Buscar  
Proyecto de Programa de Transición al Socialismo
Los proletarios requerimos de un programa guía que nos de una perspectiva planetaria para la acción política en estos nuevos tiempos de crisis pre-revolucionaria. Consideren esta y envíen la suya.
Jorge E. Chávez M. | México | 13-8-2009 a las 1:27 | 385 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/proyecto-programa-transicion-socialismo
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb
Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación NO seleccionada/o por el Colectivo Editorial

PRO MANIFIESTO PRO

PARTIDO MUNDIAL DE LA REVOLUCION SOCIALISTA

CUATRO HORAS DE TRABAJO PARA TODOS

PROYECTO PROPUESTA SOBRE LOS PRINCIPIOS

Y EL PROGRAMA PARA LA REVOLUCION PROLETARIA

Debemos luchar por una revolución mundial proletaria por la reducción de la jornada de trabajo a solo cuatro horas diarias paraimponer elpleno empleo en el planeta y empezar a erradicar las plagas sociales sin control.

Proletarios y burgueses en la revolución computacional de la economía social.

El nuevo siglo encontró un hecho que marcará cualitativamente por siempre a la sociedad mundial, que es el del tránsito completo, en la economía social, de la división automatizada a la división computarizada del trabajo; ésta significó una revolución técnica y de valor en la producción de mercancías, respecto de la fase anterior de la industria automatizada;el ahorro de tiempo de trabajo acumulado es muy notable en todas las facetas de la producción, la productividad y la economía propiamente dicha y arrojó, además, el que lapoblación mundialha pasado a ser predominantemente urbana en diversas composiciones, según las regiones más o menos desarrolladas del planeta. Este hecho tiene el especial significado de que la sociedad es mil veces más dinámica en todos los órdenes del trabajo y de la vida, en comparación a las épocas en que la población rural era la inmensa mayoría;hasta hoy, con todos sus altibajos, tragedias y holocaustos humanos, la historia de la lucha de clases ha sido también una historia social en que la potencia de las fuerzas productivas sociales del trabajo ha revolucionado la estructura de las relaciones sociales de producción cada vez que encuentra obstáculos en ella para su crecimiento y desarrollo. Y así lo hace desde las primitivas divisiones del trabajo, pasando por el trabajo artesanal a domicilio, el taller manufacturero, la industria maquinizada y automatizada, hasta la industria computarizada actual. Cada una de estas fases técnicas en la división del trabajo ha logrado elevar la riqueza de la sociedad y su capacidad técnica a un nivel sin precedentes en la fase anterior, revolucionando las bases técnicas y de valor del trabajo y por tanto de la riqueza ya acumulada.    reprointer@hotmail.com

Ahora asistimos a una revolución de este carácter y somos agentes, conscientes o inconscientes, de la crisis final de la estructura de las relaciones de producción de la economía social capitalista, de su modo de apropiación e intercambio de los productos del trabajo como mercancías, en la que se encuentran incubados, engendrándose en pleno desarrollo, todos los elementos vitales de la próxima economía social socialista que emergerá de ella. El proletariado mundial está en vísperas de medir sus fuerzas sociales y políticas para desalojar del poder político y económico de la sociedad a la burguesía que, como clase social, está colapsada. Antes de este colapso, en los últimos 60 años, la burguesía logró todavía una gran acumulación de capital con la que impulsó la nueva revolución técnica de la computación que, a su vez, aumentó el grado de potencia de las fuerzas productivas del trabajo que, insoslayablemente, necesitan de una nueva estructura de relaciones de producción, basada en supropiedad socializada para desarrollar tal potencia adquirida, so pena de que su estructura actual, cimentada en la propiedad privada de los medios de producción, continúe atropellando a los proletarios, a todos los trabajadores en el mundo y al conjunto de la sociedad, provocando holocaustos humanos más terribles de las que ha hecho en el pasado y continúa haciendo (Irak, Afganistán, El Congo).

Los cambios revolucionarios obtenidos en la productividad por el rendimiento del trabajo en la industria urbana, en la agricultura y en los servicios, de ese trabajo que todos los días hacemos los proletarios en todas y cada una de las ramas de la producción de mercancías ha sido el gran resultado. El tiempo de trabajo durante el cual vendemos nuestra fuerza de trabajo al capital,hoy rinde 10, 100, 1000 y más veces que hace 20 años (según la rama de producción de que se trate);y en sentido contrario, nuestro ingreso o salario pagado rinde tres veces menos que antes. ¿Por qué ha sido así? Porque las máquinas computadoras aplicadas a la industria, la agricultura y los servicios, operadas por menos trabajadores de los que antes se requerían, desplazaron de sus puestos de trabajo en cada empresa grande o mediana a cien, mil o más personas quetenían empleo con la vieja maquinaria. La clase propietaria se ahorró ese tiempo de trabajo, por el que ahora no tiene que pagar a quienes fueron desplazados por las computadoras o la maquinaria computarizada.Y todo ello se ha logrado con la misma jornada de 8 horasque la clase trabajadora mundial ganó en definitiva tras la Revolución de Octubre de 1917, hace 92 años.

La gran productividad lograda provoca que la producción tenga las bodegas a reventar; la superproducción de mercancías se impone y la industria sufre recesiones y parálisis muy prolongadas, como la que está en pleno desarrollo ahora. Las empresas despiden trabajadores porque las ganancias declinan con este exceso de producción. Tal es la situación hoy en EE.UU. y Europa, en donde el desempleo está en sus niveles máximos. Y por supuesto, los propietarios prefieren que los trabajadores no desempleados les rindan más para sortear la crisis a como ellos lo entienden. Y para ello tienen a sus héroes en el gobierno. Y se proponen en serio que las grandes masas de trabajadores emigrantes africanos y asiáticos en Europa y latinoamericanos en EE UU les saquen del atolladero, buscando, ahora en Europa, la contra reforma de las 65 horas de trabajo a la semana por ley;y no es que no la estén ya trabajando en la práctica los proletarios, emigrantes sobretodo, sino que además pretenden que sea una especie de cuello de botella legalizado para dosificar la incesante inmigración que, además, ha aumentado con la corriente de Europa oriental y Rusia.          reprointer@hotmail.com

El desempleo está galopante también, en sus máximos niveles, en todas las metrópolis imperiales y esta corriente se encuentra con la del desempleo crónico y estructural en los países asiáticos, africanos y centro y sud americanos que, por su propio lugar históricamente rezagado en el desarrollo capitalista, sufren doblemente la crisis de agonía del sistema.

Ocurrió que la monopolización y centralización del gran capital desde las metrópolis en unos cuántos países, subordinó a losmás débiles a su esquema de desarrollo, embotando sus propias posibilidades; les incluyó enormes financiamientos en la década de 1980, aun sabiendo que no tenían solvencia, y con ello les preparó tratados comerciales y hasta políticas monetarias condicionantes al pago de los intereses de su deuda. Toda esta política imperialista dejó a estos países sin medios para darse las políticas sociales conducentes a resolver sus propios problemas de producción agrícola, agroindustrial, industrial, de servicios y de empleo.Al respecto los gobiernos burgueses están colapsados; unos más graves que otros, pero ninguno escapa a esta vorágine de la impotencia.

La víspera pre-revolucionaria.

El proletariado está resistiendo aquí y allá; los más avanzados en esta acción, son los trabajadores de Sudáfrica y Panamá que recientemente han ido a la huelga general contra la carestía de la vida y las alzas de precios; pero también se han hecho paros nacionales del trabajo, generales y parciales en Grecia y Francia, en Alemania y Rumania y en diversas partes de América se resiste, incluyendo a los EE.UU. No hay para que mencionar a todos los lugares donde el proletariado abiertamente lucha, baste saber que con diversas posibilidades y desarrollos las luchas de los trabajadores se escenifican y van subiendo de nivel, pues es muy sentido el sufrir cotidiano de que el pago por su trabajo ya está por debajo de su valor, puesto que a duras penas se hacen de su sustento para recuperar las fuerzas necesarias para realizar el trabajo de todos los días y eso sólo puede significar que el precio a que se paga la fuerza de trabajo (el salario) está por debajo de su valor real.

Las luchas proletarias, apenas comienzan a rascar lo que vendrá como una hecatombe social para la burguesía: las huelgas políticas que, como un rayo, descargarán su poder inmenso sobre la sociedad, reclamando soluciones políticas a las plagas acumuladas que azotan a la sociedad. Esa es la acción objetiva de la clase trabajadora que apenas comienza, esa es su gran contribución social y política en el marco de las relaciones de la producción burguesa, como un plus extraordinario a su creadora acción cotidiana, productora del valor de la riqueza.

Esta acción objetiva de la clase trabajadora, sin embargo, por sí sola, sólo puede llegar hasta las puertas de la política con formas reivindicativas, de reclamo de soluciones al sistema burgués prevaleciente y hasta allí llega su rol político social y es aquí donde empieza, para los revolucionarios profesionales, la necesidad de plantear a la clase trabajadora qué hacer cuando se encuentre que con las huelgas políticas dispondrá de un poder social inmenso que por sí mismo no dará las soluciones necesarias a sus reclamos. Esta es una tarea política que trata de luchar por arrancar a la influencia de los políticos burgueses y pequeñoburgueses a la clase trabajadora, para ganarla a la influencia de una visión acorde a su propia realidad de clase proletaria y que aquí formulamos programáticamente para organizar una nuevaInternacional Comunista Obrera y Revolucionaria (una quinta), que siga los pasos de las cuatro anteriores organizaciones revolucionarias internacionales del proletariado, mentoras bajo las que se ampara ideológicamente esta invitación.                      reprointer@hotmail.com

Cuatro horas de trabajo en la era computacional.

Parafraseando al viejo programa de transición proletario y socialista de 1938, podemos concluir quelas fuerzas productivas han cesado de crecer y que los nuevos inventos técnicos no conducen a un acrecentamiento de la riqueza material y social, sino que hoy sólo encuentran su estancamiento y destrucción en masa. Las cifras que manejan los voceros oficiales y oficiosos están en el orden de 50 millones de desempleados que aumentarán con la recesión industrial en curso en el mundo, que junto a los ya existentes llegará a 250 millones. Otras cifras manejan que entre desempleo y subempleo hay 1400 millones de personas en esta condición, la mitad de la población mundial económicamente activa.

De la crisis social en curso, deben desprenderse los objetivos que como organización social y política, los proletarios debemos sustentar programáticamente, como hipótesis políticas, para que todos los trabajadores sean quienes los valoren en sus posibilidades, desprendidos del cuadro real de la vida misma. Y aquí es donde debemos proponernos hacer a un lado los prejuicios y decirnos a nosotros mismos como trabajadores: ¿Por qué no? ¿Por qué no una jornada diaria de cuatro horas de trabajo para ganarnos el pan y abrir la posibilidad de que mis congéneres sin trabajo también se lo ganen con el mismo derecho? Ya que todos estamos bajo la constante amenaza de perder el trabajo, o las prestaciones y pensiones por una falta de previsión de la clase burguesa, que ya no atina el cómo bien gobernar a la sociedad; y ya que todos los trabajadores en el mundo, hemos sufrido las consecuencias de nuestra siempre incesante alta productividad, que bate todos los récords una y otra vez, ahorrándole al capitalista grandes cantidades de tiempo de trabajo en la producción, que se le traducen en mayores dividendos, cada vez, para acrecentar su capital y se nos traduce a nosotros, los productores directos, en un costo cada vez más alto para sostener nuestra energía en el trabajo; yya que, además , sea en la agricultura,la agroindustria, la industria y los servicios, somos todos, la mayoría, población proletarizada, que depende de un salario o, en una buena parte, indirectamente de los salarios, que al ser hoy el tiempo de trabajo la parcela de nuestro sustento (como lo fue en otro tiempo el pedazo de tierra para el campesino productor), cada vez más escamoteada por el capital, ¿por qué no poner un freno a este frenesí capitalista y reivindicar nuestro derechoa esa parte que nos corresponde en el ahorro del tiempo de trabajo logrado con el cambio técnico de la división maquinizada a la división computarizada del trabajo? ¿Merecemos la jornada de cuatro horas? Midiendo comparativamente el crecimiento de la población mundial y la producción de mercancías en sus principales ramas en los años recientes, respecto de hace 35 años las cifras dan resultados para que no existiesen las hambrunas y enfermedades que están matando a millones de seres en todo el mundo; es toda una misión que los proletarios lleguen a ser conscientes de ello y se hagan a la tarea de deponer de sus posiciones en el gobierno a la clase burguesa, para aplicar un programa prioritario de producción de bienes básicos alimenticios, basado en la repartición planificada de las horas de trabajo existentes entre toda la población económicamente activa, comenzando por imponer una política de pleno empleo mundial, aun cuando las ramas de producción más superfluas pudieran sucumbir afectando a las clases más ricas.

Da una base científica a este derecho al pleno empleo, con sólo una jornada de cuatro horas de trabajo, el cambio habido en los tiempos relativos de la jornada de trabajo vigente de ocho horas entre salarios y plusvalía, de la que brota toda nueva riqueza, además de conservar la existente, tanto la riqueza acumulada por el capitalista, como el sustento que requiere el obrero; gráficamenteestassonlas8 horas de trabajo

salariosplusvalía

_ _ _ _ _ _/ _ _,con la técnica anterior de la maquinización automatizada, las primeras cuatro o cinco y hasta seis horas se dedicaban a la producción del salario y las restantes a la plusvalía o ganancia del capitalista, más con la acumulación de capital que se vierte a mejoras técnicas, llega a imponerse el maquinismo computarizado que invierte las magnitudes de los tiempos empleados en producir salario y plusvalía; ahora aquél se produciráenunaodosytalvezhastatreshoras,quedandoparalaplusvalíadel

salariosplusvalía

__/______(8 horas de trabajo)

capitalistalas horas restantes. Luego, todo se traduce, monetariamente, en que el salario se achica en su poder adquisitivo yfisiológicamente, en que no es suficiente para llevar los nutrientes necesarios al organismo obrero, para reproducir la energía que requiere la fuerza de trabajo viva para hacer su labor diaria. A este análisis científico (en El Capital de Marx) se le llama de la producción de la plusvalía relativa y será muy esclarecedor para las nuevas generaciones de proletarios que lo asimilen por el estudio. El capital basa su crecimiento en restar, todo lo más posible, el tiempo de trabajo dedicado a reproducir el salario que sostiene al organismo vivo del trabajador en el tiempo de la jornada de trabajo. Lo común es pensar que el salario se reproduce en la totalidad de la jornada de trabajo, el pago en salario-dinero obscurece que no es así, hasta que lo resiente el organismo obrero y comienza el conflicto aquí y allá, primero sin que sea muy abierto, luego sube de intensidad hasta que sehace sistemático, abierto e insoportable a todos los niveles de la sociedad.

Este antagonismo de intereses de clase está planteado en la base de la sociedad y su solución necesariamente viene del choque político entre estas dos fuerzas. Y hoy debe plantearse desde el partido mundial del proletariado, como una lucha política, por una ley de las 4 horas diarias de trabajo, dado que la sola fuerza de la cantidad de los sindicatos y las luchas reivindicativas defensivas y locales de los trabajadores no es suficiente para resistir y vencer con posibilidades de éxito duradero a la gran fuerza experimentada de la burguesía mundial, que cuenta con 500 años de existencia como clase y sabe de maniobras, artimañas, astucias y traiciones como ninguna clase dominante en la historia.

Con la semana de 65 horas, la clase burguesa desea retrotraernos al tiempo de hace 150 años en Europa, en que el patrón individual, sin intervención de la ley, imponía a su voluntad la jornada de trabajo a 12 y 15 horas diarias. Hoy desean que, desde el “Parlamento Europeo” sea reconocido por ley este hecho para los emigrantes proletarios sin patria en Europa, ni en África, ni en Asia. El gran capital, con su progreso en inversiones, desaloja de sus propios países a buena parte de la población africana, asiática, americana y de Europa oriental, y la trata como carne de super explotaciónen sus propias metrópolis, pues no hay patria propia para esta población en el borde del hambre y el salvajismo de la ignorancia.

El cuadro europeo también se reproduce en los Estados Unidos para los inmigrantes de todas las nacionalidades, aquí la explotación es mucho mayor, pues el mayor nivel técnico arranca mayor plusvalía al trabajador, con jornadasno reglamentadas para la inmensa mayoría;sin embargo aquí, se puede decir que ha sido un gran progreso, en la defensa de sus derechos civiles, la demostración de fuerza social y de clase que dieron los trabajadores el 1º de Mayo del 2005 con su huelga nacional que involucro activamente a más de un millón de ellos y afecto a millones y millones de personas, siendo un aviso muy contundente, para el gran capital, de lo que está por venir.

La acción de la clase trabajadora continuará subiendo de nivel en todo el mundo y debemos dotarnos paralelamente de una coordinación, programa, propaganda y organización que le esté hablando, llamando e invitándola a la acción común para unir las fuerzas en las acciones por emprender, en amplia solidaridad, para procurar que triunfen aquí y allá a la vez y todas a una las luchas sociales y políticas y en esta perspectiva, será más claro para toda la clase trabajadora el darse cuenta de su inmenso poder mundial.

Hubo un largo periodo contemporáneo, en que las luchas por aumentos salariales y mejoras en las prestaciones eran los mecanismos más socorridos para la resistencia contra el deterioro del nivel de vida. Sin embargo los capitalistas y su Estado tenían mil formas de burlar los aumentos salariales concedidos, sobre todo por medio de la inflación de precios. La clase trabajadora se agotó mucho en esta resistencia con pocos resultados. Hoy los “aumentos” al salario rara vez pasan del 5% y no sirven ni para compensar la inflación de precios. Llegarán momentos en que la perspectiva del desgaste moral por aumentos salariales, será tal, que los trabajadores preferirán no hacer movimientos reivindicativos con fuerzas locales y verán mejor luchar políticamente por una ley acortando la jornada, que es más tangible que el vaporizado “aumento” salarial y las prestaciones. Y es hasta estos meses (sept. 2008-Feb.2009) en que una política de bajar los precios de las mercancías que encarecen la vida del trabajador se manifiesta en países como Panamá y Sudáfrica en forma de huelgas políticas y más débilmente en el resto del mundo. Cuando esta tendencia esté en su apogeo se llegará a la conclusión de que no será suficiente bajar los precios de los energéticos y alimentos y demás mercancías para mejorar la condición de vida del trabajador, sino que ello sólo será posible bajando la duración de la jornada de trabajo, que sí podrá lograr estabilizar socialmente la necesidad de la recuperación de las fuerzas del trabajo por largo tiempo, como se ha mostrado en el pasado de la historia social de las fuerzas productivas del trabajo vivo.

La crisis degenerativa de la burguesía, que arroja al ocio forzado a millones de hombres y mujeres, es un caldo de cultivo óptimo para el agravamiento de la criminalidad y todas las formas de la delincuencia a todos los niveles y en todos los sectores de la sociedad. Hoy ya se hizo mayúsculo el problema de que el Estado no puede garantizar la seguridad ciudadana, porque en primer término la sociedad oficial no puede garantizar un empleo remunerador y socialmente útil a millones de personas sin opción para ganarse la vida y lo que es peor, la salida de alargar la jornada a quienes sí tienen empleo, cierra la posibilidad de ocupar ese tiempo de trabajo a quienes no lo tienen. Entonces, esa salida burguesa, realmente es un callejón sin salida.

Los proletarios debemos auto convencernos de que nosotros tenemos la salida real, al llegar a ganarle el acortamiento de la jornada de trabajo a la sociedad oficial, punto sin el cual ninguna democracia, reforma o revolución social que se respete a sí misma podrá llevarse a cabo seriamente; la base material de su realización es la redistribución social mundial del ahorro del tiempo de trabajo ganado con el progreso técnico en la producción en los últimos 25 años, con lo cual podremos implantar el pleno empleo en el planeta. Al sólo mantenerse la burguesía como única beneficiaria de este ahorro de tiempo de trabajo, ha creado un malestar social generalizado quela clase trabajadora blande, como factura por pagar a cuenta de los dividendos extraordinarios obtenidos a sus costillas, dividendos mostrados, todos los años en los balances empresariales, bancarios y losinformes oficiales de gobierno en todos los países, así como de los organismos internacionales incluida la o­nU (Organización de las Naciones Unidas).

Las instituciones del gobierno proletario y la nueva jornada laboral.

Los proletarios y todos los trabajadores tocarán las puertas de la revolución, quiéranlo o no, porque este es un movimiento objetivo que se dará independientemente de toda voluntad en pro o en contray los revolucionarios socialistas, que somos los científicos que estudiamos este movimiento, tenemos la ineludible tarea de llamarlos a que aprovechen su fuerza social desplegada en jornadas de huelgas políticas, para el objetivo de acortar la jornada de trabajo a sólo cuatro horas en su propio interés de clase; el resto será buscar que con el poder social desplegado con la revoluciónproletaria, toda la sociedad lo reconozca y se imponga por ley la nueva jornada laboral en los parlamentos o consejos obreros o soviets mundiales, continentales, nacionales y locales que deben sustituir, como gobierno, a las instituciones políticas burguesas colapsadas, con lo que la nueva jornada de trabajo deberá quedar inscrita como una ley social en las constituciones políticas socialistas de todos los países (que también deberán sustituir a las constituciones burguesas), erigiéndose como una barrera social infranqueable para que ninguna voluntad individual especule con la compra venta de la fuerza de trabajo. Con ello, accederemos a tomar el gobierno en nuestras manos, con lo que de hecho y de derecho serán destituidos los incompetentes gobiernos burgueses actuales, para iniciar la tremenda labor de recuperar a la sociedad de la pesadilla que padecemos, comenzando por inaugurar una política económica que privilegie llevar el pan barato al pueblo y que ponga en severa cuarentena las ramas actualmente destinadas a producir mercancías superfluas y de desperdicio, entre las que se encuentran principalmente armas, alcohol, drogas, autos y construcciones y enseres de lujo. Podrán bajarse los precios de los energéticos, como base para iniciar un conjunto de medidas para el abaratamiento del costo de la vida para la clase trabajadora.

La reducción de la jornada de trabajo a cuatro horas, será la primera gran expropiación proletaria y socialista hecha al gran capital y será naturalmente impuesta por la necesidad ingente de la clase trabajadora de asegurarse contra el hambre y la enfermedad física y mental teniendo pleno empleo, necesidad que la clase burguesa no puede resolver porque ha dejado de ser la clase dirigente de la sociedad.Este tiempo de trabajo expropiado al gran capital, una vez ganada la jornada de cuatro horas, además de darlo de inmediato, como un recurso para crear millones y millones de nuevos empleos para la población, podrá ser utilizado para la producción urgente de alimentos básicos, que en el curso de los primeros años eleve el nivel nutricional de la población trabajadora y por lo mismo su salud. Podrá ser utilizado también de inmediato, en aplicarnos mundialmente en la limpieza del medio ambiente en las ciudades, el campo, los mares, los ríos, los lagos y lagunas. Pero la limpieza fundamental que haremos a la sociedad será por nuestra propia salud mental; al tener todosun empleo, en el que nos reconozcamos socialmente útiles y productivos, implantaremos el cimiento básico para erradicar las conductas erráticas que generan los vicios y los falsos valores del poseer dinero, mucho dinero para el recreo de la vida ociosa. Podrán ser controladas la estafa, la corrupción y demás delitos de este tipo que son carta distintiva de la sociedad actual. Al desalentar la producción de lo superfluo en drogas, lujos, armas, alcohol y vicios (en donde los gobiernos capitalistas son tolerantes, cuando no cómplices, porque basan su existencia en estas formas morbosas de la degeneración del gran capital, haciendo los negocios más jugosos), la criminalidad y demás delitos desaparecerán casi completamente o se harán ínfimos. La criminalidad de Estado, máximo exponente del crimen organizado por la estafa política (que evidenció el anterior presidente estadounidense) con tropas apostadas en la ocupación militar en lejanos países fuera de sus fronteras tendrá que desaparecer regresándolas a casa, pues ya no gozarán de esos presupuestos militares estratosféricos (más de 350 mil millones de dólares para el primer año en Irak). Esta profilaxis mental tendrá que ir subiendo en atención intensa para curar a miles de millones de individuos que del simple stress desequilibrante, hasta las psicosis graves y peligrosas, hemos perdido en la salud mental de la sociedad. Esta grave enajenación, auspiciada por políticas antisociales de los gobiernos capitalistas (promoción de la promiscuidad y la incontinencia sexual, exhibición maniática y sistemática de asesinatos por TV,comercio con videos donde los infantes y jóvenes manejan máquinas que deben “matar” o “destruir”, etc.), ha creado millones de individuos antisociales que sólo pueden ser reeducados,sensibilizados y rescatados para sí mismos y para el bien de la sociedad por una política consciente como esta, que se proponga tener conmiseración y esperanza con estas personas que fueron enfermadas mentalmente por los gobernantes irresponsables de una clase ya caduca. Y para esta labor, el tiempo que lleguemos a ganarle al capital con una jornada más corta será básico para la recuperación social. Y estos serán los pilares de un nuevo buen gobierno mundial, de gobiernos nacionales y locales.

¿Y el destino del salario cuál será al ganar una jornada de 4 horas? Como tal, el salario ya se convirtió en un anacronismo, pues éste, que surgió como una necesidad social en la compra-venta de la fuerza de trabajo bajo el capitalismo de la libre competencia, se transformó en una medida innecesaria bajo el reinado del capital financiero de los monopolios multinacionales. Una vez superado este reinado con la revolución de los proletarios, el salario se hará cada vez más innecesario para tasar el valor de la fuerza de trabajo a la manera capitalista, para tasarlo de una forma socializada, en donde la plusvalía arrancada al trabajador por el capital sea abolida y se concierte común y democráticamente como un excedente del trabajo para la atención de las necesidades de la colectividad, con lo cual lo que hoy es el salario, quedará como la compensación necesaria para que el trabajadorindividual y su familia obtenga una media social en medios de bienestar de nutrición, techo, salud, educación, recreo, seguridad y buen gobierno, que los capitalistas no pueden garantizar ni como mínimos de bienestar a la población según les ordenan las propias constituciones burguesas.

Ganada la reducción en el tiempo de trabajo, por sí misma, con el paso del tiempo, el trabajo con una jornada obligatoria se hará irrelevante, pues el trabajo enajenante impuesto como una necesidad exterior a los intereses individuales, irá dando paso al trabajo creador, como necesidad interior de las vocaciones individuales. Esta premisa practicada a nivel de las masas de millones de trabajadores, abrirá potencialidades en el rendimiento y la productividad del trabajo aún más portentosas de las que hoy conocemos con la computación. Pronto olvidaremos lo que fue el trabajo obligatorio por necesidad, al conocer las bondades del trabajo libre y creador en el que el propio trabajador acuerde las horas dadas a su labor.

La conquista de esta libertad del trabajo,removerá del horizonte mental de los hombres y mujeres los límites actuales que les impiden verse en comunión con su planeta, y el universo, y entonces advendrán, en consecuencia, sociedades conscientes de un deber más alto, cuidar de la comunidad y del planeta como ideología superior a aquella antigualla burguesa del cuidar primero de sí mismo, para sí mismo, por sí mismo y por sobre los demás para el recreo de riquezas particulares. Cuidar del planeta dejará de ser un “slogan” de burgueses adinerados “conscientes” para convertirse en una verdadera acción de masas de la comunidad.

La conquista de la nueva jornada de trabajo impondrá, necesariamente, una reorganización de la producción social en sus diversas ramas,será necesario privilegiar las ramas orientadas a la reproducción del sustento de las fuerzas del trabajo básicas de la sociedad y tendrán que ser desaparecidas, las que son innecesarias y realmente perjudiciales a la salud y vida humanas, hoy muy redituables a los capitalistasdedicados a organizar guerras y mal vivencias que suelen practicar para lucrar para sus apetitos particulares.

Al abrigo de la vieja convocatoria del Manifiesto Comunista de 1848 de “Proletarios de todos los países, uníos”, rechacemos el abuso de implantar la semana de 65 horas en Europa y todos los continentes y luchemos porque una nueva Internacional Comunista Obrera y Revolucionaria de los trabajadores del mundo se dé a la tarea de coordinar y organizar la propaganda y accionespro la jornada de trabajo de 4 horas diarias para todos los trabajadores en el planeta, hasta lograrla.

Zapopan, Jalisco, México a 11 de febrero de 2009

 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Comentarios (0)
La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Internacional Izquierda a debate

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)