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Reeditando viejas costumbres
El “acuerdo militar” entre Estados Unidos y el gobierno de Colombia, ha revivido el tradicional tema de las intervenciones militares de los gringos
ELN | Sistema Informativo Patria Libre | 14-1-2010 a las 16:23 | 739 lecturas
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Fuera Gringos de Colombia!

El “acuerdo militar” entre Estados Unidos y el gobierno de Colombia, ha revivido el tradicional tema de las intervenciones militares de los gringos en los diferentes continentes cuando sus intereses se sienten amenazados.

Lo trágico o lo cómico, como cada cual quiera verlo, es que los gobiernos lacayos sigan creyendo que los EE.UU. tengan aliados. No es casual que Uribe o los Santos sientan que se les infla el ego cuando hablan de su “aliado del Norte”.

Luego de concluida la Segunda Guerra Mundial, los EE.UU. junto con Inglaterra crearon una red de ejércitos secretos para desarrollar lo que se llamó la Operación Gladio en los países de Europa occidental para impedir que el Comunismo se expandiera por el continente, en la gestación de toda esta estructura de conspiración, sabotaje y terrorismo, estuvieron las agencias de espionaje estadounidense y británica: CIA y el MI6.

En 1990 se descubre que la OTAN, desde su creación, estaba implicada en la Operación Gladio y su red de ejércitos secretos, y que el SHAPE, órgano del mando del aparato militar de la OTAN, era quien dirigía este entramado de conspiraciones, operaciones encubiertas, acciones de terrorismo, depósitos secretos de armas en diferentes países. Cada país del continente tenía su seccional de “ejército secreto”, aún los países que posan de neutrales como: Bélgica, Austria, Suecia, Suiza y Noruega.

El descubrimiento de la existencia de unos protocolos secretos de la OTAN, donde los servicios secretos de los países firmantes resultan implicados en la lucha contra la expansión del comunismo, terminó por irritar al entonces Presidente de Francia Charles de Gaulle, quien considerando que dichos protocolos violaban la soberanía nacional, expulsó a la OTAN de su país y la obligó a trasladar su sede pública a Bélgica, pues su cuartel general siempre ha estado en el Pentágono. De igual manera ocurre con el SHAPE, con sede en (Casteau) Bélgica, donde el jefe siempre ha sido un general gringo.

Las Fuerzas Especiales británicas (SAS) con una amplia experiencia en operaciones contrainsurgentes y no convencionales fueron las encargadas de entrenar a todo el personal que se fue reclutando para estos ejércitos secretos, incluidos los estadounidenses, de donde éstos toman el nombre para sus boinas verdes.

Estos ejércitos secretos o “durmientes” siempre han estado ahí, por eso no es de extrañar que fuesen posibles las operaciones realizadas por la CIA en Europa, como los secuestros, las cárceles clandestinas y demás operaciones de sabotaje y terrorismo que aún no se sabe quien las ejecutó.

La Operación Gladio se diseñó para la Europa occidental de la guerra fría, que se extendió hasta 1990, pero igual aconteció con el continente americano, donde se vivieron operaciones para mantener a sus países bajo su influencia, como aconteció desde la intervención militar en Guatemala en 1954, pasando por el golpe militar contra Salvador Allende en 1973 y cerrando su ciclo en Suramérica, para continuarlo en Centro América contra Nicaragua, Salvador y Guatemala desde sus bases instaladas en Honduras.

La década de los 90 con el difundido “fin de la Historia” y el definitivo triunfo del capitalismo, en su versión neoliberal, condujo a un desastre social que puso sobre el camino nuevos procesos de cambio, que hoy configuran una esperanza para los pueblos.

En el intento por frenar esta ola de los pueblos, el imperio norteamericano reactiva todo su arsenal, desde el disfrazado golpe militar en Honduras, hasta el montaje de las bases militares gringas en suelo colombiano. Pero todas ellas enfocadas a recuperar el dominio pleno sobre el continente.

Se ha señalado últimamente que las salidas que se pretendió dar a Irak y Afganistán, resultaron peor que el mal que se buscaba superar, pues se llegó a tal grado de inestabilidad que es prácticamente imposible recuperar el control, y las mismas sociedades ya sostienen que siempre estuvieron mejor antes que después de la ocupación gringa.

Al leer el texto público sobre el “acuerdo militar” entre Colombia y EE.UU., se comprende con claridad que no es un acuerdo, con la rigurosidad que debería ser, sino un acta de intenciones, que deja abierto el camino para definir más de una decena de “acuerdos secretos”, repitiendo de esta forma lo ya vivido con la Operación Gladio en Europa, con los llamados protocolos secretos, que aún hoy no se conocen.

La readecuación de la Base aérea de Palanquero, ya presupuestada por los gringos, antes de aprobarse el mencionado acuerdo, deja claro que las intenciones no se quedan dentro de las fronteras para combatir el terrorismo y el narcotráfico, sino que se extienden hasta la Patagonia, pues en los cálculos para las operaciones se habla de la importante posición de dicha base ya que desde ahí un avión C-17 puede cubrir medio continente sin necesidad de reabastecimiento de combustible, o hasta Tierra de Fuego si se reaprovisiona allí.

Según el Comando Sur, Palanquero se convertirá en una “Base de Seguridad Cooperativa”, “suficiente para que la movilidad aérea alcance todo el continente de América del Sur”. ¿Para qué se requiere una base aérea de alcance continental? Si a la par las Fuerzas Armadas colombianas se vienen reestructurando sobre la misma lógica gringa, de fuerzas divisionarias, comandos unificados, y una doctrina operacional cuyo centro es la “guerra contrainsurgente global”.

Antes de finalizar el presente año se conformó la Octava División del Ejército, con el puesto de mando localizado en Yopal pretende cubrir Casanare, 5 municipios de Boyacá y los departamentos fronterizos con Venezuela, Guainía, Vichada y Arauca. Los 22 batallones y los más de 16 mil hombres, de dicha división, junto a las tropas de la Segunda División que cubre el resto de la frontera norte con el país bolivariano, son verdaderas estructuras de guerra que se alistan para planes nada pacíficos.

La justificación para conseguir la financiación de la readecuación de Palanquero se hizo con el argumento que era necesaria para frenar los “gobiernos anti-estadounidenses de la región”, así que las viajas estructuras de las guerras secretas realizadas en estas y otras latitudes se reviven, ya sea como la Operación Cóndor, o como Golpes de Estado, o como escuadrones de la muerte, o como una “revolución de colores”, siempre llevando en el fondo operaciones criminales, todo para defender los intereses del imperio.

 
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