1. INTRODUCCIÓN
La situación económica y social de Cuba actualmente es bastante compleja debido al desgaste por la resistencia a la potencia imperialista más poderosa de la historia durante medio siglo, al bloqueo económico implacable y las amenazas militares, al efecto devastador de varios huracanes, y desde hace dos años, a la crisis económica internacional. Todo ello ha provocado un deterioro de la situación interna y de la capacidad de resistencia de algunos sectores la población. Pero el hecho más remarcable, es el surgimiento de una corriente crítica formada por algunos intelectuales, corriente que se reclama socialista, revolucionaria y «auténticamente marxista», y que defiende que se necesitan cambios profundos y acelerados en el sistema político y económico cubano debido precisamente a que el camino recorrido desde el año 1959 hasta el presente no tiene nada que ver con el socialismo. Sus miembros más destacados son principalmente Pedro Campos y Roberto Cobas. Como veremos después, en realidad sus propuestas poco tienen que ver con el socialismo, pero en cambio harían palidecer de envidia a los fisiócratas del siglo XVIII, a Adam Smith y sobre todo a los patriarcas del neoliberalismo como Milton Friedman, Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Además, estas propuestas son potencialmente catastróficas para el pueblo cubano, ya que dejarían a millones de cubanos desamparados al igual que sucedió con el paso a la economía de mercado en la antigua Unión Soviética entre 1987 y 1991, que provocó millones de muertos (ver gráfico al final del texto).
Los numerosos artículos de opinión de estos autores, que suelen publicarse en destacados medios de internet de la izquierda alternativa fuera de Cuba, contrastan con la escasez de artículos (excepto los de Noel Manzanares Blanco y poco más) que aparecen defendiendo las políticas oficiales que se han desarrollado en Cuba desde 1959 hasta hoy. Todos estos autores parten de similares planteamientos: unas opiniones altamente críticas de las políticas y del sistema socioeconómico vigente en Cuba, que no tendría nada que ver con el socialismo, y una percepción extremadamente catastrofista de la situación política, económica y social del país. Todos estos autores además defienden el «marxismo auténtico» contra el «Estado neoestalinista» y la «burocracia inmovilista». Finalmente, todos ellos tienen la convicción de que el conjunto de problemas que tiene Cuba son única y exclusivamente de carácter interno, como afirma Pedro Campos:
«Cuba tiene un gran problema, un problema principal del que dependen todos los demás, su actual modelo económico-político y social, sustentado en la propiedad del estado y el trabajo asalariado, burocratizado, centralizado y dirigista, heredado del neo-estalinismo, -en verdad un capitalismo monopolista de estado arropado de socialismo-que estancó el avance del proceso de socialización de la propiedad y las decisiones que le debió seguir» (1).
Así pues, según se deduce de sus artículos y a diferencia de lo que proclama oficialmente el gobierno y la prensa de Cuba, no existen factores externos al país que puedan crear graves problemas y un deterioro notable a la economía y al nivel de vida de la población. Más bien serían justificaciones de la llamada «burocracia estalinista», para impedir realizar los cambios radicales e imprescindibles que supuestamente debe hacer el gobierno de Cuba de forma urgente. Como recetas para construir un «socialismo auténtico» se mencionan entre otras la «democracia participativa», la «autogestión», destruir a la «burocracia» y al Estado, y suprimir el papel dirigente del PC de Cuba o el propio partido.
Antes de seguir queremos hacer una aclaración previa: no vamos a negar que el pueblo de Cuba está atravesando desde hace muchos años una situación de grave escasez de bienes y servicios, que hacen muy dura la vida cotidiana para la mayoría de la población. Esta situación provoca la descomposición moral, la pérdida de valores, el robo, la corrupción y un alejamiento grave respecto al proyecto revolucionario por parte de ciertas capas sociales que a medio plazo puede poner en peligro la continuidad de la Revolución (como la propia prensa cubana y muchos dirigentes cubanos denuncian continuamente de forma autocrítica). Tampoco vamos a negar que existan dirigentes políticos y directores de empresas corruptos, al igual que ciertos comportamientos antidemocráticos que puedan frenar la participación popular, y es también evidente que en medio siglo de trayectoria revolucionaria se habrán podido cometer errores económicos y políticos graves (normalmente debidos al voluntarismo) y, finalmente, es cierto que el cooperativismo, la pequeña propiedad privada, el mercado y la ley del valor pueden ser necesarios en una etapa determinada del socialismo, siempre calculando sus evidentes efectos negativos a largo plazo. Pero como veremos, entre lo que proponen los “auténticos marxistas” cubanos y el socialismo media una galaxia.
2. LA REALIDAD DE CUBA SEGÚN LOS “AUTÉNTICOS MARXISTAS” CUBANOS
Veamos ahora cuáles son las conclusiones implícitas y explícitas que cualquier lector puede captar de la economía y la sociedad de Cuba leyendo sus escritos, y los problemas objetivos que conscientemente omiten los “auténticos marxistas” para dar una imagen destructiva del sistema socioeconómico de Cuba:
Ha quedado así “demostrado” que no existen factores externos que afecten gravemente a la economía y la sociedad de Cuba, por lo que hay que ponerse manos a la obra para demoler el actual sistema político y económico, y edificar sobre los escombros de la «burocracia estalinista» el «verdadero socialismo», el llamado socialismo autogestionario.
3. LA DEFINICIÓN DE CUBA SEGÚN LOS “AUTÉNTICOS MARXISTAS” CUBANOS
Dos rasgos fundamentales definen a la Cuba actual según Pedro Campos, líder de los “auténticos marxistas”: el hecho de que no haya una verdadera democracia en Cuba, y el hecho de que no haya socialismo. Veamos que implican las opiniones de Pedro Campos:
a)                                  La falta de democracia auténtica: «Una de las cosas que debe cambiar, antes de las próximas elecciones, es el carácter indirecto y representativo de tipo burgués de nuestra actual democracia, muy distante de la que necesitamos y correspondería al Socialismo, donde el poder debe ser ejercido por medio de la participación directa, sin intermediarios, por los trabajadores y el pueblo, de manera que pueda hacerse realidad la República democrática revolucionaria de los trabajadores.» (3)
Por lo tanto, es cuestión de implantar la «democracia directa», pues como todo el mundo sabe y nos lo ha mostrado sabiamente la prensa extranjera, las recientes elecciones a delegados populares han sido antidemocráticas porque sólo han participado poco más del 90% de los electores (y seguro que la mayoría fueron chantajeados para acudir a votar). Este «grave déficit democrático» es debido a la «democracia representativa» de Cuba, puesto que toda representatividad es burguesa: cualquier candidato en Cuba que haya sido elegido para representar a un colectivo determinado, es un burgués en potencia que espera la ocasión para aprovecharse de los trabajadores, o bien tiene alma de corrupto y de burócrata. Una vez instaurada la democracia directa, «auténticamente socialista» y suprimida la maldita burocracia, todo el mundo tendrá derecho a opinar y a decidir continuamente sobre cualquier cosa que se le antoje, desde las trayectorias y rutas de los aviones comerciales, la inclinación y diámetro de los túneles, el tipo de vacunas que hay que investigar, o el tipo de armamento y organización que debe tener el ejército. Gracias a los “socialistas auténticos”, la indignación profunda del pueblo contra una «burocracia estalinista» que le impide pasar todo su tiempo libre discutiendo en asambleas, quedará reparada. Además, para evitar la delegación de poderes que viola la «esencia de la democracia y el socialismo» y el pecado de la «representatividad burguesa» que supone el enviar delegados a otros territorios e instituciones en representación de un colectivo, cada asamblea tendrá soberanía para organizarse territorialmente y decidir sobre todos los aspectos de su territorio: moneda propia, régimen económico, fronteras, policía, ejército, leyes, relaciones internacionales, etc.
Los “socialistas auténticos” ocultan las formas de democracia directa que existen en Cuba, omitiendo varios hechos incontrovertibles: 1) la igualdad de oportunidades de toda la población de presentarse como candidato, independientemente del nivel de renta que tenga, a diferencia de los países capitalistas, donde se necesita una fortuna para ser candidato o contar con grandes aparatos de partidos corrompidos y financiados por los grandes bancos; 2) la consulta directa de numerosas decisiones mediante miles de asambleas laborales y otras; 3) la posibilidad de revocar candidatos elegidos por parte de los electores.
Es indudable que lo más deseable es facilitar siempre que haya condiciones las formas de participación directa y el control popular de todos los procesos políticos y económicos. Pero Pedro Campos y los suyos, se aferran desesperadamente al aspecto formal (la inexistencia de una “democracia directa” en todos los aspectos de la sociedad cubana), para afirmar que en Cuba existe una democracia burguesa: la democracia cubana sería similar a la de EE.UU., Nigeria, Israel o Colombia. Así pues, si seguimos los razonamientos formalistas de Pedro Campos y su grupo, tanto en la Grecia de los esclavos o en las monarquías feudales que a veces convocaban asambleas, como en situaciones actuales de democracia directa (Suiza, mediante referéndums vinculantes, o EE.UU. mediante la elección directa de los jefes de policía locales, no muy marxistas precisamente), hay mucho más de «socialismo verdadero» que en la Cuba «capitalista».  
Pero al contrario de lo que afirma Pedro Campos, la democracia directa no significa automáticamente socialismo, ni democracia indirecta o representativa significa obligatoriamente capitalismo, y además es demagógico pretender que puede implantarse la democracia directa en cualquier ámbito de la sociedad: ¿alguien con un mínimo de seriedad se imagina que los pasajeros de un avión realicen asambleas para decidir quién será el piloto y cómo debe volar el avión? Cualquier marxista sabe que el problema fundamental no reside en el formalismo, sino en conocer a qué grupos sociales beneficia la acción del Estado. Los argumentos ultrademocratistas, que quedan muy bien ante cierta izquierda extranjera, pero que pasan por alto la naturaleza del Estado en Cuba y sus condicionantes externos, acercan a Pedro Campos y sus amigos a una concepción del ser humano cercana al ultraliberalismo radical, aunque dejan sin responder una pregunta clave: ¿En Cuba, el Estado beneficia a los grandes bancos y a una oligarquía explotadora y parasitaria, como sucede en Colombia, España o EE.UU., o bien beneficia a la gran mayoría del pueblo?
b)                                El hecho de que el Estado controle la economía: en Cuba no hay socialismo, sino «capitalismo monopolista de Estado» como nos dicen los «auténticos marxistas»:
«La esencia de esa idea del socialismo, como un capitalismo monopolista de Estado manejado por el Partido Comunista, es la que también se ha desarrollado en Cuba -razones aparte-, y nos guste o no, está regida por las mismas leyes de la producción capitalista, especialmente la obtención de ganancias, por la sencilla razón de que está sujeta a la misma organización asalariada de la producción y el trabajo» (4).
¿Qué es el capitalino monopolista de Estado? Lenin empleó este término para definir las relaciones que se establecieron entre los grandes monopolios capitalistas y las instituciones del Estado, con el objetivo de explotar con más intensidad a la clase obrera:
«La guerra imperialista ha acelerado y agudizado extraordinariamente el proceso de transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado. La monstruosa opresión de las masas trabajadoras por el Estado, que se va fundiendo cada vez más estrechamente con has asociaciones omnipotentes de los capitalistas, adquiere proporciones cada vez más monstruosas» (5).
Como vemos, Lenin quería definir la naturaleza de los países imperialistas, básicamente la interdependencia del capital financiero y los grandes grupos industriales nacionales con el poder y las instituciones del Estado. El capitalismo monopolista se apoya en una integración corporativa del proletariado nacional en su proyecto expansionista hacia el exterior, busca la manera más eficaz de incrementar la explotación de la clase obrera garantizando los beneficios monopolistas de la oligarquía financiera e industrial, y practica una política exterior imperialista, racista y militarista, que históricamente generó las dos guerras mundiales y la creación de la OTAN con todas sus secuelas. Por lo tanto, se deduce según esta definición, Cuba no sólo es un país capitalista sino también un país imperialista que «oprime monstruosamente a los obreros». Pero ¿es Cuba un país capitalista? Veamos como definió Marx al régimen capitalista. Según Marx, éste tiene dos características:
«Primera: Éste régimen crea sus productos con el carácter de mercancías. Pero el hecho de producir mercancías no lo distingue de otros sistemas de producción; lo que lo distingue es la circunstancia de que en él el ser mercancías constituye un carácter predominante y determinante de sus productos. La segunda característica (…) es la producción de plusvalía como finalidad directa y móvil determinante de la producción. El capital produce esencialmente capital y, para poder hacerlo, no tiene más camino que producir plusvalía». (6)
¿Es Cuba un país capitalista? Según la definición de Marx, Cuba está muy lejos del capitalismo:
a)          La producción de mercancías no es determinante en la economía cubana, ya que los precios de una gran cantidad de productos o servicios elaborados o consumidos en Cuba (medicamentos, educación, salud, deporte, transportes, libros, alimentos, etc.) no dependen parcial o totalmente de la ley del valor (ley que establece que el valor de una mercancía depende de la cantidad de trabajo socialmente necesario para producir tal mercancía) ni de la oferta y la demanda en un mercado libre, al estar los precios regulados o subsidiados por el Estado, y la economía dirigida o planificada hacia objetivos priorizados socialmente, de tal manera que una gran cantidad de productos y servicios pierde su carácter de mercancías.
b)        Para producir una plusvalía que enriquezca a los capitalistas incrementando constantemente sus capitales, se necesita que los medios de producción sean privados y estén en poder de una burguesía que controla los capitales, las inversiones, los mercados, y la política del Estado; y por otra parte, se necesita una la libre disposición de una masa de trabajadores que no poseen medios de producción y deben vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Este salario no equivale a la totalidad de su fuerza de trabajo, sino a un parte de la misma; la parte restante se convierte en plusvalía que engrosa y reproduce los capitales privados y la riqueza de la burguesía, proceso realizado con el control y la represión de los obreros desde las instituciones del Estado. ¿Existen en Cuba este tipo de relaciones sociales y son dominantes? Según afirman los “auténticos marxistas” cubanos así es.
Uno esperaría que Pedro Campos y sus colegas, después de haber hallado descubrimientos tan espectaculares como que Cuba es un «capitalismo monopolista de Estado», como buenos marxistas que se consideran, demostraran con estudios detallados la existencia de la explotación al proletariado, por ejemplo mediante datos precisos o flujos de capitales e inversiones que indiquen qué grupos sociales salen perjudicados y cuáles salen beneficiados por las políticas del Estado y el gobierno… Pero lamentablemente, tenemos que recurrir a la fe cristiana o a la santería para creernos a Pedro Campos. Tampoco encontramos en los “auténticos marxistas” una identificación concreta de la burguesía o la oligarquía explotadora cubana: ¿es la administración del Estado? ¿El Parlamento? ¿Los militares? ¿Los directores de empresas? ¿Los afiliados al PC de Cuba? ¿Los «hermanos Castro»?... Oscuridad absoluta en ente punto. Porque si fueran marxistas consecuentes, una vez detectada la existencia de una clase explotadora, deberían llamar al pueblo a hacer una revolución y derrocar al gobierno.
Por otra parte, como reconoce todo el mundo, uno de los problemas históricos de la economía cubana ha sido la baja productividad en muchos sectores, y la presencia de fenómenos no muy acordes con la tesis del «capitalismo de Estado», como la existencia de decenas de miles de trabajadores que reciben salario íntegro sólo por estudiar o el exceso de plantillas (se habla de más de un millón de trabajadores que deben ser recolocados) en muchos centros de trabajo, además de otros elementos de ayuda social llamados «paternalistas» por sus detractores. Una burguesía que se contenta con tasas de crecimiento mínimas o negativas, que subvenciona a un millón de trabajadores y paga salarios por estudiar a otras decenas de miles, es sin duda la más estúpida de la historia del capitalismo.
Añadamos además a la descripción de Cuba como «capitalismo monopolista» que este tipo de capitalismo, típico de la época del imperialismo, se caracteriza por una parte por el dominio de grandes monopolios y multinacionales que controlan ramas enteras del mercado para enriquecerse adicionalmente mediante precios arbitrarios; y por otra parte, por el saqueo imperialista de los países oprimidos mediante el intercambio desigual, la deuda externa o el simple saqueo de sus recursos naturales. ¿Forma parte Cuba del sistema imperialista? Pedro Campos y los suyos deberían demostrárnoslo con algo más que con pobres descalificaciones a los miembros dirigentes del PCC y del gobierno cubano.   
Finalmente, hay un dato relevante que Pedro Campos omite: un importantísimo sector de la economía cubana no está en manos del Estado, sino de cooperativas o pequeños propietarios: por ejemplo, según informó recientemente el ministro de economía, el 41% de la superficie agrícola y el 70% del valor de la producción agropecuaria corresponde a cooperativas y campesinos individuales (7). Actualmente, como los “socialistas auténticos” conocerán, esta proporción se va decantando todavía más en contra de la propiedad estatal, debido al proceso de entrega de tierras inactivas del Estado en usufructo a campesinos individuales y cooperativas. Agitar el fantasma de la estatalización, no cuadra mucho con la realidad de un amplio sector de la economía, pero sirve para agitar determinados prejuicios contra el papel del Estado en la economía.
Como vemos, tanto en el problema de la democracia, como en el problema de la estatalización de la economía, no se puede demostrar, al contrario de lo que pretenden Pedro Campos y los suyos, que Cuba sea un «capitalismo monopolista de Estado» regido por una democracia burguesa.
4) LA ADULTERACIÓN DE MARX Y DE LA HISTORIA POR LOS “AUTÉNTICOS MARXISTAS” CUBANOS
Dos ideas acerca del salario y las cooperativas torturan a Pedro Campos sin descanso: 1) el «pago por equivalentes» de Marx frente al «trabajo asalariado estalinista» y 2) el cooperativismo de Marx y el «trabajo libremente asociado» frente al «socialismo de Estado estalinista». ¿Son ciertas estas oposiciones, o bien corresponden a idealizaciones destinadas a poder criticar con más dureza el sistema vigente en Cuba? ¿Qué pensaba realmente Marx de las cooperativas y de la retribución de los obreros en el socialismo?
Veamos en primer lugar lo que piensa Pedro Campos acerca del mercado, la ley del valor y el intercambio de equivalentes (intercambio o compraventa de mercancías de valor similar, o sea, que contienen una cantidad de trabajo similar):
«La nueva forma de trabajo [libremente asociado, n.d.a.] no tiene ya como fin la producción de mercancías, para obtener ganancias provenientes de la plusvalía. La producción se realiza con el fin de resolver las necesidades de los productores y la población. El intercambio de productos entre las distintas unidades empresariales, al no tener el lucro como propósito, no se realizaría de acuerdo con los precios arbitrarios del mercado capitalista que esconde la explotación, sino que posibilitaría, por primera vez en la historia, que sea real la ley del valor, y los productos empiecen a intercambiarse por su verdadero valor, de acuerdo con la cantidad de trabajo socialmente necesario para su producción» (8).
Pedro Campos y su grupo pretenden haber descubierto la esencia del verdadero socialismo, pero en realidad no hacen más que repetir los principios de la economía liberal o neoliberal. Veamos sus errores:
a)          Primera confusión: al contrario de lo que afirma Pedro Campos, Marx expresó la idea de que el mercado (suponiendo que sea un mercado de libre competencia y no de monopolios) no asigna precios arbitrarios a las mercancías, sino precisamente precios muy cercanos o exactamente correspondientes a su valor real:
«¿Qué relación guardan, pues, el valor y los precios del mercado? (…) Los precios del mercado no hacen más que expresar la cantidad media de trabajo social que, bajo condiciones medias de producción, es necesaria para abastecer el mercado con una determinada cantidad de dicho artículo. (…) Hasta aquí, el precio de una mercancía en el mercado, coincide con su valor. De otra parte, las oscilaciones de los precios del mercado, que unas veces exceden del valor o precio natural y otras veces quedan por debajo de él, dependen de las fluctuaciones de la oferta y la demanda. (…) Si la oferta y la demanda se equilibran, los precios de las mercancías en el mercado corresponderán a sus precios naturales, es decir a sus valores» (9).
Por lo tanto, como vemos, en el capitalismo de libre competencia, liberal o neoliberal, las mercancías se cambian (salvo circunstancias excepcionales) por su valor real, es decir, por los famosos «equivalentes».
b)        Segunda confusión: no es en el mercado donde se genera el beneficio y la acumulación de riquezas (excepto en los mercados monopolistas), porque en el mercado de libre competencia se intercambian (se compran y se venden) mercancías por valores iguales («intercambio justo» de «equivalentes»), así que no puede haber ganancia en la compraventa. Volvamos a leer la opinión de Marx:
«Si en términos generales y abrazando períodos de tiempo relativamente largos, todas las clases de mercancías se venden por sus respectivos valores, es absurdo suponer que la ganancia (…) brote de un recargo de los precios de las mercancías o del hecho de que se las venda por un precio que exceda de su valor. Lo absurdo de esta idea se evidencia con generalizarla. Lo que uno ganase constantemente como vendedor, tendría que perderlo continuamente como comprador» (10).
Eso no significa que no haya una burguesía comercial que se beneficie con la compraventa, pero tal beneficio procede de repartirse la plusvalía con la burguesía industrial, no por el hecho de vender la mercancía por encima de su valor:
«Puesto que el capital comercial no engendra de por sí ninguna plusvalía, es evidente que la plusvalía que corresponde a este capital en forma de ganancia media forma parte de la plusvalía producida por el capital productivo total. (…) El que la ganancia mercantil constituye un simple recargo, un alza nominal del precio de las mercancías por encima de su valor, no pasa de ser una mera apariencia» (11).
c)          ¿De dónde sale entonces la ganancia del capitalista? No de la compraventa, el comercio o el intercambio en el mercado, sino de una parte del trabajo del obrero, adicional al salario que recibe, que se la embolsa el capitalista como plusvalía mediante unas relaciones sociales que ocultan la esencia de la explotación:
«Aunque sólo se paga una parte del trabajo diario del obrero y la otra parte sigue sin retribuir, y aunque este trabajo no retribuido o plustrabajo es precisamente el fondo del que sale la plusvalía o la ganancia, parece como si todo el trabajo fuese trabajo retribuido» (12).
Veamos ahora las cuestiones relativas la retribución de los obreros. Según Pedro Campos, el sistema de trabajo asalariado, que sería característico tanto del capitalismo como del «socialismo estalinista», es injusto y va contra lo deseado por Marx, y como alternativa propone:
«La adopción mayoritaria del sistema de trabajo cooperativo llevaría de la mano a cambiar el ingreso según el pago de la fuerza de trabajo, el salario, la forma en que lo hace el capitalismo, que se extiende por un tiempo inicial en el socialismo, por la repartición equitativa de una parte de las utilidades [el beneficio neto, la diferencia entre coste de producción y ganancia, n. d. a.], fórmula más justa, que no llega a ser la comunista “según las necesidades”. Tal fórmula posibilita a su vez que se vayan modificando paulatinamente las leyes y categorías de la producción mercantil, como las leyes del valor y de oferta y demanda y el intercambio de mercancías se vaya convirtiendo en intercambio de equivalentes, lo cual supondría ya el triunfo de la sociedad socialista.» (13)
Poco tiene que ver esto con socialismo y mucho con políticas de ajuste neoliberal: si se hace depender el salario de los beneficios netos de una empresa, no estamos hablando de socialismo, donde la propiedad de los medios de producción es colectiva, sino de capitalismo autogestionado. Vincular los ingresos de los obreros según los beneficios de la empresa se aleja del concepto de equivalente que se pretende defender como retribución, y plantea dos problemas añadidos: 1) si una empresa fuera deficitaria y no obtuviera beneficios, automáticamente los trabajadores se quedarían sin ningún ingreso, y 2) si dos trabajadores de dos empresas diferentes que producen la misma mercancía pero tienen productividades diferentes, obligatoriamente los más productivos podrán vender una mercancía mucho más barata que los menos productivos, con lo cual acumularán muchos más “equivalentes” a expensas de los “equivalentes” de los otros, esto a pesar de que teóricamente la oferta y la demanda permitan un «intercambio justo de equivalentes» en el mercado.
¿Cuál era la concepción marxista de lo que debía retribuirse a los obreros en el socialismo? Marx, en la Crítica al Programa de Gotha, arremetió contra la concepción de Lassalle que afirmaba:
«La emancipación del trabajo exige que los medios de trabajo se eleven a patrimonio común de la sociedad y que todo el trabajo sea regulado colectivamente, con un reparto equitativo del fruto del trabajo». (15)
Compárese a Lassalle con «la repartición equitativa de las utilidades (beneficios netos)» de Pedro Campos.
Frente a esta concepción, Marx respondía: «¿Que es el “fruto del trabajo”? ¿El producto del trabajo o su valor?». Y explicaba que antes que retribuir al obrero con el “fruto del trabajo”, había que descontar los fondos para reponer los medios de producción, para incrementar la producción, y los fondos destinados a prevención por accidentes, etc. Posteriormente, la masa sobrante sería destinada a los fondos de consumo de los obreros. Pero previamente, habría que realizar otra deducción antes del pago: los pagos de la administración («burocracia»), los ingresos para financiar instituciones comunes (escuelas, hospitales, etc.), y los fondos destinados a sostener a personas que no pueden trabajar (jubilados, niños, etc.) (14). Por otra parte, Marx no explicitó, pero las amenazas imperialistas así lo requieren, que también habría que destinar una gran parte de fondos para el ejército y a la defensa. Tampoco explicó Marx la manera como se debería organizar y gestionar toda esta serie de instituciones comunes y la administración de las empresas. En el caso de Cuba, se realiza apoyándose en el «Estado neoestalinista» y tratando de estimular la participación popular. Pero a Pedro Campos, para buscar el apoyo de Marx, no se le ocurre nada mejor que utilizar una cita completamente amputada:
«En la crítica al Programa de Gotha, Marx expresa: “…en el régimen de intercambio de mercancías, el intercambio de equivalentes no se da más que como término medio, y no en los casos individuales.” Será pues, en el nuevo sistema de producción basado en la autogestión obrera, donde el intercambio de equivalentes comience a ser real, no solo como término medio, sino también en los casos individuales.» (16)
Si Pedro Campos se hubiera molestado en plasmar el texto de Marx al completo, el lector tendría una idea diametralmente diferente de lo que se pretende demostrar. ¿Cuál era la opinión de Marx sobre la retribución de los obreros, si ésta no podía ser ni un «reparto equitativo del fruto del trabajo» de Lassalle, ni la «repartición equitativa de las utilidades» de Pedro Campos? Es un equivalente a la cantidad de trabajo que ha dado el obrero en la producción, medido en tiempo de trabajo o en intensidad (productividad) del trabajo, según el mismo principio que rige en la economía de mercado, el «intercambio de equivalentes», pero ya sin la característica de valor debido a que los medios de producción son colectivos:
«En el seno de una sociedad colectivista, basada en la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus productos; el trabajo invertido en los productos no se presenta aquí, tampoco, como valor de estos productos, como una cualidad material, poseída por ellos, pues aquí, por oposición a lo que sucede en la sociedad capitalista, los trabajos individuales no forman ya parte integrante del trabajo común mediante un rodeo, sino directamente. (…) El productor individual obtiene de la sociedad -después de hechas las obligadas deducciones- exactamente lo que ha dado. Lo que el productor ha dado a la sociedad es su cuota individual de trabajo. (…) La sociedad le entrega un bono consignando que ha rendido tal o cual cantidad de trabajo (después de descontar lo que ha trabajado para el fondo común), y con este bono saca de los depósitos sociales de medios de consumo la parte equivalente a la cantidad de trabajo que rindió. La misma cantidad de trabajo que ha dado a la sociedad bajo una forma, la recibe de ésta bajo otra distinta. Aquí reina, evidentemente, el mismo principio que regula el intercambio de mercancías, por cuanto éste es intercambio de equivalentes. Han variado la forma y el contenido, porque bajo las nuevas condiciones nadie puede dar sino su trabajo, y porque, por otra parte, ahora nada puede pasar a ser propiedad del individuo, fuera de los medios individuales de consumo. Pero, en lo que se refiere a la distribución de estos entre los distintos productores, rige el mismo principio que en el intercambio de mercancías equivalentes: se cambia una cantidad de trabajo, bajo una forma, por otra cantidad igual de trabajo, bajo otra forma distinta.» (17)
Por otra parte, Marx habló efectivamente de que en el mercado capitalista el intercambio de equivalentes no se da más que como término medio, debido a que los precios en el mercado pueden oscilar por encima o por debajo de sus valores reales de forma pasajera (esto puede suceder en momentos puntuales de especulación de mercancías, en caso de monopolio, etc.). Por lo tanto, en el capitalismo liberal o neoliberal ya se produce un «intercambio justo de equivalentes» aunque sea como término medio. ¿Ese es el “socialismo” que quieren implantar en Cuba los “auténticos marxistas”? No es el mercado espontáneamente el que puede cambiarse a sí mismo de naturaleza, es una acción consciente y reguladora exterior al mercado la que puede modificar la ley del valor, y ésta puede ser de dos tipos: el monopolio capitalista, o un Estado que regula los precios y controla o orienta la producción, las finanzas y el comercio. 
¿Cuál es por tanto la característica del “intercambio de equivalentes” en el socialismo, a diferencia del salario en el capitalismo?: la propiedad pública de los medios de producción, la planificación económica, que restringe o suprime la ley del valor (controlando precios, subvencionando determinados sectores e invirtiendo no en función de la máxima rentabilidad del capital, sino de otros criterios como puede ser el bienestar social, la defensa, etc.), el hecho de que los beneficios obtenidos no se emplean para enriquecer a una elite minoritaria, sino para realizar programas que beneficien a una mayoría, y para mantener en funcionamiento las instituciones comunes que deben sufragarse con fondos de algún lugar.
Pedro Campos, la idealización de las cooperativas y la historia-ficción
Toda la confusión acerca del cooperativismo en Marx por parte de los “auténticos marxistas” cubanos reside en la identificación abusiva del concepto de trabajo social o cooperación con las cooperativas, que no son más que una de las formas que puede adoptar el trabajo social. Pero la cooperación puede adoptar muchas otras formas, entre ellas y mucho más que en simples cooperativas, el trabajo dirigido por el Estado en base a intereses generales democráticamente establecidos o consensuados.
En primer lugar, digamos que Marx no pudo ni soñar que el socialismo podría triunfar antes en una pequeña nación caribeña subdesarrollada que en un país capitalista adelantado, y por lo tanto no tiene ningún valor trasplantar un pronóstico de la Europa occidental del siglo XIX a la Cuba del siglo XXI. Nunca podremos saber si el socialismo en los países desarrollados hubiera sido diferente al cubano, ni si hubiera existido la imagen del «trabajador libremente asociado» y del cooperativismo que Marx se imaginó (seguramente pensada ante todo con fines de agitación revolucionaria ante un Estado que oprimía salvajemente a los obreros). La especulación sobre lo que hubiera sucedido no es ninguna ciencia y la historia quiso que el socialismo comenzara en lugares muy alejados y con condicionantes radicalmente diferentes a los imaginados por Marx, que no conoció ni la época del imperialismo, ni la descolonización, ni la formación de monopolios económicos y multinacionales. Aferrarse dogmáticamente a lo que era correcto hace 200 años para los países de Europa y jamás imaginado para una pequeña isla caribeña bloqueada, no es precisamente una seña de marxismo.
Los que rechazamos el dogmatismo, tratamos de ir más allá del populismo de las bonitas frases hechas y fórmulas mágicas y preferimos analizar el proceso histórico que motivó la existencia del «socialismo de Estado»: las revoluciones triunfaron en países coloniales, semicoloniales o escasamente desarrollados, con una clase obrera débil y con unas relaciones sociales capitalistas poco maduras en general. Fueron revoluciones agredidas y bloqueadas por el imperialismo implacablemente, que no tuvieron más solución que recurrir al Estado para la política de defensa, industrialización, desarrollo económico y transformación social. En Rusia, primer país socialista, las veleidades autogestionarias y contra el Estado no cuadraban bien frente a un enemigo mucho más poderoso que demostró sobradamente su intención de ahogar en sangre a la Revolución, y por ello hubo que emplear el Estado para defenderse de la agresión y como instrumento de aceleración del desarrollo. Hasta Lenin, que había pronosticado una rápida desaparición del Estado en su obra El Estado y la revolución, tuvo que archivar ésta indefinidamente una vez los condicionantes del poder y las circunstancias que vivió le impusieron otros caminos.
Por otra parte, en el discurso liberal de los «auténticos marxistas» se encuentra a faltar un hecho muy importante: la mayor reestructuración económica de la Cuba revolucionaria, entre 1990 y 1994, que implicó la apertura de mercados libres, la doble moneda, el autofinanciamiento de las empresas, la cooperativización del campo, el fin del monopolio estatal del comercio exterior, etc., se realizó desde el «Estado estalinista», lo cual refuta sobradamente la campaña sobre el supuesto «inmovilismo» de los «estalinistas».
¿El Estado puede generar una burocracia que distorsiona la economía y el funcionamiento social? Por supuesto. Pero lamentablemente, es el precio que han tenido que pagar los pueblos oprimidos allá donde han tratado de construir sociedades alternativas. No obstante, tampoco se puede acusar automáticamente a cualquier funcionario o dirigente de «burócrata» como hacen sistemáticamente Pedro Campos y su grupo para desprestigiar ante la izquierda internacional al modelo socioeconómico cubano.
 
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Gracias a todos (1)
Pedro Campos|17-07-2010
Algunos amigos me han preguntado si no pienso reponder este artículo. ¿Responder qué? la ensarta de barbarismos estalinistas, diatribas, conjeturas, tergiversaciones, agresiones y la más elemental falta de ética de autores y de algunos de los “comentaristas”? Tengo una divisa: quienes “discuten” de esta forma pirden de antemano cualquier discusión, se autodescalifican; y lo que hacen, escriben y dicen solo sirve para para fortalecer los argumentos que tratan de destruir. Por mi, la verdad, pueden escribir500 artículos diarios como este y publicarlos en todos los organos posibles.Sinceramente los disfruto enormemente. Muchos que no han leído anteriormente mis artículos y ensayos y los de otros compañeros que defienden en Cuba posiciones similares, ahora los buscaran.Quizás Granma se embulle a publicar esta “critica tan bien fundamentada” de “mi pensamiento político”. Sería un gran “triunfo” del estalinismo criollo.
Gracias a todos (2)
Pedro Campos|17-07-2010
Mis saludos y aprecios sinceros a los autores, a los Elpidios y a sus Palmiches. Les agradezco todos sus comentarios. Ninguno me ofende. Creánme que todos enaltecen las ideas que defendemos.Siempre he creido que todos los comentarios deben mantenerse, incluso los que contienen palabras obcenas. En fin que cada uno expresa sus sentimientos y calidad humana en sus comentarios. En cuanto a mi, pueden revisar todo lo que he publicado: Jamas he usado una mala palabra en ninguno de mis artículos. Jamas he ofendido a nadie. Jamas me he referido a nadie injuriosamente. Si alguien busca que viole principios eticos, pierde su tiempo. Si alguien busca distraer mi atención de la situación actual, también. Los “argumentos” dados en el artículo son suficientemente eslarecedores de las posiciones de sus autores y se explican por sí solos.
¿Elpidio en desacuerdo con Fidel y Raúl?
Pedro Campos|18-07-2010
Según las opiniones vertida por Elpidio, Fidel y Raúl se equivocaron al convocar las discusiones sobre el socialismo que queremos. Según Elpidio el único beneficiario de estas discusiones es el imperialismo. Solo cuando no existan presiones imperialistas podríamos discutir en Cuba sobre Socialismo, no ahora que la burocracia, el oportunismo, la corrupción y las desviaciones del proyecto libertario y democratico socialista lo están poniendo en peligro. Según los criterios de Elpidio nunca se podría discutir nuestros problemas, ni sobre socialismo, porque el imperialismo nunca nos va a dar esa tregua que él espera. ¿O cree de verdad que el imperialismo le va a perdonar la vida a la Revolución, la van a ayudar con inversiones, etc? Ya se ha dicho en otras veces: lo que hagan con Cuba solo será para tratar de evitar la construcción de la nueva sociedad socialista aquí.
Desde luego Elpidio, tenemos serias diferencias de método, de momento, de enfoques pero eso no debe enfrentarnos, sino ponernos a debatir fraternalmente partiendo de que unos y otros queremos salvar la revolución y hacer avanzar el socialismo. Pero no. El sectarismo en el poder lo impide.
?Elpidio en desacuerdo con Fidel y Raúl? 2
Pedro Campos|18-07-2010
No queremos imponer nada. Queremos que el pueblo, los comunistas, los revolucionarios conozcan estos puntos de vista, los debatan y si lo creen inconvenientes que los rechacen; pero el sectarismo predominante en el partido-gobierno-estado (PGE) impide su divulgación en Cuba. ¿Qué otro camino nos ha quedado que no sea divulgar nuestros puntos de vista donde sea posible? Y en verdad esta discusión es anterior incluso al discurso de Fidel en el 2005, ¿o se olvida que muchos revolucionarios plantearon cuestiones similares en los debates previos al IV Congreso de 1991? ¿Y qué pasó entonces? Como si nada se hubiera dicho por las bases.
La dirección histórica jugó un extraordinario papel en el proceso revolucionario. Nadie lo ha intentado negar. Pero no venga ahora a acusar a los que quieren radicalizar la revolución y hacerla avanzara las cotas democráaticas, participativas y socialistas a donde no fueron capaces los dirigentes históricos, de la eventual división del campo revolucionario y del eventual fracaso del socialismo en Cuba. El úncio responsalbe sería el sistema burocrático estatalista que muchos en la dirección histórica han sustentando como “socialista”, ahora se obstinan en continuar a pesar de todas las enseñanzas de la práctica revolucionaria del siglo XX y reprimen abierta y encubiertamentea quienes discrepamos y tratamos de aportar a favor del cambio hacia más socialismo.
¿Es así como se paga a los revolucionarios que respondieron al llamado de Fidel y Raúl?
?Elpidio en desacuerdo con Fidel y Raúl? 3
Pedro Campos|18-07-2010
Tampoco siga insinuando que estamos trabajando para el enemigo, pues de lo contrario va tener que probarlo ante un tribunal y por muchas trampas que nos pongan, fracasarían. Recuerdese que no empezamos ayer, somos curtidos combatientes de la Revolución unos cuantos.Y para eso tendrá que decir su verdadero nombre. Sí, el poder lo puede todo, es verdad: incluso destruir a sus propios hijos, pero ya sabemos a donde conduce ese empedrado camino y a la verdad nadie serio en el mundo lo va a creer aunque coloquen millones de dolares en nuestras casas, alijos de armas o paquetes de cocaina y presenten “pruebas documentales”, como fotografias, videos, intercambios de correo o visitas sobre supuestas relaciones con eventuales emisarios del imperio. Todo eso está gastado. Repito ¿Quién se los va a creer? Podrán hasta matarnos, podrán tratar de ignorarnos, pero jamas nuestras ideas serán aplastadas. Y Fidel es el único responsable de que así pensemos y actuemos.
?Elpidio en desacuerdo con Fidel y Raúl? 4 y final
Pedro Campos|18-07-2010
No soy partidario de las polémicas, menos publica, pero Usted ha elegido esta opción. La tarataré de llevar desde la fraternidad y del respeto que profeso a todos los revolucionarios cubanos.Donde veo que trata de manipular y ofender, ahí quedará y no por el “silencio como respuesta”.Simple: buscamos soluciones, no problemas. Pero si la dirección del P-G-E quiere acabar, como Usted parece sugerir, con el debate revolucionario en la red, hay una forma sencillas: convoque una conferencia nacional con la participacion de todos, sin sectarismos como hemos venido planteando y si quiere hasta invite a la oposición con la que negocian mediante la Iglesia Católica.
La gente ve muy mal que negocien con la oposición y el imperialismo a través de la Iglesia y al mismo tiempo traten de aislar a la izquierda, acallarla, reprimirla en múltiples formas. No le parece eso, por lo menos “feo”.
¿No se da cuenta Elpidio de que con sus posiciones está impidiendo el avance de la Revolución, está tratando de acallar el debate necesario, está creando las condiciones para la plena restauración capitalista? No lo voy a considerar por eso enviado del imperio, pero sepa que es eso lo que le está haciendo el juego, no nuestras propuestas de cambios, que no pueden hacerse si primero no se hizo la crítica de lo realizado.






#2
11-07-2010 20:11
Excelente.
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#10.- Para los falsos marxistas, mentir no es de marxistas
Dany|11-07-2010 22:05
Cuando leí que la situación de los derechos humanos en Cuba era comparable con los de Colombia, ahí mismo me di cuenta de que estos no son más que gusanos disfrazados de marxistas.
Hace falta que le digan eso al pueblo cubano a ver en que parte del cuerpo les suenan una olímpica patada. Yo apuesto por la parte trasera 
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#11
11-07-2010 22:29
Bien dicho, Dany.
Lo mismo habría que decirle a un tal MANUEL DAVID ORRIO, que publica mucha basura en este medio.
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#12
11-07-2010 22:30
A este tipo ( ORRIO ), le gusta mucho ventilar cuestiones orgánicas e internas del PCC.
Investiguen sus mensajes en kaosenlared....
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#13.- Pedrito campos, sus "anàlisis murieron el 01-05-2010, sì es que alguna vez tuvo uno.
Erasmo|11-07-2010 23:26
Pedrito Campos, todo lo grafiado por vos se muriò el 01-05-2010, al igual que los que como vos son, y publican en kaos, cobas-hidalgo-rojas diferentes posturas el mismo resultado un desierto total.
El pueblo de cuba ya definiò lo que querìa y es la Cuba trinitaria para que darle màs vueltas, lo demàs es perder el tiempo, ni los yanquis tienen fuerzas para seguir en esos "juegos" las meretrices de blanco desactivadas, y el hampòn bipolar 2º se puede morir y lo mismo darà.
Entonces reiterar, ¡campos ya perdisteìs! cambiad el discurso ¡NO SIGAÌS HACIENDO EL RIDICULO! el ropaje de bufòn no os queda del todo bièn.
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#16.- MUY BUENO
PEP|12-07-2010 00:24
MUY BUEN ARTICULO EL AQUI PUBLICADO, VERDAD QUE HACE UN ANALISIS DE LO QUE PLANTEA CAMPOS QUE NOS LLEVA A REFLEXIONAR SOBRE ESE SOCIALISMO LIBERAL QUE NOS PROPONE. PERO Y QUE QUEDE CLARO UNA COSA LAS VOTACIONES EN CUBA NO SE AJUSTAN A LOS DATOS QUE DA ESTE ARTICULISTA UNA PREGUNTA A BOCA DE URNA EN CAULQUIER COLEGIO ELECTOTRAL CUBANO DA OTROS RESULTADOS Y NO DEJEMOS DE LADO LO QUE USTED MISMO PLANTEA MUCHA GENTE VA A EJERCER SU DERECHO AL VOTO CONDICIONADO. POR LOQ UE TENGA MUCHO CUIDADO EN PONER UN DATO QUE NO SE AJUSTA A LA REALIDAD. LOS MITIVOS CREO QUE A SOLO LOS CUABANOS NOS INCUMBEN Y NO SON PARA VENTILARLOS EN ESTE ESPACIO
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#17
12-07-2010 00:34
Mira el fascista número 15 qué nervioso se pone.
Por cierto, tendrás tú guerra. Habrá niños, mujeres, hombres y viejecitos muertos, mutilados, secuestrados... en fin, lo que os gusta.
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#18.- Pedro Campos y los autenticos marxistas cubanos
Frank Diaz Rey|12-07-2010 00:36
Como siempre excelente trabajo de Pedro Campos , alguien que si nos pone a pensar , Ojala que sus palabras no caigan en balde roto , el momento es encontrar el camino de la concordia y del encuentro entre los que no han dejado ni dejaran de ser cubanos y Martianos y que se logre que el pueblo totalmente se incorpore a la reunificacion bajo el manto del amor  
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#19.- Pedro Campos es un hombre valiente al atreverse
12-07-2010 01:04
a hablar con la verdad.
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#22
12-07-2010 01:44
qué pondrá tan nervioso a ORRIO??? mis mensajes, todos aquellos que lo comprometen, han sido borrados.
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#23
12-07-2010 01:51
no os perdáis a este otro:
http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-extrano-caso-familia-sune-cabr
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#25.- ¿Quién es Albert Escusa?
Manozeta|12-07-2010 01:57
Escusa forma parte del Partit Comunista de Catalunya (PCC), corriente de origen “prosoviético”. Es un defensor a capa  espada del "Soclalismo Real". Me resulta curioso que haya sustituido la palabra estatalismo utilizada por Campos por la de estalinismo porque este señor es un estalinista confeso creador del "modelo orwerlliano" con el que pretende exculpar  a Stalin, Beria, Pol Pot, Mao, Ceaucescu, y otros tantos que deberán estar en los cielos totalmente ajenos a que su “socialismo” se derrumbara sin oposición digna de mención.  Hay que tener cuidado con los lobos vestidos de ovejas
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#26.- PSIQUIATRICO
uno del foro|12-07-2010 02:46
Anda, Pedrito, vete al psiquiatra que tu complejo de megalomania tiene cura
No hay quien soporte tanta boberia, qué bárbaro, articulos como este son los que se necesitan para reafirmarnos en que los Pedro Campos y demás ralea, hacen un enorme favor a la Revolucion.
Qué pesadez  
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#27.- ORRIO, QUE NERVIOSO ESTA
mensajes borrados en otro artículo|12-07-2010 02:47
que pone tan nervioso a ORRIO?|12-07-2010 01:49
Aquí están las capturas de los mensajes en blogueros que este señor y su amiguita se encargaron en manipular, borrar, y armar todo ese teatro:
http://img231.imageshack.us/f/cap6.png/
http://img413.imageshack.us/img413/9601/cap2p.png
http://img80.imageshack.us/img80/1338/cap1a.png
A partir de ahí, empezó el teatro. Desde borrar mis mensajes, hasta tratarme de loca, y manipular las respuestas.
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#28
cla|12-07-2010 02:53
al 26;
no te enteras, lee primero el artículo, que es excelente y pone a estos pseudo revolucionarios en su lugar.
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#36
elberraco|12-07-2010 03:41
"Si las conociéramos, las cosas del cielo tendrían otros nombres."
"Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy día no conozco nada más estúpido que la izquierda."
"Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos."
José Saramago.
Sirvan estas tres perlas como homenaje al difunto, como comprobaran, aún siendo ateo confeso y comunista hormonal, el premio Nobel destilaba por el hilo de su cálamo enseñanzas que merecen ser tenidas en cuenta. Centrándome en mi patria, yo aullaré, pues en verdad que lo que acontece es para aullar y no acabar…
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#43.- Nuevo artículo del Dr. Morales en su blog
Ernesto Morales|12-07-2010 05:04
El Dr. Esteban Morales en un nuevo artículo en su blog“ El misterio de la Santísima Trinidad: corrupción, burocratismo, contrarrevolución” aborda nuevamente el tema de la corrupción e inclusohace una valoración pública sobre la sanción recibida por el artículo anterior, léanlo en
www.estebanmoralesdominguez.blogspot.com
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#44.- Para Erasmo
Manuel David Orrio|12-07-2010 07:32
Erasmo,gracias por dispensarme con tus palabras de participar en el lado "sucio" de este debate,donde se intenta ponerme al lado de Pedro Campos,cuando son harto conocidas las discrepancias que tengo con él,independientemente de la actitud ética que ambos mantenemos respecto a las mismas.De paso,tomen nota sobre quienes están calumniándome,a propósito de la expulsión de Claudia Benítez de la red Blogueros y Corresponsales de la Revolución por sus actitudes ofensivas y antidemocráticas
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#45.- Excelente desenmascaramiento a los superrevolucionarios cubanos
"estalinista"|12-07-2010 08:53
Me gustaría leer la continuación del ensayo. No encuentro el archivo adjunto. Si alguien puede indicar cómo bajarlo se agradecería.
He seguido la polémica en torno a la expulsión de Claudia de blogueros en la que obviamente Manuel David Orrio tuvo el peso principal. No quiero que se me confunda mi crítica a Orrio con el de la asquerosa gusanera vengativa que entra aquí para insultarlo, lo cual le sirve también a Orrio para argumentar con la frasecita "los extremos se tocan" y desacreditar así cualquier crítica a sus actitudes poco revolucionarias.
La realidad es que el hecho ocurrió después de una respuesta bien acertada de Claudia contra las "críticas" de Orrio hacia la que Campos y él no dejan de llamar "burocracia estalinista" y en la que ahora también se ve envuelto el PCC. Dice Orrio que son harta conocidas sus discrepancias con Campos, pero no se midió para publicar en blogueros un infame artículo de este contra el PCC. Realmente penosa la situación, a falta de argumento, cuando lo dejan con el culo al aire, desata una campañita contra la compañera Claudia y esta es expulsada de blogueros. El tiempo hará justicia y esperemos que como hoy Campos ha quedado como lo que es, Orrio en su momento sea bien desenmascarado.
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#46
12-07-2010 09:23
Gracias "estalinista".  Quién serás? me imagino,  :-D
Cuando puedas, escribe a leninvive2007@gmail.com
Qué ridículo que es este Orrio.... ahora está intentando sacarse el peso de Campos ..... Esta gentuza es imprevisible. 
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#47.- sobre el eco oportunista de Orrio y Campos
damnificada de blogueros|12-07-2010 10:27
Como no se puede escribir en el artículo original:     
http://www.kaosenlared.net/noticia/misterio-de-santisima-trinidad
me
Estos señores siempre intentan utilizar críticas honestas ( no dudo que en Cuba hayan muchas cosas condenables e imperfecciones ) que gente como Esteban Morales deben de publicar en los medios donde corresponde, para atacar como sea al PCC y por ende, a la revolución cubana.
Es realmente patético. Yo soy comunista y como tal, critico a Cuba muchas cosas, pero soy incapaz de publicar mis puntos de vista en medios internacionales, donde lo único que conseguiría sería darle alas a los enemigos imperialistas, que no dejan de acosar a Cuba y ahora deben de estar metiendo su hocico cual perros sabuesos.
  Hay críticas mejores, argumentadas de forma científica, sobre la pobreza ideológica que observo en muchos cubanos y que imagino es un problema que adolece una gran parte de su población. Esas críticas están basadas en la ciencia marxista. Por qué estos individuos no las hacen públicas?
Es más:  por qué estas personas autodenominadas revolucionarias, no denuncian donde corresponde, que es la prensa interna cubana?  Intentan insuflar consciencia al pueblo, a los trabajadores? proponen soluciones en Granma, Juventud rebelde, etc ?  
seguirá
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#48
sobre el eco oportunista de Orrio y Campos II|12-07-2010 10:37
Por qué los voceros de cierta información sensible, jamás evocan a los  millones de personas de los sitios más remotos e insospechados del mundo que han sido atendidos por médicos cubanos?
Por qué jamás  estos "revolucionarios" nos hablan de la gran cantidad de personas en el mundo que han sido defendidas y protegidas por soldados cubanos, beneficiadas por constructores cubanos, enseñadas por profesores cubanos, preparadas por entrenadores deportivos cubanos ?
No dudo que  su falta de ética   se deba en parte a la pobreza ideológica, aunque hay intenciones que ya van más allá de un  contenido puramente ideológico. Y es que en el fondo, estos "revolucionarios", lo que desean de forma inmediata, es el regreso al capitalismo.  Por eso no descansarán ni escatimarán esfuerzos en alentar tal retroceso,  a base de dar alas al enemigo tal como demuestra ese artículo citado más arriba, y que también puede leerse en :
http://bloguerosrevolucion.ning.com/profiles/blogs/el-misterio-de-la-s
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#49
12-07-2010 10:46
Además, siguen con su guerra sucia. Os invito a todos a visitar
que facil es arremeter contra alguien que no tiene la posibilidad de defenderse!
entren,, entren y saquen sus propias conclusiones.  Realmente asqueante. Tiempo al tiempo.
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#50.- Más razones políticas y menos insultos personales es de marxistas
Malime|12-07-2010 11:34
Es una lástima que personas que presumen de revolucionarios se limiten a insultar a compañeros como Esteban Morales, Manuel David Orrio y Pedro Campos de probado compromiso revolucionario porque simplemente se atreven a criticar defectos burocráticos de la revolución cubana.
Esos compañeros me recuerdan a los prosoviéticos burocráticos, con sus constantes loas al culto burocrático al PCUS convertido en una casta política, con intereses que estaban por encima de los de aquel pueblo soviético que solo tenía de soviético el nombre, el pueblo trabajador no estaba organizado como clase dominante, era el PCUS el que tenía el poder. Y ya lo dijo, Lenin la principal característica del capitalismo es la burocracia, el “Socialismo Real” burocratizado tuvo que retornar a esa esencia, al capitalismo.
Espero que los revolucionarios críticos hagan algo más que insultar a compañeros que dentro de sus interpretaciones particulares, compañeros discrepancias entre ellos mismos como reconoce Orrio respecto a Campos, modifiquen su lenguaje insultante, no esperen a que la revolución cubana (tras la muerte de Fidel) retorne al socialismo chino como primera fase del retorno al capitalismo puro y duro.
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#51.- para damnificada de blogueros
JM Álvarez|12-07-2010 11:44
¿Eres Claudia?
¿Podrías pasarme un email a
felualc@gmail.com
Un abrazo
JM
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