Sucedió en la localidad gaditana de Casas Viejas (hoy Benalup de Sidonia, el nombre quedó borrado), el movimiento, liderado por Francisco Cruz, conocido como "Seisdedos", un legendario carbonero septuagenario, se resistió a los guardias de asalto. Cuando llegaron los refuerzos bajo el mando del capitán Rojas, el veterano revolucionario seguía atrincherado con su familia en la choza. Lo que sigue tiene el aire de un "western" del tipo Soldado azul. "Seisdedos" se atrinchera en su choza con su familia, y mantiene a raya a la Benemérita. Para estos es una humillación que un "muerto de hambre" los mantenga a raya, hasta que encuentran la manera de acabar con la situación con el fuego. Casi toda la familia de los "Seisdedos", criaturas y mujeres incluidas, murieron quemados en su choza. La derecha que clamaba que había comenzado a felicitar el escarmiento, se dio cuenta que tenía en las manos un arma poderosa, y con la ayuda de los mandos de la Guardia Civil orientó los hechos para desprestigiar el gobierno de centro-izquierda presidido por Azaña, y lo conseguirá ya que éste queda manchado de sangre, en tanto que la CNT se sentirá reforzada en sus argumentos abstencionistas y antigubernamentales. Auténtico brazo armado de los terratenientes, la Guardia Civil actuó de la misma manera" en Yuste poco tiempo después, y en julio del 36, el capitán Rojas reapareció como falangista y como uno de los mandos más sanguinarios del "Movimiento" en la zona, lo que ya es decir (1).
Hablar de Casas Viejas era y es un asunto cuya atrocidad no acabaría en 1933, tres años más tarde los sublevados fusilaron a Maria Silva, "la Libertaria", a pesar de que tenía una criatura recién nacida. La represión implicaba tanto al cuerpo de la Guardia Civil, que sería asimilado por la democracia, y por la izquierda republicano-socialista, situada también entre los víctimas del fascismo...No se podía por lo tanto pretender reconstruir el acontecimiento, si acaso de indagar sobre qué sucedió realmente con el propósito de provocar el debate y la reflexión. López del Río lo haría primeramente con Casas Viejas (1983), una de las películas más "malditas" de la historia reciente del cine español, y que se puede encontrar por el emule. La realizó utilizando actores de teatro andaluces que interpretan los hechos y ofrecen a los espectadores un relato de los hechos en el que se hace especial incidencia en los datos más ocultos de la historia, o sea en las condiciones de vida de los campesinos, como se han de buscar la vida en la mendicidad o el rebusqueo, la prepotencia de los señores, el fracaso de la reforma agraria republicana, la connivencia entre la Guardia Civil y su brutalidad, el entusiasmo por un ideal al que atribuían la capacidad de una vida en común, sin explotación, el orden paradisíaco que evoca José Peirats. La ingenua idea de que era posible cambiar las cosas de un día para otro por la propia bondad de la alternativa. El acompañamiento musical lo puso el guitarrista Serranito.
La película no pude ocultar su condición extremadamente precaria, no obtuvo ningún tipo de apoyo público ni del medio, y fue rodada a lo largo de tres años (1980-1983). Fue además el primer largometraje del realizador y según parece, también el último. El equipo subsistía como podía, tanto es así que los del pueblo en que ser rodó todavía recuerdan las deudas que les dejaron. Por otro lado, su director subraya au por más que la historia se remita a acontecimientos lejanos, éstos tenían una lectura actual combativa. Se trataba por lo tanto de un proyecto incordiante ya que la nueva clase política asumió la idea de que se tenía que archivar las historia de las agitaciones revolucionarias. Tampoco hubo una respuesta organizada desde abajo, posiblemente por la división militante, ya que al parecer, no fue hasta 1983 que se realizó un primer acto evocatorio en el lugar, y se colocó un modesto monumento con un azulejo en el que se puede leer: "España loma a loma es de gañanes pobres y braceros, no permitas que el rico se lo coma, ¡jornalero¡". Cabe pensar que habría sido una película como Casas Viejas en otras condiciones, ya que, con todas sus drásticas limitaciones, la película significa un verdadero esfuerzo por crear un discurso histórico autónomo mediante las posibilidades que da el cine (con la ayuda del documental y de ciertas técnicas teatrales). transcurre tratando de no dejar suelto ni un hilo, detallando aspectos a veces prolijos y caótico, pero a veces apasionantes (por ejemplo, en algunas ocasiones en la que los acores logran hablar por los protagonistas con la ayuda de los supervivientes),
A raíz de su presentación en el Festival de. San Sebastián, la revista Dirigido (nº 130, noviembre 1985), que por entonces mucho más sensible a lo que ocurre fuera del cine, le dedicó una amplia reseña de José Enrique Monterde que concluye diciendo: "Ambición, pues, no le falta a Casas Viejas, si bien no hay la suficiente habilidad ni los medios precisos para llevar a buen puerto el proyecto, pero al menos resulta un esfuerzo estimulante y con clara voluntad innovadora. Por otra parte, López del Río no rehuye las posibilidades que tiene cualquier discurso histórico para hablar del presente. Ajeno a cualquier historicismo académico, Casas Viejas se ofrece como una referencia transparente a la actualidad; el paralelismo -a veces algo forzado-- es constante e inmediato. No se limita a lo que pueda haber perdurado de la situación socio-económica del campo andaluz hasta nuestros días, sino que sobre todo se ofrece como un insólito -por único-- ejemplo de contestación cinematográfica al Gobierno actual desde la izquierda. Cuando Casas Viejas denuncia la política social, económica y de orden público de la República de Azaña y sus proclamas éticas sobre ese régimen como regenerador de los males de España, es evidente que se está pensando en circunstancias mucho menos remotas que en 1933, por lo que Casas Viejas deja de ser un discutible pero apasionante trabajo histórico, para convertirse en un film claramente político. Al comienzo del film no consta ningún letrero de ayuda por parte del Ministerio de Cultura socialista..."
Años más tarde (1996), Basilio Martin Patino realizó El grito del sur. Casas Viejas (un capítulo de una serie llamada Andalucía, un siglo de fascinación), que tuvo que rodarse en Cazalla de la Sierra y El Pedroso (Sevilla), y que en lo que fue Casas Viejas ya no existía el espacio natural en el que pudiera reconstruirse lo que aconteció al tiempo que ofrecía un penetrante un análisis sobre dos formas de entender el mundo desde la mirada cinematográfica: el montaje soviético y la escuela de documentalistas británicos. El autor de Caudillo se encontró que aún siendo este episodio casi tan célebre como los bombardeos de Guernica, no quedaba el menor rastro visual. Pero no se desánimo ante semejante carencia, y por decirlo de alguna manera, cambió su fusil -su cámara- de hombro. Dado que no habían imágenes de archivo, pues las fabricó. A tal efecto, Matin Patino se sacó de la manga un documentalista británico, alguien que habría rodado en cine mudo y con la cámara al hombro, los intercambios de disparos entre la familia de agricultores rebeldes y la Benemérita. Igualmente inventó un equipo de la Soyuz-Kino Soviética, unos cámaras de la estirpe de Roman Karmen y C. Simonov (autores de Granada, mi Granada, 1967), un operador dotado de un sorprendente don de ubicuidad, una mirada que llegaba a todas partes a la vez, capaz de retratar tanto a los oprimidos como a los perros guardianes del orden. En resumen, montó un falso documental sobre un acontecimiento verdadero que lo estaba pidiendo a gritos.
La crítica fue entusiasta. Comolli escribió. "Por su evidente fuerza, explica, las imágenes nos captan inmediatamente y producen, indefectiblemente, un efecto de verdad. Pero la verdad es siempre una construcción. Todo en el cine, incluso la menor banalidad, se convierte en ejemplar y por eso sitúa sistemáticamente al espectador en la ejemplaridad..." Edgar Roskis, de Le Monde Diplomatique, dijo por su parte: "(...) Nunca de una manera tan sutil y a la vez tan directa, tan evidente, Patino ha propuesto el problema de la falsificación. Nos creemos que los documentos son verdaderos, o al menos verosímiles como tales, porque adoptan fórmulas de mostración históricas a las que nos hemos acostumbrado, porque las mimetiza. Aceptamos la apariencia de documental de actualidades de todo el programa porque tiene que ver con formas de hacer cine conocidas. Y porque se trata de un hecho que realmente ocurrió. Se plantea que es posible falsificar la Historia porque toda falsificación se apoya en la lógica de lo verosímil.(...)La manipulación de imágenes, la creación de una "realidad virtual", la posibilidad de producción masiva de pruebas falsas nos trae de nuevo hasta los orígenes de los que hablaba Rondolino. La distinción entre documental y ficción, entre verdadero y falso, deja de ser un criterio válido. Con la evolución del mundo real hemos abolido también, y definitivamente, el de las apariencias, que diría Nietszche. La Historia, con la televisión, amenaza con dejar de ser un discurso o un relato que se hace, al estilo del historiador-sabio de Ricoeur, mediante una relación de uso con las huellas: a partir de ahora, el valor de verdad de las huellas queda disuelto en el valor utilitario, en las bellas mentiras del discurso, en la pura y mágica fascinación del chamán electrónico. (...)"
Podemos seguir sumando comentarios del mismo tipo, sin embargo, esto no ha sido suficiente para que el documental haya conseguido su merecida categoría de "popular", y el que escribe, un pertinaz lector de revistas y de páginas sobre cine en los diarios, admirador contumaz del Basilio documentalista (del otro ya no tanto), y sin embargo, no supo de su existencia hasta que se puso a preparar este trabajo. Parece pues que la historia de Casas Viejas tenía que seguir siendo "maldita" por más que sea motivo de uno de esos documentales de los que hablan los grades diarios cuando se estrenan en Nueva York o Paris. Que yo sepa aquí no ha llegado a la TV, claro que tampoco lo ha hecho que yo sepa Caudillo a pesar de los años transcurridos. Será porque no dice ninguna de esas mentiras piadosas que exige la nueva historia oficial, la que se construido alrededor de la inmaculada Transición. Como alternativa, Basilio declaró hace poco que "colgaría" sus películas en Internet. Pues al menos esta, ahí la tienen, ¿todavía no la habéis visto?.
O mejor, ¿qué esperáis para organizar un video-forum y debatir hasta el amanecer?
Notas
1) Suele ser muy habitual que, cuando desde el cine se ofrezca la imagen de un franquista de una pieza, se le adjudique la característica de "maniqueísmo", algo que raramente ocurre cuando el personaje es un nazi o narcotraficante, o incluso un "milico" sudamericano. Y no es que no se pueda dar tan "exceso", pero lo cierto es que, salvo contadas excepciones, el cine no ha ofrecido muchos retratos de franquistas de "una pieza", y se me ocurre el médico que interpreta Juan Luis Galiardo en La guerra de los locos. También se ha dicho al hablar del capitán Vidal que tan concienzudamente encarna Sergi López en El laberinto del fauno, la obra maestra de Guillermo del Toro, que ya nos había asombrado con El espinazo del diablo. Aunque el capitán Vidal podrá figurar en la galería de malos de remates de la historia del cine, no se puede decir que el director mexicano se olvide de introducir elementos que hacen entrever conflictos personales muy serios, y es evidente que en otras circunstancias quizás el señor habría sido otro. Guillermo del Toro podría haber tomado al capitán Rojas. Gente así fueron después justamente recompensadas y laureada, como lo habría sido el capitán Vidal que murió en acto de servicio por Dios y por España.
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Manipulacion ?
Pepito de los Palotes|23-08-2007 17:51
No hay nada como manipular la verdad para usarla segun las necesidades.
Menos mal, que algunos, solo algunos, recordamos la historia, y otros, incluso la vivimos.
Señor Pepe Gutierrez, si ud no conoce la historia, abstengase de contarla, y menos, a su manera. Y si la conoce, es ud un tergiversador, ya que la trastoca según sus mezquinos intereses, que Dios sabrá cuales son.
En aquellos tiempos, la izquierda hizo muchas cosas y la derecha otras, pero fueron lo que fueron, no intente cambiarlo 70 años después por que no cuela.
Jovenes señores progres de hoy día, dejen la historia en paz y cesen de remover heridas cicatrizadas buscando infectarlas años despues para utilizarlas en beneficio de nadie.
Queden con Dios, Arriba España  y Viva la Paz (para todos, unos y otros).
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la paz de los cementerios
pga|23-08-2007 21:16
  De alguna manera resulta un halago recibir insultos de alguien que después de negarte el pan y la sal cuando comienza habla de setenta años cuando son algunos más, y  para más inri no apora ni un mal dato.
  Perdonar no significa olvidar, y dioy gracias a su Dios que  no me coge en los buenos tiempos. Con su paz se me habría caído el pelo.
       
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rafa ximeno|23-08-2007 23:12
quien dice que tanto la izquierda como la dercha  cometieron atrosidades en el 1936  es un berraco y un canalla , esta copla a sido cantada sobre todo por los prissianos y los socialistas
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Contra el fascismo de derechas y de izquierdas
Solidaridad Obrera|24-08-2007 08:35
Actualmetne el pueblo se llama "Benalup Casas Viejas" (página web de su ayuntamiento http://www.benalupcasasviejas.es/ )
Recomendadisimo, sobre los sucesos de Casas Viejas, el libro de Ramon J. Sender "Viaje a la aldea del crimen" Ed. Virus. Vivirás en primera persona lo sucedido.
Varios enlaces sobre Casas Viejas:
http://www.infocadiz.com/Rivadavia/CasasViejas/ellibro.htm
h
En la pag web del Instituto de Casas Viejas se habla de lo ocurrido:
http://www.iescasasviejas.net/cviejas2/inform.htm
Salud y solidaridad
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