Antígona
El secuestro de los cadáveres incómodos del enemigo por parte del poder ha sido una constante a lo largo de la historia de la humanidad, desde que Creonte condenó a muerte a Antígona por enterrar el cadáver de su hermano. En el siglo XXI tenemos aviones, calefacción central e internet, pero algunas costumbres permanecen. Como ésta.| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
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#1
16-03-2010 15:45
Se rompió el silencio
Las palabras de Kayanakis tenían, ya entrada la noche, un efecto bumerán. Efectivamente, había aludido durante su comparecencia de prensa al «gran tamaño» de dicho hospital para situar, una vez más, la sospecha de la culpa sobre el «cortocircuito» producido en la identificación del militante de ETA en una supuesta negligencia de los servicios administrativos del Hospital Purpan.
Sin embargo, en la primera reacción tras las acusaciones larvadas hacia ese servicio, el Hospital Purpan emitía a las 20.30 un comunicado público en el que afirma de manera taxativa que sus responsables comunicaron a la Policía, el 30 de abril de 2009, que la víspera había ingresado en el centro hospitalario occitano una persona de la que se desconocía su identidad.
Habida cuenta del agravamiento del estado del paciente, la dirección del Purpan se puso en contacto con el procurador de Toulouse, el 4 de mayo, para insistir en la dificultad que encontraba para localizar a los allegados de esta persona.
En vista de que esas demandas no daban resultado, el 7 de mayo, el mismo centro sanitario remitió una ficha completa con la descripción de Jon Anza a la oficina encargada de la búsqueda de personas desaparecidas.
La revelación llega cuatro días después de que se conociera que Anza había ingresado el 29 de abril de 2009 en el Purpan y fallecido en el mismo centro hospitalario el 11 de mayo del mismo año sin que los esfuerzos de su familia por encontrarlo, primero, y después las «intensas pesquisas» -en palabras de Kayanakis- de la Policía Judicial permitieran localizar al ex preso político vasco.
En apenas tres horas, el anuncio del Purpan provocaba un giro clave en el caso Anza que, dada su magnitud, no podía ser ajeno al conocimiento de la procuradora. A la espera de lo que ocurra en próximas horas, algo está claro: el silencio se ha roto y Kayanakis ha huido del caso.
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#5.- Muertos y vivos
17-03-2010 11:33
Muertos. Uno tras otro aparecen muertos. Muertos oscuros sobre arena, muertos anónimos en morgues extranjeras. Muertos en celdas. Muertos en fosas comunes. Muertos.
Millones de muertos.
Muertos de hambre, muertos de cadenas.
Muertos de guerras sucias, de invisibles trincheras.
Muertos sentados,
muertos esperando.
Muertos pagando deudas.
Muertos que no pesan.
Muertos insepultos.
Muertos a golpes.
Muertos de yugo, muertos sembrando la tierra.
Siglos de muertos.
Vivos acariciando los nombres de los muertos,
vivos recordando la memoria de los muertos,
vivos limpiando la sangre, los cuerpos de los muertos.
Vivos resistiendo armados con coraje.
Vivos negándose a callar.
Insistentemente vivos para cantar,
Insistentemente vivos para soñar.
Vivos,
insistentemente vivos en todas las esquinas, en todos los barrios, en todas las familias.
Bandadas de vivos,
puñados de vivos,
manadas de vivos.
Millones de vivos cruzando juntos la noche eterna del crimen
y la injusticia. 
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#6.- Yo sigo contestándole al #1,
17-03-2010 14:40
aunque el censor no hace más que borrarme:
y no hago más que repetir lo que dice el autor de dicho comentario para afirmar que, por lo tanto, Anza murió en el hospital tras 12 días de hospitalización. Tan solo, señor censor, es lo que pone el comentario al que me refiero. No digo nada distinto.
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#7.- al censurado
itzi|17-03-2010 15:55
  Siento que te censuren. Probablemente, en la versión oficial sólo hay dos verdades: que Jon Anza murió, y que murió de paro cardíaco. De paro cardíaco muere todo el mundo. Es lo mismo que te ahorquen, fusilen, apaleen, entierren en vida o te quemen en la hoguera: siempre te mueres por paro cardíaco.
Lo que se plantea en el artículo es la afición del poder a secuestrar los cadáveres de sus víctimas , bien para tapar abusos ilegales, bien para humillar y hundir anímicamente al enemigo.
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