Buscar  
¡Que se vayan todos!
Ha tomado su tiempo, pero, finalmente, desde Islandia hasta Letonia, pasando por Corea del Sur y Grecia, el resto del mundo está llegando al mismo resultado: ¡que se vayan todos!
Naomi Klein | Sin Permiso | 10-2-2009 a las 23:34 | 2837 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/que-se-vayan-todos
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb

Viendo a las multitudes en Islandia blandiendo y golpeando ollas y cacerolas hasta hacer caer a su gobierno me acordaba yo de una popular consigna coreada en los círculos anticapitalistas en 2002: "Ustedes son Enron; nosotros, la Argentina".

Su mensaje era suficientemente simple. Ustedes –políticos y altos ejecutivos amalgamados en alguna que otra cumbre comercial— son como los temerarios estafadores ejecutivos de Enron (claro que entonces no sabíamos ni la mitad de lo ocurrido)—. Nosotros –el populacho mantenido al margen— somos como los argentinos, quienes, en medio de una crisis económica misteriosamente parecida a la nuestra, salieron a la calle con ollas y cacerolas al grito de: "Que se vayan todos". Forzaron la dimisión de cuatro presidentes en menos de tres semanas. Lo que hizo única la rebelión argentina de 2001-2002 fue que no iba dirigida contra ningún partido político concreto, ni tampoco contra la corrupción en abstracto. Su objetivo era el modelo económico dominante: fue la primera revuelta de una nación contra el capitalismo desregulado de nuestros días.

Ha tomado su tiempo, pero, finalmente, desde Islandia hasta Letonia, pasando por Corea del Sur y Grecia, el resto del mundo está llegando al mismo resultado: ¡que se vayan todos!

Las estoicas matriarcas islandesas que sacaban sus cacerolas mientras sus hijos buscaban proyectiles en el frigorífico (huevos, desde luego, ¿también yogures?) reproducen las tácticas que se hicieron famosas en Buenos Aires. Un eco de la rabia colectiva contra unas elites que destruyeron un país otrora próspero pensando salir de rositas. Como dijo Gudrun Jonsdottir, una oficinista islandesa de 36 años: "Estoy hasta el moño de todos esto. No me fío del gobierno, no me fío de los bancos, no me fío de los partidos políticos y no me fío del FMI. Teníamos un país estupendo, y se lo han cargado".

Otro eco: en Reikiavik, los manifestantes no se conforman con un mero cambio de rostros en la cúspide (aunque la nueva primera ministra sea una lesbiana). Exigen ayudas al pueblo, no a los bancos; investigación penal de la debacle; y una profunda reforma electoral.

Parecidas exigencias pueden oírse en Letonia, cuya economía ha experimentado la contracción más drástica dentro de la Unión Europea y en donde el gobierno se halla al borde del precipicio. Durante semanas, la capital se ha visto sacudida por protestas, incluidos unos disturbios en toda regla el pasado 13 de enero. Como en Islandia, los letones están indignados por la negativa de sus dirigentes a aceptar la menor responsabilidad por la catástrofe. Preguntado por la Televisión Bloomberg por las causas de la crisis, el ministro de finanzas letón soltó displicentemente: "ninguna en especial".

Pero los disturbios letones sí son especiales: las mismas políticas que permitieron al "Tigre Báltico" crecer a una tasa del 12% en 2006, están ahora causando una violenta contracción que se estima del 10% para este año: el dinero, emancipado de toda barrera, viene tan prontamente como se va, tras rellenar, eso sí, algunos bolsillos políticos. No es casual que muchas de las catástrofes de hoy sean los "milagros" de ayer: Irlanda, Estonia, Islandia, Letonia.

Pero todavía hay algo más argentinesco en el aire. En 2001, los dirigentes argentinos respondieron a la crisis con un brutal paquete de austeridad dictado por el FMI: 9 mil millones de dólares de recorte del gasto público, señaladamente en sanidad y educación. Lo que se reveló un error fatal. Los sindicatos de los trabajadores realizaron una huelga general, los maestros sacaron sus clases a la calle, y por doquiera proseguían las protestas.

Esa misma negativa de los de abajo a ser inmolados en la crisis es lo que une hoy a muchos manifestantes de todo el mundo. En Letonia, buena parte de la cólera popular se ha centrado en las medidas gubernamentales de austeridad –despidos masivos, recorte de servicios sociales y brusca disminución de los salarios en el sector público— tomadas para hacer méritos ante el FMI, de quien se espera un préstamo de urgencia: no, definitivamente, nada ha cambiado. Las revueltas del pasado diciembre en Grecia fueron desencadenadas por el asesinato a tiros por la policía de un adolescente de 15 años. Pero lo que las mantiene vivas, con los agricultores recogiendo el testigo de los estudiantes, es la general cólera que desierta en el pueblo griego la respuesta del gobierno a la crisis: se ofrece a los bancos un rescate por valor de 36 mil millones de dólares, mientras se recortan las pensiones de los trabajadores y se da a los campesinos poco más que nada. A pesar de las molestias causadas por el bloqueo de carreteras de los tractores, el 78% de los griegos opina que las exigencias de los agricultores son razonables. Análogamente en Francia, en donde la reciente huelga general –desencadenada en parte por los planes del presidente Sarkozy de reducir espectacularmente el número de profesores— se atrajo el apoyo del 70% de la población.

Acaso el hilo más robusto que atraviesa a toda esa revuelta global sea el rechazo a la lógica de la "política extraordinaria", por emplear la expresión acuñada por el político polaco Leszek Balcerowicz para describir el modo en que los políticos acostumbran ahora a ignorar las disposiciones legislativas para avilantarse a "reformas" de todo punto impopulares. Un ardid que está dejando de funcionar, como acaba de descubrir ahora el gobierno de Corea del Sur. En diciembre pasado, el partido gobernante trató de servirse de la crisis en curso para lanzarse a un más que discutible acuerdo de libre comercio con los EEUU. Llevando a nuevos extremos la política de puertas cerradas, los legisladores se cerraron a cal y canto en la Cámara para poder votar en privado: defendieron la puerta con mesas, sillas y butacas. Los políticos de la oposición no se dejaron impresionar: con martillos percutores y sierras eléctricas, echaron la puerta abajo y entraron en el Parlamento organizando una sentada que habría de durar doce días. Se aplazó el voto, a fin de permitir un mayor debate. Una victoria para un nuevo tipo de "política extraordinaria".

Aquí, en Canadá, la política es notoriamente menos pronta a escenas chocarreras que terminan en YouTube, pero tampoco ha estado exenta de sorprendentes acontecimientos. El pasado octubre, el Partido Conservador ganó las elecciones nacionales con un programa sin ambición. Seis semanas después, nuestro primer ministro tory se sacaba de la chistera un proyecto presupuestario que privaba del derecho de huelga a los trabajadores del sector público, abolía la financiación pública de los partidos políticos y no contenía el menor atisbo de estímulo económico. Los partidos de oposición replicaron con la formación de una coalición histórica, que no consiguió hacerse con el poder sólo porque se suspendió abruptamente la sesión parlamentaria. Los tories han regresado ahora con un presupuesto revisado: las políticas extremistas de derecha han desaparecido, y hay un paquete de estímulos económicos.

La pauta es clara: los gobiernos que responden a la crisis creada por la ideología de libre mercado con una acrecida dosis de la desacreditada medicina, no sobrevivirán al intento. Como están gritando en la calle los estudiantes italianos: "No pagaremos por vuestra crisis".

Naomi Klein es autora de numerosos libros, incluido el más reciente The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism.

Traducción para sinpermiso.info: Roc F. Nyerro

 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Noticias relacionadas

Los islandeses todavía no han dicho su última palabra

Jérôme Duval y Olivier Bonfond del CADTM | Para Kaos en la RedDespués de hundir en la miseria a los pueblos del Sur endeudando a sus Estados, el FMI ahora se dedica a hacer lo mismo con los pueblos europeos, golpeados de lleno por la crisis capitalista.
[1-4-2010] | 2251 lecturas

¿Doce letonias más?

Marshall Auerback y Rob Parentau | CounterPunchLos recortes fiscales que imponen los rescates financieros solo benefician a la banca internacional y los tenedores de bonos, empujando a la pobreza al pueblo rescatado.
[14-3-2010] | 1052 lecturas | 3 comentarios

Islandia, paradigma de la globalización

Juan Francisco Martín Seco | públicoHace unos días Islandia saltó de nuevo a la actualidad europea. Su presidente se había negado a refrendar el acuerdo suscrito por su Gobierno con el Reino Unido y Holanda.
[26-1-2010] | 2139 lecturas | 1 comentario

Sombrío panorama para la zona euro: Irlanda al borde de la bancarrota y el paro crecerá en 3'5 millones más

Kaos. Laboral y Economía | prensaLa crisis en que nos ha sumido el capitalismo se agrava cada día que pasa. Diversos bancos y algunos estados europeos, Irlanda a la cabeza, pueden quebrar y el paro se disparará hasta el 10%.
[18-2-2009] | 2207 lecturas | 2 comentarios

Islandia: el gobierno cae debido a las movilizaciones de masas

Niklas Albin Svensson | In defence of marxismLas protestas en la capital Reikiavik han sacado a miles de personas a las calles. El gobierno de Islandia es el primero en caer. No será el último.
[12-2-2009] | 6170 lecturas | 7 comentarios

Los trabajadores se rebelan en Europa Oriental.

Heather Cottin | Global Research/ Workers WorldLas repúblicas de la antigua URSS y Europa Oriental son "mucho más vulnerables económica y políticamente que hace algunos meses,"
[11-2-2009] | 2160 lecturas | 11 comentarios

El volcán islandés entra en erupción. Islandia pierde la camisa y recupera su alma

Rebecca Solnit | RebeliónComo primera bancarrota nacional del Siglo XXI, Islandia es ahora un laboratorio para futuros eventos en un planeta cada vez más perturbado.
[11-2-2009] | 2352 lecturas

Las masas derrocan al gobierno de Islandia

César Zelada | Para Kaos en la Red¡Vanhcef rikisstjorn! (Gobierno incompetente) fue el principal slogan que agitaban los trabajadores.
[1-2-2009] | 1042 lecturas

Comentarios (2)

#1.- STOP LEYES DE HORCA Y CUCHILLO.

STOP LEYES DE HORCA Y CUCHILLO.|11-02-2009 12:16

Está clarísimo. Es más, nadie en su sano juicio, con unas pocas neurosas funcionando, podría esperar algo bueno de los que han creado este Sistema.
Yo no voy a sostener la tesis de que los que mantienen en pie este Sistema son unos sádicos, sicópatas o similares. Al menos no todos. Tampoco es el punto importante de todo esto, de toda esta mierda.
Lo importante es cómo hacer un mundo justo y  habitable para todas las personas.
Desde luego el que pretenda que ese mundo se lo haga estos de El Sistema....
En fin.

Valoración: 2    |  Avisar provocación

#2.- a #1

11-02-2009 13:33

"Yo no voy a sostener la tesis de que los que mantienen en pie este Sistema son unos sádicos, sicópatas o similares". Está claro que puede ser una simplificación un poco tonta pero  hay que tener en cuenta que sus medidas son terriblemente dañinas para muchas personas hasta el punto de ser responsables de la muerte de millones de seres al año (hambre, enfermedades curables...). Por tanto hablamos de medidas terroristas habra que pedir responsabilidades también.

Valoración: 2    |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Internacional Opinión

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)