Buscar  
Quo Vadis, Capitalismo ?
Intervención en la Conferencia de la Sociedad de Economistas de Polonia en ocasión del lanzamiento del libro de científicos y académicos polacos: "¿Qué piensan los economistas sobre el futuro?".
Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red | 12-11-2009 a las 21:39 | 2480 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/quo-vadis-capitalismo
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb

Intervención presencial en el debate de la Conferencia “Qué piensan los economistas sobre el futuro?”, organizada por la Sociedad de Economistas Polacos, el Comité de Pronósticos “Polonia 2000 PLus” adjunto a la Presidencia de la Academia de Ciencias de Polonia y a la Sociedad de Colaboración con el Club de Roma – Varsovia, 4 de noviembre del 2009.

Traducción del original en idioma polaco[1]


Buenos días a Ustedes,

Deseo llamar la atención sobre las correspondencias en las que se asienta la cualidad de la reproducción humana, puesto que ellas condicionan hoy y condicionarán nuestra visión del futuro.

La verdad que pareciera ser obvia y que no suele ser objetiva en la conciencia no sólo de los economistas, sino además de los sujetos económicos tanto productivos como institucionales, nos dice que la finitud de los recursos constituye la premisa originaria de la existencia de toda idea sobre la gestión económica y del mismo pensamiento económico.

Sin embargo, la reproducción material del ser humano se continúa soportando sobre una economía, cuyo modo de producción se rige por el criterio de la maximización de la ganancia, y no necesariamente por el de la optimización de los recursos. La contradicción estriba en que toda inversión directa, dirigida al desarrollo de las fuerzas productivas - la fuerza de trabajo y los factores productivos materiales y no materiales –, resulta económicamente viable si cumple con las expectativas de ganancias de los propietarios de las empresas (tal como establecen los criterios teóricos y prácticos de los modelos de factibilidad, feasibility studies). El consumo masivo e ilimitado se convierte de esa manera en la fuerza motriz del crecimiento económico, dado a lo cual todo cálculo de eficiencia económica queda en contradicción con la optimización del aprovechamiento de los recursos a largo plazo.

El consumo masivo e ilimitado en condiciones de competencia por la maximización de las ganancias, pone a la economía ante el imperativo del crecimiento exponencial. Ni la estructura de la producción ni la del consumo estimulan la gestión económica racional de los recursos. En la práctica de la economía real (la producción y el empleo) esa presión de crecimiento se hace efectiva gracias a la desequilibrada diferenciación de la renta del trabajo (un ejemplo de ello es hoy el modelo desarrollista chino). En consecuencia, la diferenciación social se convierte en un distintivo del crecimiento económico, más que en una derivada del mismo.

No es difícil advertir que cualquier visión de futuro en condiciones de un desarrollo social desequilibrado niega en sí misma el futuro.

Mientras tanto, tal como demuestran, entre otros, Hernan E. Daly y Kennet N. Towsend, el desarrollo social equilibrado, medido económicamente según una diferenciación mínima de la renta (tomemos el coeficiente GINI), decide sobre el alto confort sico-social de la sociedad (¿el indicador de la felicidad?). El egalitarismo, entendido como la distribución equilibrada de la riqueza, excluye por definición la competencia en la reproducción material del ser humano. Apuesta por la solidaridad de los lazos sociales y mediante ello a una actitud no depredatoria en el aprovechamiento de los recursos.

En el contexto expuesto llama la atención la concepción del crecimiento “cero”, la cual viene a excluir la maximización de la ganancia como función objetivo de la eficiencia de la producción. Se trata de un crecimiento, cuyo equilibrio dinámico se da según la capacidad de gestionar racionalmente la sustentabilidad de los recursos. Desde esa perspectiva el modelo de consumo masivo e ilimitado pierde su actual atractivo axiológico por quedar en contradicción no sólo con la ética ecológica, sino con visiones racionales sobre el futuro del ser humano y la sociedad. De manera que la estructura de la producción y el consumo se auto correlacionan entre sí de acuerdo a la idea de la economía estacionaria.

El confort sico-social de las sociedades egalitarias soportadas en la competencia no librecambista (lesseferismo) en el desarrollo endógeno, provoca que dichas sociedades estén en mejor disposición para la competencia exógena. Suecia y Finlandia, tomando por caso, exponen la ausencia de contradicción entre el egalitarismo y el alto estándar de vida por una parte, y el egalitarismo y la competitividad en las relaciones económicas internacionales, por otra.

Vale la pena prestar atención a la paradoja cognitiva que surge ante la prueba de llevar la relación de Pareto (20/80) al terreno del desarrollo socioeconómico bajo las condiciones de la globalización. He aquí que las economías de los actuales países de alto desarrollo concentran capacidades tecnológicas y productivas (y financieras) con las que se pueden cubrir las necesidades materiales de la actual población mundial. Esos países industrializados constituyen ca. del 20% de la población y están localizados en el Norte. El mundo subdesarrollado constituye el 80% de la relación de Pareto y está localizado en el Hemisferio Sur (por lo general, puesto que el “Sur económico” siendo un concepto más abarcador contiene el “Sur geográfico”). Sin embargo, la relación de Pareto no se da. La diferencia de desarrollo entre el Norte y el Sur se comporta según un movimiento no asintótico. Mientras tanto, el 80% de la población mundial provee la mayoría de los recursos (commodities) necesarios para la reproducción material de la humanidad.

No obstante, desde el punto de vista del sistema socioeconómico la constatación anterior permite asumir una visión del futuro, en la cual el 20% de la población produciría los bienes necesarios para la reproducción humana, mientras que el 80% aprovecharía su tiempo para la reproducción cultural (el versátil desarrollo del conocimiento). En tales circunstancias el nivel tecnológico y una diferente estructura de la producción y el consumo permitirían que el 20% productivo de la población mundial constituyera un estado social transitorio, correspondiente al de una generación (ca. 25 años). Debido a ese desarrollo de las fuerzas productivas cabría esperar que el trabajo no constituyese una obligación irremediable, sino una realización profesional. La fracción de los “trabajadores productivos” (20%) sería restituida cíclicamente por el 80% de la población en constante formación técnico-cultural; es decir, ese 20% sería “empujado” sistemáticamente al estado de la economía virtual, entendida como la economía del conocimiento cultural  (no financiera, en el sentido del neoliberalismo económico).

El hecho de que la suma de dinero destinada por los EEUU al supuesto rescate del sistema financiero (más de USD 700 millardos), alcanzaría para eliminar el hambre en toda África durante los próximos 10 años, permite imaginar una visión del futuro (en el espíritu de la relación de Pareto) completamente posible como una realidad presente[2]. Esa ilustración apunta a la inconsistencia de la dicotomía entre mercado y estado a la luz del futuro de la civilización.

La alta productividad endógena en condiciones de crecimiento “cero” y de una economía estacionaria presupone una visión de futuro, donde la competencia exógena entre los subsistemas económicos (los estados-nación o los grupos regionales) establece la necesidad de la construcción de un verdadero orden económico a escala del sistema-mundo. Se trata de un orden en el cual la finitud de los recursos decide sobre un cambio radical de los actuales criterios sobre la  gestión de los mismos. El modo capitalista de reproducción material de la especie humana, fundamentado en la maximización de la ganancia bajo condiciones de competencia ilimitada y alta diferenciación de la renta familiar e individual – donde el sujeto económico tiene derecho a existir si la gestión cumple el objetivo del aumento del valor de las empresas para esa exigua fracción de la población que constituyen los propietarios – no permite conformar una visión optimista del futuro.

Muchas gracias

Intervención de Roberto Cobas Avivar


[1] Roberto Cobas Avivar, intervención en el debate de la Conferencia: Co myślą ekonomiści o przyszlości?, Polskie Towarzystwo Ekonomistów, Warszawa, 01.11.2009 , ver: http://www.pte.pl/243_konferencje_cd.html

[2] La Organización de Naciones Unidas (ONU) para la Agricultura y la Alimentación (FAO) afirmó (17.11.2009) durante la Cumbre de Dignatarios en Roma que se necesitan 44 mil millones de dólares para erradicar el hambre en el mundo.

 
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Comentarios (0)
La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
América Latina Cuba Cuba debate socialista Internacional Izquierda a debate Venezuela

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)