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Vuelve la mula al máiz...
Los triunfos electorales de la izquierda siempre han dependido de nuestra capacidad para interpretar a nuestro pueblo, no de acuerdos burocráticos sólo envían mensajes equívocos.
Fernando Dorado | Para Kaos en la Red | 11-3-2009 a las 7:54 | 710 lecturas
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VUELVE LA MULA AL MÁIZ…

Popayán, marzo 11 de 2009

La táctica electoral del Polo ya quedó definida. Vamos hacia una consulta ciudadana para elegir nuestro candidato presidencial. Además, se aprobó impulsar una gran convergencia democrática para enfrentar y derrotar las políticas de Uribe. Esta decisión es sabia y hay que concretarla.

Forzar una consulta interpartidista donde compitan fuerzas del partido liberal, del Polo, quienes acompañan la candidatura de Sergio Fajardo, y otros sectores como los de Antanas Mockus, “uribistas sensatos” o antireeleccionistas, es una tarea imposible. Ese es uno de los errores del senador Petro, al colocar el tema de los procedimientos como el principal y adelantarse a insistir sobre esa eventualidad sin tener garantías de que eso era viable.

¿Por qué es imposible? 1. Porque no existe el más mínimo margen de hacer un acuerdo programático entre esas fuerzas tan disímiles. 2. Cualquier intento de no hacer la consulta interna en el Partido Liberal es interpretado por los sectores que apoyan a Piedad Córdoba como una jugada burocrática de las elites liberales. ¡Y lo es! 3. Sergio Fajardo identificado en su papel de “centro” va a ir hasta la 1ª vuelta como estrategia política. Si no le da resultado en las elecciones de 2010, se posiciona hacia el 2014. 4. Unir a destiempo esas fuerzas sería hacerle un favor al Uribismo.

Precisar y afinar nuestras propuestas es la tarea que se iría haciendo durante la campaña. Los dos sectores, en ese proceso de consulta, construirían las bases de la convergencia democrática que podría ser ampliada para la segunda vuelta, si la hay. Que haya segunda vuelta o no, depende de nuestra capacidad para interpretar a nuestro pueblo. Los triunfos electorales de la izquierda siempre han dependido de ello, no de acuerdos burocráticos, que por el contrario, sólo envían mensajes equívocos.

Siempre confié en que el talante democrático del maestro Carlos Gaviria iba a servir para contrarrestar el espíritu estrecho de nuestra izquierda tradicional. Me equivoqué. No sucedió así. Las fuerzas de esa izquierda, aliadas con sectores burocráticos del Polo, han enviado un mensaje de hegemonismo absoluto. No quieren compartir espacios, no son capaces de trabajar conjuntamente con quienes ellos consideran “de derecha”. Desde otros sectores dicen: “Si esa izquierda no es capaz de trabajar ni siquiera con Petro (que se la ha jugado toda), entonces cómo será con nosotros? ¿Qué podemos esperar de una convergencia con ellos? Y, ¿cómo serían en el gobierno?

Derogar el artículo de los estatutos que le permite al maestro Gaviria, ser a la vez presidente y candidato del Polo, - desde mi punto de vista - fue una decisión inconveniente, que le resta altura como candidato y le quita capacidad de decisión como presidente. Me ratifico en que "faltó grandeza", ya que para “aleccionar a las minorías” (no para aplastarlas) hay que ser noble y magnánimo en el triunfo.

Es evidente que con lo sucedido al final del II congreso del Polo las condiciones para la acción política inmediata han cambiado. Lo más grave es que los principales ideólogos de esa “izquierda tradicional” intentan ahora eliminar cualquier tipo de crítica ubicando a quienes tenemos posiciones diferentes en la tolda de “los derrotados”, o los “que no estuvieron en el Congreso”, o los que “se alían con la gran prensa para debilitar al partido”.

Para que el PDA en su conjunto mantenga la posibilidad de ponerse al frente de la democracia colombiana hay que hacer todos los esfuerzos para que la consulta sea lo más exitosa posible. Debe ser no sólo amplia y abierta, sino que tiene que constituirse en un hecho político de máxima trascendencia para el país. Y para que ello ocurra hay que fortalecer críticamente al sector llamado “democrático” del partido.

¿Por qué, críticamente? Porque hay que conseguir que Lucho y Petro reconozcan que han cometido errores, y por tanto, se comprometan a rectificar. Tienen que aprender o re-aprender a trabajar en equipo. Deben entender que con sus protagonismos individualistas y actuaciones casi infantiles (p.e., hacerle un debate a Samuel Moreno para después invitarlo a aliarse), provocaron reacciones del mismo tenor en el otro sector.

Para realizar esa consulta interna y retomar la iniciativa como PDA, debemos hacer los máximos esfuerzos para conseguir aproximaciones de principios, que logren identificar a los dos sectores en que se ha dividido el PDA en unos propósitos mínimos. Hay que impulsar un trabajo con esa gran cantidad de pequeñas fuerzas, que se alinearon en uno u otro bando en el Congreso, para que influyan en ambos sectores y buscar unos mínimos acuerdos.

Que la izquierda tradicional no se deje manipular de los sectores que demostraron no tener ideología. Que esa izquierda recupere la misión de derrotar las prácticas políticas tradicionales. Que con entera madurez, se siente a dialogar para reconstruir confianzas. Y que el bloque “democrático” no pierda la perspectiva estratégica de un proyecto de izquierda, es decir, que este sector no se “neoliberalice” (hacia allí creo apunta el artículo de Camilo Gonzáles).[1] ¿Si se pudieron lograr entendimientos a través de compromisarios, a última hora durante el Congreso, por qué no se pueden volver a sentar?

No se necesita que los acuerdos se logren en todos los aspectos, porque al fin y al cabo, la consulta es la que define el rumbo. Las mayorías ciudadanas serán las que escojan. Pero sí se necesitan mínimas condiciones de unidad que estimulen a nuestras bases y muevan a amplios sectores de la población para participar en dicha consulta. Debe hacerse un esfuerzo sostenido antes de que se reúna el Comité Ejecutivo e impedir que las cosas se puedan agravar más. Hay que hacerles entender que si no estamos unidos, todos perdemos.

Frente a lo que acaba de suceder hay que tratar de nivelar las cargas. Ello se puede hacer de dos maneras: un acuerdo entre dirigentes y/o fortalecer los sectores que deben equilibrar la balanza. Para hacerlo, el sector de Petro y de Lucho deben mantenerse en el campo de la izquierda democrática. De lo contrario, terminarán inexorablemente en el “pantano oportunista” del “centro”. Pantano, porque el centro no existe. Son sólo autoengaños para no asumir posiciones.

Debemos insistir. Que la mula vuelva al máiz y el macho a la cebada. No hay de otra.



[1] http://www.indepaz.org.co/index.php?option=com_content&view=article&id=160:ilusiones-por-el-centro

 
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