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Refinería No: ¿Qué pasó el 7 de septiembre en Mérida?
El problema del PSOE extremeño no es la PCRN: es la refinería
Jónatham F. Moriche | Para Kaos en la Red | 15-9-2007 a las 15:35 | 1978 lecturas | 3 comentarios
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Redacto estas líneas a modo de respuesta al artículo "La PCRN en el Día de Extremadura", publicado por Javier Caso Iglesias al hilo de la intervención de la Policía Nacional contra los manifestantes de la Plataforma Ciudadana Refinería No concentrados a las puertas del Teatro Romano de Mérida, durante el acto de celebración institucional del Día de Extremadura, el pasado  7 de septiembre.

Observo que una buena parte de las respuestas que ha recibido este texto han tenido una forma argumental ad hominem, cuestionando la biografía política o la honestidad de intenciones de su autor. Ni entro ni salgo en esos argumentos porque, por un lado, no conozco personalmente al señor Caso, aunque actualmente seamos vecinos de la misma ciudad, y por otro, porque creo que el artículo contiene apreciaciones que merecen ser rebatidas de una forma más reflexiva y minuciosa que con la mera desautorización de su autor, de cuyas intenciones u honestidad no tengo yo motivo alguno para dudar.


Abre el fuego en su artículo el señor Caso Iglesias con dos preguntas retóricas cuando menos peculiares.


La primera es: "¿Qué hubiera hecho la PCRN si no hubiera existido cordón policial el Día de Extremadura en el acto institucional?". Y a ella el autor mismo se responde: "Seguramente, pues es de manual, reventar el citado acto sin más contemplaciones". En primer lugar, me pregunto a qué manual se refiere el articulista. Lo cierto es que, tratándose de una concentración comunicada a la autoridad competente, la presencia del cordón policial era más que previsible, y que cuando uno tiene el proyecto de reventar un acto no suele comunicar con antelación su presencia en el mismo, ni mucho menos acude al lugar con niños, a cara descubierta, ocupando el sitio que la autoridad le ha indicado, etc. Echando la vista atrás, tampoco la trayectoria de la PCRN nos hace pensar en los anti-refinería como reventadores demasiado expertos, sino más bien como ciudadanos movilizados en torno a una preocupación común, que organizan manifestaciones, escriben artículos y dan conferencias. Y, de haberse volatilizado por arte de magia ese cordón policial y haber accedido los manifestantes al recinto, difícilmente hubieran pasado de pegar cuatro gritos y agitar sus pancartas, actividades ambas que, en términos generales (y espero que al menos en esto el señor Caso coincida conmigo), resultan no sólo permisibles, sino muy saludables en el transcurso de una vida democrática normalizada. Y al final, seguramente, todo el mundo bailando la conga con Carlinhos Brown. No imagino yo, ni ningún extremeño en sus cabales puede imaginar, a los anti-refinería asaltando el estrado y tirando de las orejas al señor Fernández Vara y sus consejeros. Pretender a estas alturas hacer pasar a la PCRN por la sucursal extremeña de Al-Qaeda no sólo es un error de apreciación: es una completa gilipollez.


La segunda pregunta del señor Caso no es menos sorprendente: "Con lo grande que es Mérida, ¿por qué se eligieron los aledaños del Teatro Romano por parte de la PCRN para manifestarse?". Bien, en consecuencia, preguntemos también a los manifestantes contra el FMI en Praga por qué en lugar de en Praga no se manifestaron en Tombuctú, Móstoles o Jalalabad, y a los manifestantes contra la OMC en Seattle por qué no se manifestaron en San Petersburgo, Sydney o Valencia de Alcántara, ¡con lo grande que es el planeta! Por favor, seamos serios. El que acude a interpelar a un gobernante y a reclamar el interés ciudadano sobre lo que considera un problema grave quiere, y tiene pleno derecho a ello, que se le vea y se le escuche. Y eso, hacerse escuchar en democracia, no es montar un "numerito circense", es ejercer un derecho, una libertad e, incluso, una obligación política fundamental.


Entrando en materia de lo sucedido, viene a decir el señor Caso que la PCRN instrumentalizó "la facilidad con la que se puede provocar a la policía [...] para poder explotar las simpatías que reporta representar el rol de víctima una vez que los primeros exhiben sus porras y resto de material antidisturbios en vez de su tacto para desactivar una realidad que evidentemente los desbordó". Explicar así lo sucedido me parece, sin más, amontonar un delirio encima de otro. Ni la PCRN se distingue por tácticas y estrategias tan atrevidas ni refinadas a la hora de lidiar con las fuerzas de seguridad, ni su pericia y trayecto en el arte de la guerrilla urbana la capacita para desbordar a los bien bregados armarios roperos de las Unidades de Intervención Policial. Pero bueno, algo hemos avanzado: los anti-refinería no acudieron a las puertas del Teatro Romano a crear el caos, sino a buscar el martirio. Unos cuantos, por cierto, para maximizar el efecto de su rol de víctima, llevaron a sus hijos a la concentración. Menos mal que el articulista reconoce más adelante que lo sucedido "evidenció la necesidad, por parte del Cuerpo Nacional de la Policía, de aumentar su formación práctica en autocontrol, para así resolver negociada y dialogadamente conflictos". Si el señor Caso ha descubierto esta necesidad el  7 de septiembre de 2007 es que, no se me ocurre otra explicación, no ha acudido a muchas manifestaciones en los últimos 30 años. Si el señor Caso repasase las filmaciones disponibles en Internet de manifestaciones tan recientes como las contrarias a la LOU o la guerra de Iraq, podría comprobar que algunos de esos agentes antidisturbios no necesitan aumentar su formación práctica, sino que se les practiquen uno o varios exorcismos en toda regla, para recibir después unos extensos ejercicios espirituales en torno a derechos civiles y políticos de la ciudadanía. Y digo yo que quien debe reflexionar realmente sobre lo ocurrido no es la PCRN, sino el irresponsable que puso frente a los concentrados a estos hiperactivos hombres de Harrelson tan prestos a repartir jondonadas de hostias a cualquier cosa que se moviese, cuando con toda seguridad una docena de policías municipales emeritenses hubiesen sabido, podido y querido conducir la situación de un modo infinitamente más saludable.


En lo que sigue del artículo, el señor Caso hace un análisis de la naturaleza y trayectoria de la PCRN que requiere también una respuesta detallada, porque o se aparta completamente de la realidad, o la simplifica intolerablemente, o la malinterpreta para reforzar sus posiciones.


Es a mi entender un garrafal disparate emplear la victoria del PSOE de las elecciones municipales y autonómicas del 27-M en Extremadura como argumento para desautorizar a la PCRN y sus propuestas. La PCRN no es un partido político, ni mucho menos un adversario o una alternativa política al PSOE, sino un movimiento social que quiere concienciar a la población extremeña de un problema en concreto, el proyecto de refinería en Tierra de Barros, y de una problemática en general, la medioambiental. Que la refinería y sus contestatarios sean el más molesto problema político que en estos momentos afronta el gobierno socialista extremeño no significa que la PCRN haya nacido para oponerse al PSOE. Y la cuestión a la que todos, ciudadanos y representantes, deberíamos prestar más atención, no es cuántos votantes extremeños han dejado de votar al PSOE por el apoyo de la Junta al proyecto, sino cuantos ciudadanos extremeños estamos en contra de la refinería. Que son cosas, y números, muy distintos. Y lo digo con conocimiento de causa, porque somos unos cuantos (me atrevería a decir que bastantes) los votantes socialistas extremeños que nos declaramos y manifestamos contra este proyecto nefasto y contra el apoyo que le otorga la Junta. Son de general conocimiento en Extremadura, y supongo que el señor Caso es consciente de ello, las discrepancias que este proyecto genera en el seno del propio PSOE extremeño y de su base social y electoral, y la enorme suspicacia con la que miran el asunto desde el Ministerio de Medio Ambiente. El problema del PSOE extremeño no es la PCRN: es la refinería. Eso no deberían perderlo de vista nuestros nuevos gobernantes (incluyendo a la lumbrera que decidió lanzar a los antidisturbios contra los manifestantes en Mérida), que en esta nueva legislatura tienen la oportunidad de adoptar la postura transparente y dialogante que ni quiso ni supo tomar Rodríguez Ibarra.


Continua el señor Caso hablando de "la propia incapacidad de la PCRN para transformarse en un movimiento ciudadano y de masas". Bien, seamos honestos: Refinería No, mal que nos pese, no es Nunca Máis. Al menos, todavía. Aunque, si nos atenemos a nuestra realidad demográfica y a nuestro pasado reciente, estamos ante un movimiento cívico de apreciable magnitud. Tanta, como para que el diario El País, en su repaso a la situación política de las autonomías ante las elecciones del 27-M, colocase la cuestión de la refinería en primer plano y le dedicase el grueso de la página completa dedicada a Extremadura. Significativo, sin duda. La PCRN, de momento, ya ha conseguido ser el movimiento ciudadano más extendido y mejor articulado de nuestra historia reciente, sirviendo además su actividad como caldo de cultivo para la aparición o el reforzamiento de otras movilizaciones de temática medioambiental (térmicas, cementerio nuclear, Almaraz...), y en general para una mayor vertebración y toma de la iniciativa por parte de la izquierda social extremeña, cuyos frutos iremos viendo con el tiempo. Y quien sabe si, al final, no le corresponderá también el mérito de haber hecho repensar y cambiar de rumbo al socialismo extremeño, y al gobierno regional que este sustenta, en su errática e insatisfactoria política en materia medioambiental. Yo personalmente, como votante y simpatizante del proyecto socialista extremeño, así lo desearía.


Plasencia, Cáceres, 15 de septiembre de 2007


jfmoriche@gmail.com
| www.geocities.com/jfmoricheweb

 
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[15-9-2007] | 1515 lecturas

Comentarios (3)

El artículo citado

J.F. Moriche|15-09-2007 15:54

El artículo citado del Sr. Caso Iglesias:

http://www.extremaduraaldia.com/cartas-al-director/la-pcrn-en-el-dia-de-extremadura/43885.html

Valoración: 0  

Felicidades, Sr. Moriche

Coronel Kürtz|15-09-2007 19:32

  Felicidades, señor Moriche.

  No se puede explicar mejor este disparate refinería de petróleos y mucho menos  los ...digamos argumento, de ese   tal Javier Caso, caso típico de clientelismo obediente y muy gustoso del sabor del pienso del pesebre Gallardo-PSOE.

Valoración: 0  

18-09-2007 11:45

Gracias al autor.

Sería bueno que este mismo artículo se publicara en extremaduraaldia.com donde Javier Caso ha publicado también  el mismo artículo que ha provocado esta réplica.

Valoración: 0  

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