Cuando era una niña, con tanto crucifijo, catecismo, oración y pecado, tenìa miedo a dios. Veìa su gran ojo por todos los lados y temìa que me descubriera blasfemando, o robando o dejándome meter mano.
Hoy, a ese señor mayor, barbudo, curiosamente blanco, curiosamente hombre, le puedo levantar la voz sin que pestañeemos ni èl ni yo.
Pero desde hace tiempo vengo notando que lo han sustituido por otro, igual de peligroso, igual de castrador,.
Es otro ojo criminal que ha perfeccionado el oficio.Registra mis paseos, y excesos, anota mis viajes, mis deudas, lee mis cartas, le interesa lo que leo, lo que veo, lo que compro, lo que vendo, le interesa como amo, con quien lo hago, quien es mi familia, cuales son mis enfermedades, averigua mis pensamientos, anota mis conversaciones, mis suspiros, mis jadeos, mis cabreos.
Sabe la talla que utilizo, lo que como y lo que bebo, sabe que a veces pienso, que a veces me quejo.
Ese gran ojo que me vigila, que me atosiga, que quiere llevarme por el buen camino, que està deseoso de perdonarme, de hacerme un sitio entre sus fieles, que quiere que me arrodillle y rece, obediente, sus plegarias, que me mira con ternura si pago su mercadería, si doy mi limosnita, mansa, dócil, perfecta.
Ese gran ojo que me observa tan dulcemente cuando estoy en un banco, o en el metro o en el casco viejo de mi pueblo, ese gran ojo, cuidador, protector, sabedor de lo bueno, de lo correcto, que guarda todo en sumemoria prodigiosa, me tiene un poco harta, cualquier dìa de estos, le sonrìo y me levanto la falda.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |






