A lo largo de los años, hemos conocido (en Libre Producciones) situaciones absurdas, esperpénticas, arbitrarias. Pero que nos envíen para su firma un manifiesto en apoyo de Marce Solís (defenestrado de su cargo como director de programas de la radio pública) es lo último que podría pasarse por nuestra imaginación sin que nos echara humo de estupefacción. Desde el año 1991 en que dejó aquellas "Producciones del Oeste", que compartía con sus socios (chapucero invento, una empresa capitaneada por gestores públicos a mayor gloria de los fastos del año 92 y de la información privilegiada, el contacto predilecto con el dinero público y la "ingeniería financiera" en el ámbito de la gestión cultural: es decir, la regla general) para incorporarse "in pectore" a la "res pública", sus diecisiete años seguidos como ideólogo y promotor del clientelismo, el escaparatismo, la creación de "cuadras" y el ninguneo de quienes no comulgaban con el afectado autobombo de su gestión (caracterizada por el uso a conveniencia de los medios de comunicación a través del "colegueo" y la inversión en propaganda) provocaron no pocos encontronazos, saldados con las innumerables trabas a nuestros proyectos (algunos de los cuales hemos visto llevados a cabo en olor de multitud y mediocridad bajo otras firmas) y la nula promoción -antes lo contrario- de nuestros trabajos desde cualquiera que fuera su responsabilidad.
A título personal, solo diré que quien ha pertenecido a esa secta durante tanto tiempo, no ha de quejarse del trato recibido por sectarios. Le achacarán el uso de la palabra, la contradicción, lo mismo quizás que a Castro, a Valverde, a las divinidades que van cayendo por el camino, en beneficio de otros aún menos inocentes. A saber lo que pueden imputarle, a él, que ha colocado a media humanidad en su puesto (como al ínclito director de programas de la televisión pública, el patético censor de su corte que acusó a un servidor de "propagandista", de "pontificar" y de "incapacitado para el diálogo", con una excelente vista para la paja en el ojo ajeno), ofreciendo oportunidades a diestro y siniestro, con la condición de afianzar el hermetismo y cortejar el caudillismo del régimen. ¿Acaso ha conseguido una estabilidad, un contexto que los propios músicos y profesionales que ahora le apoyan denuncian como meta imposible? No me hagan reír.
No dudo que el Sr. Solís sepa demasiado. Dudo que haya movido un solo dedo en apoyo de personas o colectivos sin que haya mediado previamente su interés personal, o el de su socio, sostén y mentor, que también firma el manifiesto en su apoyo, no en vano también tiene su programita en la radio, caprichoso que es. Argumento del cual no sólo estoy convencido, sino que viene a ser sinónimo de su gestión pública, absolutamente contaminada por su inercia imitativa y la de las personas afines a su onda, como buena parte de aquellos que incluyen su firma en la, sin duda tan extensa como ilustrativa, lista de firmantes. No falta ni dios: desde Acetre hasta Trigoso y Miguel Murillo, pasando por el resto de la anestesia (con las excepciones de turno). No le faltará trabajo, es de suponer, al interfecto, cómplice e impulsor privilegiado de la cultura clientelista que nos asola, si de lo que se trata es de devolver favores. Lo más recomendable es una productora de televisión, por supuesto. Ahí está el futuro.
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#3.- Son corruptos
TRES|27-10-2008 01:20
Esta bien que le hayan sacado los colores a este tipejo corrupto. Pero no perdais de vista a un tal Antonio Pacheco, que tal baila y ahora esta de pelota y asesor de la consejera esa que se ha inventado y pagado un festival de un millón de euros. Este es casi peor que el Barquero, que ya es decir. Estudien su carrera en la Junta y verán.
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