16/04/2009: El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, se muestra "radicalmente" en contra de la propuesta de alargar la edad de jubilación.
29/01/2010: El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, declara “Los 67 años son una edad óptima para jubilarse”
En una sociedad gobernada por las grandes empresas, el tema de las pensiones tiene un análisis muy sencillo: explotar más a los trabajadores y que el dinero público no vaya a la gente sino a las empresas. Jornadas laborales más largas, inmigrantes con sueldos ínfimos y sin contrato, estudiantes que trabajen gratis (“prácticas” lo llaman), y ahora que también trabajen los ancianos de 65 años y más.
Los capitalistas tienen argumentos para justificar todo eso en nombre de la felicidad colectiva, y tienen voceros mediáticos que los difunden. Los argumentos contrarios, precisamente por ser mucho más contundentes, acostumbran a ignorarse (1).
Es una presión continua e incansable por erosionar poco a poco el llamado Estado de Bienestar, y diarios "progres" como El País se apuntan a esa clase de propaganda. Si consultamos la hemeroteca podemos constatar cómo la ofensiva mediática coincide muy aproximadamente con la ofensiva política, a principios de los años noventa.
La plaga neoliberal comenzó a aplicarse en los años 70 con Pinochet, decididamente en los años 80 en Estados Unidos y Reino Unido, y al resto de Europa llegó a principios de los años noventa, tras la caída de la Unión Soviética y el Tratado de Maastricht. En España se introdujo en la última legislatura del “socialista” Felipe González (1993-1996) y de la mano de Pedro Solbes, quien, tras anunciar recientemente que “el sistema de pensiones quebrará si no se reforma”, predica con el ejemplo disfrutando de un sueldo y dos pensiones.
Si consultamos los editoriales de El País antes de esos años, encontramos una preocupación sobre cómo financiar la Seguridad Social, pero con una postura favorable a incrementar las prestaciones sociales,
“La disminucíón de la edad de jubilación incrementará unas partidas de la Seguridad Social ya engrosadas por la promesa de actualizar periódicamente las pensiones y de elevar las prestaciones situadas hoy día en niveles inaceptables.” (22/11/1982)
“Cualquier plan de reforma de la Seguridad Social que no aborde decididamente su financiación corre el riesgo de perderse en el mundo de las utopías y los buenos deseos.” (18/02/1985)
A finales de los 80 aparecen los primeros toques de atención al envejecimiento de la población,
“Parece una política contradictoria [adelantar la edad de jubilación] producida por un grupo de edad muy limitada que luego, en efecto, se ve obligado a sostener el peso de una población inactiva.” (7/03/1988)
“El problema no viene de hoy, y hunde sus raíces en causas presupuestarias, que a su vez se sustentan, sobre todo en España, en una evolución demográfica que conducirá en pocos años a que una minoritaria población activa haya de mantener a una mayoría no activa.” (7/12/1990)
Sin embargo, todavía en 1992 podemos leer una crítica a retrasar la edad de jubilación, utilizando el razonable argumento del empleo,
“Es en ese aspecto de la disminución de nacimientos en el que se han disparado las voces de alarma en España, porque, se dice, sobre una población activa en retroceso recaerá el peso de las pensiones de una población jubilada en crecimiento. ¿Es razonable preocuparse por ello cuando cerca del 20% de la población activa española, potencialmente trabajadora y cotizadora, no encuentra empleo? Más que por el descenso en el número de jóvenes de la próxima generación, sería razonable preocuparse porque no hay empleo suficiente para los de la actual.” (25/10/1992)
A partir de aquí desaparece tal crítica, y casi cada año El País publicará al menos un editorial alarmista en el que se mostrará favorable a alargar la edad de jubilación. El pistoletazo de salida es un artículo del economista Joaquín Estefanía, por entonces director de El País y del Grupo Prisa. Estefanía nos habla de seguir la moda iniciada por Alemania y Francia, apoyándose en fuentes tan objetivas como el FMI,
“un porcentaje cada vez menor de la población activa tiene que financiar las prestaciones de un número progresivamente mayor de jubilados y parados, lo que pronostica un fin de siglo explosivo. Hay Gobiernos europeos que han comenzado a estudiar medidas como el aumento de la edad de jubilación y el recorte de las pensiones y de los gastos sanitarios (Francia y Alemania, recientemente)
(…)El FMI acaba de advertir que antes de 20 años habrá muchos países industrializados en los que los pensionistas superarán el 50% de la población en edad de trabajar y no quedará ningún sistema público que pueda pagarlos sin entrar en bancarrota.” (18/7/1993)
A continuación podemos constatar en los editoriales la presión continua del diario para alargar la vida laboral (y acortar la no laboral), independientemente de la coyuntura económica, obviando cualquier argumento contrario, utilizando los “datos” de organizaciones como el FMI o el Banco Mundial y pronosticando un “colapso” que por supuesto no ha ocurrido:
“El futuro de las pensiones es uno de los problemas más serios que, sin duda, amenazan el modelo de Estado del bienestar en Europa. (…) Los expertos del FMI han advertido ahora que el sistema español de pensiones sería inviable si no se redujeran las prestaciones o aumentara la edad de jubilación.” (9/10/1994)
“La inviabilidad del actual sistema de pensiones en todas las sociedades desarrolladas se debe ante todo a factores demográficos. (…) La reforma debe ser urgente. Incluso con una perspectiva de crecimiento económico al ritmo actual, el desequilibrio financiero de la Seguridad Social añadiría en el año 2000 dos puntos (en porcentaje del PIB) al déficit: eso en tan sólo cuatro años. Entre las reformas planteadas por los expertos figuran el retraso voluntario de la edad de jubilación hasta los 70 años y el reforzamiento del criterio de proporcionalidad entre lo cotizado y lo percibido.” (29/09/1995)
“Desde 1993 al menos existe un diagnóstico claro sobre el futuro de las pensiones públicas. (...) los expertos -financieros, económicos, sociológicos...- son mucho más escépticos respecto a la suerte que puedan correr las pensiones públicas dentro de muy pocos años.” (18/3/1996)
“La precariedad de los sistemas públicos de seguridad social es un rasgo común a la mayoría de los países europeos (…) hay que añadir el factor demográfico, caracterizado por la coexistencia de una reducida tasa de natalidad -que estrecha el número de contribuyentes futuros- con un aumento de la esperanza de vida que prolonga el periodo de percepción de las prestaciones. En esas condiciones, la única forma de evitar mañana el colapso del sistema es reformarlo hoy. Sin dilaciones y con sensatez.” (13/07/1996)
“La crisis del sistema público de pensiones, común a casi todos los países desarrollados, se debe a causas demográficas: en 1990.había 17 personas mayores de 64 anos por cada 100 en edad de trabajar. En el año 2040 habrá 42. El aumento en la esperanza de vida y el retraso en la edad de ingreso en el mercado laboral hacen que el sistema resulte a largo plazo imposible de financiar.” (10/10/1996)
“La disminución en el número de niños nacidos, junto con la prolongación de las expectativas de vida de los mayores, está provocando el rápido envejecimiento de la población española, cuyas posibles consecuencias sobre la economía y el sistema de protección social conviene dilucidar. En efecto, el número creciente de personas jubiladas exige una porción de ingresos siempre crecientes.” (9/02/1997)
“estos cambios de tendencias (envejecimiento de la población) deben llevar a pensar en el destino de los gastos sociales, pues habrá que reforzar y dar absoluta prioridad a los destinados a educación, sanidad -especialmente para los mayores-, además de sopesar un retraso en la edad de jubilación.” (6/9/1998)
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#1
19-02-2010 12:51
Recordar, que el sistema actual de pensiones es un alargamiento de la seguridad social de la dictadura. El estado de la dictadura y sus "funcionarios" se apuntaron a todos los "máximos" sin haber dado un palo al agua o por haberlo dado en contribución a la barbarie. El régimen antes de la muerte del dictador "nombró y nombró" lo que quiso o se "autonombraron" los del BOE y sus entornos amigos...........En relación a la actualidad, vemos que lo mismo claman por las Pre-jubilaciones anticipadas, con la bendición de los sindicatos, que vienen ahora queriéndola retrasar a los 67.Según les dé, les vaya, o les digan. Que a ellos no les toque (aunque haya diputados de 80 y más o "sindicalistas verticales"  ya en los 70´s o banqueros que se jubilan cuando quieren con 60000euros).Creo que se entiende. Cada cual, al final, hará lo que pueda o lo que le dejen, como siempre!. Para el futuro: No hay otra: Jubilación digna para quienes la necesiten, independientemente de otros avatares.
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#2.- LA COSA ES DURAR (ELLOS)
NAVARRE KING|19-02-2010 21:47
Seguiran llamandolo Bienestar Social.Si hacen falta 10 editoriales al año,se hacen.
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#3.- ECONOMÍA SUMERGIDA
Carbel|19-02-2010 23:58
Menos trabajar más años, con las bajas que se generarán, y que saquen el dinero de los profesionales liberales que no declaran todos sus ingresos: abogados, médicos, DENTISTAS (lo mayusculo por lo que cobran), aparejadores, arquitectos.....
Menos paraisos fiscales y menos sueldos a los políticos que trabajan actualmente y los ya retirados, que es una vergüenza lo que cobran. Siempre debe el "currito" pagarlo todo.
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