Finalmente, Macri tiró la pelota a la Corte Suprema y decidió no volver a tener problemas con el cardenal Bergoglio. Eso se tradujo no solo en la cobarde actitud de desacatar el fallo de la jueza Graciela Seijas (ratificado hoy nuevamente) sino que puso en cuestión la autonomía de la ciudad de Buenos Aires al negar la existencia de los fueros de Justicia de esta ciudad.
Luego de dos horas y media de espera, que compartieron personalidades del ámbito político, cultural, organizaciones de derechos humanos, colectivos y movimiento LGBTTI, organismos del estado, legisladores nacionales y provinciales, se conoció la decisión del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mediante un comunicado oficial que informaba que "provisoriamente, hasta tanto la Corte no se expida, el Gobierno porteño está impedido de realizar el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello" y agregaba que ante el conflicto planteado entre jueces de distintas jurisdicciones se recurrirá a la Corte "en defensa de la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y de la Justicia local".
“Macri basura, vos sos la dictadura” estallaron las cientos de personas presentes en el Registro Civil, al darsea conocer el comunicado firmado por Mauricio Macri.
Las declaraciones de María Rachid, presidenta de la Federación de Lesbianas, Gays, travestis y transexuales de Argentina, aparecieron de inmediato: "Esto no es una derrota: es una suspensión y vamos a presentar todos los amparos que pidan" y agregó "Ya sabemos de qué lado está Macri, ahora queremos saber la posición del gobierno nacional, que puede sancionar la ley en el Congreso" , al tiempo que hizo un apelo urgente para que se trate la ley antes de que termine este año.
El masivo repudio ante esta decisión, la repercusión mundial de esta medida y el innegable apoyo que está teniendo el matrimonio lésbico gay en la opinión pública, motivó que una hora después el gobierno de la ciudad colgara un video en su página web, intentando explicar esa medida: "Apareció un fallo de una jueza nacional civil y ante la contradicción de dos fallos, elevamos un pedido a la Corte Suprema para que dirima la cuestión de competencia, para que nos diga cuál de los dos fallos le tenemos que prestar atención", explica Marcos Peña, en el video. "Antes que se resuelva el tema en la Corte resolvimos no hacer el casamiento", prologa.
Finalmente, la cuestión es muy clara y habla del innegable poder de la iglesia en este estado que se presume laico. La jugada política de Macri (de no apelar el fallo y así avalar el matrimonio de Alex y José María) de hace unos días generó sorpresa y hasta estupor en los ámbitos políticos, mereciendo el reconocimiento de hasta los más duros sectores trotskistas que tienen representación parlamentaria en el Congreso Nacional.
Desde acá, llamamos a no confundir el oportunismo político de este representante de la derecha ultraliberal, preocupado por sosegar los escándalos políticos que viene atravesando con genuinos valores de libertad y lucha por los derechos humanos. La estrategia de Macri, tuvo su “castigo” por parte de los representantes “celestiales”: Bergoglio lo vituperó públicamente y en privado en la reunión que mantuvieron ambos en el Arzobispado al día siguiente.
Los sectores de la jerarquía eclesiástica no se prestaron a su juego y se lo hicieron saber muy claramente. Resonantes remezones internas dentro de su partido, se aunaron a las voces que venían desde el arzobispado y tal vez desde el Vaticano.
Y estos son los motivos de la decisión macrista de hoy. Los mismos motivos que tuvieron los legisladores oficialistas para no dar el quórum necesario en el Congreso nacional al tratamiento de la ley que haría posible el matrimonio civil entre personas del mismo sexo.
Es que unxs y otrxs tienen claro quien detenta el poder y con quien se hacen las alianzas.
La salida, como dijo la dirigente y legisladora trotskista Vilma Ripoll es una sola: “la movilización, salir a las calles”. No debemos esperar que los derechos los otorguen quienes nos gobiernan, debemos arrancárselos.
De lo vivido hoy en el Registro Civil queda una enseñanza clara: mientras los sectores reaccionarios, defensores del modelo social basado en el capitalismo y la ideología de exclusión, que pactan con el capital y con la iglesia no sientan que hay una presión genuina que haga peligrar su estabilidad, no van a legislar para todos y todas, no darán quórum, no acatarán fallos que nos garanticen nuestros derechos.
En América latina el poder y la injerencia de la iglesia es inconmensurable y la forma de oponernos y luchar por lo que necesitamos y lo que nos pertenece es afuera, es una lucha de barricadas, no de pactar y esperar los actos de buena voluntad de quienes nos oprimen.
En fin, la lucha contra el poder hegemónico hay que darla hoy y con fuerza, mañana ya es tarde
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