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Socialismo: ¿de mercado?
De un tiempo a esta parte, sobre todo con el despegue económico definitivo de la República Popular China, se ha extendido (como si de un axioma se tratase), entre un sector de comunistas y gentes...
David Delgado / PRCC | 2-1-2010 a las 0:12 | 1809 lecturas | 16 comentarios
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De un tiempo a esta parte, sobre todo con el despegue económico definitivo de la República Popular China, se ha extendido (como si de un axioma se tratase), entre un sector de comunistas y gentes de izquierda, la asimilación del concepto “socialismo de mercado” como un cuerpo ideológico revisionista y antimarxista, antagónico al ortodoxo y bien encarrilado “socialismo real”.

Se ha creado así una infecunda dicotomía que constata la perpetuación de algunos vicios de la militancia comunista, como es la repetición maquinal de lo que es o no es socialismo mediante la interiorización memorista de etiquetas y concepciones instintivas, soslayando así la responsabilidad de estudiar íntegramente. O la idealización metafísica de patrones ideológicos. Y la tendencia confortable de dilucidar las lagunas que se presentan en la formación, adoptando una pose izquierdista y radical, con la desacertada creencia de que es más consecuente aquel comunista que apoya sin fisuras el modelo (otra expresión antimarxista en ese sentido) soviético, y lo consagra como ejemplo de marxismo-leninismo “bien aplicado”, en contraposición al “revisionismo” chino que proyectó el socialismo de mercado.

En realidad no fue ningún supuesto revisionismo y, por consiguiente, abandono del marxismo-leninismo de los ideólogos chinos, lo que propició el socialismo de mercado. Más aún, el socialismo de mercado no es antimarxista, sino todo lo contrario. Tampoco es un invento chino.  Luego, el problema no es que exista una corriente que defienda un “socialismo de mercado” que, como tal, necesariamente debiera ser una ideología burguesa según defienden los más puristas. El problema de fondo es que, por la subestimación del estudio de la economía política marxista, el concepto de “mercado” está satanizado y asociado por muchos, única y exclusivamente al modo de producción capitalista.

Sin embargo, el mercado no es producto del capitalismo, ni “desaparece” inmediatamente, por decreto, en la primera fase de la sociedad comunista.

El socialismo de mercado no debe ser considerado como una idea ajena a Marx y a Lenin, como se deduce en la obra y práctica de ambos. Y hay que comprender que el mercado es una categoría de la economía mercantil, no una categoría particular del capitalismo. Por lo tanto, es importante distinguir entre características mercantiles y características capitalistas de la economía.

El socialismo es una economía mercantil. Es decir, una economía en la cual lo que se produce, mayoritariamente va dirigido al mercado, y donde subsiste la ley del valor de Marx: la cantidad de tiempo de trabajo, socialmente necesario, que se requiere para producir una  mercancía determina su valor.

En ningún texto señaló Marx que el mercado y sus leyes fueran sustituidos por “las leyes de la planificación económica” como se insiste en el Manual de Economía Política que editó la Academia de Ciencias de la URSS. Tampoco que en la fase socialista el trabajo perderá su carácter de “trabajo asalariado”. O sea, que el trabajador en el socialismo vende su fuerza de trabajo, y a cambio obtiene un salario, no según sus necesidades (que tampoco debe determinar el Estado), sino según su trabajo.

Bien diferente es el desarrollo de las libertades mercantiles en el capitalismo y en el socialismo: los capitalistas conciben y quieren producir todo como mercancía, desde la educación y la sanidad, pasando por todo tipo de servicios, bienes, fenómenos de masas y hasta el propio oxígeno si es posible. Mientras que el socialismo, sin negar la existencia del mercado, no absolutiza esta categoría hasta elevar todas las esferas de la producción y los servicios elementales a la mercantilización.

Lo importante es comprender que, si bien la economía capitalista es fruto del desarrollo de la economía mercantil, y la forma capitalista de la riqueza es imposible si no existe en esta forma, la economía mercantil puede existir sin que exista la forma capitalista. Habrá riqueza socialista o capitalista en forma mercantil, pero en un socialismo donde se rechace el mercado sólo habrá pobreza, salarios bajos, desabastecimiento, corrupción, desmoralización de las masas y burocratismo estatal.

Los ideólogos y economistas burgueses difunden, de forma mezquina, que por un lado se encuentran los paladines de la “economía de mercado” (los capitalistas) y por otro los defensores de la economía planificada (los comunistas). Y puesto que el comunismo “naufragó” en el siglo XX, la “economía de mercado” exhibió su superioridad.

Tal es la doctrina que imparte la ideología burguesa dominante a través de sus medios propagandísticos, sus ideólogos y politólogos varios. Lo negativo para los comunistas es que, a lo largo de todo el orbe, algunos partidos y multitud de militantes comulgan a medias con esa visión capciosa. Pues si bien no comparten la conclusión sobre la derrota del comunismo y la victoria de la “economía de mercado”, sí que arrancan de la base asociativa: planificación igual a socialismo y mercado igual a capitalismo. De este modo enfrentan ambas realidades.

Pero en contra de la idealización de la planificación económica, las experiencias revolucionarias pusieron de manifiesto que los planes centrales del Estado tienen un alcance limitado, y que para las empresas de propiedad colectiva no estatalizadas, éstos sólo pueden servir de referencia y estar sujetos a discusión. Los trabajadores son los auténticos responsables de los resultados económicos de estas empresas y necesitan amplias libertades para ejecutar las medidas necesarias que mejoren su productividad.

No sólo hay que aceptar en teoría la necesidad de que la ley del valor sea reconocida en los países socialistas: hay que demostrarlo en la práctica. Y esto significa que los precios debe establecerlos el mercado, que es quién determina la cantidad de trabajo que necesita emplear la sociedad para producir una mercancía. No el Estado, que no tiene forma de saber el valor de los bienes y servicios, para determinar sus precios de forma burocrática.

Es obvio que para hacer efectivo el reconocimiento de una ley, hay que ratificar su manifestación objetiva. Sería tan absurdo creer en la Teoría de la Relatividad, pero negar la existencia del tiempo y el espacio, cómo dar por válida la existencia de la ley del valor pero negar el mercado.

En conclusión, no es tal la contradicción entre planificación y mercado. La planificación está presente en las empresas que se benefician de la apropiación del trabajo ajeno en el capitalismo. Y el mercado es imprescindible para el desarrollo de las fuerzas productivas en el socialismo, sin el cual no se podría garantizar la satisfacción de las necesidades materiales de la clase trabajadora y la revolución se vendría abajo. La planificación, además, no es innecesaria y lesiva para el avance del socialismo (todo lo contrario), sólo que no puede en ningún caso sustituir al mercado y al cometido que éste desempeña en la materialización de la ley del valor.

Las libertades mercantiles, e incluso en menor grado las capitalistas, en un determinado momento de desarrollo del socialismo son necesarias. Dependiendo de la correlación de fuerzas, del desarrollo de las fuerzas productivas y de otros factores, se irá expropiando progresivamente a las clases residuales del antiguo régimen capitalista. Así lo entendió Lenin al elaborar la NEP y se verificó en las diversas experiencias revolucionarias.

Los comunistas debemos criticar el “socialismo de mercado”, no por ser una figurada tendencia revisionista sino, en todo caso, porque tal expresión tiene una connotación redundante.

El socialismo de Marx y Lenin es de mercado.

(*) David Delgado es miembro del Comité Central del Partido Revolucionario de los Comunistas de Canarias (PRCC) 


Artículos relacionados:

El socialismo de la  pobreza

Mercado capitalista y mercado  socialista

http://prcc-canarias.org/
 
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[8-10-2010] | 2213 lecturas | 22 comentarios

Comentarios (16)

#1

02-01-2010 10:53

Todo el texto queda impugnado con la defensa del capitalismo Chino.

Asumir la derrota del proletariado en la revoluciones del siglo pasado no significa plegarse a la ideología burguesa, significa tomar la realidad tal como es, tomar la realidad tal como es significa que el principal problema que tenemos por delante los comunistas es el problema del Programa. 

Por el contrario defender el capitalismo Chino, pretender que el programa político ya está hecho, que sólo hace falta la agitación y la propaganda, organizar al proletariado en base a una visión subjetiva de la realidad no es una opción viable.

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#2.- vivir una vida simple para que los demas simplemente puedan vivir.

campos|02-01-2010 11:10

El decrecionismo y socialismo son una misma cosa,desligarlo siempre nos
llebara al mismo punto en que estabamos, osea competitividad y  politicas
desarrollistas que se basan en la acumulacion de capital,deuda y una
sociedad donde tanto tienes tanto vales,donde no hay respeto por el medio
ambiente,  ni por los derechos sociales de los trabajadores, ni de los pueblos 
oprimidos,ni por la libertad de informacion ctc porque la acumulacion y el
desarrollo nunca tendra limites.
El ejemplo mas claro es que ahora el gobierno incentiva con ayudas la
compra de coches sin antes cersionarse de cuantos coches hay en la familia,
o si el coche que cambia esta nuevo,solo se trata de que la gente compre
aunque realmente no le haga falta y como eso es todo.
  El modelo Chino,  Americano o  de la EU  estan cortados por la misma tijera,
gobiernos totalitarios al servicio de unas minorias adineradas que poseen
los medios de produccion y son los que por medio de sobornos mandan.
En la calle del parlamento europeo en bruselas hay gente a sueldo de
empresas, que vive alli y actuan como grupos de presion hacia los parla
mentarios.
Esto es lo que la gente tiene que comprender y no discusiones absurdas
sobre la acepcion de mercado o cosas por el estilo,que no comprendo que
es a donde se quiere llegar con esto.
salu y liberta.


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#3.- Volver al capital

02-01-2010 13:48

Pues a mí el artículo me parece incontestable

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#4

saint-just|02-01-2010 13:49

Discusión interesante que no sabe donde va. Si lo que pretendía era resituar el concepto de mercado se ha logrado, pero el texto decía pretender «resituar» el debate sobre la situación en China. Eso no lo logra.

Mercado es una metáfora para describir un espacio en el que se confrontan oferta y demanda, el espacio en el que se asignan y administran recursos y necesidades. Coincido con el autor del artículo en que el debate sobre qué es el mercado está sobrado de tópicos y prejuicios. Por supuesto que el socialismo no está reñido con el mercado, es absurdo, pues el socialismo es consustancial a la realidad de las personas, sus necesidades y los recursos. El socialismo «de mercado» es algo muy diferente a la caricatura que los críticos pretenden; mercado es una palabra apropiada por el capitalismo, como tantas otras. Oferta y demanda, recursos disponibles y necesidades demandadas siempre están ahí; socialismo es un sistema para gestionar y   administrar esa dualidad poniendo como objetivo irrenunciable el bienestar de la mayoría de la población. De acuerdo con esto lo de China actualmente tiene muy poco de socialismo, más bien NADA.

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#5.- China

02-01-2010 13:59

No veo que el artículo defienda a China. Sólo señala, de pasada, que el debate sobre "socialismo de mercado" se pone de actualidad  con los avances económicos chinos, lo que no es sino constatar una obviedad. De todas formas, sigo sin entender por qué se afirma que China es capitalista. Cuba y Vietnam también admiten inversiones extranjeras. ¿Son también capitalistas? Creo que hay mucho dogmatismo en esto. Y no entender que el socialismo es un proceso, y que depende de las condiciones de cada país poder ir más deprisa o más despacio.

China es un país socialista, dirigido por el Partido Comunista. Si hubiera partido de las condiciones materiales de Europa, por ejemplo, no tendría que hacer concesiones para capitalizarse. Pero la izquierda europea, incapaz de construir el socialismo en los países con más condiciones objetivas, se siente capaz de criticar a un país pobre del tercer mundo porque no realiza el socialismo como deciden los intelectuales europeos que debería ser. Me parece una posición socialimperialista.

Coincido con el nº 3 en que hay que volver a leer El Capital.

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#6

02-01-2010 14:53

No si al final China es un ejemplo de socialismo,increible,madre mia cuanto
camino por recorrer.
Solo puedo decir que si la alternativa es China,mejor quedarnos en el estado
español como estamos.
El capital se puede leer las veces que queramos pero luego esta la logica.



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#7

02-01-2010 15:03

"El capital se puede leer las veces que queramos pero luego esta la logica".

El problema es que no se lee El Capital ni se entiende su "lógica". Si la alternativa fuera Cuba o Corea del Norte, ¿preferirías no quedarte en el Estado español? Porque yo si.

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#8.- Socialimperialismo

02-01-2010 15:17

En definitiva, que hay quién vive mejor el el capitalismo (en un Estado imperialista) que en el socialismo (en un estado pobre del Tercer Mundo). Eso ya se sabía. La cosa es si es preferible vivir en un país pobre socialista o en un país pobre capitalista.

  De hecho, buena parte de la "izquierda" europea prefiere seguir viviendo en el capitalismo (imperialista), que en el socialismo (aunque sea en Europa). Si laizquierda europea, en el fondo, no quiere el socialismo, no es de extrañar que los trabajadores de sus países tampoco.

Así y todo, se atreven a pontificar sobre cómo deben hacerlo los países del Tercer Mundo. Insisto: socialimperialismo puro y duro.

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#9

02-01-2010 16:58

Perspicaz artículo, pone en debate el mercado desde el capitalismo o el socialismo,  asumo con la tesis de Deng-Siao-Ping "no importa que el gato sea blanco o negro sino que cace ratones" por la cual  entiendo "si frontal y militarmente  la correlación de fuerzas es favorable  al imperialismo, hágasele depender  de la organización  y la resistencia asimétrica universal". 

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#10.- Muy buen artículo

Joan Gil Oliveras|02-01-2010 23:04

Aunque China no es un ejemplo para nadie, estoy muy de acuerdo con debatir sobre el concepto y el uso de los instrumentos del mercado para una solución capitalista a éste sistema injusto y insostenible. Yo soy más favorable a tesis de autogestión estatalizada, más, creo que el autor pone de relieve que el "puritanismo sectario" (estatalista o trostkista) nos hace más daño que bien.

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#11.- Error

Joan Gil Oliveras|02-01-2010 23:06

Evidentemente queria decir "solución socialista" y no "solución capitalista".

Además, quiero añadir que la autogestión y el socialismo de mercado unen más puentes entre libertarios y marxistas socialistas. Y eso, y tal y como va destrozando el Planeta este sistema capitalista, nos viene bastante bien.

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#12.- Las "zonas económicas" y otras hierbas en China

Rojo|03-01-2010 01:30

Con la Revolución Cultural Mao Tse Tung pretendía renovar cuadros revolucionarios y arrinconar-con el debate público-a burócratas, contrarrevolucionarios y revisionistas, los cuales no obedecían las órdenes ejecutivas que se daban en el CC del Partido Comunista chino y saboteaban todo.  Además, en China, en la década de 1960, después que los rusos se retiraron por las divergencias ideológicas, surgidas a raíz de un discurso en la ONU de Nikita Crushov, los dirigentes chinos se dividieron en bandos antagónicos que luego hicieron realidad cuando Lin Piao intenta dar un golpe mortal a la dirección china. 

Al terminarse  la Revolución Cultural con la muerte de Mao en 1976 se desatan ovillos ocultos del revisionismo chino encabezado por Ten Siao Ping, el cual plantea su tesis de la llamada "economía socialista de mercado", en la que habla de las llamadas "zonas económicas" y "un país dos sistemas".

La discusión dialéctica al interior de China entre Mao y Ten era cómo desarrollar un país que tenía dos tipos de economía: una feudal en el campo y otra capitalista en las ciudades principales. 

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#13.- Las hierbas que se fuman

03-01-2010 01:49

El "gran salto adelante" y la "revolución cultural" son precisamente ejemplo de actividades muy "rojas" pero absolutamente antimarxistas. La ciencia económica no puede sustituirse burocráticamente por los caprichos de los dirigentes.

Mao, minoría, lanzó una campaña contrarrevolucionaria contra la mayoría del Partido, saltándose el funcionamiento democrático y apoyándose en la pura barbarie de los llamados "guardias rojos". Altos hornos en cada pueblo y "comunas populares" burocráticas que llevaron la economía china al desastre y provocaron enormes sufrimientos al pueblo.

Solo sentados cómodamente en un bar europeo se puede repetir como un mantra lo de la "gran revolución cultural proletaria". Más marxismo, más estudio y menos pajas mentales.

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#14.- Más hierbas

03-01-2010 01:51

Y encima prohibieron la música de Mozart por "burguesa"

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#15.- Diferiencia entre religion y ciencia?

03-01-2010 11:51

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#16.- ¿Que diferencia entre religión y ciencia?

Socialista utopico|03-01-2010 12:13

¿Que diferencia entre religión y ciencia?

Que la religión (Dios) nunca se equivoca y la Ciencia (los científicos) si

Ocurre un terremoto por ejemplo.

Los religiosos, que hayan muchos muertos o ninguno dicen que es la voluntad de Dios.

Si por azar uno se escapa también es porque es la voluntad de Dios

En cambio los científicos si pronostican en función de los conocimientos de la época que morirán muchos y no es así, pondrán en causa la pertinencia y la validez de sus teorías y cambiaran o completaran si necesario.

¿Que dicen los marxista, bueno los que se dicen “marxistas” o ”socialistas científicos" (Marx no se decía marxista) cuando la economía o la política practicadas  no cuajan con lo que han pretendido?
Buscan interpretar Marx de tal manera que se ajuste a sus acciones e ideas.
Lo que hacen es comparar “Marx a Dios” Marx nunca se equivoca y ellos tampoco. 

Eso se puede observar en todos los aspectos de las políticas practicados por los Estados que se dicen marxistas:
( Todo el poder a los Soviets, NEP, capitalismo de Estado, cien flores, revolución cultural, construcción de hornillos para fabricar acero inutilizable por su pésima calidad y ahora Comuno-capitalismo o comunismo de Mercado, etc)
Todo vale sin nunca decir las razones por las cuales sus politicas han fracasado

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