Él ve a Rakovsky, hermano querido, quien, principesco, había ofrecido al movimiento revolucionario su enorme fortuna. Ve a Smirnov, brillante y alegre; a Murálov, el general de enormes mostachos, héroe del Ejército Rojo… Ve a sus hijos Nina, Zina, Liova, a sus queridos Blumkin, Yoffe, Tujachevsky, Andreu Nin, Klement, Wolf. Todos muertos. Todos. L.D. está solo… (p. 361)
Las profecías de Trostky acabaron cumpliéndose y la fábula futurista e imaginativa de Orwell en 1984 terminó convirtiéndose en una novela descarnadamente realista. Y nosotros sin saber nada… ¿O es que no queríamos saber? (p. 488) 
La editorial Tusquets publicó en septiembre de 2009 la novela del cubano Leonardo Padura El hombre que amaba a los perros. Se trata de un largo libro de 573 páginas de apretada letra. Padura era hasta ahora conocido principalmente por sus relatos cuyo protagonista es el policía cubano Mario Conde. Este libro es sin duda su obra más ambiciosa.
Los protagonistas principales de El hombre que amaba a los perros son el dirigente de la revolución rusa León Trotski y el sicario estalinista Ramón Mercader, nacido en Barcelona y militante del PSUC. Ramón Mercader, por orden de Stalin, asesinó a Trotski en la calle Viena del barrio de Coyoacán en Ciudad de México el 21 de agosto de 1940, pronto hará 70 años. Otros personajes importantes en el libro, además de la compañera del exilado, Natalia Sedova, son la madre del sicario, Caridad Mercader, y su amante, un altísimo cargo de los servicios secretos estalinistas, Nahum Eitingon, que elige a un Ramón Mercader muy joven para convertirlo en un asesino al servicio de Stalin. En la novela no sale en ningún momento el verdadero nombre de Eitingon y sí muchos de los falsos que utilizó: Kotov y Tom, entre otros.
Para escribir este libro Leonardo Padura ha afirmado que se documentó a fondo durante cinco años. Y el resultado es muy serio. En realidad, en El hombre que amaba a los perros hay tres novelas. Una está dedicada a los últimos años de la vida del revolucionario Lev Davidovich Bronstein (que ya de muy joven tomó el seudónimo de Trotski de un vigilante en jefe de una prisión zarista en la que estuvo preso en los inicios de su actividad política) desde su deportación a Alma Atá hasta su asesinato. Se trata de un período de 12 años, 1928-1940. La segunda y más larga, cuenta la vida de Ramón Mercader desde que tenía 22 años (nació en 1914) cuando es reclutado por Eitingon ("Kotov") cuando ya Stalin había decidido acabar con la vida del creador del Ejército Rojo, hasta su muerte. Esta parte abarca de 1936 a 1978. Y la tercera, que tiene como principal protagonista a Iván, un escritor cubano fracasado, es una parte que se desarrolla en La Habana y que sirve para enlazar, con mayor o menor fortuna, las dos anteriores. Es la parte, con mucho, menos conseguida.
La historia es conocida. La guerra civil del acabado de nacer país de los soviets contra las fuerzas blancas monárquicas en coalición con los países más poderosos del momento –que incluye el Reino Unido, Japón, Alemania, Francia, EEUU− ha concluido. Decenas de miles de cuadros y militantes comunistas han quedado en el campo de batalla o muertos por las enfermedades que asolan el territorio soviético. Las tierras de la revolución sufren hambre. Lenin muere el 21 de enero de 1924 impedido físicamente ya desde algunos meses atrás de poder trabajar. Quiere llevar la batalla para apartar a Stalin de la secretaría general como deja expresado en uno de sus últimos documentos escritos, pero muere antes de poder hacerlo. Crece una burocracia privilegiada que elimina en pocos años el menor vestigio de democracia soviética y de cualquier otro tipo. Stalin, buen canalizador y muñidor de los intereses de esta floreciente nueva capa social, se erige como amo absoluto del PCUS y de toda la URSS. Dos datos sobre la burocracia cada vez más privilegiada que crece sin freno y que es la principal base social que explica el triunfo de Stalin. El primero: en 1923 el partido bolchevique tiene 370.000 afiliados de los cuales solamente 35.000 son obreros, las dos terceras partes de la afiliación son asalariados del partido, el ejército (aunque Trotski es el jefe formal del mismo y goza de gran prestigio entre los veteranos de la guerra civil, Stalin ya ha colocado a sus fieles en los puestos clave para minar su autoridad), los sindicatos, los organismos estatales… El segundo: ya a finales de 1926, un militante a sueldo del partido del nivel más bajo gana entre 5 y 6 veces más que el salario medio obrero. Pero en 1927 ni aún el propio Stalin se atreve a asesinar a Trotski pues solamente han pasado 10 años de la revolución rusa y el papel protagonista en la misma del excomisario de la guerra está todavía demasiado presente entre la población de la URSS, los cuadros del partido y el movimiento comunista internacional (Trotski había sido junto con Lenin el dirigente más conocido doméstica e internacionalmente durante los primeros años de la Tercera Internacional; en todo el mundo el partido bolchevique es conocido aún por el partido de Lenin y Trotski). Con los preparativos de la Segunda Guerra Mundial, estos reparos ya no existen y el todopoderoso secretario general decide hacer los preparativos para asesinarlo. Trotski puede ser un auténtico problema cuando se inicie la guerra… o cuando acabe (1). Ramón Mercader representa una de las líneas posibles para liquidar al exilado, puesto que los servicios secretos preparan diferentes planes de asesinato y completamente independientes entre sí. Para convertirlo en posible asesino de Trotski, Ramón Mercader es enviado a la URSS y entrenado para tal fin siempre bien vigilado por el hombre al que Stalin le dio la orden directamente, Nahum Eitingon, omnipresente en la novela de Padura. Posteriormente, el esbirro se traslada a París y en 1938 conoce –en realidad, también el encuentro está preparado por la NKVD, las siglas en ruso del comisariado de asuntos internos, la sucesora de la GPU– a la estadounidense Sylvia Ageloff, una partidaria de Trotski (2), con la que logrará intimar y tener una relación supuestamente amorosa. Así va introduciéndose en el círculo más reservado del exilado hasta que puede lograr una cita para permanecer a solas con él en la habitación en donde acostumbraba a trabajar el revolucionario. Como es conocido, Mercader, entonces camuflado con el falso nombre de Jacques Mornard y representando el papel de un apolítico hombre de negocios belga, le atizó un mortífero golpe en la cabeza con un piolet, esta pieza imprescindible para toda persona que practique la alta montaña. No le produjo instantáneamente la muerte, pero sí unas horas después.
Esta rápida enumeración de algunos de los hechos más importantes que novela Padura en El hombre que amaba a los perros está bien desarrollada, pero con una tersura un tanto desigual.
Me parecen especialmente sobresaliente los fragmentos del libro que desarrollan los episodios sobre la transformación en algún edificio de la NKVD en la URSS del joven Ramón Mercader en Jacques Mornard (el frío asesinato de un pobre vagabundo acusado de "perro trotskista" es memorable); la forma de describir lo que realmente preocupaba a la burocracia estalinista del alzamiento fascista contra la II República española: que no pudiera convertirse en una revolución (3); la conversión de los partidos comunistas en simples peones de la diplomacia de la URSS, siendo uno de los campeones de ello el PCE con su servilismo (Dolores Ibárruri queda retratada en algunas páginas dedicadas a la guerra civil y al posterior regreso del asesino de Trotski a la URSS) a los dictados de Stalin y sus recaderos; los momentos en que se cuenta el secuestro del dirigente catalán del POUM Andreu Nin y el criminal montaje para el exterminio de este partido; el modo de describir el cinismo de tantos dirigentes de la época de Stalin, ejemplarizados en la novela por el implacable Nahum Eitingon (4); la dedicación próvida de algunos secretarios de Trotski, entre ellos el que lo fue de 1932 a 1939, Jean Van Heijenoort, posteriormente un destacadísimo lógico matemático que enseñó en las universidades de Columbia y Stanford; el drama increíble que supuso para Trotski tener que sobrevivir a la muerte de sus 4 hijos: Nina y Zinaida, las hijas también de Aleksandra Sokolovskaya, y los dos varones que tuvo con Natalia Sedova (el mayor, Liova, asesinado en París por un agente de Stalin infiltrado en los círculos trotskistas y que se había ganado la confianza de la propia víctima, era la mano derecha política de su padre; el menor, Serguei, no interesado en la política, murió (5) en uno de los escalofriantes campos de trabajo forzado de la URSS); las caracterizaciones de dos pintores mexicanos: la del cobarde Siqueiros y la del inconsistente y poco fiable Diego Rivera; la descripción de los momentos en que todo el mundo se convirtió en un "planeta sin visado", en que derechistas, socialdemócratas (fabulosas las páginas dedicadas al tornadizo Trygve Lie cuando Trotski está semipreso en Noruega en 1936, entonces jefe de los socialdemócratas noruegos y después secretario general de la ONU entre 1946 y 1952), fascistas, monárquicos y, por supuesto, estalinistas, se vengan del que ven como odioso causante del triunfo revolucionario en 1917, hasta que Lázaro Cárdenas lo acoge en México; el ambiente claustrofóbico en la fortaleza de Coyoacán, y los momentos del asesinato, con el drama político objetivo que supone el hecho de que Trotski (que no perdió la conciencia hasta horas después del golpe asestado por el sicario barcelonés de Stalin) exhorte a sus guardias que han venido a socorrerlo para que averigüen a quién sirve el asesino, si a la Gestapo o a la NKVD (6). En todo caso, Trotski ya sabía que su fin era cuestión de poco tiempo y lo dejó más de una vez escrito, convencimiento que también está muy correctamente desarrollado en El hombre que amaba a los perros.
Pero quizás uno de los momentos de la novela que resulta especialmente imponente por su gran significado político y por la forma en que está contado es al que voy a dedicarle algunas líneas a continuación.
Se trata de un episodio bien conocido por los historiadores y biógrafos de Trotski. El protagonista es Nikolai Bujarin, uno de los más brillantes dirigentes bolcheviques, elegido en 1926 secretario general de la Tercera Internacional y sombra tenue de lo que fue cuando se convierte en aliado, y después víctima, de Stalin. Estamos a comienzos de 1936 y en Noruega, Trotski recibe una carta de un viejo adversario Fiódor Dan, un menchevique exiliado en París con el que había tenido grandes enfrentamientos durante los días que van de la revolución de Febrero a la de Octubre de 1917. Dan le expresa su extrañeza de que Bujarin haya sido enviado a Europa para comprar documentos con destino al Instituto Marx-Engels-Lenin. El menchevique enunciaba su asombro por el hecho de que Stalin hubiera elegido a Bujarin para este menester. Estupefacción que se acrecentó cuando también fue enviada pocos días después a París Anna Larina, la esposa de Bujarin. ¿Estaba Stalin invitando a Bujarin a desertar? Pocos días después, Bujarin recibe la orden escrita de Stalin de regresar a Moscú. Sabe que regresar equivale a morir en más o menos poco tiempo (efectivamente, Bujarin fue condenado y ejecutado tan solo dos años después, en marzo de 1938, en uno de los depravados procesos de Moscú). Conocidos y exilados le sugieren que si se queda en Europa podría convertirse en un segundo Trotski y liderar juntos una oposición con mayores oportunidades de desbancar a Stalin. Pero Bujarin prepara el regreso a Moscú, sigue contando Dan en la carta. Entonces le preguntan que cómo es posible que después de haber luchado contra el temible zarismo, se encaminase ahora como un cordero mansamente al degüello. La respuesta de Bujarin es terrible: "vuelvo por miedo". Bujarin se sinceró: él no estaba hecho de la misma madera que Trotski y "eso Stalin lo sabía y, sobre todo, lo sabía él mismo". Idea que, con otras palabras, expresa en su propio proceso cuando declara: "Hay que ser Trotski para no deponer las armas". "Vuelvo por miedo" Bujarin lo razona, en la carta de Dan, con estas escalofriantes palabras: "Sé que tarde o temprano Stalin va a acabar conmigo; quizás me mate, quizás no. Pero voy a regresar para aferrarme a la posibilidad de que no crea necesario matarme. Prefiero vivir con esa esperanza que con el miedo constante de saber que estoy condenado." Para Trotski esta revelación fue la certeza de que Stalin ya no quería dejar ningún superviviente entre los dirigentes de la revolución, por útiles que le hubieran sido en algún momento, como fue el caso de Bujarin entre tantos otros. Efectivamente, el ¡90 por ciento! del mítico Comité Central bolchevique que protagonizó la revolución de 1917 fue exterminado físicamente por Stalin.
El conde Czernin, representante austríaco en las negociaciones de Brest-Litovsk en 1918, harto de la inteligencia e inflexibilidad de Trotski como comisario del pueblo de asuntos exteriores y jefe de la delegación soviética, expresó más de una vez su deseo ardiente de que apareciera una Charlotte Corday que eliminara al jefe revolucionario. Stalin hizo realidad con Ramón Mercader el sueño del reaccionario conde aunque éste ya no estuviera vivo para poderlo disfrutar.
El libro del novelista cubano aún no se ha publicado en Cuba. Está  previsto que circule en aquel país en breve. Padura no está muy seguro de cuáles puedan ser las reacciones. Ramón Mercader, el hombre que según Leonardo Padura "amaba a los perros" especialmente a la raza de los borzoi, murió el 18 de octubre de 1978 en La Habana, después de haber pasado 20 años en las cárceles mexicanas y de haber recibido, en 1961 al regresar a Moscú, la medalla de mayor distinción en la URSS desde 1934 a 1991: la estrella de Héroe de la Unión Soviética.
Notas: (1) Un año antes del asesinato de Trotski, el 25 de agosto de 1939, el embajador francés en Berlín, Robert Coulondre, intenta disuadir a Hitler de que no invada Polonia. La guerra, como lo fue la de 1914, puede ser el preámbulo de la revolución y ello encoge algunos espíritus. La forma de expresarlo del embajador francés ante Hitler es: "Temo que al término de una guerra no haya más que un vencedor: el señor Trotski." (2) Increíblemente representada por Romy Schneider en la nada afortunada película de Joseph Losey El asesinato de Trotski (1972), en donde el papel de Trotski lo desempeña Richard Burton. Romy Schneider era una actriz sumamente guapa, Sylvia Ageloff era una mujer muy poco agraciada. Ramón Mercader, quizás adecuadamente representado por Alain Delon en la película mencionada, era un hombre físicamente atractivo. Mercader siempre que tuvo que carearse, después del asesinato, con Ageloff debió soportar que ésta invariablemente le escupiese en la cara para mostrarle el desprecio que le producía por la sucia y bellaca manipulación de la que había sido objeto. (3) El 20 de marzo de 1937 Stalin escribe a Rafael Alberti y María Teresa León: "Hay que decir al pueblo y al mundo entero que el pueblo español no está en condiciones de realizar la revolución proletaria" (citado por Jean-Jacques Marie en Trotski, FCE, 2009). (4) Que, como tantos otros estalinistas, también sufrió tortura y cárcel en la URSS, pero la muerte de Stalin en 1953 motivó su excarcelación. Vivió hasta 1981. Una genial y estremecedora descripción del terror estalinista que no solamente afectaba a auténticos trotskistas sino a estalinistas de más o menos luces, escrita por alguien que lo sufrió también directamente, es El caso Tuláyev de Víctor Serge (Alfaguara, 2007). (5) Padura menciona en varias ocasiones el recuerdo que tuvo Trotski, a medida que iban muriendo sus hijos, sus familiares más cercanos, sus colaboradores y miles de partidarios reales o imaginados por Stalin, de las palabras que el veterano bolchevique Georgy Piatakov lanzó, después de una sesión del Politburó del 18 de octubre de 1926: "¿Por qué Lev Davidovich ha dicho eso? Stalin no se lo perdonará ni a sus bisnietos". Piatakov se refería a las premonitorias palabras de Trotski en dicha sesión del Politburó en donde había acusado a Stalin de "sepulturero de la revolución". (6) El judío Trotski fue calumniado ininterrumpidamente por todo el poderoso aparato estalinista de ser agente al servicio de Hitler… hasta que se selló el pacto Molotov-Ribbentrop el 23 de agosto de 1939. Entonces las calumnias tuvieron que reencauzarse.
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#4.- Puestos a repasar.
Fernando|31-01-2010 23:26
Buen articulo, y aunque a  algunos no les parezca sigue teniendo maxima actualidad en la medida  que apunta a la defensa de posiciones, supuestamente progresistas, que pueden degenerar en el maximo fanatismo y a la anulacion del individuo y su sometimiento al "lider" mas alla de una critica razonable con la consiguiente anulacion de toda voluntad y critica.Maximo reflejo en Ramon Mercader y la utilizacion que de el hicieron los servicios secretos del Estalinismo.En la produccion sobre el asesinato de Trotski Asaltar los Cielos, un periodista y amigo de Mercader de testimonio de como este en el final de sus dias se lamentaba de como habia sido engañado y su sufrimiento como consecuencia de escuchar permanentemente los gritos de Leon Trotski despues de Haberle asestado el golpe de muerte.Si  señor un buen articulo para reflexionar.El Socialismo es un elemento de emancipacion de los trabajadores, no de sometimiento a los caprichos de lideres ni de tribunos.Salud y Revolta.
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#6
31-01-2010 23:48
Si para algunos es imprescindible correr un tupido velo sobre su historia, ahora que ya no pueden falsificarla...
Valoración: 34
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#9.- Buuuuuuuh
01-02-2010 00:05
    No he leído el artículo pero el título no me gusta
Valoración: -8
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#11
01-02-2010 00:18
Cansais ya con Stalin, el enemigo a batir es el capitalismo y lo único que hacen los troskos es hablar de Stalin. Apestais a submarinos de la Cia que echa para atrás.
Valoración: -25
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#13.- Un poco de informacion
jose|01-02-2010 02:48
A los trotskystas lean el libro: "Wall street and the bolchevick revolution" y verán quien era Trotsky en realidad o por lo menos lo que fue...
Valoración: -17
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#14.- Cansa un poco repetirlo
raf|01-02-2010 03:34
Ya se sabe quiénes fueron los padrinos de la magnificada obra orwelliana: aquellos que no querían ni por asomo que el ejemplo de los países socialistas llegara a las mentes de las masas obreras en el mundo de la hegemonía del capital. De ahí la difusión de "Rebelión en la granja" y 1984". De ahí que estas novelas hayan resultado tan manipuladoras.
Valoración: -19
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#16
SADE|01-02-2010 06:55
¡Trosquismo es derrota!
Valoración: -13
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#17.- Artñiculo
Javier|01-02-2010 07:09
Me gusta el artículo, muy bueno
Valoración: 20
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#18.- El hombre que amaba a los perros
Alguien que ha leido el libro|01-02-2010 08:54
He leido el libro y me ha parecido muy bueno, pero sobre todo he aprendido mucho con él,  sobre todo sobre la represion, las mentiras, los juicios falsos, las torturas y los asesinatos de verdaderos revolucionarios por parte de Stalin y borregos como Ramón Mercader (que en el futuro se arrepintió del asesinato y se dió cuenta de que fue una marioneta al igual que su mentor) pero es que el error se repite, despues de saber como se torturaba a los revolucionarios antes de los falsos juicios para confesar todo tipo de crimenes, de que salieran al estado con la mandibula rota y una dentadura postiza y confesaran temblando y con los nervios destruidos, haber intentado envenenar a miles de obreros o matar a Stalin falsos revolucionarios como los de mas arriba les fusilaban despues de haberles destruido de la memoria y haber borrado un pasado que no les interesaba. Me han dado rabia muchas partes del libro en las que se habla de las tacticas stalinistas, muchas de ellas siguen sucediendo hoy dia, y me han recordado que se puede luchar al lado de mucha gente pero de un staliinista que en el futuro te torturara y fusilara por luchar por una revolucion para el pueblo y del pueblo, no, con ellos jamas. Salud y revolucion de la buena.
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#19
01-02-2010 09:23
Y de cara a los problemas que afronta ahora las clase trabajadora, ¿qué? ¿Pero es que vamos a seguir eternamente peleándonos sobre lo que hizo éste o aquél? Aprendamos de los errores y, lo que realmente deseen hacer frente al capitalismo criminal que amenaza incluso la supervivencia de este planeta, pónganse ya, pogámonos, a trabajar para resolver los problemas actuales, que ya tenemos trabajo. Seguir con las peleas y las broncas sólo sirve para debilitarnos. Pero, ¿aún no lo hemos aprendido? Ya somos tarugos, ya.
A veces piensa uno qué fácil se lo ponemos a esta gentuza, coño.Sólo tienen que sentarse y contemplar cómo una y otra vez nos seguimos tirando a la yugular... ¡entre nosotros mismos! Esto es de siquiatra, de verdad, tíos.
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#20
El hombre que amaba a los perros|01-02-2010 09:39
Compañero 19 se puede discutir sobre el pasado y seguir luchando en el presente, no es incompatible y de hecho las actitudes de los antiguos stalinistas se repiten en la actualidad veanse sucesos de la gotera, la actitud de los stalinistas en kaosenlared menospreciando, insultando y riendose de los comentarios etc.
En menos de una hora he tenido once comentarios negativos jeje ya estais toda la cupula del partido bolchevique votando eh?? que tios c omo si unos votos pudieran borrar a todos los revolucionarios que torturasteis y asesinasteis.
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#21.- Stalinismo no es comunismo
Nin, Orwell, Durruti|01-02-2010 09:42
Los hay, al igual que los fascistas sobre la guerra civil, que dicen que no debemos remover la historia, ni "reabrir" viejas heridas. Curioso que lo digan aquellos que cometieron atrocidades brutales, pero es aún peor que se hagan en nombre de la clase trabajadora y la liberación de los de abajo. Stalinos vuestra ideología queda bien expuesta en los comentarios: Todo lo que critique por la izquierda "al partido"es contrarevolucionario y por lo tanto malo malísimo, enemigo y agente de la CIA, como Nin y Orwell. Sois la extrema derecha de la izquierda, nido de la peor ética autoritaria, defensores de la aberración soviética. 
No por casualidad los trastornados que defendeís la figura de Stalin como procer del comunismo, soleís ser los más tontos, los que menos leen y los más cercanos al tribu urbanismo. Aqui no hay lucha común contra el capital, en la historia habeís sido su avanzadilla: PCE en el 36, en el 77, PCI: en el 69, en el 77. Sólo por enumerar algunas de vuestras grandes aportaciones a la transformación social. 
No le regalemos la palabra Comunismo a aquellos que más comunistas y revolucionarios han asesinado, a los fanáticos de los líderes, a los asesinos de obreros -Hungría 56-. Menos mal que hoy sois 4 colgaos, espero que os pudraís en la peor de las marginalidades:
pd: No soy un trosko, sois igual que los del PP, si te metes con ellos, es que eres del PSOE.
Valoración: 30
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#23
01-02-2010 10:37
Si es que se les ve el plumero a leguas.
Daniel Reventos, uno de los defensores de la Renta Basica. Y usted es anticapitalista???. Los trabajadores deben coger su destino haciendo suyos los Medios de Producción y no crear el parasitismo que produce esas rentas. Todo el mundo tiene derecho a comer, a cobijarse, pero a cambio de algo a la sociedad.
LO suyo es comprar gente para que el sistema Capitalista siga.
Y que decía de Stalin...????
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#24.- la pudredumbre
trenfak|01-02-2010 10:44
viva setalin, y que se pudran en la mierda los enemigos de siempre, aliados del fascismo.
Valoración: -21
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#25.- en fila por la derecha y un piolet por persona!... AR!
rui da raia|01-02-2010 10:51
que   palmaria demostracion   !
los   4   pateticos   ramoncitos mercader   que   por aqui pululan   nos   demuestrran   una   y otra vez   la realidad   de   lo que   seria su "paraiso revolucionario" , menos mal qu de momento no hay   un sicopata contrarevolucionario vivo al timon <- de   timo grande
  y aun tienen la desverguenza   de   aullar   invocando solidaridad!!!!
salud   y revolucion 
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#27.- La herencia del stalinismo
jota|01-02-2010 11:23
La herencia del stalinismo se resume en haber provocado el mayor de los descréditos a la lucha por el socialismo. Al poder de resistencia del podrido capitalismo tenemos que añadir esta brutal losa...
El debate sobre el stalinismo no es algo del pasado, si no ajustamos cuentas con esa aberración será muy difícil que el ideal socialista vuelva a ser esperanza de los explotados.
Para superar esta lacra la aportación de Troysky es insoslayable para quien reivindique el marxismo.
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#28
SADE|01-02-2010 11:23
Rui, deja de meterte rayas... de troska cola
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#29.- algunos tienen obsesión de psiquiátrico con Stalin¡¡¡.
01-02-2010 11:48
Por lo que se ve les importa muy poco el socialismo, el comunismo, la libertad, la democracia, las Nacionalidades y el Derecho de Autodeterminación......................Le importan muy poco el nazismo y el fascismo. Lo único que les importa, por lo que se ve es difamar a Stalin,precisamente   el que derrotó al mando del Ejercito Rojo a la barbarie nazi....Es para llorar¡¡.
Valoración: -15
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#30
Kiibakun|01-02-2010 12:00
Me cago en la **** madre de Trotsky y Stalin.
A quien debemos montrar respeto es a Lenin y al Ché Guevara.
  Y dejarnos de tonterías, mandar a la mierda a los dos cretinos que se aprovecharon del pueblo y empezar el socialismo de nuevo. De nada sirve luchar entre nosotros mientras los de siempre se reparten el pastel.
Prefiero tener una URSS2 con los problemas que conlleve antes que ver como el capitalismo sigue asesinando a la gente del tercer mundo sin que nosotros hagamos nada.
¿Dónde esta el espíritu comunista si no estamos unidos?
¿Qué pretendeis troskos y stalinos discutiendo todo el día sobre cual de los dos hijoputas era más hijoputa?
Yo mismo podría hacerlo mejor que esos dos papanatas.
El mayor error de la URSS fué que muriese Lenin. A partir de ese momento la URSS estaba condenada.
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#31
ange|01-02-2010 12:19
Joder pues para estar condenada duro 60 años.....y los enterradores Gorbachosv y Yeltsin caminaba "por la senda de Troski" según el pope de turno de la LCR.
Ahora a seguir dandole pavulos a lo que publica la burguesia catalana y la gusaneria cubana, seccion europea.
El caso es que en medio de la crisis mas grave de los utimos 50 años, los adalides del sistema han desenpolvado al muñeco (Stalin) para seguir pegandole palos, no sea que al personal le de por pensar que las alternativas existen.
Y aqui el troskerio patrio entra al trapo, como siempre, a hacerle el juego a los oligarcas.
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#32.- es una simple aclaracion historica, para evitar montajes y mentiras (tan propias del fascismo español u otros)
con el mensaje 29. Margarita.|01-02-2010 12:20
tras la derrota, humillación, juicio y condena en Nuremberg de la barbarie nazi (el fascio español se libró por azares de la historia), surge la invención del "estalinismo" de parte del peor capitalismo ligado a los nazis y de sus voceros y comparsas"por la izquierda"(¡). Stalin murió en 1953 y desde 1945 (fin de la 2ª GM) no tuvo otra opción que reconstruir una  Urss devastada totalmente por la guerra...........Trostki, de la mano de Lenin, hizo grandes aportaciones desde luego. Ahora bien, despues...........es otro cantar¡¡¡. Y probablemente si viviera en su primitiva lucidez leninista, noo sería trostkista.
saludos democráticos y antifascistas.
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#33
Bianchi|01-02-2010 12:36
Por lo que veo,también puede haber "gusanos" quintacolumnistas dentro de la isla.Me refiero a,como lo llaman algunos,(Ras)Padura.
Ultimamente le ha dado por cantar -en prensa burguesa extranjera y otra directamente contrarrevolucionaria- las excelencias del dinero que,se supone,el pueblo cubano no tiene. Le recomiendo que lea "Lujo y capitalismo" de Werner Sombart.
Curioso que este semigusano cante las bondades de Trotsky como excusa para denigrar a stalin.Significativa coincidencia,muy reveladora.
Valoración: -19
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#34.- al 29
01-02-2010 12:42
No hay la menor diferencia entre la barbarie nazi y la barbarie stalinista... date una vuelta por Treblinka o Auswitz y otra por los campos de trabajos forzados de Siberia y te encontrarás lo mismo. Stalin fue una bestia, y eso es de libro.
Valoración: 21
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#35.- estalinismo contrarevolucionario ahora y siempre
javi|01-02-2010 13:27
se malgasta tanta tinta , se malgasta tanta palabra 'lo que hay que hacer es luchar , organizar y dar la cara,    no hay que olvidar el pasado y un pasado no tan lejano en que la falsificacion de la historia ha sido una constante por parte del capitalismo ,de la socialdemocracia y del estalinismo.
podemos hablar del papel del pce en la transicion en los pactos de la moncloa , del papel contra revolucionario en italia o en francia , podemos hablar  de ahora ,donde estan  los estalinistas? A  LA CALLE QUE YA ES HORA.         
Valoración: 27
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#36.- ARTÍCULO infumable y comentarios antistalin risibles.
granados|01-02-2010 13:28
el artículo no es más que un compendio de vulgaridades y de un maniqueismo absoluto antistalin:  la investigación más seria como la de BROBOV Ó FURR, demuestra que ni bujarin era tan inocente como se dice- sus relaciones con frinovsky están probadas-, ni por supuesto TUJACHEVSKY,cuyas relaciones con el complot para derribar al gobierno de la urss, también están probadas por la prof. Annie lacroix; esta gente sigue con su paranoia antiestalin y no quieren ver los hechos reales ni analizarlos;el sabado pasado salieron imagenes de stalin en la tve-2 , y desde luego comparado con Hitler, parecía un maestro de escuela con AUCTORITAS, no el exterminador ni comeniños, que se nos quiere hacer ver.
Valoración: -26
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