Este pasado fin de semana, 18 y 19 de abril, los 764 presos y presas políticas vascas no han tenido visita. Con esta huelga de comunicaciones, quieren denunciar la política de dispersión iniciada hace 20 años bajo el régimen de Felipe González, cuando los presos políticos vascos, que se encontraban en la cárcel de Herrera de la Mancha, fueron dispersados por todo el territorio del reino de España. Esta nueva acción muestra igualmente la derrota de la política de dispersión (que se extiende actualmente a 89 cárceles, desde el sur del Estado español al norte de Francia): a pesar de la distancia y de todas las barreras que se levantan entre ellos, la determinación y la capacidad de lucha colectiva de las y los militantes vascos encarcelados no se ha debilitado nunca.
¿Pero por qué este encarnizamiento? Por la misma razón que hay hoy en día un número casi nunca igualado de presos y presas políticas vascas en la cárcel, que desde hace un año 14 vascos que habían llegado al final de una larga condena han visto cómo ésta se prolongaba de 20 a 30 años por la simple decisión del Tribunal Supremo español, que la organización de apoyo a los presos y presas “Askatasuna” ha sido prohibida por ese mismo tribunal, sus dirigentes encarcelados y sus bienes confiscados: de lo que se trata es de doblegar al movimiento de liberación nacional vasco, de agotar materialmente y moralmente a las familias, los amigos y al conjunto de los militantes, de hacer que la solidaridad sea cada vez más costosa y difícil. Lo que el terror franquista, en su tiempo, los asesinatos de los GAL, algunos años más tarde, o la tortura, tanto hoy como ayer (62 casos el año pasado), no han conseguido, los dirigentes españoles y franceses esperan conseguirlo -sin duda sin creérselo demasiado- a través de coger rehenes de la parte más activa, y cada vez más creciente, del pueblo vasco.
Hay que tener en cuenta -¿vale la pena recordarlo?- que el Estado francés es hoy en día un actor esencial de esta política: de cada cinco militantes vascos encarcelados, uno se encuentra en una cárcel francesa, en una situación de alejamiento y de desarraigo que se une a las condiciones de detención degradantes y deshumanizante propias del sistema carceral francés; la Justicia francesa, que se niega a reconocer el carácter político de la lucha de estos militantes, actúa como correa de transmisión de las leyes antidemocráticas españolas; la policia francesa no vacila en librar a la tortura a militantes vascos al entregarlos a las autoridades de Madrid.
Esta política muestra que estos Estados no se ponen en una perspectiva de paz para Euskal Herria, sino todo lo contrario, en una óptica de guerra indefinida, para la cual necesitarán constantemente nuevas armas, nuevas leyes liberticidas, nuevas medidas represivas. Esta opción, con dolorosas consecuencias para las sociedades española y francesa, así como para el pueblo vasco, es la resultante de una negativa inicial, la de reconocer la existencia de este pueblo y de su derecho de autodeterminación. Por el contrario, el movimiento independentista, en sus múltiples componentes, muestra cada día su voluntad de preservar y construir el futuro, de proponer soluciones políticas aceptables para el conjunto de las fuerzas en presencia y susceptibles de aportar una solución real a este conflicto.
Este camino hacia la paz, nuestro Comité se compromete a llevarla a la sociedad francesa. Con la certitud de que, a pesar de la desinformación y de la ofuscación actuales, acabará necesariamente imponiéndose a todos y todas.
17 de abril de 2009
Comité de Solidarité avec le Peuple Basque
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |