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¿El otoño del patriarca? La lucha contra la reelección y las divisiones dentro de la burguesía
El debate en el seno de la burguesía colombiana entorno a la convocatoria de un referéndum que permita al actual Presidente, Álvaro Uribe Vélez, optar a un tercer mandato en las elecciones
jairo zabaleta. Corriente marxista internacional | colombia | 5-11-2009 a las 2:34 | 802 lecturas | 1 comentario
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El debate en el seno de la burguesía colombiana entorno a la convocatoria de un referéndum que permita al actual Presidente, Álvaro Uribe Vélez, optar a un tercer mandato en las elecciones presidenciales del 2010 recuerda cada vez más a esos culebrones de giros dramáticos tan rocambolescos como decepcionantes y previsibles finales en que se han especializado muchas televisoras latinoamericanas.

Todavía no sabemos si este culebrón irá en la o­nda de “El cartel de los sapos” o se parecerá más a “Los ricos también lloran”, pero lo que está claro es que los “dimes y diretes” sobre la reelección presidencial, los problemas para sacar adelante la misma incluso en un Parlamento férreamente controlado por el uribismo, las dudas del propio Uribe, y la oposición pública de algunos destacados representantes de la oligarquía y el imperialismo a la opción reeleccionista, representan un cambio importante en el panorama político nacional.

Como hemos explicado en muchas ocasiones los marxistas, ”a menudo el viento de la revolución empieza agitando las copas de los árboles”. Las dudas y divisiones que recorren ala oligarquía colombiana desde hace variosmeses sólo pueden entenderse plenamente si tomamos en cuenta la magnitud del descontento acumulado en la sociedad, el auge de las luchas obreras y populares que hemos vivido durante los últimos tiempos (especialmente en el último trimestre de 2008) y la encrucijada en que se encuentran los capitalistas a la hora de enfrentar una crisis económica tan profunda como inesperada para ellos. La lucha de clases tiende a agudizarse y la burguesía colombiana, como sus colegas del resto del mundo, siente moverse el piso bajo los pies.

La entrada en escena de las masas

La revista burguesa  Dinero  reconocía en su edición de noviembre de 2008 que las movilizaciones obreras de finales de ese añofueron “la mayor oleada de luchas obreras de las últimas dos décadas”. Es decir, desde que la burguesía colombiana consiguiera superar el ascenso revolucionario de los años 80 mediante la combinación de la represión -utilizando la acción mancomunada del ejército y las bandas paramilitares fascistas- y la estafa a las masas que supuso la Asamblea Constituyente de 1991.

Las luchas de los corteros de caña, de los trabajadores judiciales y de los indígenas,el paro nacional en el sector público del 23 de octubre, no sólo sirvieron para confirmar la recuperación del movimiento obrero y popular que ya se observaba desde 2007. Demostraron también que el camino para derrotar a la burguesía no son las acciones al margen de las masas sino la lucha, movilización y organización consciente de éstas. Así mismo, todas estas movilizaciones pusieron al desnudo -como explicamos en diferentes artículos- los límites del poder del gobierno y delaparato represivo del estado burgués. Uribe y su camarilla intentaron recurrir a los métodos que en otras ocasiones les habían funcionado: acusaron de “terroristas” a los dirigentes indígenas, enviaron al ejército contra sus marchas y asesinaron a varios de ellos, decretaron el estado de conmoción interior para intentar romper las huelgas... !Pero esta vez no pudieron lograr su objetivo!.

Las luchas obreras y campesina superaron el obstáculo de la represión y generaron tal ola de simpatía y apoyo entre la población que Uribe Vélez tuvo que dar un paso atrás, guardar temporalmente el uniforme de  paraco  en el closet y ponerse la piel de cordero. El Presidente tuvo que acudir al Encuentro con la Minga indígena, donde se vio desenmascarado por los lideres de ésta, y aceptar que las huelgas que había criminalizado publicamente se prolongasen varias semanas, sirviendo de ejemplo e inspiración para millones de jóvenes y trabajadores.

Aunque finalmente, a causa de la falta de una alternativa por parte de los compañeros dirigentes de la CUT y el PDAque permitiese unificar todas esas luchas y extenderlas, cada sector tuvo que buscar acuerdos parciales, las mismas sirvieron para demostrar que el poder represivo del gobierno puede verse mermado sensiblemente e incluso paralizado cuando se enfrenta a la movilización masiva de los trabajadores, los campesinos y la juventud.

Las copas de los árboles

Las divisiones en el seno de la clase dominante reflejan el nerviosismo de los capitalistas al sentir que los métodos que les han servido para garantizar su dominio durante los últimos tiempos empiezan a agotarse.Incluso cuando estos enfrentamientos revisten una forma más “personal”, o se centran en aspectos secundarios, no dejan de ser accidentes que expresan la necesidad. A su vez, las fisuras que se han ido abriendo en el seno de la clase dominante contribuyen a rasgar el velo de unidad que habitualmente rodean a la oligarquía, desnudan su hipocresía y transmiten al movimiento de masas el mensaje de que, con un enemigo desorientado y dividido, es un momento propiciopara pasar a la ofensiva. Todo elloanima la movilización obrera y popular, lo que supone un nuevo motivo de fricción y zozobra para la clase dominante.

Como suele suceder siempre en estos casos, en un primer momento, las contradicciones interburguesas se vieron animadas por factores de índole muy diferente: desde las luchas por el control de espacios de poder político y por el reparto del botín económico extraído de la explotación de las masas hasta las ambiciones personales o incluso el ego herido de tal o cual dirigente. A medida que las contradicciones de clase se agudizan, lo que inicialmente parecen desencuentros puntuales o actuaciones arbitrarias de carácter individual van adquiriendo perfiles políticos mucho más definidos.

Un factor que alimenta las tensiones en el seno de la oligarquía colombiana es el equilibrio inestable entre la llamada “paraburguesía” (los sectores de la clase dominante más vinculados al paramilitarismo y el narcotráfico) y los sectores más tradicionales de la burguesía industrial y financiera. Entre ambos sectores no hay una línea de separación fácil de delimitar y ,de hecho, a medida que el primero ha ido aumentando su peso la tendencia a vincularse y establecer negocios conjuntos también se ha incrementado. No obstante, sí es posible distinguir en el seno de la clase dominante un sector que ha emergido en los últimos dos décadas entorno a los negocios vinculados al narcotráfico y la estrategia contrarrevolucionaria de ampliar la actuación de los grupos paramilitares tanto para luchar contra la guerrilla como para reprimir la movilización social.

Este sector ha obtenido una posición cada vez más influyente en el aparato estatal y sectores importantes de la oficialidad del ejército, la burocracia estatal y la casta política se han vinculado a él a través de todo tipo de negocios (legales e ilegales), concesiones del estado, el manejo de los fondos para la lucha contra la guerrilla, los planes Colombia, Patriota, etc, las privatizaciones, ...Aunque a la hora de la verdad, cuando la movilización obrera y popular amenazan su control de la sociedad, los diferentes sectores de la oligarquía tienden a unirse para aplastar y reprimir las luchas sociales, en ocasionessus intereses económicos y/o políticos a corto plazo pueden entrar en contradicción.

Todo lo que sube, tiene que bajar

Surgido de esa narcoparaburguesía, Uribe fue impulsado inicialmente por ella a la Presidencia del país en 2002. Sin embargo, ya en los tramos finales de la campaña y tras su llegada al poder, el ex gobernador de Antioquia y ex alcaldede Medellín dedicó buena parte de sus esfuerzos a intentar obtener el reconocimiento de los sectores tradicionales de la burguesía, muchos de los cuales en un primer momento le veían como un advenedizo y desconfiaban tanto de su excesiva ambición y arroganciacomo de sus estrechos vínculos con los narcos y jefes paramilitares.

Durante la campaña electoral, Uribe ya había logrado forjarse una base de masas entre la clase media y los sectores más atrasados de las capas populares empleando un discurso que alternaba la promesa demagógica de “acabar con la violencia” (responsabilizando por supuesto de esta a la guerrilla), la crítica todavía más demagógica si cabe a la corrupción (culpando a los partidos tradicionales de la misma) y todo tipo de promesas populistas, en su mayor parte posteriormente incumplidas. Este éxito a la hora de presentarse como un caudillo fuerte y con una base de masas, en un contexto en el que los partidos tradicionales de la oligarquía (Liberal y Conservador) estaban completamente desprestigiados, permitió que practicamente todos los sectores decisivos de la clase dominante -con más o menos entusiasmo- tuviesen que aceptar a Uribe Vélez como su “salvador”. Avalado además por la camarilla ultraderechista que dominaba la Casa Blanca, Uribe ha utilizado sus éxitos en la lucha contra la guerrilla y el apoyo de los altos mandos militares para reforzar su imagen y poder.

En  petit comite  ,seguramente, no debían faltar ya entonces grupos en el seno de la oligarquía que se quejasen del personalismo, autoritarismo y tendencia a concentrar el poder del inquilino del palacio de Nariño. Pero la burguesía, además de cobarde, es muy pragmática.Aparentemente, los métodos de Uribe “funcionaban” y servían para tener crecimiento económico y mantener a raya la protesta social. Enla práctica, y con el beneplácito de practicamente todos los burgueses, el “Doctor Varito” (como llamaba el narco Pablo Escobar a Uribe en la intimidad cuando eran amigos a principios de los 90)se convirtió en una especie de árbitro entre los distintos estratos de la clase dominante. Este es el papel que hoy, en gran parte, todavía sigue jugando, aunque con problemas cada vez mayores para mantener en orden el corral.

Como hemos explicado en otros artículos, la base sobre la que se cimenta eluribismo no es ni tanfirme como muchos creen, ni por supuesto inquebrantable. En realidad las victorias electorales de Uribe, presentadas por los medios de (des)información burgueses en Europa y Estados Unidos como prueba evidente de un apoyo casi unánime por parte de la población, se produjeron en todos los casos con una participación electoral menor al 50% del censo electoral. El candidato que gana todas las elecciones en Colombia desde hace décadas es la abstención. Si vamos a los números contantes y sonantes, Uribe Vélez nunca ha logrado reunir más del 30% de los sufragios de los votantes inscritos.

La causa fundamental de que se haya mantenido hasta ahora en el poder ni siquierahay que buscarla en esa base social de masas heterogénea que ha logrado reunir explotando el conflicto militar y los errores de los dirigentes de las FARC y el ELN. En realidad la base social del uribismo es lo que Marx llamaba “polvo social”. Enfrentada a una lucha masiva de la clase obrera, con una dirección revolucionaria y un programa socialista capaces de infundir a ésta confianza en sus propias fuerzas, ese polvo se disiparía y dividiría en líneas de clase. El factor decisivo para que la oligarquía colombiana haya podido mantener el poder durante las dos últimas décadas es la inercia de la trágica derrota de los 80 y los 90 unida a la ausencia de una organización revolucionaria de masas queexplique las causas de aquella derrota, saque todas las lecciones necesarias de ella y ofrezca un programa y unos métodos capaces de hacer a la clase obrera plenamente consciente de su fuerza y mostrarle el camino para ponerse al frente de todos los oprimidos y transformar la sociedad.

Sobre esta base, la extensión del paramilitarismo durante las dos últimas décadas y la utilización demagógica por parte de la burguesía del conflicto armado , unido a los errores estratégicos y programáticos de los dirigentes guerrilleros y la falta de una alternativa por parte de las dirigencias de la CUT y del PDA capaz de entusiasmar a las masas, permitieron que el miedo, el escepticismo y la desmoralización alejasen por todo un período a la mayoría de la población de la participación política. Esta ha sido la base política sobre la que se ha desarrollado y sostenido el régimen uribista a lo largo de los últimos ocho años

La lucha individual por sobrevivir, trabajando muchas horas, aceptando empleos sin contrato, en malas condiciones, o sin organización sindical; la propia emigración a Venezuela, EE.UU o Europa;la economía informal; han actuado por todo un periodo como válvula de escape a las tensiones acumuladas en la sociedad colombiana. Por supuesto, incluso en esa situación hubo luchas importantes y la clase obrera y los campesinos mostraron su capacidad de resistencia. De hecho, como también hemos explicado, si la burguesía no ha podido ir más allá en su represión y no halogrado aplastar y desarticular a los sindicatos obreros, al movimiento campesino y los partidos de izquierda ha sidopor la heroica lucha de los propios trabajadores y campesinos colombianos, complementada con la inspiración, apoyo y animo que ofrece la movilización revolucionaria de sus hermanos de clase del resto de Latinoamérica y en particular de los países hermanos: Venezuela , Ecuador, Bolivia, etc

Ahora, con el cambio del ciclo económico, todas las contradicciones acumuladas bajo la superficie en la sociedad colombiana tienden a emerger. Sectores que estaban a la retaguardia del movimiento, o que habían sido muy desestructurados por las privatizaciones y la tercerización, como los corteros de caña, se ponen súbitamente al frente de la lucha y marcan el camino a los demás. Lo mismo ocurrió con un sector tan heterogéneo como los trabajadores judiciales. En los últimos meses nuevos sectores obreros, e incluso de trabajadores autónomos propietariosde sus medios de producción como los camioneros, han entrado en lucha. El paro de los camioneros obligó al gobierno a bajar el precio de la gasolina. Otras luchas obreras han conseguido victorias parciales. Los obreros agrícolas de las bananeras del Urabá, en Antioquia, o los trabajadores del carbón del Cesary La Guajira han tomado el relevo de la movilización y están protagonizando una lucha ejemplar, en la que junto a los obreros que forman parte de la plantillaparticipan miles de obreros externalizados.

En los próximos meses, el descontento ante el crecimiento del desempleo y los intentos de la burguesía de hacer pagar a los trabajadores los platos rotos de la crisis hará que nuevos sectores de la clase obrera y del resto de los explotados saquen conclusiones de su experienciay se incorporen a la movilización.El descontento social es un torrente que ha empezado a desbordarse. El ritmo del proceso no puede ser previsto con exactitud pero su dirección y profundidad son claras.

¿El otoño del patriarca?

Durante años, Uribe ha intentado mantener cuidadosamente el equilibrio entre los distintos sectores y clanes de la clase dominante. En varios momentos marcó distancias públicamente con algunos de sus amigos de la primera hora e incluso no dudó en “sacrificar” -al menos de cara a la galería- a algunos de ellos cuando entraban en contradicción con los intereses generales de la clase dominante. El penúltimo episodio ha sido el sacrificio de David Murcia, máximo dirigente de la pirámide financiera más exitosa de Colombia (DMG). Murcia ha pasado de ser amigo de Uribe, financiar su campaña para la reelección y ser presentado como modelo del carácter emprendedor e imaginativo del empresario colombiano a dar con sus huesos en la cárcel y convertirse en chivo expiatorio y principal culpable (según los uribistas casi único) del desplome de las pirámides financieras.

La tendencia de Uribe a oscilar de manera bonapartista entre los distintos partidos y sectores de la oligarquía, e incluso a apoyarse en momentos puntuales en sectores de su base social para atacar o criticar a algún sector de la clase dominante y obligarle a aceptar sus planes, siempre ha provocado rivalidades, conflictos y rencillas internas. Pero mientrastodo iba bien estos trapos sucios se lavaban “en casa”. Esto, unido al crecimiento económico, creaba la sensación en el seno de la clase dominante de quetodo estaba bajo control. Cada vez que surgía un problema Uribe parecía capaz de poder solucionarlo. Lo significativo de los últimos meses es que los trapos sucios que antes se mantenían ocultos ahorason aireados públicamente y cada vez con mayor virulencia y acritud.

Un factor que favoreció el control de Uribe sobre sus partidarios y que ahora, dialécticamente, alimenta las luchas internas es la fragmentación del uribismo en numerosos partidos que en realidad tienden a actuar más bien como clanes o “familias” mafiosas. Uribe empezó dinamitando el Partido Liberal, del cual procedía, para luego aliarse con sectores del Partido Conservador y finalmente apoyarse en una galaxia de pequeños partidos que le permitían controlar el poder elevándose por encima de todos ellos como árbitro.

En un primer momento, la oposición de algunos dirigentes uribistas a una nueva reelección era una mezcla de oportunismo, ambición y cálculo. Varios de ellos, descontentos, querían más prebendas a cambio de sus votos. Otros esperaban secretamente poder optar a ser el sucesor. Alguno simplemente estaba descontento o había sido elegido como cabeza de turco de algunos de los múltiples escándalos destapados. El sector que apoyaba la reelección optó por meter presión a los que mantenían trancada la reelección en el parlamento y pasarles por encima organizando la recogida de, según ellos, 4 millones de firmas demandando la convocatoria de un referéndum sobre la reelección.Las denuncias acerca de muertos que firman (un viejo milagro que tienden a producir, con sorprendente regularidad, todas las campañas contrarrevolucionarias en diferentes países y momentos históricos), los supuestos firmantes que denuncian la falsificación de sus rúbricas, las firmas conseguidas a punta de pistola por los “paracos” ola compra directa de firmantes, destaparon un nuevo escándalo y enfrentaron una vez más al gobierno con sectores del poder judicial.

Como ya hemos dicho, enfrentamientos que comienzan por motivos secundarios e incluso contaminados de fuertes elementos de “personalismo” -en un contexto social, político y económico favorable para ello- pueden adquirir una dinámica propia. Al mismo tiempo que dentro del uribismo se abrían fisuras respecto a la reelección, sectores de la burguesía decidieron empezar a destapar públicamente los “guardados” del régimen. O, como mínimo, a permitir queescándalos como los “falsos positivos” (asesinatos a sangre fría de jóvenes por parte del ejército que luego son presentados como guerrilleros caídos en enfrentamientos armados) o la “parapolítica” , que hasta entonces denunciaba en solitario la izquierda, se hiciesen públicos y su difusión llegase más lejos de lo que se hubiese permitido anteriormente.

Estos sectores intentaron establecer en todo momento una separación entre el presidente Uribe y lo que supuestamente no eran más que amigos y colaboradores del Presidente “descarriados” o “prácticas reprobables” pero queel Jefe de Estado, por supuesto, desconocía. El objetivo de estas actuaciones, probablemente, al menos en un primer momento, más que sacar a Uribe de en medio era enviar a éste un mensaje. Se trataba de demostrar quién manda en la casa, obligarle a disciplinar a las distintas camarillas en que se basa y que actuase como un instrumento fiable al servicio de los intereses generales de la oligarquía y empezase a preparar una transición controlada para cuando tenga que abandonar el poder.

Pero las denuncias también generaron una dinámica propia y difícil de parar. Todo ello ha contribuido a deteriorar la imagen del gobierno y a incrementar las tensiones y el malestar en el seno de la propia clase dirigente. Los “falsos positivos” y la vinculación de muchos de los principales dirigentes de los partidos uribistas, incluidos destacados miembros del parlamento y del gobierno, con los asesinatos perpetrados por las bandas paramilitares fascistas han desvelado públicamente ante muchos ciudadanos la corrupción y miseria moral del régimen. Los casos de corrupción contribuyen a echar más leña al fuego, así como el escándalo de las escuchas telefónicas organizadas por los cuerpos de seguridad (DAS) o la reforma electoral, que intenta excluir del parlamento a las minorías y permite a los implicados en casos de paramilitarismo presentarse a las elecciones y ejercer cargos públicos, otorgándoles una impunidad de facto.

En esta nueva situación de creciente descontento y cuestionamiento al gobierno y la clase dirigente, la crisis económica empieza a actuar como amplificador y acelerador de todas estas denuncias y contradicciones, avivando al fuego del malestar social. Como explica el camarada Julio Antonio Bretón en suartículo “¿Podría caer Colombia en bancarrota?” la crisis, en sus primeros coletazos, ya ha empujado el desempleo más allá del 15% de la población activa, está reduciendo de forma drástica el dinero procedente de las remesas de los emigrantes y tumbó el boom de la construcción, uno de los pilares fundamentales del crecimiento de los últimos años. La sociedad colombiana, preparada por años de precarización de las condiciones de vida de las masas, abonada por todos los escándalos citados y fermentada por la crisis, es un volcán a punto de estallar.

Deshojando la margarita de la reelección

Los sectores mayoritarios (al menos por ahora) de la clase dominante, incluso algunos que se han mostrado bastante críticos con Uribe, viendo la profundidad de la crisis y conscientes de estas perspectivas poco halagüeñas, han intentado en los últimos meses cerrar filas en torno al “caballo ganador” de los últimos años. Una crisis, y más una tan profunda como la actual, no parece el mejor momento para cambiar de apuesta. Pero el problema que tienen es que hagan lo que hagan tendrán graves problemas.

La reelección enfrenta numerosos obstáculos. Aparte de las luchas internas entre los clanes y mafias uribistas, el más importante de ellos es el desgaste y creciente oposición al gobierno que se extiende por la sociedad. Los reeleccionistas han ganado, con todo tipo de maniobras, amenazas y estratagemas, la votación en el Senado para poder convocar el referéndum acerca de la modificación constitucional e intentar reelegir a Uribe en el 2010. Sin embargo, ahora tienen que lograr que el Congreso apruebe el texto de la pregunta. Lo que en otro momento sería un trámite sin importancia, reflejando todas estas contradicciones que venimos analizando, se ha transformado en una discusión bizantina, un auténtico lío del que la clase dirigente lleva meses intentado salir.

Lo absurdo del debate es un reflejo más de la perplejidad y desorientación reinante en las filas burguesas. El Presidente del Congreso, Germán Varón, ha planteado que el congreso ya aprobó un texto planteando la posibilidad de que un Presidente que haya ejercido dos mandatos continuados pueda presentarse por tercera vez como candidato presidencial. El problema es que, según los magistrados del Tribunal constitucional esto significa que, si Uribeganase el referéndum, podría presentarse a la reelección pero... !en 2014 y no en 2010! Y ello a causa de que en el momento de presentar su candidatura no habría cumplido dos mandatos sino solamente uno, ya que el segundo estaría todavía en vigor. El intento de los reeleccionistas de solventar este “tecnicismo” cambiando el texto ha sido aprobado, aunque no sin problemas, por el Senado. Pero hasta el momento Varón, en su condición de Presidente del Congreso, se ha negado a aceptar el cambio de texto. Ello supone el aplazamiento del proceso refrendario, que podría no cumplir los lapsos legales para poder ser convocado.

Probablemente, si la clase dominante finalmente decide jugársela con Uribe yapostar por la carta de la reelección, encontrarán la manera de convencer (por las buenas o por las malas) a Varón yconseguirán en el Congreso el número de votos necesarios para llevar adelante sus planes. Imitando al Padrino de Mario Puzo y Coppola, a Uribe y compañía no les costaría mucho encontrar el modo de hacerle al presidente del Congreso una oferta que no pueda rechazar. Aunque, seguramente, más próximos al estilo directo y sin matices de su viejo amigo Pablo Escobar que a la elegancia y  savoir faire  de Marlon Brando, podemos apostar que no serán tan sutiles como Don Corleone.

Sin embargo, el obstáculo fundamental para la reelección (y lo que quita el sueño a la burguesía) no es el laberíntico mundo de las leyes ni las arenas movedizas del parlamentarismo burgués sino la respuesta popular. Según las leyes colombianas, para poder presentarse nuevamente a las elecciones, Uribe no sólo necesita ganar el referéndum por mayoría simple sino que para que la consulta sea válida deberán participar en la misma un mínimo de 7.200.000 personas.Pero el mayor apoyo electoral sumado por Uribe Véleza lo largo de su carrera política ha sido 7.300.000 votos. Y ello en su momento más álgido, en pleno pico del crecimiento económico.

La lucha contra la reelección

Carlos Gaviria, Presidente del Polo Democrático Alternativo (PDA), la principal organización de izquierda, y el candidato que disputó la presidencia aUribe en 2006 en la segunda vuelta obteniendo un resultado histórico para la izquierda (22%) ha llamado correctamente a los dirigentes sindicales, organizaciones sociales y de derechos humanos a organizar un gran frente de movilización social contra la reelección. No obstante, la clave para ganar esa batalla es levantar un programa revolucionario que vincule la lucha contra la reelección a las luchas obreras y sociales, planteando la defensa de las reivindicaciones de todos los oprimidos frente al intento capitalista de cargar la crisis sobre sus espaldas.

La propuesta de la izquierda en caso de que se convoque el referéndum, según todo indica, será la de llamar a la abstención y forzar de ese modo que una hipotética victoria uribista en el mismo no sea válida, como ya ocurrió en un anterior referéndum organizado en 2004 por Uribe y que éste ganó pero quedó invalidado al no reunir un porcentaje de participación suficiente. Sin embargo, esta táctica encierra algunos peligros. El primero es la tendencia de los dirigentes reformistas a creer que las urnas o la legalidad burguesa pueden servir para zanjarasuntos decisivos de la lucha de clases que sólo se pueden ser resueltos en la calle, en los pueblos, las ciudades, las fábricas y las haciendas, organizando y movilizando al pueblo y en primer lugar a la clase obrera.

Si finalmente decide ir al referéndum, la burguesía colombiana hará todo lo posible para ganarlo. Una derrota, en un contexto como éste, supondría tal inyección de moral a las masas que significaría la apertura de una época revolucionaria. Para ganar, los burgueses no dudarían en utilizar todos los recursos a su alcance, tanto legales como ilegales. Lo más probable es que organicen un fraude, ya sea directamente en las urnas o cambiando la legislación, modificando el censo, o por cualquier otra vía. Por eso, la clave para derrotar la maniobra reeleccionista es no alimentar ningún tipo de ilusiones en el “estado de derecho” , la “legalidad”, etc. Los dirigentes del PDA y la CUT deben llamar a crear Comités Antireelección en cada centro de trabajo, barrio, pueblo y coordinar estos a nivel local, regional y nacional organizando un amplio movimiento de masas. Además de movilizar desde ya a las masas en la calle contra la reelección, vinculando la lucha contra esta a la solución de los problemas económicos y socialesde los trabajadores y los sectores populares, deben explicar que el riesgo de fraude es completamente real y empezar a organizar la lucha contra el mismo. El camino para salir de Uribe pasa obligatoriamente ,y sea cual sea el resultado de las distintas maniobras legales y electorales de la burguesía, por la movilización masiva en la calle y la organización desde abajo de los jóvenes, los campesinos y los trabajadores.

En el contexto de malestar social acumulado y crisis económica profunda que vive Colombia el referéndum puede ser un camino muy peligroso para la burguesía. Podría ofrecer precisamente el cauce que la polarización política y social que ya existe en el país está buscando. En ese contexto, un intento de fraude podría tener consecuencias imprevisibles, incluida una explosión social.

¿Hacia una situación revolucionaria?

El punto más difícil de determinar siempre a la hora de elaborar una perspectiva política, y más en una época de transición como la que se vive hoy en la sociedad colombiana, es cuando la cantidad se va a transformar en calidad.Antes o después, es inevitable que los sectores más atrasados de las capas populares y las capas inferiores de la pequeña-burguesía que han apoyado a Uribe y confiado en su discurso durante estos años, tras haber sido duramente golpeados por el derrumbe de las pirámides y estar sufriendo los golpes de la crisis económica, retiren su apoyo a éste y giren a la izquierda. ¿Ha empezado a ocurrir ya esto? ¿Podría ser el referéndum o una lucha de masas contra un hipotético fraude el punto de inflexión de ese cambio político? La respuesta a estas preguntas sólo la dará la propia práctica. Lo que sí podemos decir es que la tendencia de los acontecimientos va claramente en esa dirección.

Como hemos explicado muchas veces los marxistas, la conciencia tiende a ir por detrás de los acontecimientos. Durante un tiempo las masas, frente a los sinsabores e incertidumbre del presente, intentan aferrarse a las ilusiones del pasado pero en cuanto comprueban que esto no sirve para resolver sus problemas su conciencia puede dar un salto brusco. Capas y sectores de los oprimidos que hastaayer mismo estaban en la retaguardia, alejados de la política e incluso apoyando a partidos burgueses reaccionarios, pueden ponerse súbitamente en primera línea y buscar ideas revolucionarias. La revolución no es un proceso gradual de lenta acumulación de fuerzas y desarrollo lineal sino que se produce a saltos, mediante cambios bruscos y repentinos. Eso es lo que hemos visto en Venezuela, Ecuador o Bolivia y en el pasado en la propia Colombia. Esto es lo que volveremos a ver en el próximo periodo. Por cierto, un factor que puede favorecer que estas tendencias que emanan de toda la situación objetiva del capitalismo colombiano se expresen subjetivamente ya o tarden más en hacerlo es, como hemos dicho, la propia actuación de los

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Comentarios (1)

#1.- continuación del texto

Corriente Marxista Internacional|05-11-2009 06:07

...los dirigentes de la izquierda.

en el siguiente link se puede encontrar el artículo completo...

http://www.colombia.elmilitante.org/colombia/30-politica-nacional/54-iel-otono-del-patriarca-la-lucha-contra-la-reeleccion-y-las-divisiones-dentro-de-la-burguesia.html

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