El artículo de Félix Sautié “Es imposible controlarlo todo”, publicado recientemente[1] motivó mi atención porque considero que trata de un asunto central en la concepción del modelo socialista estatal. F. Sautié plantea que: “La vida es de una complejidad inconmensurable muy difícil de abarcar y en esas circunstancias, cualquier intento de control absoluto de la existencia fracasará inexorablemente por muy poderosos que pudieran ser los que se lo propongan”.
Lo  curioso, por demás, es que ese principio  rige no sólo para la vida en sociedad, sino para todos los procesos físicos, químicos, biológicos, etc. Cualquier interesado puede echar un vistazo a los descubrimientos de la mecánica cuántica, de las teorías del caos y de catástrofes, o de las teorías biológicas de la autopoiésis, para darse cuenta como las relaciones sistemas-entornos, mediadas por elementos determinantes y azarosos generan nuevas situaciones, a veces inesperadas, saltos cualitativos en la evolución de los procesos, etc.
La autoorganización es una noción clave en la comprensión de los fenómenos complejos, porque da cuenta del automovimiento de los procesos desde el interior de los propios sistemas en sus relaciones con los entornos en que se desenvuelven. A esto Edgar Morín lo ha llamado proceso de auto-eco-organización.
Al decir de algunos autores, los procesos internos constructivos del sistema –en condiciones de relación con entornos cambiantes- generan sus propios límites y espirales de nuevos desarrollos.
En el caso de los sistemas vivos –aún en los unicelulares- las diferentes condiciones de entorno interactúan con los procesos de funcionamiento interno y éstos generan nuevas formas de adaptación y hasta nuevas formas de vida. Lo que está muy claro para las ciencias naturales, también debería estarlo para la vida social.
En el individuo y en la sociedad, los límites entre condiciones de conservación y posibilidades de cambio se construyen a partir de necesidades y valores generales e implican, no sólo una intencionalidad precisa sino la consideración de riesgos y oportunidades, así como la construcción de sentidos, lo cual establece una diferencia con la noción de autopoiesis en la biología.
Han quedado ya muy atrás, para las ciencias sociales –incluidas las llamadas “ciencias políticas”- las concepciones directivistas o centralizadoras como explicativas de los procesos sociales. Claro, que la vida humana plantea otro nivel superior de complejidad porque se trata de vida “inteligente” en su mayor nivel: el de la conciencia y la autoconciencia; es decir una expresión superior de la intencionalidad de los sistemas sociales en los que ella funciona, lo que requiere de la expresión de una cualidad esencial para todo desarrollo (individual y colectivo): el ejercicio de la autonomía, de una autonomía responsable y solidaria y, en fin, emancipatoria[2].
La importancia de la autoorganización, para el tema que nos ocupa radica, sobre todo, en una idea de sencilla comprensión: no es posible dirigir los procesos sociales exclusivamente desde arriba, o sea desde la directivas de las organizaciones que responden a normativas generales macrosociales; resulta imprescindible que los propios actores de base actúen como sujetos protagónicos en los asuntos sociales que los afectan y sobre los que deberían tener posibilidades de solución, proyección y control.
Esta idea es importante porque el énfasis en la autoorganización no implica un desbalance hacia la focalización exclusiva en la acción de individuos o grupos en absoluta “libertad” sobre el entorno social, sino más bien sus interconexiones constructivas.
De esta manera es posible afirmar que un sistema autoorganizado –individuo, organización, sistema social, etc.- es, ante todo, un sistema autorregulado desde sus propias condiciones internas –en relación con el entorno-, lo que lo hace autosuficiente y proactivo en gran medida.
Esta última es la característica que, para los sistemas psicológicos y sociales necesita ser destacada, a partir de la integración de la intencionalidad consciente en su articulación con los procesos no conscientes, para la producción de sentidos humanos, lo que es válido para cualquier proyecto social.
En mi opinión, se trata de que la construcción de sentidos pasa por el plano  de la interpretación-resignificación de los eventos por los actores sociales, siempre dentro del cuadro referencial de constreñimientos y posibilidades definido por la determinación real de sus condiciones socioculturales y materiales previas (sin que esta condición signifique una superdeterminación absoluta, sino como punto de partida para la propositividad creativa).
A partir de estas consideraciones se puede comprender la Autoorganización, en el caso de los sistemas sociales, en continuums y gradaciones, en las que se manifiestan matices diversos de libertad e intencionalidad en toda una gama amplia, pero cuyas expresiones extremas podrían ser las siguientes:
-En un sentido limitado de la autoorganización:
 
a) -como autoorganización forzada: en equilibrio precario
Es una adaptación que implica autoorganización más bien reactiva, como respuesta inmediata a una circunstancia dada que opera, lo más, al nivel de reproducción simple del sistema, impuesto de altos grados de constreñimiento, con poco espacio de innovación, lo que mantiene la amenaza de regresión, desorganización o de caos paralizante. En este caso, además, pueden estar operando mecanismos de castigo virtual o real, por lo que el sistema actuaría bajo el condicionamiento del temor o la necesidad compulsiva.
 
b) -como autoorganización espontánea -no reflexiva-:
    -en el sentido de reacción directa a nuevos órdenes externos, que si tienen una cuota de arbitrariedad tienen repercusiones en comportamientos ilegales o informales. (A veces, lo calculado toma otras derivas: -principio de ecología de la acción – Edgar Morín)
Ej. Restricción de actividades económicas: genera actividades ilícitas, porque se mantiene la necesidad de ingresos-productos de consumo personales o grupales.
O, cuando no están claras las reglas del juego y hay espacios de improvisación temporales perocomo adaptación simple.
-En un sentido más constructivo de la autoorganización:
c) -como autoorganización intencional-asociatividad:
  -desde el propio micro-sistema Ej.: formación de grupos de iniciativa social, grupos autogestores comunitarios, consejos comunales, etc.
  -desde sistemas asociativos de referencia con aportación micro-micro: Ej.: interconectividad entre organizaciones del mismo nivel micro-social.
 
d) -como autoorganización creativa: reconstrucción ó reproducción ampliada
  -desde la generación de propuestas-acciones en las bases –microsistemas- con o sin aportación de otro nivel superior.
  -en relaciones de niveles micro-meso(intermedio)-macro de autoorganización social: se generan desde cada polo las propuestas y acciones por medio de concertaciones.
Autonomía Integradora como proyecto de la complejidad socialista.
 
En este punto: ¿Qué es Autonomía integradora?.-
Las relaciones sistemas-entornos, contextualizadas en la complejidad de sus relaciones multidimensionales, presentan escenarios posibles que, en sus polaridades extremas, están orientados hacia procesos de anomia-desintegración, de sometimiento-manipulación, o de autonomía integradora[3].
No deberíamos confundir la propuesta que afirma este término con usos semánticos diferentes. Así, podríamos delimitar, al menos, que no apunta, a la adaptabilidad social pasiva ni, en otra dimensión, a autonomismo político, ni tampoco a la proclamación de una autonomía absoluta en los procesos sociales.
Si valoramos la dimensión subjetiva constitutiva de la persona, de los grupos sociales y del sistema social, el tema de la autonomía-sumisión  aflora en todas sus implicaciones. Esto vale para la cualidad comportamental de los individuos, como para la organización de colectividades humanas.
De manera que los contextos de docilidad y sumisión, son ajenos y opuestos a la construcción de autonomía. Algo diferente es entender la potencialidad integradora de los procesos de construcción de autonomía, lo que es bastante ignorado en la práctica política, que ha visto más un peligro que una oportunidad en la creación de condiciones de esa autonomía socialmente responsable.
En las posiciones que tratan sobre la integración se han referido dos pares de consecuencias opuestas:  dominación vs. participación  y cohesión vs. fragmentación; se podría  inferir que una postura constructiva alternativa a la dominación autoritaria que genera fragmentación sería la de construcción de autonomía integradora.
 
Esta es entendida en el sentido de la participación cohesiva, de la posibilidad real de asociatividad participativa de la diversidad de actores sociales que se expresen como sujetos (intencionales y protagónicos) en la formulación y control de las decisiones (individuales, grupales, sociales), de disfrute de oportunidades equitativas para todos de los bienes sociales (que, más allá de un igualitarismo ramplón,  trataría de la posibilidad de justicia social en todos los planos de la vida) y de desarrollo amplio de potencialidades y desempeños humanos. De esa manera, la participación autoorganizativa generaría espacios de desarrollo, cohesión y concertación social propios de una ética socialista participativa.
La autonomía integradora no supone la eliminación de las dependencias o determinismos reales de los entornos (y esto vale tanto para los individuos como para la colectividad), sino su articulación apropiada y subordinación jerárquica; no es “autonomía de” solamente, sino “autonomía para”, y ello se entronca directamente con el tema de la autogestión social emancipatoria.
 
El concepto de autogestión social[4] constituye un importante referente de la autonomía integradora,   en tanto se orienta a su despliegue en los procesos de las prácticas cotidianas y la subjetividad social, vinculadas a la conducción de los procesos sociales por los propios actores significativos, que involucran a todos los sectores populares.
Ahora bien, esas formas de autogestión social pueden crear el marco propicio para  posibilitar la construcción de praxis emancipatorias; ello implica una toma de conciencia crítica de la realidad contextual compleja y del lugar de sí mismo –como individuo-grupo-sociedad- en sus dimensiones espacio-temporales y reales-virtuales.
El tema de la construcción de subjetividades-praxis emancipatorias se vincula a la totalidad de la estructura y funciones de las instituciones sociales, al tema de la democracia participativa y redistributiva, a las formas de propiedad y apropiación social, etc. en connotaciones de la trama social total como relación Parte-Todo.
La Ética humanista-crítica-emancipatoria, en esta perspectiva compleja de las relaciones individuo-sociedad, presenta el papel activo del sujeto individual y social desde una participación plena, autónoma y responsable, en la que el contraste de posiciones, la capacidad de autoexpresión, el empleo de la duda racional en la confrontación constructiva ó el manejo de conflictos, se dan a través del ejercicio dialéctico, del diálogo reflexivo y creativo, por oposición a la asimilación de normas y valores externos desde una posición de aceptación acrítica o por presión social.
En el ámbito de las normas y valores del nuevo socialismo avanzado, esto implicaría la construcción de consensos y concertaciones reales y efectivos sobre las cuestiones esenciales, a partir de la diversidad de puntos de vista existentes. Se trataría de la promoción de valores de dignidad, solidaridad, patriotismo, internacionalismo, progreso y equidad social, a partir de la constitución y ampliación de mecanismos de diálogo, transparencia social y otros soportes de carácter jurídico que hicieran posible el afloramiento de los ámbitos de problemas a enfrentar por la sociedad en su conjunto dentro del marco de acuerdos consensuados, lo que vale tanto para la comunidad local como para la sociedad total.
La expresión de la conciencia crítica en el sentido emancipatorio que referimos implica formas de participación social plenas, posibilidad de asociatividad amplias para ejercerlas, responsabilidad social por la totalidad y por el entorno inmediato.
Vista de esta manera, la construcción de nuevas subjetividades-praxis sociales puede constituir formas de expresión emancipatoria. Estas tienen que tomar sus contenidos de los contextos institucionales diferentes en los cuáles emergen para fomentar su crítica y creatividad sistemáticas, con lo que se requiere la elaboración de normas de compromiso, consenso-concertación y responsabilidad social solidarias muy especiales.
Se trataría entonces de propiciar, desde el paradigma humanista-crítico-emancipatorio, una amplia expresión de la autonomía integradora, con espacios autoorganizativos y asociativos para el libre desenvolvimiento de los ciudadanos en todas las esferas de su actividad social, con la condición de que, en todas ellas se tributara a un nivel de integración para el desarrollo social que garantizara la cohesión dentro de la diversidad y la preservación (siempre potencialmente enriquecida) de los valores humanos más elevados a través de proyectos sociales posibles consensuados.
[1] Por Esto! El lunes 23 de agosto del 2010, Boletín SPD n o. 66 del 24 de agosto del 2011 y en otras redes virtuales
[2] ¿Podría usted criar a un hijo sano e inteligente, con sentimientos humanos, capaz de aprender a tomar decisiones difíciles por sí mismo, de tener una consideración positiva y constructiva hacia los demás, sin estimular sus capacidades de autonomía?. Lo mismo pasa en la sociedad y con los grupos sociales.
[3] Ver mi texto al  respecto: Autonomía Integradora.- El desafío ético emancipatorio de la Complejidad. Edit. Acuario, 2005, La Habana.
[4] Es obvio que el concepto de autogestión social es multi-dimensional y se refiere a diversos planos de sus connotaciones institucionales, económicas, jurídicas, sociales, etc. que no podemos tratar aquí. En otros trabajos anteriores nos hemos referido de manera específica a como concebimos esas articulaciones en el sistema de la Autogestión Socialista.
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |