Bogotá,  3 de julio de 2009
Obama insistió en varias oportunidades en que había que llegar a un tratado que beneficiara a ambas economías, con lo cual estaba reconociendo que, a pesar de que el tratado beneficia ampliamente a Estados Unidos, quiere mas garantías para ese país y que lo negociado no le satisface.
El presidente estadounidense se refirió con preocupación a la situación de derechos humanos,  a los asesinatos de civiles, a las ‘chuzadas’ e insistió en  que en Colombia debía promoverse el imperio de la ley y la transparencia, temas que no hubiera tocado de no tener serios reparos a la conducta del gobierno colombiano.
Durante la visita oficial, Uribe no obtuvo ni siquiera promesas, no se firmó ningún acuerdo, así hubiera sido secundario como se acostumbra en esta clase de visitas. El mandatario colombiano reconoció que no esperaba un aumento de las exportaciones a Estados Unidos, pero insistió en su tesis de que solo atraer inversión extranjera permitiría a Colombia proveer alternativas para la economía del narcotráfico.  Afirmación fácil de desmentir, pues mientras en la misma visita señaló que en los últimos 7 años la inversión extranjera se ha multiplicado por ocho, todo el mundo reconoce que el narcotráfico sigue igual o peor. Uribe también reconoció que la no ratificación estaba afectando la posibilidad de Colombia de suscribir otros tratados de libre comercio. Simultáneamente el senador republicano Charles Grassley, ferviente defensor de los TLC, señaló que  el acuerdo con Colombia se demoraría hasta el 2011 o más.
En resumen, Uribe salió regañado, decenas de manifestantes se movilizaron en su contra a las puertas de la Casa Blanca, y la prensa norteamericana prácticamente ignoró la visita. El espacio internacional para el gobierno se cierra día a día y lo que resuena en los medios a escala mundial son las revelaciones sobre el compromiso de altos mandos militares con los paramilitares y  la comprobación de que varias decenas de parlamentarios fueron sobornados para el anterior apoyo a la reelección. 
En medio de este aislamiento la respuesta de Uribe es intentar a las carreras dar  nuevas facilidades a las operaciones militares en territorio colombiano para reemplazar la base de Manta en Ecuador, incluyendo la inmunidad judicial a los militares y contratistas, y asegurar facilidades en importantes  instalaciones de la Fuerza Aérea y la Armada de Colombia.
Alertamos que, en medio de su debilidad internacional, el gobierno continúa y profundiza las concesiones a las multinacionales y a las potencias, hipotecando la soberanía nacional. Llamamos a la población a oponerse a sus políticas y continuar denunciando los Tratados de Libre Comercio.
* Recalca congrega a 50 de las organizaciones sociales y sindicales más importantes del país, para coordinar las estrategias de educación, divulgación y movilización frente a los Tratados de Libre Comercio que impulsa el gobierno nacional.
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