Buscar  
Una respuesta económica, social y política a la crisis
Los principales retos abiertos a la izquierda se plantean en los niveles económico, social y político [TAMBÉ EN CATALÀ]
En lucha / En lluita | 5-10-2009 a las 10:04 | 831 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/respuesta-economica-social-politica-crisis
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb
Ya ha pasado más de un año desde que el gigante bancario Lethman Brothers quebrara, disparando las alarmas en el mundo financiero. La crisis está teniendo un impacto mucho más profundo de lo que el Gobierno español ha reconocido. Todo indica que las enormes cifras de paro que estamos viviendo en el Estado español sobrepasarán el 20%. Si bien la intransigencia de la patronal en el denominado “Diálogo social” ha acabado beneficiando al gobierno Zapatero al hacerlo parecer progresista, la limosna de los 420 euros refleja una política anticrisis muy insuficiente para la clase trabajadora que está sufriendo el paro y la precariedad. Por su parte, CCOO y UGT continúan en plena línea de “moderación responsable” con una propuesta de subida salarial de 1%, que significa de facto una congelación salarial.

Todo eso nos sitúa, habiendo vuelto del verano, con un curso político lleno de retos. Si Engels dijo que la lucha de clases se desarrollaba en tres niveles —el político, el ideológico y el económico—, redefiniendo este esquema, podemos considerar que hoy los principales retos abiertos a la izquierda se plantean en los niveles económico, social y político.

El plan económico es obvio. La crisis comporta tanto la necesidad imperiosa de parar los ataques que estamos sufriendo, sobre todo los despidos, como forzar medidas gubernamentales en favor de la protección social y los servicios públicos. En ambas cuestiones la lucha de los trabajadores y trabajadoras es central. A pequeña escala, sólo cuando una plantilla tenga bastante unidad y confianza para una acción contundente será posible parar los Expedientes de Regulación de Empleo (EREs). Un ejemplo lo encontramos en los trabajadores de la empresa de Sabadell Essa-Palau. El julio pasado se negaron a aceptar ni un solo despido de los 223 que propugnaba la empresa. Iniciaron una huelga indefinida en la que también bloquearon la factoría hasta lograr aquello que las grandes centrales sindicales ven inviable: la empresa paró el ERE. Otro ejemplo son los trabajadoras y trabajadoras de UPS Vallecas, que han logrado parar dos ERE’s. A gran escala, hace falta caminar hacia la huelga general para forzar al Gobierno a un compromiso con los millones de parados y evitar nuevas erosiones de derechos laborales y sociales.

En el plano político la necesidad de crear una nueva izquierda, comprometida y decidida, se hace sentir ante la timidez de IU o ICV-EUiA. La campaña para las últimas elecciones europeas se cerró con una interesante novedad, la presentación de dos nuevas formaciones abiertamente anticapitalistas: Iniciativa Internacionalista (con 176.000 votos) e Izquierda Anticapitalista (con 25.000). Pese a las diferencias en los resultados y el carácter muy diferente de ambas propuestas, se mostró cómo se están dando pasos hacia la confluencia de la izquierda radical. Aparte, candidaturas municipales como las CUP (Candidatura d’Unitat Popular) en los Països Catalans están sobresaliendo en el mapa político, también gracias a la importante proliferación de las consultas por la independencia.

En el último plano, el social, tenemos por delante el reto de lograr espacios de encuentro de todos los movimientos y organizaciones que sean capaces de mantenerse en el tiempo y articular campañas amplias en los múltiples frentes abiertos. Experiencias tan positivas como el Foro Social Mundial de Madrid o el Foro Social Català de 2008, tienen el desafío de lograr una continuidad más allá del “evento”. Los próximos meses veremos la próxima edición del FSCat y del FSM de Madrid  de enero de 2010, así como también una campaña clave frente la presidencia española de la Unión Europea la primera mitad del año próximo. Y en mayo un encuentro de jefes de Estado de Europa y América Latina en Madrid tendrá su respuesta en la “IV cumbre Alternativa de los Pueblos”.

Se debe avanzar en todos y cada uno de estos ejes —la lucha económica y sindical, la construcción de una nueva izquierda y el fortalecimiento de los movimientos sociales—, si no nos queremos quedar bloqueados a medio camino. Cada uno tiene sus especificidades, ritmos y dinámicas. Pero los vínculos entre los tres son ineludibles.

El ejemplo de la lucha de la plantilla de Essa-Palau y de UPS Vallecas es más la excepción que la norma. Sin embargo, la creación de redes de solidaridad desde los movimientos y la izquierda política (como se hizo en la huelga de autobuses de Barcelona) puede ayudar a la victoria de estas luchas y, aún más decisivo, a extenderlas a otros centros de trabajo. También, si se genera un cambio ascendente de luchas obreras, pero no contamos con una izquierda política que ayude de altavoz, que combata los ataques desde las instituciones y los medios de comunicación, difícilmente será posible recoger todos los frutos. Aparte, una buena amalgama de los movimientos sociales puede ser el espacio de donde salgan energías para los incipientes procesos de confluencia de la izquierda y para reconstruir el sindicalismo combativo.

Los retos que hay por delante son muchos y de gran magnitud. Requieren  todas las fuerzas posibles. Para las organizaciones existentes significa la suficiente flexibilidad y madurez para unirnos en la práctica en aquellos puntos básicos, pero imprescindibles, para avanzar en la actual coyuntura.

En lucha


--------------------------------------------------------------------- Una resposta econòmica, social i política a la crisi

Ja ha passat més d’un any des que el gegant bancari Lethman Brothers va fer fallida, disparant les alarmes en el món financer. La crisi està tenint un impacte molt més profund del que el govern espanyol ha reconegut. Tot indica que les enormes xifres d’atur que estem vivint a l’Estat espanyol sobrepassaran el 20%. Si bé la intransigència de la patronal en l’anomenat “diàleg social” ha acabat beneficiant al govern Zapatero al fer-lo semblar progressista, l’almoïna dels 420 euros reflexa una política anticrisi totalment insuficient per a la classe treballadora que pateix l’atur i la precarietat. Per la seva banda, CCOO i UGT continuen en plena línia de “moderació responsable”, amb una proposta de pujada salarial d’1%, que significa de facto una congelació salarial.

Tot això ens situa, havent tornat de l’estiu, davant d’un curs ple de reptes. Si Engels va dir que la lluita de classes es desenvolupava en tres nivells —el polític, l’ideològic i l’econòmic—, redefinint aquest esquema, podem considerar que avui els principals reptes oberts a l’esquerra es plantegen en els nivells econòmic, social i polític.

El pla econòmic és obvi. La crisi porta tant a la necessitat imperiosa d’aturar els atacs que estem està patint, sobretot els acomiadaments, com a forçar mesures governamentals en favor de la protecció social i els serveis públics. En ambdues qüestions, la lluita dels treballadors i treballadores és central. A petita escala, només quan una plantilla tingui prou unitat i confiança per a una acció contundent serà possible aturar els Expedients de Regulació d’Ocupació (EROs). Un exemple el trobem en els treballadors de l’empresa de Sabadell Essa-Palau. El juliol passat es van negar a acceptar ni un sol dels 223 acomiadaments que propugnava l’empresa. Van iniciar una vaga indefinida en la que també van bloquejar la factoria fins aconseguir allò que les grans centrals sindicals veuen inviable: l’empresa va aturar l’ERO. Un altre exemple són els treballadores i treballadores de UPS Vallecas, que han aconseguit aturar dos ERO’s (veure pàgina 4). A gran escala, fa falta caminar cap a la vaga general per forçar al govern a un compromís amb els milions d’aturats i evitar noves erosions de drets laborals i socials.

En el pla polític, la necessitat de crear una nova esquerra, compromesa i decidida es fa sentir davant la timidesa de IU o ICV-EUiA. La campanya per a les darreres eleccions europees es va tancar amb una interessant novetat, la presentació de dues formacions obertament anticapitalistes: Iniciativa Internacionalista (amb 176.000 vots) i Esquerra Anticapitalista (amb 25.000). Tot i les diferències en els resultats i el caràcter molt diferent d’ambdues propostes, es va mostrar com s’estan donant passos cap a la confluència de l’esquerra radical. A banda d’això, candidatures municipals com les CUP als Països Catalans estan sobresortint en el mapa polític, també gràcies a la important proliferació de les consultes per la independència.

En l’últim pla, el social, tenim per davant el repte d’ aconseguir espais de trobada de tots els moviments i organitzacions que siguin capaços de mantenir-se en el temps i articular campanyes àmplies en els múltiples fronts oberts. Experiències tant positives com el Fòrum Social Mundial de Madrid o el Fòrum Social Català del 2008 tenen el desafiament d’aconseguir una continuïtat més enllà de “l’event”. Els propers mesos veurem la propera edició del FSCat el gener de 2010, així com també una campanya clau davant la presidència espanyola de la Unió Europea la primera meitat de l’any vinent. I el maig una trobada de caps d’estats d’Europa i Amèrica Llatina a Madrid tindrà la seva resposta en la “IV cimera Alternativa dels Pobles”.

S’ha d’avançar en tots i cadascun d’aquests eixos —la lluita econòmica i sindical, la construcció d’una nova esquerra i l’enfortiment dels moviments socials— si no ens volem quedar bloquejats a mig camí. Cadascun d’ells té les seves especificitats, ritmes i dinàmiques. Però els vincles entre els tres són ineludibles.

L’exemple de la lluita de la plantilla d’Essa-Palau i de UPS Vallecas és més l’excepció que la norma. Tanmateix, la creació de xarxes de solidaritat des dels moviments i l’esquerra política (com es va fer a la vaga d’autobusos de Barcelona) pot ajudar a la victòria d’aquestes lluites i, encara més decisiu, a estendre-les a d’altres centres de treball. També, si es genera un canvi ascendent de lluites obreres però no comptem amb una esquerra política que faci d’altaveu, que combati els atacs des de les institucions i els mitjans de comunicació, difícilment serà possible recollir tots els fruits. D’altra banda, una bona amalgama dels moviments socials pot ser l’espai d’on surtin energies per als processos engegats en la confluència de l’esquera i per a reconstruir el sindicalisme combatiu.

Els reptes que hi ha per davant són molts i d’una gran magnitud. Necessiten de totes les forces possibles. Per a les organitzacions existents significa la suficient flexibilitat i maduresa per tal d’unir-nos en la pràctica en aquells punts bàsics però imprescindibles per avançar en l’actual conjuntura.

En lluita

http://www.enlucha.org/
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Comentarios (0)
La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Agenda El capitalismo en bancarrota Estado Español

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)