El artículo de Manuel David Orrio, Cuba, la Historia y el autobús (segundo tiempo) me pareció muy bueno y valiente, pero a mi modo de ver conlleva algunas reflexiones
¿Nos hemos preguntado alguna vez por qué chocamos indefinidas veces con la misma piedra? ¿Será parte de la naturaleza humana o sólo del cubano, que tratado así aparentaría ser una suerte de subespecie dentro del género Homo sapiens? Yo me niego a creer que seamos tan especiales. Cierto es que tenemos nuestras particularidades culturales, pero esas particularidades también las tiene cualquier nación de este mundo. Culturalmente tenemos muchos más parecidos con otras naciones que diferencias, sobre todo con aquellas que comparten un idioma común o similar, como es el caso de España, Portugal y los países de Latinoamérica. Si a esto le sumamos el avasallante proceso de globalización mediática que se ha sucedido en los últimos cuarenta años, concluimos que la brecha cultural entre chinos (por poner un ejemplo de cultura lejana) y latinoamericanos se hace más estrecha que nunca.
No chocamos doce veces con la misma piedra por cuestiones genéticas, ni por designio divino, ni por tozudez cultural. ¿Por qué chocamos entonces tantas veces? ¿Es deseo del común de la gente tropezar sempiternamente con los mismos obstáculos? Desde el punto de vista Darwinista esa actitud no es una estrategia evolutivamente estable y cuando esto comienza a suceder o se extingue la actitud, o se extingue la forma de organización que genera esta actitud.
Y creo que el meollo de la cuestión radica en eso. ¿No será que la manera en que está organizada nuestra sociedad es la que nos lleva recurrentemente a tropezar con los mismos obstáculos una y mil veces?
Desde la ofensiva revolucionaria del año 1968, poco se ha cambiado en Cuba en lo que tiene que ver con la centralización del poder y la economía, las formas son distintas pero el contenido es el mismo. ¿Qué iniciativa feliz puede existir en un país que continuamente saca nuevas y nuevas restricciones, muchas de ella absurdas, otras no absurdas en un contexto, pero obsoletas después? Y es que nuestro Estado Socialista, cuya función es controlar, controló no solamente lo necesario, sino también todos los aspectos de la vida ciudadana y este control acérrimo se convierte de hecho en la madre de todas las restricciones.
Yo recuerdo que uno de los parámetros que se medía en las emulaciones en el seno de la juventud comunista, a la que pertenecí a lo largo de toda la década de los 80’s, era el de la “iniciativa”, nunca me pregunté por qué, es más, nunca pasó por mi cabeza que existiera una pregunta que cuestionara eso. Hoy desde la distancia, lo veo un poco más claro: La iniciativa fue un parámetro emulativo porque la sociedad caminaba en una suerte de inercia que se sustentaba con las directivas del “Más Allá”. El entusiasmo era encendido desde arriba, nunca nadie encendió la llama desde la base animándose a romper con la lógica verticalista de entonces, que no difiere mucho de la de ahora, y quien tuviera la osadía de hacerlo, caía de inmediato en el ostracismo. La iniciativa del quiebre que tiene que ver con el disenso a la inercia, era llamada “revisionismo” o “diversionismo ideológico”. La iniciativa válida era sólo aquella que llevaba al resultado previsto, aunque el resultado no le resultara interesante, lógico o práctico a quienes lo producían: la masa.
La disfunción de los servicios en Cuba fue el pan nuestro de cada día, la indolente actitud de quienes brindaron este servicio a lo largo de décadas, hizo que se creara una suerte de resignación igualmente indolente por parte de quienes recibían el servicio, a eso se le puede llamar complicidad. ¿Pero es acaso la indolencia y la resignación una característica natural del cubano? No, para nada, primero que todo tenemos que ver por qué somos, al prestar un servicio disfuncional, indolentes y por qué somos también indolentes al aceptarlo resignadamente.
Esa reflexión me lleva a las siguientes preguntas: ¿Tuvimos alguna vez, sentido de propiedad sobre los medios de producción o servicio que operamos? ¿Sentimos que el salario que se nos pagaba cumplía realmente con nuestras expectativas? ¿Tuvimos alguna vez capacidad real para decidir qué hacer y cómo hacer la producción y servicios en nuestros respectivos centros de trabajo? ¿Fuimos dueños de los medios que un día se expropiaron para ser convertidos en “propiedad del pueblo”?
Si después de una guerra que dejó en ruinas a un país, se convocara a todos los ciudadanos a la reconstrucción de éste, es lógico que millones de personas se movilizaran para recomponer lo destruido, lo que no es lógico es que éste llamado a la reconstrucción se extienda hasta las calendas griegas. Cada campaña, cada movilización que no brinde un beneficio reconocible tiene a la larga un costo y la acumulación de estos costos deterioran la credibilidad de cualquier sistema por muy buenas intenciones que éste tenga. Campañas por el ahorro, la eficiencia y la productividad, por la calidad de la producción y los servicios, campañas para la realización de obras de choque, campañas y más campañas, casi todas cayeron en saco roto. La mayoría de la gente saca cuentas de lo perdido en tiempo, en esfuerzo y en dinero, nadie puede decir a ciencia cierta un número, pero todos sabemos que es alto, muy alto.
Más allá del bloqueo económico, el modelo centralista y estatista cubano no da respuestas para la solución de los problemas de siempre, ya sean de transporte o de cualquier otro servicio, ese modelo ha sido muy eficiente en la generación de burócratas y su correspondiente “ismo”. El burócrata ya es el agente de una enfermedad endémica y muy peligrosa en la misma medida en que se hace crónica. La ineficiencia económica, la disfuncionalidad de los servicios, la indolencia de quienes sirven y de quienes resignan, todo esto es funcional al modelo burocrático, porque lo solapa, porque cuando un empleado nos trata mal, solo vemos al empleado o a su jefe inmediato como la causa de nuestro mal y no atinamos a ver que detrás de estos se esconde el macabro mecanismo que los estimula: el burocratismo.
Estimado Orrio, valoro que sea usted quien haya traído este tema a colación, sólo que me parece que quienes dicen, como el presidente Raúl Castro, que el cubano es el ser que choca docenas de veces con la misma piedra, debería, ante todo, pensar que si chocamos es porque nunca quienes ostentaron el más alto poder quitaron los principales obstáculos del camino, ya sea por ceguera, por tozudez o por indolencia.
Muchas Gracias.
Orlando Castro
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |

#2.- Todos culpables, todos inocentes
E. Santos|08-01-2010 11:05
Creo que se equiboca el autor del articulo, no en el análisis que creo acertado, si no en acusar de inmovilismo a los dirigentes. Pues medidas se toman y seguiran tomando. Pero chocan con una burocracia y corrupción muy dificil de erradicar, por la idiosincracia de la sociedad cubana. ¿Como se ataja por ejemplo el robo de combustible?. Si en las mismas empresas empresas capitalistas de transporte o funcionarios es generalizada (lo veo a diario) a pesar de las estrictas medidas de control. El endémico problema del transporte cubano, causante de tanto absentismo laboral es un cáncer para la ecónomia cubana. Pero no acuse de inmovilismo a las autoridades (acaban de comprar miles de autobúses a China). Existen fallos de diversificación y planificación ecónomica, pero no es tan facíl superarlos. A pesar de los fallos Cuba asombra al mundo por su capacidad de superar las adversidades, en una etapa tan aguda de depresión ecónomica.
Valoración: 1
| Avisar provocación
#3
cibercarlos|08-01-2010 11:14
Claro, es un sistema que te educa en la doble moral. Cuantos no conocemos/conocimos colegas o jefes en nuestros trabajos que en las reuniones eran los más revolucionarios y en los tragos eran los más gusanos.
Pero tb está arraigado en la psiquis. Esos mismos que en las reuniones dicen: si, vamos a cumplir el plan y a sobrecumplirlo - aunque cumplir el plan sea irreal por lo exagerado y sobrecumplirlo llega al nivel de la ciencia ficcion- esos en ese momento de fervor y entusiasmo (al estilo iglesia) se creen ellos mismo que si, que cumpliran y sobrecumpliran el plan de produccion. Ya después, cuando se detienen a pensar concluyen que el plan es incumpible, una fantasia. Y al final el plan nunca se cumple. Por qué?.. sencillo, el plan está lejos de la realidad porque vino desde arriba,fue creado por mentes lejanas a la realidad de la empresa y porque a los trabajadores no les interesa que se cumpla porque su cumplimiento no le reporta ganancia alguna. Es tan dificil darse cuenta que en el socialismo el estimulo al trabajo es el dinero también?.. los directores de la sociedad cubana no se han leido a Marx?
Valoración: 0
| Avisar provocación
#6.- ¿CASUALIDADES?
Dimitry Tashenko|08-01-2010 15:33
Es asombroso como coincide Orlando y Manuel Castro, como P. Campos con las tesís de la gusanada. Las tan cacareadas reformas dentro del partido, ¿Nos llevaran a una nueva Glasnot del traidor Gorbachov? Mercenario personaje ex.presidente del burot del PCUS, que celebro la caida del muro de Berlín, pero no la caida del muro de Wall Street. ¿Son nuevos Walesa millonario ex-sindicalista que prometio mejoras a los trabajadores de los hoy cerrados astilleros de Gdansk.? ¿Nuevos Yeltsin, Putines o Haveles? El sistema cubano tendra fallos, pero por lo menos Cuba y sus riquezas, no han sido vendidas. Yo no puedo decir lo mismo de mi país.
Valoración: 2
| Avisar provocación
#7
08-01-2010 15:41
Todas esas personas que dedicaron su vida a ese proyecto, que tienen ahora? Cual es el futuro que les espera? Si, los jovenes pueden recuperar sus vidas, pueden emigrar, pueden adaptarse a cualquier sistema pero y todos los demas, especialmente en un pais que se avejenta. Cuantos se podran retirar, vivir en paz sus ultimos dias, disfrutar de todo lo que trabajaron durante toda la vida?. Cada año que pasa son miles los que se suman a esa lista. Algunos diran que el estado cubano no abandonara a nadie, si, puede que esa sea la intencion pero y puede ese estado garantizarlo?. Alguien sabe a cuanto realmente asciende la deuda de cada cubano? Yo solo tengo 43 años y me preocupo por el futuro, no puedo entender como estos millones de los que hablo no tengan la misma preocupacion, y si la tienen como es posible que sigan dejando que todo sigua igual, es que el cubano tambien es tan irresponsable?
Alguien duda que una gran cantidad de nuestros dirigentes a todos los niveles y si tienen la posibilidad estan "asegurando" su futuro y el de su familia, el que lo dude mejor despierte pues el sentido de sobrevivir es mas fuerte que cualquiera de nuestras creencias
Valoración: 0
| Avisar provocación
#8.- A Santos.
Orlando Castro|08-01-2010 21:15
Estimado Santo, aprecio tu opinión, en cuanto a la cuestión del inmovilismo no creo que sea algo inherente a los dirigentes, el inmovilismo, a mi modo de ver es la esencia del sistema en sí, quien sea que quiera romper la inercia no lo lograría nunca, pues la inercia está inserta en los mecanismos centralizadores, reguladores, controladores, restrictivos, coercitivos etc. que existen, es un fenómeno que va más allá de la voluntad y de las buenas intenciones. Lo que sucede es que los que dirigen se adaptan a la inercia. Por otra parte: El burócrata no cree que él es burócrata, y no lo cree en serio.
 
Lo que pasa es que el poder da ciertas comodidades, y una vez que alguien lo prueba no lo quiere soltar, lo cuida, y hace lo políticamente correcto para mantenerlo, que no tiene que ser precisamente lo éticamente correcto, flota, escala siempre que pueda y cuando llega a cierto nivel, camajanea, se corrompe o sencillamente se queda quieto cumpliendo directivas del nivel superior. No meto en este saco a todo el mundo, pero de “Lindoros incapaces” está lleno el mundo.
(continúa)
Valoración: 0
| Avisar provocación
#9.- A E. Santos
Orlando Castro|08-01-2010 21:16
Yo creo que Cuba está en condiciones de dar pasos en la construcción de un socialismo democrático donde la diversidad de ideas y la libertad para expresarla, ponga fin a la falta de iniciativa (remedio contra el inmovilismo); un socialismo donde los medios de producción estén en manos de los trabajadores y no en manos de la burocracia estatal (remedio contra el inmovilismo); un socialismo donde el pueblo elija verdaderamente a sus representantes sin esas comisiones de candidatura que son una burla a la inteligencia humana (remedio contra el inmovilismo). Y es bueno que Cuba asombrara al mundo con una revolución de este tipo, sin marcha atrás al capitalismo, porque ello supondría que antes de que el mundo se asombre con nuestros cambios, los cubanos nos sintamos satisfecho, porque sería bueno también que primero que el mundo esté nuestra obra, pues asombrar al mundo sin haber logrado la conformidad del pueblo cubano, sería como arar en el mar o chocar por enésima vez con la misma piedra.
Valoración: 0
| Avisar provocación