1. Reformistas y Revolucionarios
Toda revolución real se caracteriza por dos actividades: sustituye el modo de producción existente y remplaza la superestructura política (tipo de Estado) encontrada. Por lo tanto, toda política que lucha por esos objetivos con ética y medidas factibles, es revolucionaria. La que no procura alcanzarlos es sistémica, sea conservadora, populista o reformista.
La civilización burguesa se erige sobre el valor de mercado y el parlamentarismo partidista de sufragio general. Ser revolucionario ante esta civilización significa, por consiguiente, sustituir la economía del valor de mercado por la economía del valor de trabajo y la democracia representativa-oligárquica por la democracia participativa integral y socialmente (estadísticamente) representativa, es decir, la democracia no-elitesca. (66% de los senadores y39% de los diputados estadounidenses son millonarios, frente al 1% de millonarios en la población nacional.)
2. Valor de mercado y valor de trabajo
Sin ciencia revolucionaria no hay proyecto revolucionario y sin proyecto revolucionario no hay sujeto revolucionario. Por eso es necesario entender algunos conceptos claves de la Ciencia del Socialismo del Siglo XXI, particularmente de la economía de equivalencia, entre ellos, el valor de trabajo. El valor de trabajo, o simplemente valor, no es más que una unidad (patrón, prototipo, estándar) de medición del tiempo de trabajo; semejante al metro original depositado en el Museo de Pesas y Medidas de París (BIPM). La diferencia entre ambos es que el metro original mide una distancia física entre dos puntos (longitud), mientras el valor mide el tiempo transcurrido en el proceso de producción. Ambos patrones de medición fueron definidos a finales del siglo XVIII, inicios del siglo XIX, por la Academia Francesa de Ciencias y David Ricardo, respectivamente.
El “valor de mercado” no tiene nada que ver con el valor de Ricardo o Marx. Es un concepto de la economía burguesa usado como sinónimo de “precio de mercado”. Por ejemplo: Si una empresa tenía en el año 2008 el total de sus acciones en la bolsa de Moscú, digamos cien acciones de a $1000 cada una, el valor de mercado de esta empresa era $100.000. Con la caída de 75% del mercado bursátil ruso, el valor de mercado (precio) de esta empresa es hoy día, $25.000; pese a que el valor real de sus edificios, máquinas, productos almacenados (stock), etcétera---es decir, el tiempo de trabajo que fue necesario para construirlos--- es el mismo que en 2008. ¿Cómo se explica esa diferencia entre valor y precio de mercado?
Tanto el costo de la mercancía (salarios, insumos, etc.) como su precio final (valor de mercado) son definidos, esencialmente, por el nivel de las fuerzas productivas y el poder relativo de los actores económicos frente a los mercados y Estados, lo que deja amplios márgenes para la especulación, la inflación y la manipulación de los mismos por los dueños de los medios de producción; tal como observamos en el precio del petróleo durante el último año.
El valor de mercado (precio) no es un patrón de medida objetiva (intersubjetiva) como el metro, que se define como la longitud del trayecto recorrido en el vacío por la luz durante un tiempo de 1/299  792  458 de segundo, o el valor, como tiempo productivo transcurrido, sino una expresión de las relaciones de poder de los actores sociales. Por eso, no sirve para determinar objetivamente el valor económico aportado por cada trabajador e institución y tampoco, para distribuir equitativamente ese valor económico creado por todos (PIB). El valor, en cambio, determina con precisión la riqueza generada; se modifica solo gradualmente por cambios en la productividad del trabajo; define las retribuciones justas de trabajo por medio de la equivalencia; transparenta las relaciones de poder y privilegio y permite la planeación democrática de la economía a nivel mundial.
3. Valor, valor de uso y valor de cambio
Marx y Engels diferenciaron del concepto valor (cantidad de segundos, minutos, horas, días requeridos en promedio para producir una mercancía), las categorías de valor de uso y valor de cambio. Por valor de uso entendieron la capacidad práctica del producto para satisfacer una necesidad (p.e., un auto para desplazarse).
La necesidad del capitalista de vender la mercancía producida para recuperar su inversión y la ganancia en forma de dinero, “realizar el valor” decía Marx, genera el valor de cambio. Es decir, el valor de la mercancía del capitalista se cambia (se vende) en el mercado contra otro valor, y la relación entre ambos valores es el valor de cambio. El valor de cambio de un producto no es necesariamente idéntico a su valor, porque en la compraventa en el mercado intervienen una serie de factores---por ejemplo, la relación entre oferta y demanda, la intervención del Estado, etc.---que inciden sobre el valor de cambio. El conjunto de esos factores puede entenderse como el poder de los actores sociales involucrados.
Debido a que un proceso productivo terminal es el resultado de una larga cadena de procesos productivos particulares vinculados a compraventas de insumos, el poder de los actores sociales involucrados juega un papel decisivo---junto con el nivel de las fuerzas productivas--- en cada eslabón del proceso. Dado que las compraventas se hacen en dinero, los valores de cambio aparecen como precios.
La planeación democrática en la economía de equivalencia se realizará sobre el valor, previa decisión macroeconómica de los ciudadanos sobre los valores de uso deseados.
4. Trueque, dinero, mercado y justicia económica
El intercambio de dos productos puede realizarse básicamente en tres formas: dinero, trabajo o productos. La tercera forma que suele llamarse trueque, barter en inglés y francés y Naturaltausch en alemán, puede definirse como un intercambio de bienes o servicios libremente acordado, en su forma natural, sin mediación del dinero.
El espacio físico o virtual en que se encuentran oferta y demanda y donde se lleva acabo el intercambio, se llama mercado. Puede ser un supermercado, una bolsa de valores, un burdel, un banco, E-bay, etcétera. La forma de pago con que se realiza el intercambio no dice absolutamente nada sobre la justicia del mismo. El intercambio en forma de trueque puede ser tan injusto y expoliador como el pago en forma monetaria, como muestra el trueque de espejos por oro, del delincuente Cristóbal Colón. Si el trueque fuera igual a la economía de equivalencias, como algunos creen, entonces Colón hubiera sido un socialista del siglo XXI.
Si la identificación del trueque con el intercambio justo es falsa, entonces: ¿Qué es lo que determina la justicia del intercambio? La respuesta es evidente. Un intercambio es objetivamente justo, cuando ninguno de los participantes es explotado. Esta condición, ausencia de explotación, se cumple, cuando en el intercambio se entregan esfuerzos laborales iguales, es decir, cuando todos los participantes se quedan al final de las transacciones con valores (esfuerzos) iguales, o sea, equi--valentes. Esa es la esencia de la economía de equivalencia del Socialismo del Siglo XXI, que nada tiene que ver con los fetiches del trueque o de la ilusión monetaria.
5. Ciencia y Revolución
La Ciencia del Socialismo del Siglo XXI, materializada en la fundación del Bloque Regional de Poder Popular (BRPP) en Sucre, Bolivia, en 2006; se volvió teoría revolucionaria en el “Programa General de Transición hacia la economía política del Socialismo del Siglo XXI en América Latina”, en Caracas, en 2008; para convertirse en praxis transformadora en el 2º Encuentro de Pueblos y Estados por la Liberación de la Patria Grande: "Los Pueblos con la Ciencia construyen el Socialismo del Siglo XXI", en Barquisimeto, Venezuela, en febrero del 2009 (Declaración de Barquisimeto, ver www.socialismoxxi.org, www.kaosenlared.net y www.aporrea.org). Depende ahora de la conciencia y voluntad de los movimientos sociales y gobiernos progresistas, aplicarla en estudios pilotos y masificarla democráticamente.
6. Reformistasy Revolucionarios
Los reformistas de hoy comparten un elemento constitutivo con los fósiles sobrevivientes de la izquierda fordista: son creyentes. Los primeros creen que un modelo de civilización estructuralmente agotado, como el burgués, puede reformarse; los segundos, que una compleja civilización global del Siglo XXI puede sustituirse con sus simplismos derivados de 1917. Son los Dalai Lamas y Santos Padres de la “izquierda” que ante cualquier realidad no saben hacer otra cosa que rezar desde sus Sagradas Escrituras.
El peligro para la revolución no es el “reformismo”, como ellos dicen, porque la diferencia entre reformistas y revolucionarios es fácil de entender. Es mucho más dañina la fraseología vacía y el populismo de estos Dalai Lamas y Santos Padres, que con propuestas económicas basadas en el desconocimiento científico, el romanticismo utópico y el oportunismo, ponen en peligro las posibilidades reales de transitar hacia la civilización del Socialismo del Siglo XXI.
Toda revolución exitosa y sustentable presupone un proyecto histórico de clase, y seres humanos, cuya praxis descansa sobre cuatro actitudes mentales: racionalidad; ética; estética y sentido común. Ciencia, moral, sensibilidad y sentido de lo factible, son las características del revolucionario, de las cuales nace la trilogía transformadora de: ciencia-proyecto-sujeto revolucionario.
Si se quita la ciencia de esa trilogía no quedan más que bienintencionados, habladores y utópicos. ¿Con estos, alguna vez, se ha hecho una revolución en beneficio de la humanidad?
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#1
20-03-2009 16:19
Dieterich mientras más escribe más se enreda en las categorías económicas, las deforma, las plantea con total imprecisión e impunidad y de ahí fuerza el entuerto de su economía de las equivalencias ... menudo esfuerzo !
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#2
20-03-2009 19:00
Y curiosamente se olvida del revisionismo, ese reformismo vestido de revolucionario y que tanto le gusta a tener en cuenta su artículo sobre China.
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#3.- A vueltas con lo de siempre...
Xavi "Kamell"|20-03-2009 21:42
Interesante diseccion de conceptos, desde luego , pero como de cstumbre ( en cierta izquierda) aun no se acaba de entender el fenomeno del mercado y esa "cuarta pata" se suple con criterios milenaristas e igualitaristas.
Marx abominó del mercado y  con razon ...y a las pruebas me remito, pero, lo siento hay que repensar la funcion del mercado  hoy, y los conceptos de "valor". por que me temo que volver a los "intercambios igualitarios" es una pura entelequia que no se sostiene, mas alla del puro ejercicio ideologico. Pero si hablamos de ideologicia, estamos hablando de otra cosa muy  distinta a la economia........
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#4.- Socialismo del Siglo XXI
Migue de Argentina|20-03-2009 23:59
        Este autor es formidable entiende al cambio y no es un seudo izquierdista retrogrado como los que lo estan criticando sin fundamento cada concepto que abordo Dieterich con contundentes pruebas lo valido.
      Basta de retrogrados dogmaticos ni Marx, ni Lenin, ni Mao son Dios sus aportes son notables pero mientras los falsos izquierdistas sionistas encuentran en citarlos como una letra muerta heteronoma  y propia para la coaccion y hacen del socialismo otra excusa para la explotacion.
      Seguimos con una sociedad deshumana y cruel.
      Ser obrero no es querer tener dinero para consumir y hacer dçia a dia del trabajo un peso y una carga como los cristianos "ganaras el pan con el sudor de tu frente" o esos sindicatos de mafiosos con Hoffa a la cabeza esos no son verdaderos trabajadores Fuerza estudiantes muy buena consigna Pueblo y Ciencia.
      Felicitaciones Hienz enhorabuena.
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#5.- Dernier cri en el terreno teórico
Lemuel|21-03-2009 11:17
Pese a sus teutónicos orígenes, este habilidoso señor, don Heinz Dieterich, maneja muy bien el idioma castellano, hay que reconocérselo. En gran medida, a ello y no a otra cosa es debido el que se deje leer con agrado y resulte siempre tan ameno y estimulante.
Ahora, eso sí, en cuanto autor marxista, el hombre tiene esta curiosa particularidad: lo suyo no tiene nada en absoluto que ver con el marxismo, ni don Karl que lo fundó.
(El bueno de Alan Woods se ha tomado, por cierto, la molestia de escribir todo un voluminoso, interesantísimo y muy recomendable tocho para demostrarlo.)
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#6.- Qué bueno que publiquen comentarios tan sosos
Carlos J|21-03-2009 12:57
Estimadas lectoras y lectores:
Saludo la publicación de los comentarios a los artículos que se publican en esta página leída por un número importante de ciudadanos del mundo.
Es una lastima los que sin fundamentación descalifican al autor en, generalmente, dos líneas. La 'profundidad de sus argumentos' asombra por la capacidad  de síntesis que tienen.
'El bueno de Allan  Woods' escribió un libro donde ocupa la mayor parte del mismo  tratando de desmontar la propuesta de Dieterich. En  sus escritos no ha podido concretar qué es el Socialismo del siglo XXI.  Woods no sabe qué es eso, de lo que si está seguro es de que Heinz Dieterich es un reformista.
Les invito a revisar la propuesta de Dieterich, de fácil acceso en diferentes páginas electrónicas y con carácter de gratuidad. La de Woods,  hay que ubicarlas en librerías. Comparen y  publiquemos las conclusiones a las que lleguemos.   
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#7.- Didáctico artículo
Elgry María|21-03-2009 13:14
Proponer desmontar al Sistema Operativo (precio) del modelo que caracteriza a la sociedad global (el capitalismo) es una acción profundamente revolucionaria.
Impulsar la implementación de la Economia de Equivalencia, Sistema Operativo (valor)  del Socialismo del Siglo XXI, al momento de concretarse, demostrará  a la humanidad  sus alcances que transcienden al revisionismo, reformismo, populismo, conservadurismo y otros tantos ismos más.
Aunque no se trata de demostrar si es revolución o reforma, este no es nuestro empeño, pues los estudiosos serios de la alternativa al capitalismo saben, con honestidad, los objetivos de la Economia de Equivalencia.
El artículo de Dieterich complementa, una vez más,  lo que ha venido investigando y discutiendo con numerosos actores sociales del mundo.
Damos la bienvenida a propuestas esclarecedoras como está.
Quien no comparta el contenido de la misma, que presente ante este portal o por cualquier otra vía  la que crea conveniente (hasta la fecha no he leído nada que supere a la presentada por el autor del artículo y de la teoría).
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#8.- Alan Woods, en la sombra de Heinz Dieterich (para el 5)
latinoamericanista|21-03-2009 15:05
1.- Alan Woods tuvo que anexar el nombre de Heinz Dieterich a su libro porque era la única manera de darlo a conocer y así promocionarse tras la sombra del científico social.
  2.- La izquierda como la derecha actúan siempre de la misma manera, tienen que formar grupitos o grupotes para apoyarse, darse valor  y así enfrentarse a su enemigo, que generalmente es más poderoso. En este caso, Alan Woods apoyado y financiado por la Fundación Federico Engels,  permite que, de manera constante, se ataque al prof. Dieterich. Estoy seguro que por sí solo no se hubiera atrevido a hacerlo, como dije antes, se debe actuar como las mafias latinoamericanas para poder dar el golpe….
3.-“… Si los perros ladran, es porque avanzamos...”al Socialismo del Siglo XXI
4.- Solo me resta decir que quienes construimos el Socialismo del Siglo XXI no tenemos que recurrir a las descalificaciones del otro para posicionarnos en el debate, nuestro debate lo realizamos con altura y argumentos.
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#9.- ¿Qué descalificaciones, señor latinoamericanista?
Lemuel|21-03-2009 19:45
Yo solo he dicho que don Heinz no es marxista, ni don Karl que lo fundó. No estoy seguro de que el propio Dieterich se considerara descalificado porque se dijese de él que no es marxista. Y es que quizá en el siglo XXI, con vistas a la constrtucción del novedoso y excitante socialismo "del siglo XXI" (sin expropiaciones, sin una u otra forma de dictadura proletaria), seguramente Marx, que era del XIX, ha quedado obsoleto y está ya superado.
Por otro lado, decir que "Alan Woods tuvo que anexar el nombre de Heinz Dieterich a su libro porque era la única manera de darlo a conocer y así promocionarse tras la sombra del científico social" no deja de ser (y lo digo cariñosamente) una pequeña sandez. Pues en realidad Alan Woods tuvo que anexar el nombre de Heinz Dieterich a su libro debido más que nada a que desde el principio hasta el fin de su libro no trata en él de otra cosa que de los planteamientos de Dieterich.
(Quizá Woods intentó escribir su libro sin citar a Dieterich, pero enseguida debió ver que era imposible.)
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#10.- Avances por el trabajo realizado
Carlos Morillo|21-03-2009 22:00
La propuesta de Dieterich plantea el cambio del Sistema Operativo del modelo capitalista, que no es otra cosa que el precio. No propene cambiar un sofware por otro,  sino el SISTEMA OPERATIVO que mueve al Sistema Dinámico Complejo que es la Humanidad. Esta teoría es más radical que lo que en principio creíamos: la expropiación de los medios de producción. Más radical porque  persigue darle a cada quien el equivalente en  tiempo que aporta al bienestar colectivo.
Y por supuesto que encontraremos opiniones  encontradas en este debate. Unas más radicales que otras. Las más opuestas porque desdicen y temen perder sus privilegios ganados en el modo de producción capitalista.
Ellas dicen, al mejor estilo de los escuálidos en Venezuela,  entre otras cosas: 'Dieterich, con mi salario de intelectual no te metas', 'Heinz, cómo pretendes que un obrero recolector de basura reciba la misma cantidad de tiempo que el gerente del desaparecido Stanford Bank, si ambos laboran durante una jornada similar'.
Saludo una vez más al encuentro de Barquisimeto  celebrado el 27 y  28 de febrero y 1ro de marzo pasado. Se pudo juntar a científicos de la talla Allin Cottrell, Klaus Bartsch, Paul Cockshot, Ángel Cadelli, Heinz Dieterich, Raimundo Franco, Adrián Piñero, Martín Sánchez, Luis Álvarez, Oswaldo Rojas, entre otros y a un número importante de delegaciones de la Patria Grande, con los resultados alcanzados. 
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