Contratapa El Combatiente nº 41
INTERNACIONAL“Para nosotros, no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva…. Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡La revolución permanente! (Carlos Marx, Mensaje a la Liga de los Comunistas, 1850 Introducción.)Las idas y vueltas, las caídas y los “rebotes” de los índices bursátiles, demuestran que “lo peor” no ha pasado, es más, ni siquiera ha asomado la real gravedad de la crisis y las verdaderas dimensiones de las consecuencias que conlleva. Recién está transitando por los primeros peldaños hacia el abismo. Poco a poco se van elevando hacia la superficie las podredumbres de un sistema y de una clase dominante en acelerada decadencia. El estridente silencio y la ruidosa propaganda de sus gigantescos medios de comunicación no logran silenciar todos los escándalos, corrupciones e inmoralidades, mentiras y medias verdades. Basta escuchar, leer y observar con un poquito de detenimiento, tomando como parámetro los intereses de los explotados y oprimidos, para concluir que hay una casi uniformidad de discursos. Es el discurso “globalizado” de la burguesía imperialista y sus socias periféricas que pretende “tapar el sol con una mano”, aunque algunos aún sostengan y defiendan la teoría de la “dependencia” de las burguesías periféricas. En los hechos -y para engañar con discursos que nada tienen de progresistas- es sostener la ilusión de que existe lo inexistente: una “burguesía nacional” capaz de revolucionar las fuerzas productivas. En realidad es el discurso que pretende engañar a las masas proletarias, llevarlas al camino del “no se puede” para que no cumplan con el papel histórico de enterrar este oprobioso sistema y a la clase que detenta el Poder.
La burguesía financiera imperialista es tan rapaz, tan estúpida… tan idealista… que desde su imperio hegemónico, el de la burguesía imperialista norteamericana, trasladó la crisis a Europa a través de sus instituciones como el FMI, el Banco Mundial, la manipulación monetaria, sus “calificadoras de riesgos”. En complicidad con los gobiernos y sus socios de clase europeos hace prevalecer el dólar como moneda de cambio internacional, exigiendo brutales planes de ajuste que llevan como objetivo el de apoderarse de la plusvalía y las riquezas generada por los proletarios de esos países. La manifiesta sociedad de las burguesías financieras imperialistas norteamericana y europea está expresada por un lado, en la uniformidad del discurso y, por el otro, por las medidas que impulsan: menos en el armamentismo y sus fuerzas represivas, articulan recortes en los gastos del estado, salud, viviendas, jubilaciones, rebajas de salarios, reducción de personal del estado, educación, etc., todo aquello que apunta a generalizar la pobreza de las masas proletarias y de las sociedades en su conjunto. De esta manera arrincona al proletariado europeo y mundial, no dejándole otra salida que la rebelión. Agudiza la guerra económica comercial, por un lado, y la lucha de clases, por el otro. Erosiona la moneda común europea y pone a toda la Comunidad Europea al borde del colapso. Si piensan que de esta manera se salvarán, podemos augurar que eso no sucederá, es más, un colapso europeo los arrastrará mucho más rápido al fondo de la crisis. En el desarrollo de este proceso intervienen activamente los estados burgueses de todo el mundo.
Si esperábamos algún “gesto” que se pareciera a la defensa de “lo nacional” por parte de Ángela Merckel o de algún otro gobernante europeo, nos hemos visto desencantados. No hubo, no hay ni habrá. Para muestra, un botón: el gobierno japonés del Primer Ministro Hatoyama. Renunció sin penas ni glorias. ¿Sus promesas electorales…? quedaron en promesas. Su sucesor, a través de su Canciller Katsuya Okada, pretende prohibirle a Rusia realizar unos ejercicios militares programados que se están ejecutando desde el 29 de junio hasta el 8 de julio en las cercanías al archipiélago Kuriles del Sur, islas que Japón perdió en la Segunda Guerra Mundial. El cambio de gobierno tendió y tiende a alinear a Japón con la política belicista de Estados Unidos. El capital financiero continúa preparando el terreno para la guerra en el Lejano Oriente, Rusia responde modernizando sus ejércitos del aire, mar y tierra dotándolo de mejores y modernos aviones, buques, misiles, vehículos y armas en general, complementado esta febril actividad con su diplomacia.
Angela Merkel
Es evidente que hablar de complicidades, de comunión de intereses entre políticos, religiosos y grandes capitales transnacionales, banqueros, sindicalistas, etc., etc. no alcanza para explicar. Tampoco sirve -y mucho menos explica- cuando se acude a mirar todo como actos conspirativos, políticas conspirativas. Por mucho que se enojen algunos “analistas”, la conspiración ayuda a impulsar determinadas tendencias, pero nunca puede determinarlas. Mucho menos cuando no somos capaces de elevarnos para comprender que el sionismo no es uno solo, que está atravesado por la lucha de clases como toda tendencia existente dentro de una sociedad de clases. La insistencia en “culpar” -característica judeo-cristiana- a los sionistas basándose en particularidades sólo ayudan a ocultar la existencia de grandes masas de capital financiero en manos de japoneses, árabes, hindúes, latinoamericanos, europeos, chinos, rusos y otros que asociados en un bando u otro dominan la economía y la política internacional. No reconocer esto es, por lo menos, padecer de miopía. Ser cuidadosos, mucho más en los momentos en que vivimos, debe ser un principio. No nos olvidemos cómo fue el inicio del nazi-fascismo. No podemos, no debemos repetir el mismo discurso.
No somos religiosos, tampoco somos anti religiosos. Como colectivo no profesamos ningún tipo de xenofobia: repudiamos cualquier tipo de discriminación. Por todo esto nos aferramos al análisis de clase. La burguesía es atea, mejor dicho, el único Dios que idolatra es el DINERO, LA RIQUEZA Y LA PROPIEDAD PRIVADA. Todo lo demás es mentira, no existe. Jamás nos vimos en la necesidad de hablar ni a favor ni en contra del holocausto. Claro que tenemos nuestras opiniones. Por empezar, fue un genocidio perpetrado por la burguesía, más precisamente por la burguesía imperialista alemana, fue y es una bandera de toda la burguesía imperialista -y no sólo la sionista- impuesta a las masas proletarias del mundo para infundir TERROR, para demostrar todo lo que es capaz la burguesía cuando defiende, a sangre y fuego, sus intereses y para ocultar sus complicidades con la burguesía imperialista alemana en el objetivo central: destruir a la Unión Soviética. Fue impuesta sin el menor análisis. Por ejemplo: ¿Cuántos comunistas, gitanos, homosexuales, discapacitados, prisioneros de guerra no judíos, murieron en los campos de concentración? ¿Por qué no se publicaron las cantidades de comunistas, socialistas y proletarios, alemanes y no alemanes, judíos y no judíos, que fueron masacrados luego de ser mano de obra esclava en las fábricas del nazismo? Es cierto que hubo muchos de origen judío, pero también es cierto que a muchos los mataron porque eran comunistas. Tomemos como cierto la cifra de seis millones, pero entonces también tomemos como cierto los veinte millones de soviéticos muertos. De ellos no se habla. El uso político que hacen del holocausto el sionismo burgués y la burguesía imperialista es evidente, pero enfrentarlo en ese terreno, más aún, con la negación, es un error. Involucrar a todos los israelíes por la política del Estado burgués sionista israelí es otro grave error que desatará imprevisibles consecuencias. Es una realidad que el estado burgués israelí ha trocado en un estado fascista, sin embargo, no es el único. 
Tropas de la URSS en la
Segunda Guerra Mundial
He aquí que la relación Estado burgués-clase dominante ha cambiado algunas características al convertirse dicha clase en transnacional, al traspasar sus negocios las fronteras nacionales. El Estado burgués, según la definición clásica, es la superestructura política de la sociedad capitalista que se presenta, en la imaginación de los hombres, como el llamado a arbitrar entre las clases y sectores de clases frente a los conflictos de intereses. En realidad, los únicos intereses que defiende dicho estado son los de la clase dominante, la dueña absoluta de esa superestructura. En los países más desarrollados el estado fue mutando para transformarse en gestor y ariete de los intereses de la clase dominante, primero en la conquista y expropiación de las riquezas de América, India, África y Asia, en pocas palabras, conquista y colonización de todo el mundo para poner los recursos humanos y de la naturaleza a disposición de sus ganancias, sin trepidar ante las crueles masacres realizadas contra los nativos de los continentes que avasallaba. En ese proceso los estados tuvieron un papel preponderante, no importaba que fueran reyes, emperadores o simples burgueses como en el caso de Francia. Detrás de las conquistas y el saqueo vinieron otras: mercados para sus mercancías, mano de obra barata para sus factorías, esclavos para sus plantaciones, etcétera, etcétera. Fue el proceso que hizo exclamar a Don Carlos Marx: “El dinero está manchado de sangre, pero el capital resume sangre por todos los poros”. También en el proceso de “exportación de capitales”, el estado burgués de los países centrales jugó el más importante papel con sus ejércitos, sus espías y sus diplomáticos. Consiguió, bajo la consigna “divide y reinarás”, dividir grandes regiones, crear decenas de países, implantar y organizar burguesías, adeptas a sus políticas, socias menores que entregaron y entregan las riquezas naturales y a sus poblaciones a la rapacidad de las burguesías imperialistas de los países centrales. Allí donde encontraban gobiernos que no se “avenían” a sus designios siempre encontraban bases sociales en la clase dominante para producir golpes de estados. Armaron ejércitos adocenados, fieles a sus intereses, que vistieron y visten los uniformes del colonizador, a la vez que reciben entrenamientos de sus amos. Sin ruborizarse, hablan de la patria, pero la venden al mejor postor. Nada está quieto, todo está en permanente movimiento: las acumulaciones cuantitativas culminan en saltos cualitativos. Si bien es cierto que el capital financiero es la base del capitalismo porque, necesariamente, estuvo presente en todos los estadios del desarrollo del capitalismo, ha necesitado transitar las etapas del saqueo que incrementó enormemente sus arcas, la etapa comercial que continuó con la acumulación, la etapa de expansión industrial que, al igual que las anteriores, sirvió para acumular enormes masas de capitales y pasar de ser “socio” a ser “dueño y señor”, al subordinar, superar las etapas precedentes y convertirse en hegemónico. Dadas sus características de capital esencialmente parasitario, rapaz y no productivo ha concentrado y centralizado en muy pocas manos un gran porcentaje de las riquezas que produjo, produce y producirá la humanidad. Como sector de la clase burguesa, ha concentrado las riquezas en una muy selecta élite. En ese proceso, ha traspasado los intereses nacionales para convertirlos en transnacionales. Para continuar su acumulación, su desarrollo, debió subordinar los intereses de los otros sectores de su clase, de todas las sociedades y los estados nacionales.
Sin embargo, no pudo organizar un estado que represente, cabalmente, sus intereses: un Estado supranacional. Según el periodista Alex Jones, la élite del capital financiero y sus ideólogos vienen funcionando desde 1954 en el intento de organizar un gobierno supranacional. Esta élite estaría expresada en el grupo Bilderberg, que todavía no ha podido cristalizar sus intenciones, pero que sería la principal impulsora de una guerra mundial. De esta manera puede explicarse la subordinación de las Naciones Unidas a los objetivos e intereses de transnacionales como, por ejemplo, de los laboratorios medicinales que obligaron a la Organización Mundial de la Salud a decretar, en el caso de la gripe H1N1, más conocida como “gripe porcina”, la existencia de una pandemia que, en realidad, no existía, para vender a sus socios grandes cantidades de vacunas -de las que todavía no se sabe su valor curativo- y acumular miles de millones de dólares; también, la promoción de mineras contaminantes que aparecen como canadienses, australianas, etc. que contaminan grandes extensiones de territorios y aguas, sin ninguna condena de los organismos de la onU; o petroleras como la Brithis Petroleum que, con el derrame en el golfo de México, pone en peligro la flora, la fauna y las aguas del océano Atlántico.
Las mentiras del Gobierno estadounidense sobre la catástrofe implica la subordinación del Estado norteamericano a los intereses de la petrolera que se presenta como una empresa Inglesa. El derrame de petróleo descubre una serie de falencias:
a) la incapacidad de la industria y la tecnología norteamericana y de la petrolera en dos aspectos: 1) la tecnología necesaria para llegar al fondo del océano y precisar la dimensión de la “fuga”: Obama y la petrolera llamaron a especialistas rusos, quienes tuvieron que firmar un contrato de “confidencialidad” para tener la posibilidad de llegar hasta el origen del derrame. Así descubrieron que el petróleo no solamente fluye del pozo, de 22 pulgadas, sino también de grietas en la corteza terrestre. Son por lo menos 18 fracturas en el fondo del mar y la mayor mide unos 11 kilómetros. Según un experto norteamericano, el gobierno de los Estados Unidos tiene dos opciones: por un lado, dejar “secar el pozo”, lo que tardaría unos treinta años con el consecuente desastre ambiental o, por el otro, “sellar el pozo” usando explosiones nucleares. La ex Unión Soviética usó esas explosiones para sellar pozos de gas y petróleo en superficie. Para tal fin, desarrolló tecnologías nucleares. 2) La opción de “sellar el pozo” implicaría perder el yacimiento, por lo tanto, el gobierno de Obama y la Britihs Petroleum se encuentran en la disyuntiva de elegir entre el desastre ecológico, consistente no sólo en la contaminación de las costas y el agua, sino las consecuencias de las lluvias tóxicas, por un lado y, por el otro, la pérdida del yacimiento petrolífero que, aparentemente, es uno de los pocos que puede aumentar la producción. La demora en elegir una u otra alternativa no tiene nada de inocencia. Por ahora se imponen los intereses de la burguesía imperialista, dueños de la Britihs Petroleum, que convierten las “amenazas” del guerrerista Premio Nóbel en berrinches de chico malcriado: en NADA. Eso, si las “amenazas” tienen algo de cierto, aunque lo dudamos.
b) Todo lo anterior implica que el Estado y su actual administración están férreamente sujetos a los vaivenes y conveniencias de una empresa multinacional; que dicho estado no dispone de la fuerza ni de la decisión política para darle un corte definitivo a la situación imperante poniendo los intereses del pueblo norteamericano por encima de los intereses particulares de una empresa.
La promoción de “sanciones” desde la onU en la cuestión nuclear en contra de Irán y el silencio frente a las armas nucleares de Israel: todas las disposiciones tendenciosas de la onU demuestran el real poder de la élite del capital financiero.
           
Muchos analistas, algunos serios, otros no tan serios y otros francamente sinvergüenzas van tomando distancia del presidente que iba a “cambiar el mundo”, cambiando la política exterior del imperio norteamericano. Han comenzado a darse cuenta de que no hay cambios. En lo interno ha hecho lo que cualquier republicano hubiera hecho. Puso a disposición de los bancos internacionales más de un billón de dólares para salvarlos de la bancarrota. El tan cacareado plan de salud para cincuenta millones de habitantes, primero, se redujo a cuarenta millones, luego a treinta millones para que pueda ser aprobado. La paradoja consiste en que los únicos que pueden otorgar las prestaciones son los grandes consorcios que se enriquecieron y enriquecen con la salud del pueblo estadounidense. Pero ahora van a cobrarles al Estado que es la garantía del plan. ¿Progresista? Si y no. Si, porque serán treinta millones que tendrán “salud asegurada” y no, porque no crea la base para una medicina alternativa y todo queda en manos de los que han monopolizado para su beneficio la salud y la enfermedad del pueblo norteamericano. Gatopardismo de la peor especie: cambiar, casi nada, para que nada cambie.
Las diferencias entre Demócratas y Republicanos se han tornado en imperceptibles. No se sabe, mejor dicho, nunca se supo, quién está más a la derecha. En política declamatoria ha quedado la Reforma Financiera con la que amenazaba “cortarle las alas” a Wall Street, sin embargo aboga por las mismas políticas que Bush, el presidente borrachín y drogadicto, para hundir al proletariado europeo. “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago” parece ser la consigna del momento. Si el objetivo de la política interna de la burguesía imperialista es lograr “unir a la nación de los norteamericanos” va a tener que dar mucho, pero mucho más. El desempleo crece, los que pierden sus viviendas también crecen, crecen las deudas externa y fiscal. También crece el descontento de las masas hacia la derecha y hacia la izquierda. El pueblo norteamericano tiene una larga tradición en el enfrentamiento contra la administración central, muchas de ellas violentas. Hay movilizaciones de todo tipo y con consignas que van desde la extrema derecha fascista, hasta la extrema izquierda. Se movilizan contra los impuestos y levantan consignas contra los inmigrantes, con tintes racistas. Hay movilizaciones de activistas, como los que impulsaron que no se descarguen barcos israelíes en el puerto de Oakland, en la bahía de San Francisco, California, iniciativa a la que se sumaron los trabajadores del puerto con sus dirigentes sindicales. Ahora, frente a la inminencia de las elecciones para el recambio parlamentario, “quiere” legalizar a los inmigrantes indocumentados. Tardíamente reacciona frente a la ley que se puso en vigencia en el estado de Arizona, denunciándola por inconstitucional. Ley que deja, fundamentalmente, a los mexicanos a merced de los caprichos policiales. Recién ahora parece decidido meter la ley en el laberinto burocrático judicial, del cual quién sabe cuando saldrá. Nada nuevo bajo el sol.
Llama poderosamente la atención la uniformidad de las medidas que antes se tomaron en países periféricos y que ahora se están tomando en la Comunidad Europea bajo la batuta del FMI, del Banco Mundial y el visto bueno del Banco Central Europeo, como también la uniformidad del discurso mentiroso que declaman los gobernantes para engañar a las masas proletarias.
Es evidente que se necesita mucho más que discursos fogosos para que el engaño surta algún efecto. Las masas del proletariado europeo no son fáciles para “morder el anzuelo”, mucho menos cuando el anzuelo está pelado, no tiene carnada. Lo mismo da que la caña de pescar la maneje un “socialista”, un conservador de centro o un conservador fascitoide. No olvidarse que el “gerente mayor” del FMI proviene del “socialismo”, sin embargo es el promotor, junto con los socios de la burguesía imperialista de cada país, de llevar adelante la enorme estafa contra los proletarios griegos, españoles, portugueses y de todo el mundo. Los dirigentes sindicales de Barcelona han entendido que a la burguesía imperialista española no hay que darle tiempo, que hay que golpear una y otra vez, que hay que entrenarse, hacer la “gimnasia” de las movilizaciones, el paro de la producción y de las actividades, no esperar, como hacen los burócratas españoles, que “buscan” la “huelga perfecta” que es como no querer la huelga. También se movilizan trabajadores chinos, italianos, norteamericanos, en fin, ha comenzado la “gimnasia” que va a poner en el papel protagónico a la lucha de clases y al gran motor del progreso de la humanidad: el proletariado. Por ahora, aparece desorganizado, con más retrocesos que avances, con reivindicaciones reformistas, sindicales, inmediatas. Paciencia… ya vendrán a caballo de la crisis y de las medidas políticas que tome, obligadamente, la clase dominante. La seguidilla de avances, la conciencia y la organización irán creciendo, las consignas se radicalizarán. Paciencia… la clase dominante tiene un solo camino de salida: la guerra.
Vietnam
Nunca, desde la Segunda Guerra Mundial, han dejado de sonar los Tambores de la Guerra imperialista: Corea, China, Vietnam, Laos, Camboya, India, El Tíbet, El Congo, Argelia, Uganda, Somalía, Sudán, Nigeria, Libia, Egipto, Siria, El Líbano, Irán, Grecia, Birmania (ahora Myanmar), Filipinas, Marruecos, Georgia, Chechenia, Guatemala, Granada, Haití, El Salvador, Nicaragua, Chile, Argentina con las dictaduras -y en Argentina, Malvinas-, Cuba, Medio Oriente, Yugoslavia, Kosovo, Sudán, Nigeria, Irak, Afganistán y otras que se pierden en el olvido. Hay que hacer un gran ejercicio de memoria para recordar todas las guerras en donde tuvieron intervención directa o indirecta las burguesías imperialistas yanqui, europea y también la burguesía imperialista japonesa. Hoy por hoy, la burguesía imperialista, de la mano del último premio Nóbel de la Paz, tiene desplegadas fuerzas de intervención de distintos tipos en 75 países, lo que supera el número de 60 países en las que estaban desplegadas en la época de Bush.   Pero ahora se prepara una guerra donde ninguno o casi ninguno se quedará afuera. Ésa es la razón por la que el capital financiero trabaja aceleradamente para romper el Bloque, no demasiado unido, del UNASUR. Por lo pronto, ha logrado separar a Argentina de Cuba, Venezuela y Bolivia. La Presidenta de Argentina desplazó al Canciller Taiana para nombrar a un hombre de la dictadura: Héctor Timerman, entusiasta defensor del Almirante Massera y del lobby sionista AIPAC. Argentina está alineada con la burguesía imperialista que arrastrará al mundo a la guerra mundial.
Todo indica que el escenario principal está montado en Medio Oriente. También está montada la mentirosa excusa, al igual que aquella que montaron japoneses, norteamericanos y europeos para invadir Irak y Afganistán con la complicidad de las Naciones Unidas o la urdimbre de mentiras para desguazar Yugoslavia y dejarla contaminada con uranio empobrecido. En Afganistán la excusa es tan escurridiza que parece inexistente. Osama bin Laden, un hombre de la CIA, tiene más vidas que un gato. Lo que sí existen son amapolas… El cultivo ha crecido en un 3000%. Pingüe negocio para momentos de crisis, como lo es también la cocaína de Colombia. El proyecto Nabuco ha perecido antes de nacer. Turquía, Turkmenistán, Irán y Rusia lo enterraron y, con él, también enterraron el aparente, verdadero, motivo de la invasión a Afganistán. Aparente, porque en realidad creyeron que podían hacer pie y dominar Asia Central para así “ahogar” a China, India y Rusia y ser el mandamás del mundo. La burguesía imperialista se creyó los “versos” de Huntington, Brzeszinski, y Fukuyama. La crisis económica saltó al escenario diciendo: “no contaban conmigo y con mi astucia”, trastocando todos los “bonitos” planes...
Tampoco han aparecido las armas de destrucción masiva con que justificaron la invasión a Irak. En Irak, a pesar de la masacre de ancianos, mujeres y niños -civiles inocentes- y de la trágica contaminación con armas atómicas, como en el caso de Faluyad -similar a lo que hicieron en Vietnam con el “agente naranja”- han perdido la guerra. En Afganistán no dominan ni siquiera el suelo que pisan. Cambiaron un asesino por otro (Stanley A. Mc Chrystal por David Petraeus). No han aprendido nada de Vietnam. La única manera de terminar una guerra de agresión es retirando las tropas del agresor y dejando que los pueblos elijan su propio camino de desarrollo. Desde que asumió Obama han aumentado, aparte del cultivo de amapolas, la cantidad de tropas agresoras, las masacres de civiles y las muertes de los soldados de la OTAN, principalmente de norteamericanos. La llegada de Petraeus nos hace recordar a la asunción, en Vietnam del Sur, de otro asesino: el General Wetsmoreland. El proletariado debe guardar en su memoria todos los nombres de estos asesinos junto con el de Reagan, Kissinger, Bill y Hillary Clinton, Carter, Bush, padre e hijos, Condoleeza Rice, Wolfovich, Donald Runsfeld, Dick Cheney, Madeleine Allbright, Robert Gates, Obama, Susan Rice y todos los funcionarios que han pasado por las distintas administraciones y los que vendrán hasta su derrota, porque hay que juzgarlos, condenarlos y colgarlos en las plazas públicas.
Obama ha desplazado una flota naval con destino al Golfo Pérsico, Israel destinó tres submarinos atómicos al mismo lugar, Arabia Saudita ha abierto el espacio aéreo para la aviación israelí. Una agresión contra Irán está en marcha, la diplomacia se mueve febrilmente deshaciendo y anudando alianzas en función del ataque largamente esperado y preparado. Los tambores de la guerra suenan enloquecidos. El mundial de fútbol es una mezquina cortina que no alcanza para cubrir los dramáticos preparativos de una nueva  masacre mundial.
  Hoy más que nunca los proletarios del mundo deben levantar su voz y luchar con una sola consigna: ¡PROLETARIOS DEL MUNDO UNÍOS CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA!
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#1.- sinope
a las cosas por su nombre 1|12-08-2010 00:13
Excelente articulo, muy conciso y llamando a las cosas por su nombre.Como debe ser...
Solo alguna puntualizacion:"el estado fue mutando para transformarse en gestor y ariete de los intereses de la clase dominante"... los estados han sido creados mediante guerras entre  burguesias imperialistas para consiguir mayor cuotas de mercado, poder y capital... siempre defienden los interese de las clases dominantes, centralizando el poder y controlando a sus habitantes... ¿es compatible el estado con la eliminacion dela propiedad privada? SI ¿con la eliminacion de clases sociales? NO, porque siempre acabaran sustituyendo a la burguesia por una burocracia que ostentara el poder(la historia ya demostrado como se han echado a perder todas las revoluciones marxistas con el tiempo). La eliminacion de las clases sociales solo sera posible cuando estas prescindan del parlamentarismo y la democracia representativa..
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#2.- a las cosas por su nombre 2
sinope|12-08-2010 00:15
"crisis" las transnacionales o los poderes financieros no estan en crisis y mucho menos el capitalismo, los trabajadores pueden usar el termino crisis pero  para referirnos a ellos deberiamos hablar de centralizacion del capital y optimizacion de beneficios
" La seguidilla de avances, la conciencia y la organización irán creciendo, las consignas se radicalizarán." visto como son muchos de los ajentes sociales que dicen ser oposicion, o intentan ser la alternativa creo que esto tiene mas posibilidades de deribar en un fascimo de borregos,¿solucion? lucha de clases y esperar que nazca un verdadero movimiento obrero, de ciudadanos concienciado y verdaderamente democratico
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