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Los tópicos ante el espíritu republicano
Atribuir a la sociedad en su con­junto una preferencia generalizada de ésta que es la del orador o el escritor, es tan frecuente como re­pulsivo.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 7-1-2009 a las 13:32 | 1603 lecturas | 2 comentarios
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  Una persona que pre­tende que su juicio personal sea uni­versal invita a no hacerle caso, pero hay dema­sia­dos medios que se sirven de escri­bi­dores de esa casta para valorar ciertas cosas sólo desde el contento de los sectores más acomodados que las ven así y compran ese perió­dico, oyen esa radio o ven ese canal de televi­sión. Ni a unos ni a otros les interesa el pa­recer de los que, razona­damente, no opinan lo mismo. Lo malo no es disentir.

  Las disensio­nes vienen de varias causas casi siempre inconscientes: la cuna, el acomodo, la educación, la sensibilidad, las circunstancias... Y por todo ello se pueden explicar y aun justificar. Lo penoso, siendo tan­tas las cosas maltratadas así, es que mientras ellos dictan las reglas y cuentan con cómodas cajas de resonan­cia en los medios oficialis­tas que comparten esa tarea de colegislador, lo único que podemos hacer los hartos de refutarles para nuestros adentros es salir a las calles a respon­derles. Pero la difusión de nuestro criterio, algo con lo que no cuentan ellos, es irrele­vante al lado de su fanfarria. Ahí, en esa desigual oportunidad de expresión estriba mi re­pug­nancia hacia ellos. Decir, por ejemplo, que España es católica o amante de los to­ros, por­que en otro tiempo mu­chos fueron a la iglesia o a festejar la muerte; y todo para atraer a las masas al cato­licismo y a las plazas, es hábil pero pérfida pro­pa­ganda además de faltar a la verdad. El catolicismo, como esa primi­tiva fiesta, están en franco retroceso. Afortunadamente.

  Eso sucede porque entre más de treinta cadenas televi­sivas que pue­den verse en el centro geográfico de la península, la inmensa mayo­ría es propiedad de la derecha dura, de la mentalidad del eje­cutivo y de gente sólo preocupada por su bienestar. En cuanto a los periódicos, qué decir. Todos se corresponden más o menos con el espíritu de las cadenas televisivas, aunque haya un par de excep­ciones. Y las y los que no son de la cuerda fascista porque están más próximas a un gobierno teó­rica­mente socia­lista, tampoco con­trarrestan lo suficiente la cháchara general de aquéllas pues en el fondo son de la misma familia aun­que con un poco más de ver­güenza. Quiero decir que el discurso comu­nista, anar­quista, el del socialismo real o simplemente chavista, en­tre nosotros no tiene ni presente ni futuro. Y sin embargo esos dis­cursos tienen multitud de ramificaciones y de valoraciones sociales y culturales que vale la pena diseccionar.

  Pues bien, como esto es así y se puede verificar constantemente, creo que quienes somos antisistema hasta la médula (independien­temente de nuestra adscripción sociopolítica) debemos dar el alto a tanto papanatas que no hace má que repetir como un papagayo ideas que no existen excepto en la propaganda o son el lugar co­mún, el tópico, la frase hecha de los encantados de la vida... Pién­sese cómo pensarán esos que están comprendidos en el 20% de los que viven en el umbral de la pobreza o los 4 millones de parados que probablemente no volverán a trabajar. Es como hablar de la madurez del pueblo español cuando aprobó casi masivamente la Constitución (y la monarquía de consuno), y alabar su moderación al votar luego a Suárez, cuando lo que hubo no fue madurez sino efecto del letargo al que el pueblo español estuvo sometido durante la dictadura y mucho miedo a las fuerzas vivas que todavía vigila­ban. La madurez esa a que se refieren quienes la cantan es si acaso la misma que tienen los que han vvido bajo peculiares reflejos con­dicionados, es decir, acostumbra­dos a saber que si no dicen “sí, se­ñor”, se les va a caer el pelo...

  Hora es ya, por todo lo dicho aquí, dejar de esconder la verdadera, profusa y variada realidad de las Españas. Hora es de no dejarnos pasar día tras día la muleta por los ojos, sino de coger al toro por los cuernos. Y, por encima de todo, hora es de promover urbi et orbe el espíritu republicano y federal,  sometiendo a plebiscito la mo­narquía y la Constitución hijas, aquí,  sólo del temor...

 
 
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Comentarios (2)

#1.- República

Javier Moscoso Muñoz|08-01-2009 08:04

Por la Tercera República Española. Tras años de silencio y ocultación la cuestión republicana retorna, expresando movimientos reales existentes en la sociedad. El tipo de Transición política realizada, dirigida por las fuerzas reformistas del periodo entre los cuales se encontraba un sector franquista y otro monárquico, y la correlación de fuerzas existente durante años ha impedido que la cuestión republicana –como forma de estado y como modo específico de organización político-social del país- haya formado parte del debate público real.
  por la trecera República

Valoración: 1    |  Avisar provocación

#2.- rompiendo tabús establecidos

barrendero|08-01-2009 09:10

  El español es, el español....

Valoración: -2    |  Avisar provocación

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