1 En esta crisis, el ajuste se está haciendo con destrucción de empleo y con rebajas en las condiciones de trabajo, especialmente en salarios, e incrementando la flexibilidad. Esa es la apuesta que vienen haciendo la patronal y los gobiernos. Aunque ninguna de esas materias tiene responsabilidad en la crisis. Además, hay que recordar la baja protección social de las personas en paro y que mucha gente lo está pasando muy mal. Si a ello le añadimos la orientación de las políticas públicas de los gobiernos primando a las rentas empresariales y con presupuestos que relegan las políticas de gasto social, la necesidad de la huelga se hace acuciante. ¿A qué más tenemos que esperar? Hacer frente al "saqueo y chantaje patronal" y a la destrucción de empleo, forzar un cambio de las políticas públicas, rechazar un modelo de concertación social impuesto y defender un marco vasco de relaciones laborales son parte de los argumentos reivindicativos que ELA sacará a la calle el Primero de Mayo y, por extensión, en la jornada de huelga general convocada el 21 del mismo mes; dos citas que Adolfo Txiki Muñoz afronta por primera vez como secretario general del sindicato abertzale.
¿Cómo llega ELA al Primero de Mayo y a a la huelga general?
ELA llega muy preocupado por la situación que estamos viviendo. Hay una intención de trasladar a la sociedad que lo que ha pasado aquí es un fracaso colectivo, y no es verdad. Han fracasado las políticas que se han llevado a cabo y nos han dado la razón a golpes. Constatamos y denunciamos ese triple fracaso en las políticas laborales, que han profundizado en la precariedad; en las presupuestarias, que han priorizado el superávit; y en las fiscales, que han beneficiado de manera escandalosa a las rentas más altas y empresariales. El capital ha hecho lo que le ha dado la gana y se ha dedicado a especular. Las condiciones de trabajo, los salarios, no tienen nada que ver en lo que ha pasado.
¿La crónica estaba escrita? ¿Sólo faltaba datarla?
Triste consuelo, porque a día de hoy la patronal sigue sin hablar de esas políticas fracasadas, básicamente porque no se quieren cambiar, no les interesa que cambien. La patronal insiste en precarizar más el mercado de trabajo, en subir la edad de jubilación y en pedir reducciones de impuestos para su colectivo. Y el sumatorio de todo lo que he intentado transmitir hace que no encontremos más razones colectivas para decir ¡Basta ya! ELA va a abogar por la defensa de los intereses de su gente el Primero de Mayo y en la huelga general, en la que estamos implicados para que sea un éxito.
¿Es proporcional la respuesta?
Es absolutamente proporcional a lo que está pasando. Es un revulsivo necesario. Es preciso un sindicalismo comprometido con los intereses de su gente, un sindicalismo que intente dar oxígeno a la pelea en las empresas para frenar el chantaje de la patronal, que, por cierto, ningún responsable político ha tomado nota de que existe. Llama la atención que censuren la huelga general cuando gran parte de la responsabilidad de lo que ha sucedido es suya.
¿Esta situación exige un sindicalismo de crisis?
No. Exige un sindicalismo que tenga agenda propia. De la misma manera que en época de crecimiento el sindicalismo reivindicativo que representamos también denunció que, pese a la aparente bonanza, el diálogo social estaba roto. Hay un conflicto de intereses y no vale decir que vamos todos juntos cuando han echado del barco a más de 55.000 trabajadores en un año en Hego Euskal Herria.
¿Y al día siguiente de la huelga general?
El día 22, más sindicato.
CCOO y UGT no les acompañan en esta iniciativa, que incluso han calificado de 'huelga de persiana'.
CCOO y UGT no vienen a la huelga porque no ven motivos. El que no acude es porque no quiere. ¿Huelga de persiana ? Nosotros trabajamos muy cerca de los trabajadores porque la situación afecta a toda la sociedad vasca, independientemente de su opción política. No podemos salir de esta situación sin cambiar nada y, si nadie plantea un cambio, la patronal va a seguir instrumentalizando el miedo. Quien no ve razones para acudir es que no mira.
Da la sensación de que los gobiernos saliente y entrante han intentado señalarse mutuamente como objetivo de la protesta.
Sería una estupidez convocar una huelga contra un partido. Eso a ELA no se le va a ocurrir nunca. Hacemos una huelga en favor de unas políticas públicas solidarias, y eso sólo se hace reformando, desandando la fiscalidad que plantean para que las rentas salariales dejen de pagar el saqueo de las arcas públicas, y no utilizando el Concierto para beneficiar a las rentas del capital.
Se les tilda de frentistas. ¿Lo son?
Ni somos frentistas ni estamos enfrentados a ningún gobierno en concreto. Sólo denunciamos la actitud de los gobiernos, de cualquier color, que hacen las políticas que repudiamos, y a una clase patronal que quiere que se le deje hacer.
¿Qué esperan del Ejecutivo del PSE?
Zapatero es un tahúr con las cartas marcadas. El nuevo Gobierno Vasco surge tras anularse una opción electoral en una situación antidemocrática. Quienes regirán el destino de la Comunidad Vasca han venido diciendo que era posible la alternancia, pero no han dicho alternativa, y eso es preocupante. Hasta ahora, los distintos gobiernos han practicado las mismas políticas económicas y sociales por lo que no atisbamos un cambio. El acuerdo PSE/PP hará de la CAV la comunidad número 17 del Estado español y los soberanistas debemos confrontar, sin complejos, democráticamente ese modelo.
¿Son ustedes un estorbo?
Sí, somos un estorbo. Molestamos porque vamos a recuperar democráticamente la calle frente a gobierno, banca y patronal
¿Es imposible interiorizar la cultura del consenso en Euskadi?
La cultura del consenso es una perversión si ello supone abandonar nuestras reivindicaciones.
¿A qué no renuncia ELA?
ELA no está dispuesto a aceptar que la defensa de sus objetivos la determinen otros. Y eso supone un enfrentamiento porque ante una clase política intolerante, los intereses de nuestros trabajadores los defiende el sindicato sin admitir mediatización política, empresarial o financiera.
¿Hablar de unidad sindical es poco menos que una utopía?
Hay dos opciones de intervención sindical y la nuestra no es fácil porque supone más esfuerzo, más militancia. Tenemos una huelga desde hace seis meses y medio en Sabeco-Errenteria, mujeres que cobran salarios exiguos y se les niega la aplicación del Convenio de Alimentación de Gipuzkoa por un principio de explotación empresarial pura y dura, tenemos el caso de las trabajadoras de la residencia Ariznavarra en Vitoria, que llevan 14 meses en huelga. Son conflictos con cara de mujer, son conflictos en los que el sindicato está dando la cara. Esa es nuestra lucha.
¿Habrá traspaso de políticas activas?
Hasta ahora la negativa del Gobierno central a transferir las competencias socioeconómicas y sindicales obedecía al hecho de que primaba una concepción centralista, lo que probablemente suceda en la foto del nuevo Gobierno Vasco.
¿El CES y el CRL, en los que no participa ELA, están rotos en su opinión?
En el caso del CRL se vulneraban sistemáticamente las reglas del juego y fue la patronal la que planteaba los vetos con la excusa de ¿para qué negociar si ya lo tengo todo? El CES es un órgano descafeinado, básicamente porque las instituciones marcaban sus propias reglas del juego. En principio no vamos a volver a formar parte de esos organismos sociolaborales.
¿Siguen reivindicando convenios de empresa frente a los de sector?
Decir eso es una frivolidad. Nosotros no relativizamos ningún ámbito. ELA trata de buscar la solución yendo al ámbito que mejores condiciones reúne, el que mejor defienda los intereses de sus trabajadores.
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