La 'cuesta de enero' amenaza con ser larga y pronunciada. Con la economía aún tocada por la crisis y las administraciones públicas empeñadas en recortar gastos para cumplir con Bruselas y calmar los llamados mercados, los ciudadanos españoles estrenan 2011 algo más pobres. Los datos no mienten. La inflación estimada del Índice de Precios al Consumo Armonizado (IPCA) cerró 2010 en el 2,9% interanual después de subir siete décimas en diciembre, según los datos avanzados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Ese repunte contrasta con el incremento salarial medio pactado en los convenios colectivos que, con datos de noviembre, era sólo del 1,29%. Una brecha que pesa en los ya menguados presupuestos domésticos.
 
Conclusión: los españoles pierden poder adquisitivo en un momento en el que las subidas de precios, regulados o no, son la tónica general y con buena parte de la población atenazada por el paro o la congelación de sus salarios o pensiones. Tampoco hay que olvidar que la tan extendida austeridad ha hecho desaparecer algunas ayudas sociales que hacían más llevadero el llegar a fin de mes, como el 'cheque-bebé' o los 426 euros para los desempleados que hubieran agotado todas sus prestaciones.
 
Si se confirma ese 2,9%, la inflación del año que acaba de finalizar será la más alta desde octubre de 2008, cuando se situó en el 3,6%. El IPCA, que se elabora bajo unos criterios únicos para todos los países de la zona euro, esconde el encarecimiento en diciembre de, sobre todo, el tabaco -como reacción a la subida de impuestos que lo gravan aprobada el 4 de diciembre- y los carburantes.
La cifra oficial, que no suele variar en más de una décima arriba o abajo respecto a la estimación, se conocerá el próximo día 14. Con la de diciembre son ya catorce meses de subidas en el IPCA que en julio de 2008, y también por los carburantes, marcó una cota máxima del 5,3%. Desde entonces, el registro comenzó a caer hasta registrar tasas negativas en marzo de 2009 para, a continuación, reemprender su camino al alza.
 
'Tarifazo' eléctrico
 
Más datos para el pesimismo. Junto al citado incremento medio pactado en los convenios hay que recordar que el coste salarial por trabajador y mes sólo subió un 0,1% interanual en el tercer trimestre de 2010, en su peor evolución en más de una década.
 
El problema es que lo que queda por venir no presenta buen aspecto, ya que el mercado internacional de la energía se mueve en una clara corriente alcista, con la cotización del petróleo en ascenso. Además, y para colmo de males, el dato del IPC de enero vendrá condicionado de forma muy intensa por el 'tarifazo' eléctrico decretado por el Gobierno. La subida del 9,8% impuesta desde el 1 de enero, la más alta de la historia, tendrá su reflejo en la inflación del presente mes, dentro del apartado Vivienda de los muchos analizados por el INE para determinar el coste de la vida.
 
Queda por ver hasta qué punto las rebajas, que se presumen notables en todo el comercio, logran compensar el susto en el recibo de la luz. Las previsiones oficiales pasan por una senda estable del IPC, siempre por encima del 2%, aunque condicionada por el comportamiento de los elementos menos estables, como es la energía. Para el conjunto del año, la previsión pasa por un alza en el entorno del 1,5%.
 
El dato de la inflación de diciembre sirve en muchas ocasiones para actualizar los salarios cuando así se ha pactado en los convenios colectivos. Sin embargo, y en pro de la necesaria creación de empleo, los sindicatos CC OO y UGT apostaron en diciembre de 2009 por la contención salarial dentro del Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva (AICN), conocido como 'pacto guía' para los convenios, y rubricaron con las patronales CEOE y Cepyme una recomendación para el periodo 2010-2012 de subidas inferiores a la inflación, que las empresas parecen haber seguido al pie de la letra.
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