¿REFUNDAR EL CAPITALISMO?
 
Los grandes países del mundo andan estos días reunidos. Se trata de una convocatoria del G20, teóricamente las 20 primeras economías del mundo, aunque al final han ido 23, España incluida. No será la única reunión sino que se producirán algunas más en un relativo corto espacio de tiempo. A ello hay que sumarle los innumerables contactos entre los verdaderos especialistas de los distintos países (al G20 van políticos) y las incontables reuniones bilaterales entre los responsables de las principales potencias. Todo esto es cara al público, por supuesto, pues más importantes aún son las reuniones, encuentros y acuerdos tomados diariamente por las distintas compañías y fuerzas financieras que en realidad mandan en este mundo globalizado, los grandes “lobbies” o grupos de poder poseedores de las gran mayoría de las riquezas generadas en este planeta. Los medios de comunicación importantes, que en gran medida pertenecen a muchos de estos grupos de poder, no se casan de repetirnos que se están replanteando a nivel general la viabilidad del sistema. Se habla de una “refundación del Capitalismo”, de una modificación de sus reglas de juego. Dejaré a un lado las indignantes palabras del señor Fidalgo diciendo algo así como que no hay que refundar el capitalismo puesto que ya está fundado y que sólo hay que hacer que funcione bien, palabras que, me consta, han causado vergüenza en muchos sindicalistas honestos de CCOO. Quiero centrarme en algo más profundo y que desde hace ya demasiados años está llevando a un lamentable error incluso a los colectivos e instituciones que defienden que otro mundo es posible. El error consiste en identificar CAPITALISMO con LIBREMERCADO, o como está de moda decir hoy en día, NEOLIBERALISMO (=Nuevo liberalismo). Ambos conceptos aparecen en muchas ocasiones asociados e, incluso, suelen tomarse como sinónimos, pero no lo son, y las diferencias son muy sustanciales. Tanto que no conocerlas suponen una enorme desorientación en cuanto a la visualización de la realidad de nuestra sociedad y que lleva a muchas organizaciones de izquierda a estar completamente perdidas, sin objetivos de lucha definidos y, por tanto, inofensivas.
 
El CAPITALISMO es un sistema económico, en principio, que establece unas relaciones de producción entre propietarios y trabajadores, las cuales determinan unas relaciones sociales concretas (explotadores y explotados) y que pueden vestirse con diferentes sistemas políticos y judiciales, así como presentar variadas caras ideológicas y culturales. El LIBERALISMO es un conjunto de reglas de juego para moverse dentro de este sistema, pero ni es el único ni suele darse de forma absolutamente pura en ningún país. Vamos a intentar explicar ambos términos de una forma sencilla para que se pueda ver con más claridad.
 
CAPITALISMO
Es un sistema económico cuyo punto de partida es la existencia del CAPITAL. El Capital podría entenderse como sinónimo de riqueza, elementos que poseen un valor determinado. Puede ser móvil (dinero, objetos intercambiables, etc) o fijo (una fábrica un terreno, etc.). Un CAPITALISTA es, por tanto, una persona que posee Capital, fijo o móvil. Hay personas que tienen capital gracias a que lo ha heredado de sus familiares o porque lo ha acumulado durante su vida con cualquier actividad económica, legal o ilegal. Cuando este capital (sobre todo el fijo) puede ponerse en funcionamiento para generar más riqueza suele denominarse “Medios de producción”. Es en este contexto donde hay que identificar a un capitalista, cuando es poseedor de medios de producción. Poseer un bien personal (vestimenta, objetos personales, etc) no identifica a nadie como capitalista, aunque si se ponen en venta esos objetos se dispondrá de un capital móvil que podría ser invertido en medios de producción. Pero ¿cómo se puede generar riqueza partiendo de la posesión de Capital?. Para ello es necesario que esos medios de producción sean puestos en funcionamiento por personas, es decir, trabajadores. Esta función la cumple el llamado PROLETARIADO, personas que no poseen medios de producción y que la única forma que tienen de generar riqueza es vendiendo su fuerza y capacidad de trabajo. Al precio de esta fuerza de trabajo se le llama SALARIO. Durante el tiempo que ha sido contratado, el trabajador producirá con los medios de producción del capitalista unos productos o bienes que generarán una riqueza, es decir, que tienen un valor (por ejemplo, una zapatillas, un automóvil, un alimento envasado, un avión o, por qué no, un servicio de ocio). El objeto fabricado, como decimos, tiene un valor que depende de lo que cuesta fabricar dicho objeto, es decir, lo que cuestan los medios de producción + el salario del trabajador.
Pero el Capitalista no es una onG. Él monta su empresa para obtener un beneficio tras poner su producto en el mercado. Este beneficio se llama PLUSVALÍA. Para que ésta exista el precio en el mercado debe ser mayor que el valor real del producto. Si esto no sucede el único sitio de donde se puede recortar es del Salario del trabajador y de sus condiciones de trabajo, puesto que los medios de producción deben seguir existiendo. Cuando el mercado se expone al juego de la competencia (libre o no) el precio obliga a recortar de la plusvalía o del salario. Esta sencilla ecuación nos dice que lo que interesa al capitalista (la plusvalía) choca directamente con lo que le interesa al trabajador (el salario), pues como se ha visto son dos elementos antagónicos o contrarios. Este antagonismo entre los intereses del Capitalista y los del Proletariado es lo que se ha venido a llamar LUCHA DE CLASES. ¿Puede ser que un capitalista también trabaje?. Por supuesto, de hecho suele ser así. Él también puede hacer un trabajo que tenga un valor, pero en ese momento en esa persona confluyen dos situaciones categóricas distintas. Está la persona capitalista y la persona asalariada unidas en uno sólo. Por otro lado, un asalariado rico (un deportista, por ejemplo) sigue siendo proletariado mientras sólo venda su fuerza de trabajo, por muy grande que sea el salario que recibe.
 
LIBERALISMO
El liberalismo es una teoría económica que viene a decir que la mejor forma de que se produzcan riquezas es no poner leyes ni trabas en los mercados. Es decir, los precios deben ser libres, impuestos sólo por la ley de la oferta y la demanda: Si hay mucha demanda aumentan los precios, si hay poca disminuyen. Si hay poca oferta aumentan los precios, si hay mucha disminuyen. Los gobiernos no deben intervenir con ninguna medida. Dice la teoría del liberalismo que esta ley de la oferta y la demanda funciona como una balanza y equilibra las cosas dándoles el valor y precio justo que deben tener (se incluye aquí también el precio de la mano de obra, es decir, el salario). Todos sabemos que hay empresas que parten con ventajas y pueden bajar sus precios, bien invirtiendo en tecnología (nuevos medios de producción) bien bajando los salarios.
 
NO ES LO MISMO...
Es cierto que aquí se han definido de manera muy gruesa y que ambos conceptos requieren de una explicación mucho más amplia, pero está suficientemente claro que no son la misma cosa. A lo largo de la Historia, desde que el Capitalismo se impusiera como estructura económica mayoritaria, los Estados, sus principales garantes, han creado y modificado las leyes buscando cual es la mejor manera de hacer que ese mecanismo mencionado antes funcione bien, es decir, que el Capital genere más beneficios o plusvalías. Algunos gobiernos más que otros se han preocupado de que esas ganancias revertieran también en ciertos beneficios sociales (Estado del bienestar), pero en cualquier caso, todos se han centrado en proteger esas plusvalías. Para protegerlas hay períodos en los que han llevado a cabo medidas liberales (libertad de mercado) y otros en los que se han llevado a cabo medidas proteccionistas. Durante los años 30 casi todos los países protegieron las ganancias de sus empresas nacionales, desde los Estados Unidos de Roosevelt hasta la Alemania de Hitler. Antes hubo un periodo de predominio de políticas liberales (por eso ahora se llaman neoliberales), y antes de la 1º Guerra Mundial proteccionistas (y así otras tantas veces), pero en cualquier caso todos, TODOS esos gobiernos sin excepción defendían a muerte sus economías nacionales basadas en el Sistema capitalista explicado arriba, independientemente, incluso, de las ideas políticas y sociales. Churchill, Hitler, Franco, Kennedy, Zapatero... gobiernos muy diferentes, pero todos al servicio del Capitalismo. Hay una versión más, el llamado capitalismo de Estado, consistente en convertir al Estado (y sus dirigentes impuestos dictatorialmente) en el propio Capitalista que monopoliza todos los sectores económicos. Esto se acerca bastante a aquello en lo que derivó la extinta URSS o la actual China.
 
No se va a refundar el Capitalismo, por tanto. Precisamente como dice Fidalgo, el Capitalismo ya está fundado. Lo único que se pretende regular son las reglas con las que se jugará ahora, proteccionistas, liberales o mixtas, puesto que las existentes han bloqueado los mecanismos de ganancias actuales. No se dejen confundir, En esta cumbre, y en las que vienen, los defensores del capitalismo no van a cuestionarse si este es un modelo válido. Los únicos que pueden plantearlo son los trabajadores, los asalariados, los que no poseen medios de producción y los que son explotados en beneficio de la plusvalía. Es el proletariado el único que puede plantearse hasta que punto este sistema le beneficia o le oprime, hasta que punto es utilizado para mantener algo que han montado y mantienen los capitalistas. Tener claro cual es el significado de cada cosa nos ayudará a comprender mejor y a encontrar alternativas más viables y que sí tengan en cuenta los intereses de los trabajadores que, por otro lado, somos la inmensa mayoría de personas que poblamos este planeta. Y en una economía globalizada, donde la crisis es globalizada... esa alternativa también debe ser globalizada.
... ¿Podríamos decir ahora que un fantasma recorre la tierra?.
 
 
16-11-2008
Francisco Javier Menchón Domínguez
 
                     
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