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¡Silencio, se rueda!
...El que se revela contra la violencia que te quiere vaquificar, el que queda en la garganta y reacciona cuando te escuece como fuego.
Maité Campillo | Para Kaos en la Red | 31-1-2010 a las 13:09 | 1511 lecturas | 3 comentarios
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¡SILENCIO, se rueda!

MUJERES QUE CAMINAN

Siiiii, escúchalo está ahí...

El silencio puntual; el de la espera de un acontecimiento, el que en un abrir y cerrar de ojos, te dice más que un millón de medios.

El del temor al mínimo movimiento; silencio y tensión se unen en la lucha y la dicha, en el reto. Siiiii...silencio; el que despierta la conciencia, el del deseoso irreductible de libertad: atenta al coqueteo de tu risa, respiración, concentración, movimiento. Silencio. El que surge tras un suspiro, meditación profunda, intima, abierto al rescate de la dignidad. Silencio, silencio, silencio escucha... oigo un lamento.

El silencio...

El que respeta tu conciencia y defiende de la humillación pública de las gradas de los leones. Ese que no cabe en la muerte, ni en la casa, ni ante tus ojos, tu garganta; el silencio que te empuja a que endereces, sobresaltes, emociones. El del placer ante la contemplación de algo esperado, deseado, sorpresivo. El que se revuelca en lucha de contrarios queriendo vencer el combate. El silencio alto que crece y abraza tu cuerpo, el que te mece pasito a paso cada noche te invade y permite respirar plácidamente.

El de la observación y contemplación del mar por su paz absoluta, tempestad, bravura, esplendor; en el que afluyen tus propios sentimientos ente la admiración de valles y collados, barrancos desde la cima de las montañas ante un vello amanecer, atardecer, cielo estrellado, que te anima por instinto a conservarlas dentro, muy dentro para que vuelvan a surgir para ti siempre fuertes, brillantes. Siiiii... ¡silencio!

Silencio unido a la tristeza más absoluta, más dura y siniestra; a la alegría más intensa más plena, más inconscientemente feliz y verdadera como el esplendor, la belleza de el desvanecimiento de lluvia de estrellas fugaces. El que se revela contra la violencia que te quiere vaquificar, el que queda en la garganta y reacciona cuando te escuece como fuego y llaga las palabras que te defienden; ese silencio grande y fuerte que te dice: Siiiii... ¡calla, tu eres gente!

El que te advierte, que la voz del miedo camuflada entre tinieblas vestidas como humanas, de quién ejerce el poder, te despierte sufriendo su ansiedad ¡no le alimentes! Sigue hacia adelante ¿Ves el camino? Escúchale, el silencio te trata y llama; te advierte que él, tiene miedo, no dejes que te contagie que te rodee, que jueguen a la pelota con tu palabra, que te aten manos que te ponga en los pies grilletes. Míralo a la cara enfréntalo sin desmayo, siente las cicatrices que envuelven en un puño, a los hermanos del mundo; sus rostros desnudos y vientres entumecidos de las trincheras, de los calabozos, de anidar entre cuevas de tierra, arrastrándose por los bosques.

Notarás los apestosos pasos de su bota, las huellas de su aliento a tu espalda, pero tus dolorosos pies brincaran ensalzados en los caminos nuevos sin dolor ¡es la liberación!, el sentir del genero humano que se hace a sí mismo abriendo camino en la historia. Atrás el miedo desposado, pa`lante, todo camino, un camino vello, largo.

Pasa por todo, el silencio es más que silencio, son personas, historia, acontecimientos. Todo, en un silencio; carne de nuestra propia carne venciendo el combate al miedo,

¿Miedo? Sí, miedo.

Hay silencio claro y silencio oscuro en el que la imagen es la que estructura la escena. Detente, observa... El Gernika vuelve a Gernika, Picasso se acerca. Se acerca con sus mensajes y sus misterios, el silencio, pasa por la casa cuando despertamos y no conciliamos sueño; levantándonos a pasos calculados en un tiempo de fusas y semifusas, corcheas, negras, cerrando puertas como pentagramas (para no molestar) y, (D.C. al Coda) vuelta ha empezar... te encaminas a la lectura o escritura esperando la vuelta del sueño; nuevos suspiros y bostezo surgen de tu cuerpo, nuevos intervalos, ideas. Notas blancas y redondas son protagonistas en ese momento de tu desvelo, hacia la concentración en el silencio, que vibrará en imágenes abriendo ventanas a la ilusión, a la esperanza, al deseo. El silencio insumiso tiene propiedad, está lleno de semilla. Por ello reivindica su propio espacio, siembra, riego. Aunque a veces, nuestro globo interno inconsciente, ansioso de ilusiones y esperanzas lo apague, ¡no pises el silencio!, se consciente del equilibrio que ofrece: trampolín, por el que meditamos, resistimos; fiel compañero, eterno, para lanzarnos y de nuevo en el, con el, ¡escucha en el camino tus silencios! Hay silencios sosegados, nerviosos, alegres, dramáticos, de complicidad, solidarios, cobardes. El silencio puede transmitir mucha información. Quizá por ello hoy escribo, para celebrar la lluvia que esta madrugada cayó sobre el puerto de mar donde me encuentro; obligando a la estampida de los coches discoteca de fin de semana sobre el malecón cargados de sustancias varias, aparte supongo, de la alegría propia del fin de semana a esas horas de la madrugada.

Y, es que: “tiene que llover, tiene que llover, tiene que llover... ¡tiene que llover a cántaros!” (Oí la canción que decía) y el ruido estridente cayó ¡paf!; silencio absoluto de las discotecas rodante. La naturaleza pura preparó a la ciudad, la dispuso a escuchar en silencio la lluvia improvisada con fuertes descargas, vaciando sus calles de transeúntes.

Cinco de la madrugada, la luz avanza, entra por el patio, por los balcones de la casa. Una paz con sonido musical suave sigue, se impone. El silencio húmedo reina: entra, atraviesa calles, puertas, muros, ventanas, venciendo sobre sueño y desvelos.

Pulso, ritmo, melodía, acompañamientos entre versiones nuevas y propias de interpretación se acercan por arriba y abajo de las inclemencias del tiempo; amargura y rebeldía, lluvia o tornado, silencios, de las fusas y semifusas que transmiten aún vivas las ascuas del fuego de la chimenea que madre siempre mantenía. Sombra y luces del pasado, amparo de almas en pena, diablillos errantes, fantasmitas nómadas en busca del calor del fuego, ronroneaban nuestra cocina . Entraba su interpretación, todos esperábamos la noche, como ellos el calor de nuestra pieza, entre los aromas de las humildes cenas. Ahí, nos encontrábamos todos (¡escuchar aquella mujer, seguir creciendo!) filmando detalles ejemplo, respiraciones básicas, mitos para el desecho, símbolos que hermanaban ¡todo lo filmábamos con nuestros ojos de pez de ritmo inquieto, el corazón tiene razones que la razón ignora o calla!

Por todos “ellos” y nosotros, mantenía la llama viva del fuego del corazón en cada sobremesa por pobres que hubieran sido los alimentos de su generosa ofrenda; educándonos en la amistad: ventanas abiertas a las relaciones humanas. Siempre, a pesar de los momentos de dolor (también de miseria que conoció), nos hizo pensar en multicolor. Así es como nos alimentó portándonos esa esencia de bosques y cosechas. Ese concepto de vida, cultura, personajes de música y literatura hasta donde ella alcanzó. Canciones que me ubicaron en tiempo y dignidad, valle, casa, paisaje, argumento. Palabras como clavos fijando hermosos cuadros imaginarios que ella me iba creando, formando como escalinatas de Odesa.

Así empezamos de la cocina al patio, piezas para las veladas amenas, para las cartas y el sentir de las pulsaciones del corazón, los ritmos de la vida, de las obras humanas. ¡Cómo su forma musical llegaba a mis vísceras!

Empecé a reconocer los instrumentos de los que se valía el ser humano para tocar, amar, trabajar, guerrear y matar. Conocí todos los instrumentos que intervienen en el mal y buen ambiente de la obra y tema de la dignidad de las especies. Esa música para la paz por el amor siempre, ese Himno de la Alegría. Esa tristeza que da la sordera,cuando a tu niñez asomó la tortura y a tu juventud y madurez el desamor eterno de por vida.

Finalizar con unas palabras de Alberti (S.O.S): Amig@s, escuchad.

¿Qué?

Nos llaman.

Maité Campillo (Actriz)

 
 
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Comentarios (3)

#1.- LA FUERZA DEL SILENCIO

31-01-2010 15:19

¡Que importancia tiene el silencio ante tantos ruidos bélicos que no desean la paz!
No preguntes lo que no te puede contestar. Pregúntate: que hago yo  para la paz....Sra. juez.

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#2.- Si alguien me puedo ayudar...

31-01-2010 17:52

No puedo puedo insertar comentarios desede FireFox-Ubuntu. Me sale siempre el mensaje "Error interno..."
Gracias.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#3.- Pensar en silencio

31-01-2010 23:00

Silencio para pensar, para recordar, ¡para no olvidar!
Silencios para tomar conciencia, para elegir el camino.
Para no "cantar"
Para que no te escuche quien quiere encarcelarte....
Y silencios para soñar, quizás con un mundo mejor.

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