Una persona que pretende que su juicio personal sea universal invita a no hacerle caso, pero hay demasiados medios que se sirven de escribidores de esa casta para valorar ciertas cosas sólo desde el contento de los sectores más acomodados que las ven así y compran ese periódico, oyen esa radio o ven ese canal de televisión. Ni a unos ni a otros les interesa el parecer de los que, razonadamente, no opinan lo mismo. Lo malo no es disentir.
  Las disensiones vienen de varias causas casi siempre inconscientes: la cuna, el acomodo, la educación, la sensibilidad, las circunstancias... Y por todo ello se pueden explicar y aun justificar. Lo penoso, siendo tantas las cosas maltratadas así, es que mientras ellos dictan las reglas y cuentan con cómodas cajas de resonancia en los medios oficialistas que comparten esa tarea de colegislador, lo único que podemos hacer los hartos de refutarles para nuestros adentros es salir a las calles a responderles. Pero la difusión de nuestro criterio, algo con lo que no cuentan ellos, es irrelevante al lado de su fanfarria. Ahí, en esa desigual oportunidad de expresión estriba mi repugnancia hacia ellos. Decir, por ejemplo, que España es católica o amante de los toros, porque en otro tiempo muchos fueron a la iglesia o a festejar la muerte; y todo para atraer a las masas al catolicismo y a las plazas, es hábil pero pérfida propaganda además de faltar a la verdad. El catolicismo, como esa primitiva fiesta, están en franco retroceso. Afortunadamente.
  Eso sucede porque entre más de treinta cadenas televisivas que pueden verse en el centro geográfico de la península, la inmensa mayoría es propiedad de la derecha dura, de la mentalidad del ejecutivo y de gente sólo preocupada por su bienestar. En cuanto a los periódicos, qué decir. Todos se corresponden más o menos con el espíritu de las cadenas televisivas, aunque haya un par de excepciones. Y las y los que no son de la cuerda fascista porque están más próximas a un gobierno teóricamente socialista, tampoco contrarrestan lo suficiente la cháchara general de aquéllas pues en el fondo son de la misma familia aunque con un poco más de vergüenza. Quiero decir que el discurso comunista, anarquista, el del socialismo real o simplemente chavista, entre nosotros no tiene ni presente ni futuro. Y sin embargo esos discursos tienen multitud de ramificaciones y de valoraciones sociales y culturales que vale la pena diseccionar.
  Pues bien, como esto es así y se puede verificar constantemente, creo que quienes somos antisistema hasta la médula (independientemente de nuestra adscripción sociopolítica) debemos dar el alto a tanto papanatas que no hace má que repetir como un papagayo ideas que no existen excepto en la propaganda o son el lugar común, el tópico, la frase hecha de los encantados de la vida... Piénsese cómo pensarán esos que están comprendidos en el 20% de los que viven en el umbral de la pobreza o los 4 millones de parados que probablemente no volverán a trabajar. Es como hablar de la madurez del pueblo español cuando aprobó casi masivamente la Constitución (y la monarquía de consuno), y alabar su moderación al votar luego a Suárez, cuando lo que hubo no fue madurez sino efecto del letargo al que el pueblo español estuvo sometido durante la dictadura y mucho miedo a las fuerzas vivas que todavía vigilaban. La madurez esa a que se refieren quienes la cantan es si acaso la misma que tienen los que han vvido bajo peculiares reflejos condicionados, es decir, acostumbrados a saber que si no dicen “sí, señor”, se les va a caer el pelo...
  Hora es ya, por todo lo dicho aquí, dejar de esconder la verdadera, profusa y variada realidad de las Españas. Hora es de no dejarnos pasar día tras día la muleta por los ojos, sino de coger al toro por los cuernos. Y, por encima de todo, hora es de promover urbi et orbe el espíritu republicano y federal,  sometiendo a plebiscito la monarquía y la Constitución hijas, aquí,  sólo del temor...
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#1.- República
Javier Moscoso Muñoz|08-01-2009 08:04
Por la Tercera República Española. Tras años de silencio y ocultación la cuestión republicana retorna, expresando movimientos reales existentes en la sociedad. El tipo de Transición política realizada, dirigida por las fuerzas reformistas del periodo entre los cuales se encontraba un sector franquista y otro monárquico, y la correlación de fuerzas existente durante años ha impedido que la cuestión republicana –como forma de estado y como modo específico de organización político-social del país- haya formado parte del debate público real.
  por la trecera República
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#2.- rompiendo tabús establecidos
barrendero|08-01-2009 09:10
  El español es, el español....
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