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La peculiar visión de J. F. Martín Seco sobre el Estatuto, el Estado y el Neoliberalismo
Desde la aprobación de la propuesta de Estatuto por el “Parlament”, se vienenrevitalizando los tópicos sobre Cataluña y los catalanes. comoaños atrásrecordaba Martín Seco, "las propuestas poco argumentadas son las que con facilidad calan en la gente"
Antoni Puig Solé | 5-11-2005 a las 9:14 | 3116 lecturas
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Desde la aprobación de la propuesta de Estatuto por el “Parlament”, se vienenrevitalizando los tópicos sobre Cataluña y los catalanes. Es cierto que la trascendencia del Estatuto demanda un debate en toda España, que debería sostenerse conargumentos contrastables y consistentes,sobre todo si se toma en consideraciónel carácter novedoso de muchas de suspropuestas. Pero da la impresión de que algunos quieren lo contrario, a sabiendas de que -comoaños atrásrecordaba Martín Seco (MS a partir de a ahora), "las propuestas poco argumentadas son las que con facilidad calan en la gente".

 

Cuando el debate es superficial favorece a la derecha nacionalista catalana. Le permite contar con todos los ingredientes pararesucitar el victimismo, que tantos dividendos le proporcionó en el pasado.

 

Para los partidos de izquierda las cosas son diferentes. Según como se gobierne esto, aparecerán o no fricciones entre trabajadores catalanes y del resto de España. El conflicto puede llegar incluso al interior de Cataluña. Este sería el decorado preferido por los sectores más reaccionarios. Saben que un mecanismo que permitiría a la derecha recuperar el gobierno, tanto en Cataluña como en España, es dividir a las clases populares y crearles unafrustración que propicie entre ellas el abstencionismo electoral.

 

Por el contrario, si este proceso se gestiona bien, no sólo sedará un paso de gigante en lo referente a la estructuración de España y logrará un Estado que puede ser más eficiente en temas sociales. También se cicatrizarán heridas que permanecen abiertas desde que el fascismo abolió los Estatutos de autonomía al imponerse por las armas. Por otra parte, la clase obrera y el resto de las clases populares sellarán con más fuerza su unidad.

 

Los partidos de izquierda, tanto en Cataluña como en el resto de España, de momento – y no sin problemas- están a la altura de las circunstancias (debaten argumentadamente). Esto también es lo que cabe esperar de las organizaciones sindicales de clase. Noocurre lo mismo con algunos compañeros de izquierdas que desde hace un tiempo van por libre. Este es precisamente el caso de MS. que legítimamente se suma a la discusión pero lo hace, como intentaré demostrar, utilizando aquel método poco argumentado al que me he referido más arriba yque con acierto el mismo criticaba hace unos años.

 

En uno de sus artículos, el último que he leído y el único que en estas líneas comentaré, MS inscribe al Estatuto, “en una concepción del Estado predemocrática”. Intenta así, hacernos caer en la trampa que ya se ha tendido varias veces desde los círculos neoliberales, especialmentesiempre que se ha querido imponer alguna de las reformas laborales contrarias a los trabajadores. En cada una se dijo, en uno u otro momento, que “era necesaria” para poner fin al " proteccionismo" del "Estado predemocrático". Pero es sabido que bajo el " Estado predemocrático", o sea, en el franquismo, imperaba una opresión feroz y sanguinaria contra las clases trabajadoras y también contra los pueblos de España.

 

MS, dice no querer “detenerse en comentarsi Cataluña es o no una nación”, pero a continuación, afirma sin ton ni son, que hoy“Cataluña (NO)presenta más diferencias con el resto de España que las que existen entre Andalucía y Aragón o entre Valencia y Asturias”.Debería, en todo caso, puntualizarnos cuál es la herramienta de medición de diferencias que ha empleado y qué hamedido.

 

Por otra parte, MS “evalúa” elfederalismo del Estatuto. Lo compara con el modelo federal de los EE.UU. y aquí su medidor le lleva a concluir que lo sobrepasa. No adivino, de nuevo, qué ha comparado. Pero, por lo que leo, me figuro que tiene que ver con la composición de lugar que él se ha hecho del federalismo, las políticas fiscales y la redistribución en EE.UU. Antes de pronunciarse sobre estas materias y comparar, es bueno buscar másinformación. Si lo hacemos, a lo mejor, nos encontramos con alguna que otra sorpresa. Por otra parte, puestos a comparar, ¿por qué no con Suecia, en lugar de tomar como referente, a los EE.UU.?

 

Pero no nos engañemos. Con todas estas frases aparentemente inocentes, sequiere extender la opinión de que “los catalanes se están pasando”, paso previo para justificar que todo debe quedar como está, o sea, como se dejó desde el inicio de la transición. No olvidemos que en aquel momento no se pudo –o no se supo-reconocer nítidamente que Cataluña, Galicia y Euskadi son entidades nacionales con unascaracterísticas muy acusadas que las distinguen entre sí, y respecto al resto del Estado español. Todo ello como consecuencia de las fuertes resistencias de los sectores más reaccionarios y del ruido de sables.

Coincido enque al ESTADO le corresponde una función social, aunque sinolvidar por ello que sus tareas, no son una, sino diversas. EnEspaña, en concreto, lo que definimos como Estado del bienestar, sesustenta (aunque no únicamente) en tres materias: sistema público de protección social, enseñanzay sanidad.

 

Por lo que respecta a la primera, la protección social, en su vertiente contributiva, lleva acabo políticas distributivasque benefician a las clases trabajadorasgestionando las cotizaciones sociales a través de un interesante sistema de reparto. El Estatuto no interfiere en los aspectos legislativos deesta materia y respeta la caja única. Las políticas asistenciales, por su parte, giran alrededor de subsidios condicionados. El Estatuto tampoco acentúa los requisitos de acceso ni se opone a que existan territorios con condiciones más laxas, como Andalucía y Extremadura con derecho al subsidio agrario.

 

En cambio,sanidad y educación -otras dos grandes patas de nuestro Estado del bienestar- son competencias de las autonomías. Si queremos que las presten de una manera digna, hay que asegurarles los recursos suficientes.

 

Todos estaremos de acuerdo en que a un ciudadano de Cataluñaal atenderlo en un hospital deben respetársele, como mínimo, un catálogo de condiciones que se establecen con carácter universal para toda España. Lo mismo ocurre en la enseñanza aunque aquí deben tomarse en consideración la diversidad lingüística y las diferentes realidades productivas. Nosé si es a estas prestaciones a las que se refiereMS cuando dice que los que más aportan deberían recibir“menores prestaciones del erario público”. En todo caso,si no es a ellas, tengo curiosidad por saber a cuáles se está refiriendo. Y no olvidemos que de lo que estamos hablando es de la redistribución territorial. Si nos refiriéramos a la solidaridad intergeneracional o entre personas de diferentes rentas sería otro baile.

 

No hay duda que nuestro Estado del bienestar debe ampliarse. Tiene que abordar, por ejemplo,el tema de la vivienda. Pero también es una competencia ya cedida a todas las CC.AA. Y sinceramente, no la percibo más problemática enotras partes de lo que ya es en Cataluña.

 

Algunos pueden llegar a pensar -me consta que MS es uno ellos- que con la descentralización, a la parte del Estado, gestionada desde la administración central no le quedan posibilidades de hacer políticas públicas. Se equivocan: aún son muchas las necesidades sociales por cubrir.

 

Tengo la impresión, al leer determinados comentarios como los que últimamente hace MS –y advierto que ahora exageraré un poco- que algunos compañeros están sumergidos en un profundo sueño dondeaparece una Cataluña, en la que sólo hay un barrio alto, poblado por personas ricas. No sé si se percatan de que la burguesía es, como en todas partes, la clase social minoritaria. Son las gentes trabajadoraslas que hicieron posible que Cataluña fuera pionera en la lucha antifascista,..,las que recientemente llenaron calles contra la guerra imperialista y las que másreclaman los derechos nacionales. Cataluña dispone de una robusta población activa (mayoritariamente asalariada), a la que se han incorporado gran partede las mujeres (1.400.000) en edad de trabajar. Su dinamismo laconvierteenpolo de atracción de inmigración. Primero proveniente de las clases populares de muchos pueblos y ciudades de España. Ahora de otros países. Los partidos que forman el gobierno autonómico.cosechanapoyos principalmente en barriadas y poblaciones donde residen las gentes trabajadoras. El partido de las gentes con patrimonios y rentas elevadas, la de los barrios altos, en cambio, es, en primer lugarel PP,el únicoqueha votado en contra del Estatuto en el Parlament de Cataluña.

 

Esto debe tenerse en cuenta al hablar de la financiación territorial. Los derechos básicos de ciudadanía, y aquí MS de nuevo acierta, deben garantizarse a la totalidad de los ciudadanos. Lo que ha de tomarse en consideración, por tanto, es el número de ellos que habitan en cada comunidad, más que la cuantía de hectáreas, muchas de las cuales, por cierto, en algunos puntos de España, aún son propiedad de unreducto de terratenientes, generalmente votantes (o militantes) del PP,de los que nos olvidamos con demasiada frecuencia. Este criterio también tiene que presidir una posible reforma electoral y no las demandas antidemocráticas de los que sólo piensan en modificar la normapara dejar fuera del Parlamento Español a los diputados nacionalistas. Algunos, y aclaro de nuevo que ahora tampoco pienso en MS, querrían hacer en España, lo que en Turquía se hace con los partidos nacionalistas de la minoría kurda.

 

Es un insulto a nuestro pueblo tener que oír que Cataluña quiere expoliar al resto del Estado yqueademás se coloqueal Estatuto en las órbitas del neoliberalismo. Con este tipo de afirmaciones MS da la impresión de que para él, lo único norabiosamente neoliberal, es negarrecursos a los gestores de la sanidad y la enseñanza para transferirlosa los de la política de defensa.

No todo son divergencias con MS. Cuando emplea la palabra con criterios más rigurosos que en el artículo que ahora comento, y en la mayoría de las ocasiones lo suele hacer, hasta lo admiro moderadamente. Tiene, por ejemplo,más razón que un santo, al reivindicar un sistema fiscal progresivo, donde quien más gana más paga, incluso más que proporcionalmente. Ahora bien, la progresividad no tiene porqué verse debilitada por el Estatuto. La han debilitado ya, en todo caso, la práctica totalidad de las administraciones que en materia fiscal tiene potestad normativa; pero muy en particular lo ha hecho el gobierno central, sobre todo cuando ha estado en manos de estePP que encabeza la cruzada antiautonomista. No seré yo quien desprecie los niveles de progresividad que aún mantiene nuestro sistema impositivo. Más a sabiendas que, con la excusa de “simplificarlo” o “reverdecerlo” con supuestos impuestos “ecológicos”, hay quien lo quiere aplanar un poco más. Pero considero que yanos hemos situado en un punto en el que las clases sociales que más aportanson las quemenos tienen. El IVA o el impuesto sobre el alcohol o el tabaco, para poner tres ejemplos,los pagamos los consumidores. Los trabajadores se ven obligados a destinar íntegramente su renta al consumo presente y a superar su endeudamiento (contraído en parte por el consumo ya realizado). Los más ricos sólo destinan a consumir una parte ínfima de su riqueza. En cuanto al IRPF, la recaudación proviene, en buena parte, de las aportaciones de los trabajadores. Esta es una de las razones por las que Cataluña contribuye más: por tener mayor número de asalariados.

 

Acabo con algo quepuede parecer anecdóticoperoen el caso que nos ocupacreo que no lo es: A MS no ha de preocuparleque “la Caixa ingrese en la delegación de la Agencia Tributaria de Barcelona las retenciones de sus empleados en cualquier parte del territorio español, así como las retenciones sobre las rentas de capital de todos sus clientes” En esta materiatampoco hay expolio. Todos ellos-con o sin nuevo Estatuto -presentan su declaración de renta en la comunidad autónoma en donde residen. Esto,imagino que MS, dado que hasido Secretario General de Hacienda, lo conoce sobradamente. Entonces, ¿por qué no se da cuenta de que seestá precipitando?.
 
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