Si lo hubiera sabido... quién iba a suponer... Eso te ocurrió porque no escuchaste a tu instinto que la civilización -que no la verdadera cultura- nos atrofia, simplemente te dejaste atraer por el relumbrón...
  Yo, desde luego, si volviera a nacer lo haría todo completamente diferente. Se dice que sólo se vive una vez, pero yo tengo la esperanza, incluso estoy convencido (el convencimiento no es lo mismo que la fe) de que tendremos, todos, una segunda oportunidad.
  El inconveniente es que como el yo renacido no relacionará la nueva vida con la anterior, que nos reencarnemos en nosotros mismos o en otro ser será irrelevante. No obstante, vivir con la esperanza de repetir la vida imaginando que tomamos distintos caminos en las mismas situaciones, mola. Y la libertad está para eso, para elegir entre aciertos a medias, entre certezas o entre disparates.
  Pero no es precisamente la reencarnación técnica lo que me atrae. El sufrimiento proviene, según el budismo, del deseo de ser “yo” en un mundo donde todo es ilusión. El budismo no cree en un alma individual y eterna. Reencarnación, más o menos, es alojar el alma en un gusano o en una vaca, en una casta superior o en un ser de la luz. Pero no son opciones que puedan satisfacer a un occidental que vive virtualmente en la Internet, con un móvil de tercera generación en la mano y un coche de cuarta mano a la puerta. Creer en la reencarnación propiamente dicha es eso que a los espíritus crédulos les permite soportar los malos tragos, las amarguras, los contratiempos o las desgracias que tarde o temprano sobrevienen. Pero ellos viven a lo chico. Yo quiero seguir siendo “yo” en esa otra vida que el acaso me depare, y además saber que lo soy. Quiero vivir y revivir a lo grande otras opciones.
  Es más, lo mío no es una creencia, si lo fuera sería una creencia tan absurda como las demás. Es un sueño. Soñar que revivimos otra vez y que se nos vuelve a ofrecer cada paso de los vividos para poder elegir ese otro camino que desdeñamos, que nos infundió temor, o que simplemente imaginamos que sería peor cuando ciertamente elegimos en otro tiempo el peor, vale la pena fijarse en el seso o en el corazón como otros creen en un Dios o en el paraíso tras la muerte.
  Me gusta el sueño y la idea, porque vivir dos veces nos permitiría redimirnos, congraciarnos con nosotros mismos y con quienes ni siquiera tuvimos la oportunidad de congraciarnos (de hecho, me congraciaría con todo el mundo excepto con Aznar). Vivir dos veces es vivir intensamente y hacia dentro la vida real y esa otra vida que se pudo vivir pero no se vivió.
  Estoy muy contento de haber hallado por mí mismo, sin que nadie me la haya soplado, la clave de la felicidad que otros no encuentran y ni siquiera buscan por escepticismo. Me refiero a la felicidad que se avista en el aura del lunático listísimo.
  Se comprende que esta preocupación mía sólo concierne a personas de mi generación, porque las generaciones actuales viven varias vidas a la vez: que las disfruten.
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#1
01-09-2010 22:07
A mí me parece que el Budismo es algo maravilloso, sinceramente.
Al igual que con todo,  sin caer en fanatismos puede llegar a ser (desde cuando uno empieza a practicarlo) un buen modo de vivir.
El Budismo, contra lo que el Budismo interviene, está ahora más en vigor que cuando surgió, hará más de 2.500 años.
La ética del Budismo no tiene nada que envidiarle al sistema o idea más ética existente.
Concretamente una de las raíces del sufrimiento de la persona es la IGNORANCIA (el no tener conciencia de que todo es pasajero, ilusorio, vacuo, etc., etc., etc.); otro motivo del sufrimiento es el ODIO o AVERSIÓN (o envidia, inquina, difamación, violencia, etc., etc., etc.); y la tercera causa del sufrimiento de una persona es el APEGO (a los placeres, al dinero, al poder, a la estima social, etc., etc., etc.). Cualquiera de estas tres causas alimenta a las otras dos, en mayor o menor medida.
Realmente el Buda fue más un psicólogo que un filósofo o que un "dios" (cosa que nunca fue ni pretendió).
Es más, la psicología actual debería aprender de lo que el Buda enseñó y lo que posteriormente se desarrolló sobre el Budismo.
Salud.
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#2.- Descubriendo el Budismo
MVP|02-09-2010 17:29
Gracias por este escrito, me identifiqué mucho con el final. Con la clave de la felicidad descubierta recientemente. En mi caso, la encontré en poner atención a los detalles, a lo más simple. En disfrutar de lo más mínimo, de comer una fruta, de abrazar a un amigo; en sentir el aire en la piel. Si disfrutas lo más cotidiano, ¿cómo no ser feliz? No se explica con palabras la clave de la felicidad. Se vive.
Y bueno, para quien esté interesado en descubrir un poco más sobre la vida, El libro Tibetan de la vida y la muerte, es un gran instrumento. O no. Tal vez llegó a mis manos en el momento indicado.
Suerte.
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