espublizao en Glayíu por Cibermarxista copiapeyando a M. Harnecker :: [luchas, lengua, libertades]
FRENTE POLÍTICO
MARTA HAMECKER GABRIELA URIBE
1. EL FRENTE POLÍTICO: UNA FORMA DE ALIANZA
Las alianzas pueden manifestarse bajo diversas forma políticas. Una de estas formas es el pacto político, que expresa el acuerdo a que se llega entre determinadas fuerzas políticas para realizar una o varias acciones conjuntas. Por ejemplo La Hora del Pueblo, una unión de casi la totalidad de los partidos electoralistas argentinos que se unieron para presionar y acordar con un sector del ejército el llamado a elecciones de marzo de 1973. Otro ejemplo sería un acuerdo entre grupos políticos distintos para elegir candidatos comunes en una elección. En este caso se habla de pacto electoral. La forma más institucional de alianza es el frente político; allí los aliados no sólo se dan un programa común, sino que acuerdan además una forma orgánica de funcionamiento. Es una organización que, respetando la autonomía de cada aliado, le permite, sin embargo, tomar decisiones colectivamente y, en general, tener una relación permanente.
2. EL PRINCIPIO DE UNIÓN Y DE LUCHA EN EL FRENTE
Mao Tse-tung ha denominado política de unión y de lucha a la política que debe guiar la conducta del proletariado en el frente. Es necesario unirse para vencer al enemigo más poderoso, utilizando en favor de la revolución todas las contradicciones que él presenta entre sus filas. Pero en esta unión con otras clases, el proletariado debe guardar independencia política, ideológica y organizativa. La unidad en la alianza, como veíamos recientemente, no implica la eliminación de los intereses contradictorios a largo plazo. La base de la unidad está determinada por la oposición de todos estos grupos frente al enemigo común, permitiendo juntar fuerzas para golpear más fuerte. La lucha dentro del frente se produce en los esfuerzos que hace cada clase por imponer sus intereses al conjunto de las fuerzas que forman el frente. Desde el punto de vista proletario, aunque el esfuerzo por lograr la unidad de las fuerzas populares debe ser dominante, no puede abandonarse la necesidad de luchar contra quienes pretenden frenar o desviar el proceso dentro del frente. El oportunismo de derecha tiende a la unidad sin lucha y termina en la conciliación con la burguesía. El oportunismo de izquierda tiende a la lucha sin unidad y termina en el aislamiento sectario del proletariado. Sólo la unidad con lucha hace posible el avance del pueblo y de su dirección proletaria al mismo tiempo.
3. DIRECCIÓN POLÍTICA OBRERA DEL FRENTE
Por último, para que la alianza llegue a feliz término, es decir, para que cumpla con su objetivo revolucionario, debe estar dirigida por el o los partidos que representen los intereses del proletariado. Para que estos partidos logren dirigir la alianza no necesitan ser más numerosos que el resto de los aliados, ni necesitan forzar a éstos a someterse a sus órdenes. Su iniciativa en el lanzamiento de consignas adecuadas al momento histórico que permiten ganar sectores cada vez más amplios de las masas populares, el entusiasmo y la abnegación en su cumplimiento, la unidad de su ideología y el rigor de su disciplina, harán de ellos la fuerza dirigente de la alianza, la que le imprime el rumbo al proceso. Es importante distinguir esta fuerza dirigente de la fuerza principal, que es la más numerosa dentro del frente. Fuerza principal y fuerza dirigente pueden o no coincidir. Por ejemplo, en el caso de China y de Vietnam, la fuerza principal no fue el proletariado, sino el campesinado, que era más numeroso; sin embargo, esto no impidió que el proletariado fuese la fuerza dirigente. Por él contrario, ha habido alianzas, como sucedió en general con los frentes populares, en las que el proletariado fue fuerza principal sin ser fuerza dirigente. En Chile, el Frente Popular que llevó a la presidencia a Pedro Aguirre Cerda en 1938, estaba dirigido por el Partido Radical, que representaba principalmente los intereses de la burguesía, aunque la gran masa del frente estaba formada por el proletariado, en primer lugar, y por la pequeña burguesía. La dirección política dentro de una alianza se decide por la capacidad que cada clase demuestra en cada momento para defender e imponer sus intereses fundamentales. No se trata, sin duda, de una imposición mecánica que sólo esté basada en la fuerza. Por ejemplo, la clase obrera desarrolla su papel dirigente si es capaz de crear acuerdo en torno a sus posiciones. Este objetivo lo alcanza en la medida en que recoge las aspiraciones más sentidas de las masas, las conecta con aquellas tareas fundamentales que responden a sus propios y más profundos intereses de clase y las traduce en banderas capaces de interesar al conjunto del frente. Ahora bien, es importante que la clase obrera y sus organizaciones, teniendo la suficiente amplitud, flexibilidad e inteligencia en la construcción del frente, como para reunir a todas las clases y capas sociales necesarias para aislar al enemigo, no pierda la perspectiva de sus objetivos propios de clase y no deforme ni desvíe su línea estratégica fundamental. Es decir, la clase obrera no debe perder su independencia o autonomía política dentro del frente. La necesidad de mantener esta independencia política se debe a que el proletariado es la única clase revolucionaria hasta el fin, la única capaz de conducir al conjunto del pueblo hasta lograr los fines que se ha propuesto el movimiento revolucionario11. Por lo tanto, la clase obrera no puede disolverse dentro del frente; debe asegurar desde una posición independiente que esta alianza sirva para avanzar hacia sus objetivos de clase que aseguren la liberación de todos los oprimidos. Es tan importante esta independencia política, que sin ella la clase obrera no cumple sus tareas históricas, y la misma alianza, al perder la dirección de su clase más resuelta, se ve incapacitada para derrotar a los enemigos y cumplir los objetivos que se ha propuesto. Sin embargo, la defensa permanente e intransigente de la independencia política de la clase obrera no puede ser confundida con el sectarismo ni con las tendencias aislacionistasque a menudo surgen en el movimiento obrero, sobre todo en sus primeras etapas. Por el contrario, la clase obrera para lograr realizar sus intereses de clase que implican poner fin a la explotación del hombre por el hombre, debe agrupar a su alrededor a la mayor cantidad posible de fuerzas sociales que tengan contradicciones con el enemigo principal. Debe, por lo tanto, relacionarse con ellas a través de una lucha ideológica permanente y a través de la acción, para ir demostrando cuál es el verdadero significado de la lucha revolucionaria. Si esto no sucede, si la clase obrera se aísla, será derrotada en el combate. Sus vanguardias serán destruidas o dañadas gravemente, y el proletariado será reducido a un papel político subalterno. La autonomía o independencia política de los trabajadores debe ser entendida como una condición que forma parte de la política de alianzas y no como una traba para su desarrollo.
fuentes :: más info na rede sobre esta noticia :: [
http://www.scribd.com/doc/18490043/12-alianzas-y-frente-politico-Marta-Harnecker ]
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