 de Octubre de 2009.

    (6) http://www.ugt.es/actualidad/2009/diciembre/c11122009.html

    (7) Europa Press. 28 de Noviembre de 2008.

    (8) Diario gratuito “ADN”. 2 de Diciembre de 2009

    (9) “El Periódico de Aragón”. 18 de Febrero de 2009

    (10) http://www.diariosur.es/agencias/20091212/economia/ccoo-creen-zapatero-esta-proximo_200912121015.html

    (11) Entrevista del 4 de Diciembre de 2009 http://www.cuatro.com/noticias/videos/inaki-gabilondo-entrevista-candido-mendez-secretario-general-ugt/20091204ctoultpro_48/.

    (12) http://www.kaosenlared.net/noticia/no-todo-vale-nos-vamos-ccoo

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    Comentarios (15)

    #2.- No, eso no es sindicalismo de izquierdas

    Yuri|15-12-2009 20:12

    pero prefiero no llamarlo por su nombre, no sea que me acusen de hacer críticas del tipo Telemadrid.

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    #3.- Ahí le ha dado el articulista

    15-12-2009 21:19

    La clave de que hayan salido estos jerarcas a la calle después de tomarse varios añitos sabáticos no es defender a los trabajadores sino demostrar a la patronal que les necesitan, no sea que acaben en paro por inútiles para unos y para otros

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    #4

    15-12-2009 21:54

    aki hay mas gente de la COPE Y DEL ABC O LA RAZON QUE DE IZQUIERDAS K ASKO

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    #5.- ¿Y qué te hace suponer eso número 4?

    15-12-2009 22:03

    Yo comparto tanto el artículo como los comentarios del 1, 2 y 3. ¿Eres uno de esos sindicaleros domesticados que si reciben una crítica tiene mala digestión?

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    #6.- El 4 será uno de esos de los

    15-12-2009 22:05

    de i love Zapatero. Pues no, la gente de la COPE, ABC o LA RAZÓN son del tipo Fidalgo, que está muy cómodo en FAES

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    #7

    Jacinto|15-12-2009 23:12

    Vivi en primera persona la lucha de Sintel, después de ser vendidos al gusano Mas Canosa. Sufrí con otros compañeros la traición de CCOO y de Fidalgo. Estuve desde principio a fin en "Campamento de la Esperanza" en Castellana. Se muy bien lo que es sufrir el acoso y la persecución por parte de quienes ya habían pactado a nuestras espaldas.
    De lodos como aquellos recogemos estos barros. De esa gente ya nada me puede sorprender

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    #8

    Cegetero|15-12-2009 23:47

    A CCOO y UGT les conocemos muy bien en la Seat de Martorell. A ellos y a sus metodos pactando el ERE contra los intereses de los trabajadores. Y ahora salen a la calle. ¿A qué, a tomar el fresco?

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    #9

    Damian|16-12-2009 00:16

    Estos sujetos no han desprestigiado su sindicalismo sino a todo el sindicalismo de clase. El daño que han hecho es terrible. Y va a ser muy dificil levantar de nuevo la lucha porque para los trabajadores ya sindicato=mafia. Y es absolutamente injusto porque no somos todos lo mismo pero vividores como los de UGT y CCOO son peores que la peste. Y eso sucede en el momento en que mas necesitabamos estar fuertes los trabajadores. Bien nos la han jugado

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    #10.- Muy fino el articulo

    murciano precario sumergio|16-12-2009 00:28

    Despues de leer el articulo con detalle, tengo que reconocer qe te lo has currao.

    algo matizaria pero prefiero no hacerlo por que en general esta muy fino,

    no me alegro de ese supuesto fracaso, incluso lo de la cifra de poco mas de 3o.ooo personas me parecen muy pocas si asi fuera significaria que los burocratas estan peor de lo que me imaginaba..... AUN  ASI SI LAS CIFRAS FUERAN ENTRE 50.000 A 70000 SERIAS MUY POCAS  teniendo en cuenta sus medios ( tal vez estas cifras sean mas reales)

      El sindicalismo alternativo deberiamos de ir hacia la unidad de accion para crear otra dinamica social...
      LO DE LAS DIETAS ES ESTETICAMENTE  PATETICO LOS DE MURCIA LE DIERON 20 E

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    #11

    16-12-2009 05:30

    Lo que hace el autor es poner blanco sobre negro desvelando la práctica de todos estos años de sindicalismo pactista y revelando las motivaciones reales del 12-D. No hay deseo de lucha sino necesidad de justificarse las cúpulas sindicales y de asegurarse su supervivencia. Han frenado y seguirán frenando las luchas. Salen a la calle pero con sordina, freno y marcha atrás. Y además la gente ya no les sigue. Lo malo es que tampoco lo hace al sindicalismo de lucha. Y eso es grave con la que está cayendo 

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    #12

    16-12-2009 10:15

    Yo la verdad es que no se que hacer con esta gente. Si pasas de ellos pierdes una plataforma de contacto con los obreros. Si no pasas contribuyes a su esperpento. ¿Que hacer?. Lenin recomendaba a los comunistas la participación en sindicatos reformistas, aunque quizás si viviese hoy no lo haría pues estos parecen más amarillos que reformistas.
    Yo fui a esa manifestación y la verdad es que por un lado me arrepiento, allí no había tanta receptividad como se podía esperar y si mucho vendeobrero dispuesto a defender su poltrona. ¿Que hacer?

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    #13.- Buena pregunta amigo 12

    16-12-2009 12:49

    ¿Qué hacer? Desafortunadamente no estamos ante las vísperas del asalto a ningún  Palacio de Invierno.
    Yo creo que el señor Marat lo deja claro: apostar por los auténticos sindicatos de clase, reforzarlos, trabajar por su crecimiento y consolidación y buscar la convergencia de sus luchas.
    Por pequeños que sean hay en ellos más gérmen que en esos dos museos del sanchopancismo

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    #14

    16-12-2009 13:30

    Una de esas noticias que se ha ganado las visitas por mérito propio. No por que Kaos haya hecho nada por darle el protagonismo que debía tener. Una cosa es que Kaos haya contado que fueron pocos a la procesión de UGT y CCOO y otra que se de protagonismo a una noticia que desenmascara sus trampas, ¿verdad? Ayyyy, Kaos, Kaos, ¡que dificil resulta la coherencia!

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    #15.- hay que seguir luchando

    Agustin|17-12-2009 20:20

    A pesar de la situacion, si hay sindicatos alternativos que estan intentando dar propuestas positivas de lucha y contra la crisis, es momento de unidad sin sectarismos, aqui esta el ejemplo
    http://www.kaosenlared.net/noticia/documento-unitario-sindicalismo-clase-madrid-ante-crisis

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    #16.- Compañero 15

    Marat|17-12-2009 20:38

    Suscribo al 100% el título de tu comentario y tu llamamiento a reforzar los sindicatos alternativos. Creo que de eso se trata. Ahí está el quid de la cuestión. En mi artículo ni siquiera he llamado a  abandonar los sindicatos reformistas CCOO y UGT. Prefiero proponer en positivo y afirmar la necesidad de construir otro sindicalismo.
    No sé si los sindicatos que propones en tu link son los más adecuados. Yo he hecho una propuesta sobre los que considero política y sindicalmente más próximos a la necesidad de una lucha obrera pero no cuestionaré tu propuesta porque de lo que se trata, como bien dices, es de la "unidad sin sectarismos". Un  abrazo.
    Puño en alto 

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