En la primavera republicana florecen miles de tricolores
Hay una República del pensamiento, de la idea y del proyecto, que conecta con nuestro pasado ilustrado e intelectual. Desde un Manuel Azaña, hasta un Niceto Alcalá Zamora, desde un Pi y Margall hasta un doctor Negrín, desde un Casares Quiroga hasta un Blasco Ibañez, desde un Ferrer y Guardiahasta un Antonio Machado, desde un doctor Marañón hasta un Luis Buñuel desde un Ramón J. Sender a un García Lorca, desde una Margarita Nelken o una Concepción Arenal a una Federica Monteseni, que por principio libertario, no era ni siquiera republicana.
Sé que algunos nombres chirriarán por su trayectoria ideológica, política y de pensamiento a quienes ansían un horizonte republicano mucho más avanzado, social y transformador pero también es cierto que así era la intelectualidad más destacada de la España progresiva y republicana.
Y hay otra realidad en el pasado republicano de la acción y la lucha popular, que viene de Pestaña y de Ascaso, de Durruti y de Federica Montseny, de Pasionaria y de José Díaz, de Joaquín Maurín y de Andreu Nin, de Largo Caballero y de Prieto. Produce heridas recordarlo pero ese es también el pasado del que venimos y al que a nadie debe pedírsele que renuncie, más allá de las necesarias reflexiones que nos permitan a cada uno un aprendizaje sobre los errores y los aciertos, sobre las sombras y las luces de cada corriente de la acción republicana.
Y ese aprendizaje de cada uno debe de servir para superar, para unir y no para dividir, para encontrarnos entre todos aquellos para los que el ideal republicano constituye una idea, una ética de lo público y un sentimiento profundo; nunca para un interminable ajuste de cuentas, en el que cada parte desentierra su análisis crítico acerca de las demás, sin que sea posible que la verdad de un lado se acomode a la del otro. Conocer para remontarse sobre el pasado pero dejar atrás el permanente guerracivilismo entre las distintas corrientes del republicanismo español.
Y eso se logra mirando más hacia delante que hacia atrás. El mañana no se construye dando vueltas obsesivamente sobre la circularidad del ayer. La II República fue una etapa de ilusiones frustradas, en la que la esperanza de un futuro mejor acabó, por la vileza de la oligarquía económica, las castas militares y la reacción clerical, destruido. No buscaré los enemigos dentro de casa porque en ella sólo encontraría, en el peor de los casos, oponentes; ni siquiera, sólo perspectivas diferentes.
Recordando a Machado, el mañana no está escrito, ni el proyecto puede nacer cerrado, como un todo acabado y definido, como una carta otorgada de unos republicanos para otros.
La III República necesita ser un proyecto abierto y debatido, participativo e ilusionante, desde la esperanza y el optimismo porque hay demasiado regusto amargo en la derrota del pasado.
Ha de nacer de un esfuerzo colectivo y plural, diverso y atravesado por millones de aportaciones que enriquezcan la aspiración del día que vendrá y lo hagan de cada uno de nosotros.
El espíritu unitario no se reclama, ni se impone, no se logra de un día para otro por decretarlo o reivindicarlo. Surge de ejercerlo, de la voluntad y de la generosidad hacia los demás puntos de vista, de comprometerse con serlo en cada acto práctico, de percibir la diversidad como riqueza, no como problema. De preferir los acuerdos de mínimos que los programas máximos, el camino lento, plagado de complicidades entre todas las corrientes republicanos antes que la vía recta de tirar por el camino de en medio. Y eso no significa renunciar a las propias posiciones de cada uno sobre el programa y el carácter quedebe tener la definición de la futura Tercera República Española sino de exponerlas desde la voluntad de acuerdo. La justeza de las propuestas se legitima en la fuerza con la que la sociedad las acoge, no en la “necesidad” del disenso para mantener la propia identidad y la razón de ser de cada uno.
Esa voluntad de encuentro y de forjar consensos entre grupos republicanos necesita ir avanzando en organicidad, foros de encuentro y debate, coordinadoras estables o volantes, para la ocasión, que transversalicen los espacios de colaboración y unidad de acción en cada momento, desde los barrios, el movimiento ciudadano, el ateneismo (tanto en espacios físicos como virtuales), en el movimiento obrero, en los grandes centros de trabajo, en los de enseñanza, en los movimientos sociales,...
Que convivan distintos foros, plataformas, redes, uniones o centros republicanos no tiene porqué ser sinónimo de división, siempre que sea posible hacer convivir la pluralidad con la unidad, las diferencias tácticas con el objetivo estratégico común.
 
Hasta el día de hoy una pequeña vanguardia ha venido sosteniendo la bandera republicana con un esfuerzo, una militancia y una voluntad encomiables. Durante estos 33 años de restauración monárquica han tenido que bregar con la etiqueta de nostálgicos, buscar energías donde no había demasiados motivos para el entusiasmo y aguantar, aguantar duro y apretando los dientes. Hay que recordar que en el año 77 se les prohibió a muchas organizaciones políticas republicanas presentarse a las primeras elecciones de la transición y que, para ser legalizados, otros partidos hubieron de pasar por el trágala de la aceptación de la forma de jefatura de Estado y de la bandera del mismo. No voy a entrar en la crítica a ninguna posición de antaño. Aquí no toca, no es útil, ni un republicano consciente debe iniciar el toque de rebato al cainismo político que sólo beneficia a los partidarios de la monarquía y la reacción.
No hace mucho el filósofo Francisco Fernández Buey hacía en una entrevista dos afirmaciones aparentemente “ingenuas” pero muy ciertas por su calado.
La primera de ellas que cada vez se ven más banderas tricolores, lo que lo unía al hecho de que cada vez se vuelve a hablar más de la República.Ello no es baladí porque la presencia de la bandera republicana, de la vindicación de esta causa se ha forjado al calor de las luchas y movilizaciones populares del referéndum de la OTAN, de las Huelgas Generales, del NO a la Guerra,... La segunda que cada vez hay más jóvenes que abrazan la causa republicana, muchos de ellos del entorno universitario. Y esto último da frescura, savia nueva y es avalde un pasillo de tolerancia entre republicanos porque los jóvenes conocen, más de lo que se cree, pero no desean participar de inquinas viejas ni de broncas estériles.
Dicho esto, y sólo a modo de propuesta, sugiero que las piedras angulares de un mínimo común denominador de lo que representa ser republicano hoy sean las de
Otros elementos como la forma de organización territorial (federalismo, confederalismo, autonomismo,...), del derecho de autodeterminación de los pueblos que componen España o la de la propiedad económica de los medios de producción y distribución (privada, mixta, social, estatal,...), con ser contenidos programáticos, forman parte del corpus ideológico de distintas fuerzas y corrientes políticas concretas y deben ser tratados con un debate más de fondo que no impida los primeros pasos de la articulación de un movimiento republicano más amplio, pluralista y unitario, en el que sea posible convivir, sin necesidad de renunciar a las justas aspiraciones de cada proyecto político específico. No se trata de aparcar, no podría hacerse, las aspiraciones legitimas de cada uno sino de avanzar por fases y etapas, permitiendo que se vaya consolidando una pauta de unidad de acción.
No quiero dejar de referirme a la iniciativa de la Red por la República de promover un referéndum, mediante petición a las Cortes, sobre esta forma de gobierno, una vez alcanzados 25 municipios que lo demanden.
Hay diferentes opiniones acerca de su oportunidad, incluso de la conveniencia o no de promover dichoreferéndum toda vez que su recorrido sería corto, al agotarse en el Parlamento. El número de diputados que podría apoyarlo sería realmente escaso.
Sin embargo, sin ser una iniciativa de la que yo participe y hacia la que admito tener alguna reserva, también por lo “cerrado” de las fuerzas políticas que lo promueven, no deja de ser cierto que ello no impediría en absoluto posteriores iniciativas en dicha dirección y que puede ser un momento muy aprovechable para socializar la reivindicación de la causa republicana entre la sociedad, particularmente entre la menos concienciada y organizada y que, necesariamente, deberá tener una progresiva incorporación a un movimiento de masas mucho más amplio, si se desea sacar la cuestión republicana de los márgenes aún relativamente estrechos en los que hoy se encuentra.| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
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#1
Sí señor|15-04-2009 19:18
No hay dos sin tres
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#2
15-04-2009 19:22
Y a la tercera irá la vencida.
Salud y república, Marat
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#3
Vientos del pueblo|15-04-2009 19:29
Convendría evitar que la lucha por la III se convierta en algo pastoreado por una sola organización política y satélites.  A esa flor (por la imagen de la noticia), la regamos entre todos o se agostará 
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#4
15-04-2009 22:26
A mi entender es importante conseguir el máximo de acuerdos entre partidos, grupos y frentes republicanos para crear una cultura de convivencia que aún nos falta y convencernos de que patrimonializar un modo es el modo más seguro de impedir que crezca.
Pero también es necesario darse cuenta de que la República no es el bálsamo de "Fierabrás" curalotodo. No acabaría con el paro ni con la crisis económica, aunque hay que reconocer que una República progresista tendría mucha más sensibilidad social a quienes más están sufriendo los efectos económicos de la crisis
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#5
Rafa|15-04-2009 22:38
Habría que evitar situaciones penosas como la del espectáculo que ha dado Izquierda Republicana con dos direcciones enfrentadas, que afirman ser las legítimas y que no se reconocen la una a la otra.
Esa bronca de acabar en los tribunales, acusándose entre sí de cosas bastante graves perjudica mucho a la imagen de los republicanos, no de IR, de cualquier lado.
Esa no es  la actitud cívica que hay que propagar
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#6
15-04-2009 22:51
La batalla por la república es una lucha de ideas y de valores, no nos olvidemos. la moral republicana no es la misma que la monárquica. La visión del ciudadano tampoco, ni sus derechos ni sus responsabilidades. Ni tampoco el sentido crítico que se espera de un republicano frente a la mentalidad gregaria y de vasallo de un monárquico
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#7.- ¿Cómo responder con argumentos?
15-04-2009 23:01
Que no sean una respuesta fácil y lo primero que se nos venga a la cabeza cuando mucha gente nos dice que defendemos ideas anticuadas. Y peor aun cuando nos dicen que lo que importa no es la forma de gobierno, monarquía o república, sino la calidad de la democracia, la dimisión de poderes, el control de la corrupción o las políticas de izquierda. ya sabeis, el ejemplo de Suecia o Dinamarca
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#8
15-04-2009 23:19
No estaría de más que se subiera esta noticia entre las destacadas. En mi opinión aporta reflexiones de interés
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#9
Beni|15-04-2009 23:38
¿De verdad hay división entre los sectores republicanos, como sugiere el artículo? Yo diría que hay algún partido que lleva la palabra en sus siglas, algún otro que ha pasado de sustituir la tricolor por la rojaygualda, para luego apropiarse de nuevo del republicanismo, a traves de una tapadera "cívica" y hacer oportunismo, mientras muchos partidos son republicanos pero no patrimonializan nada 
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#10
15-04-2009 23:45
Con ser en parte cierto lo que dice el 9, no creo que haya que ir por ahí. Precisamente si un hallazgo tiene el texto, yo veo más, es el de superar las viejas rencillas entre republicanos y evitar el reproche contínuo. Con la que está cayendo, no veo que ese sea el camino.
Por otro lado, si un grupo hace propuestas correctas la gente le seguirá. Si no es así, y les percibe oportunistas, se agotará pronto.
Me sumo a la propuesta del 8 de pedir que aparezca la noticia entre las destacadas en la parte superior de la portada de kaos
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#11.- ¿Así andamos?
Cabreado|16-04-2009 00:08
Me preocupa que nadie haya dado una respuesta al compañero  pero haya tenido la osadía de cascarle 2 negativos.
Es indicativo de  un nivel de indigencia ideológica y de indecencia moral. Si tu nivel de  cultura política es tan bajo,  deja en casa el instinto y no castigues a quien se atreve a expresar sus dudas honradamente.
Compañero- ciudadano, si nuestras ideas son antiguas, la verdad es que de  198 países del mundo, sólo 46 son monarquías (el 23%). El resto son repúblicas. Pero el origen de las formas de gobierno  fue monárquico. Algo querra decir  que el 77% de las formas de gobierno de los Estados del Planeta sean Repúblicas, al menos en lo tocante a estar o no pasado de moda.
En cuanto  a que lo que importa  no es  el que el gato sea negro (monarquía) o blanco (república) sino que cace ratones (libertades) no es cierto.
Es verdad que hay formas  republicanas despóticas pero también monarquías casi absolutistas en  Asía o África. La clave es que dentro de un orden constitucional y democrático-garantista, una  monarquía tiene que estar siempre lavándose la cara (aunque luego una reina como la de España  se meta con el matrimonio homosexual o critique a los partidos de izquierda o la ley del aborto), mientras que si un Presidente de República se porta mal, siempre puedes en cada convocatoria presidencial  "botarle" y elegir a otro. Sólo por este detalle ya vemos que no da igual el color del gato     
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#12.- Non fotis, nen
Roger de Lluria|16-04-2009 00:30
Es lo que decimos en Catalunya cuando se nos intenta imponer el trágala español al derecho de soberanía de los catalanes, vascos y gallegos.
Ya he leído  que Marat, el jacobino, no nos impone la renuncia a nuestra reivindación del derecho de autodeterminación -faltaría más- pero espera que el princípio de subsidiareidad nos lleve a posponerlo en beneficio de unos acuerdos sobre mínimos en relación con la unidad republicana.
Se le olvida que Catalunya es una realidad anterior a España y que ERC es una organización republicana que no necesita engancharse a ningún oredenamiento territorial superior para serlo.
Para nosotros, el derecho de autodeterminanción es un previo, una demanda constituyente antes que nada o, al menos, a la vez que lo que Marat y otros "federalistas" consideran de mínimos  o fundantes
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#13
Tasio|16-04-2009 00:49
Yo prefiero pensar, al contrario que Roger, que conseguir una república en el estado español no me obliga a renunciar a las demandas de mi pueblo, el vasco, pero sí es un avance muy superior a lo que supuso la "monarquía democrática del 77".
De entrada, el artículo habla de "La participación y solidaridad entre las gentes que componen LIBREMENTE el país". Y lo de libremente lo escribió en mayúsculas el autor y no yo.
Creo que ha tenido la valentía de no evitar los temas espinosos sobre la organización territorial del Estado. Roger, comprueba si todos lo hacen de modo tan directo. Y, sin querer interpretar a quién todavía no ha dicho nada de la polémica que suscitas, sospecho que, hablando de acuerdos de mínimos, quiere elevarlos, y no precisamente contra la soberanía de los puebos ibéricos
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#14.- Buen rollo
16-04-2009 00:59
Es el que yo noto. Discusión, y muy seria, y con contenidos políticos, pero con respeto.
Si de eso se trataba, lo estamos consiguiendo.
A lo mejor es que todos le hemos visto el grano al granero y no queremos que ningún descerebrado malogre la cosecha.
Me soprende tanto "fair play". Pero no está mal para variar
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#15
Bahro|16-04-2009 01:12
Posiblemente, si no hay ganas de pelearse, ni demasiadas ideas que aportar, por cierto, lo que falte es cómo empezar la batalla cultural. Para mí, siempre toda nueva odisea es cultural. Yo propongo  un esfuerzo en los eventos, los ateneos, las opiniones, los comentarios, los "menéame", las listas de correo, los faceboock y similares y hasta los espacios de libre  publicación, incluidas las paredes de obra  que no tengan el "prohibido fijar carteles". Cada rincón debe ser tomado como espacio libre republicano 
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