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Los orígenes de la identidad nacional española en Andalucía
Los andaluces no nos podemos olvidar que el hecho identitario español nos fue impuesto a base de sangre, cruz y espada, y nuestra resistencia castigada con el exterminio o el exilio.
Pedro Antonio Honrubia Hurtado | Para Kaos en la Red | 6-5-2009 a las 17:40 | 3653 lecturas | 11 comentarios
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Más atrás del siglo XIX España es un verdadero invento. Nunca hubo unidad política ni militar, ni lingüística, ni cultural, solo mentiras y más mentiras que la historia oficial y las leyendas populares trataban de homogeneizar y usaban como excusa que justificara la expansión del poder de los reinos cristianos. Y como muestra un botón; la leyenda de Santiago Matamoros. Durante siglos los "españoles" cristianos de la península creyeron a pies puntillas en que el mismísimo cielo había enviado a uno de sus hijos predilectos para contribuir a la unidad de España y la expulsión de los infieles andalusís. Resulta altamente curiosa, la transformación que se produce sobre el Apóstol Santiago. De ser un enviado para predicar la paz y concordia evangélica a montar sobre blanco corcel desde el que ulva blandiendo su demoledora espada contra el infiel musulmán. El cambio de este Santiago Apóstol a Santiago Matamoros se produce en Clavijo, legendaria batalla de 834, ganada por Ramiro I a las huestes de Abderramán II y que seguramente nunca se produjo. La aparición de Santiago al Rey, su participación en la batalla a lomos de blanco corcel y la liberación del tributo de las cien doncellas, son de los más bellos episodios de la historia mágica de España. Afortunadamente en Andalucía este mensaje no tuvo mucho éxito, a la vista de los acontecimientos posteriores. Pero la leyenda no se quedó ahí, del Santiago matamoros pasamos al Santiago mataindios, y no son pocos los relatos que nos hablan de la presencia del apóstol en los combates de los conquistadores en tierras americanas. Del mito que une a los cristianos de la península en torno a una causa común, pasamos al uso de ese mismo mito para justificar la política imperialista de España allende los mares. Creado el mito, se le da uso hasta que no valga. Lo paradójico del tema es que son ahora los nacionalistas españoles más furibundos los que acusan a otros nacionalistas de defender su identidad nacional a base de mitos, como si la historia de España no tuviese ninguno.

Pues así con todo. La identidad nacional española se ha construido sobre una continuada sarta de mentiras y manipulaciones que han tratado, y tratan, de crear una homogeneidad nacional donde solo había, y hay, diferencias y heterogeneidad. Cuando esto se ha podio hacer sutilmente, sin necesidad de usar la violencia, se ha hecho, cuando ha hecho falta usar la violencia, también se ha hecho. La Inquisición española se fundó con aprobación papal en 1478, a propuesta del rey Fernando V y la reina Isabel I. Esta Inquisición se iba a ocupar del problema de los llamados marranos, los judíos que por coerción o por presión social se habían convertido al cristianismo; después de 1502 centró su atención en los conversos del mismo tipo del Islam, y en la década de 1520 a los sospechosos de apoyar las tesis del protestantismo. A los pocos años de la fundación de la Inquisición, el papado renunció en la práctica a su supervisión en favor de los soberanos españoles. De esta forma la Inquisición española se convirtió en un instrumento en manos del Estado más que de la Iglesia, aunque los eclesiásticos, y de forma destacada los dominicos, actuaran siempre como sus funcionarios. La inquisición española fue un arma efectiva en la creación de una identidad común entre los ciudadanos "españoles", una amenaza constante para todo aquel que intentara pensar, sentir, o simplemente ser diferente a lo impuesto por las instituciones oficiales del estado.

En nombre de la inquisición no sólo se imponía paulatinamente una identidad común al global de los ciudadanos del Estado, si no que se borraba de un plumazo una buena parte de la historia escrita de los territorios conquistados. En Andalucía, por ejemplo, fueron quemados todos aquellos libros y manuscritos escritos en árabe. Filosofía, política, historia, cultura, medicina, gastronomía, nada se salvó de la quema. Salvo aquellos libros que pudieron ser rescatados antes de su huida por los antiguos habitantes del Al-Andalus, pocos fueron los textos que lograron sobrevivir a la barbarie española. Ocho siglos de nuestra historia borrados de un plumazo con el más cruel de los métodos: el desprecio. Todo para que nada de lo que en ellos hubiera pudiera comprometer en un futuro la legitimidad de la conquista española sobre nuestra nación, ni poner en entre dicho la veracidad de la historia y los mitos escritos por los vencedores. Andalucía no debía tener más pasado que el comenzado en 1492 con su conquista.

No hay más historia que la escrita por los vencedores y no hay más verdad que la que ellos han querido contarnos. La inquisición nos dejó a los andaluces sin lengua propia y sin memoria, silenció nuestras almas revolucionarias y acabó con nuestros deseos separatistas. Todo lo andalusí fue perseguido, y en nombre de la Santa España hubimos de renunciar a buena parte de nuestra cultura y nuestra propia identidad. A cambio nos dieron una identidad vacía de contenido, sustentada sobre la sangre y la espada, y anclada en falsos mitos homogeneizadores como el de Santiago y su blanco caballo. El resplandor del fuego inquisidor silenció nuestras conciencias mientras generación tras generación las llenaba de mentiras hipócritas que venían a sustituir el recuerdo de nuestro propio pasado por la sumisión a nuestra nueva posición de subdesarrollo y dependencia.

Desde 1492 la península ibérica tiene oficialmente una lengua (castellano, no catalán, gallego, aragonés, andalusí, etc.), una religión (catolicismo, no judaísmo, ni islam) y un Rey (de todo el país, no de una región): España tiene ahora "Un monarca, un imperio y una espada.". Pero la realidad es que todavía persistían las grandes diferencias regionales, nacionales, religiosas y lingüísticas: diferencias que continúan hasta hoy en día y que son la base del nacionalismo que tanto molesta a los no menos nacionalistas españoles de la actualidad.

La identidad de España se ha edificado sobre mitos y mentiras, y esto es algo demasiado frágil como para unir a un pueblo entero bajo una misma razón de ser, pero, lo que es aun peor, la identidad española se ha cimentado sobre la sangre y la espada, y esto es algo que los diferentes pueblos no pueden olvidar tan fácilmente. De ahí que sigan luchando con tanta fuerza como en cualquiera de los tiempos pasado e incluso más.

La Inquisición quedó al fin suprimida en España en 1843, tras un primer intento, fallido, de los liberales en las Cortes de Cádiz, en 1812, pero desde su creación hasta entonces, tuvo tiempo suficiente como para asentar en la mentalidad de millones de ciudadanos "españoles" en general, y de los andaluces en particular, la idea de una España unida en torno a sus raíces cristianas, y unificada bajo una misma nación salvaguardiana de sus intereses personales. Más de tres siglos donde revelarse contra la idea de la gran España se pagaba con la muerte, igual que poco menos de un siglo después volviera a ocurrir con la dictadura Franquista. Más de tres siglos en el que los ciudadanos del estado español tuvieron que aceptar sin rechistar los mitos y las leyendas que desde el poder se difundían para justificar sus acciones. Más de tres siglos en que los andaluces y andaluzas fueron progresivamente olvidándose de su pasado para caer en las crueles garras de la identidad española que los había llevado desde la cultura hasta el analfabetismo, desde la prosperidad a la más cruel de las explotaciones.

Pocos son ahora los historiadores oficiales que hablan de la influencia de la "santa" inquisición en la creación de la identidad española, en la imposición de sus valores frente a los valores autóctonos de los diferentes pueblos de la península. Pero los andaluces no nos podemos olvidar que si hoy somos lo que somos, si estamos como estamos, que si una amplia mayoría de nuestra población se siente ahora plenamente española, no es principalmente porque nosotros lo hubiéramos elegido o aceptado de buena voluntad en el pasado, si no porque tal hecho identitario nos fue impuesto a base de sangre, cruz y espada, y nuestra resistencia castigada con el exterminio o el exilio. Si en alguna parte del estado la inquisición jugó un papel fundamental en la consolidación social de la identidad nacional española, esa fue Andalucía. Por eso ahora muchos se empeñan en ver en Andalucía la esencia de España, el más español de los territorios españoles. Pero sólo desde la más profunda ignorancia histórica se puede defender este hecho. Si otros territorios del Estado hubieran sufrido durante estos últimos 500 años la persecución cultural e identitaria que sufrió Andalucía desde el mismo día en que los ejercitos españoles terminaron el proceso de su conquista, probablemente hoy ni tendrían identidad nacional propia. Que, evidentemente, no es el caso de Andalucía.

www.pedrohonrubia.com

 
 
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Comentarios (11)

#1

06-05-2009 17:57

Me ha gustado mucho tú texto compañero, esta plagada de verdades y realidades ocultas para la mayoria de la ciudadania del estado español, y sobre todo dos grandes realidades ocultas, primero nuestro pasado andalusí o hispano musulmán en muchas de nuestras naciones, que a dia de hoy se habla de ello en una o dos páginas y siempre como algo de "extranjeros" y no de autonomos convertidos al Islam, y la segunda que España hasta el S. XVIII no tuvo una homogenización estatal como la de ahora.

Dicho esto  me gustaría apuntar que hablas de la expansión del poder "castellano", creo que esto debería ser substituido por la expansión de la aristocracia de los reinos  cristianos, si bien nos referimos a la expansión de la cristiandad en detrimento de la andalusí, ya que tambien se expandian la corona de León, la Corona de Aragón, Portugal etc y no solo la Corona de Castilla, o si bien  se quire referir a castellano como persona de la Corona de Castilla,  me parece poco exacto, ya que la corona de Castilla estaba formada por diversas aristocracias que no eran unicamente castellanas, de hecho como dato, hablas mucho de Santiago apostol y este no era castellano, si no que el santo de Castilla era y es San Millán, con una historia muy parecida a la de Santiago desgraciadamente.

Un saludo desde Castilla.

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#6.- No existimos, y si existieramos seriamos de derechas, o así

Nevera|06-05-2009 19:15

Américo Castro en su la Realidad histórica de España escribía que los reyes de España eran reyes de tierras, no de pueblos, comparandolos con los reyes de Francia. El caso es que las monarquías absolutas en España se preocupaban poco por insuflar patriotismo o algún sentimiento equiparable a los nacionalismos modernos. Lo importante, lo que otorgaba IDENTIDAD, era ser cristiano, frente al Islam, a los moros, enemigos mas religiosos que culturales. Nada parecido sucedía en Europa, hasta los Decretos de Nueva Planta de Olivares, a los reyes de España, o sea de la Corona de Castilla y de la Corona de Aragón, se les dió un ardite de lenguas, costumbres, ¡mientras no fueran sospechosas de heregia mahometana, judaica o luterana! 

Así que contra el moro y los judios estuvieron todos, catalanes, aragoneses, valencianos, sevillanos, y mantando indyos por el oro y la cruz también todos los subditos de la Corona de Castilla, los catalanoaragoneses ya hiceron de las suyas en Italia y en Sicilia. Lo demás son pajas mentales: españoles a la fuerza, catalanes a la fuerza, siempre sometidos a los poderosos, currando, malviviendo, jodidos, pues eso es lo cuanta, ayer y hoy. Gracias

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#8

06-05-2009 19:41

En la Constitución de 1812 se suprime la Inquisión, pero igualmente se habla de España como la comunión de los pueblos. Siempre me ha llamado la atención que se usara un término religioso ("comunión") en lugar de la "unión" de los pueblos. Y eso que era una constitución progresista, para la época.

Los orígenes de la situación andaluza se remontan al reparto de las tierras tanto en la "Reconquista" como cuando las desamortizaciones. En la primera se creó el reparto de las tierras en latifundios (los mayores de Europa están en Andalucía). La segunda, principalmente durante el 'Trienio Liberal', por anteponer una teoría con buenas intenciones a la realidad andaluza (se "liberalizaron" terrenos en teoría para los campesinos pero quienes podían comprarlos en las pujas eran los caciques y terratenientes).

Y la situación de españolización de los andaluces también viene por partidos políticos y sindicatos y demás "agentes sociales" que no han sabido o querido ir contra la línea de un sistema político que asigna a Andalucía y los andaluces un papel muy concreto y que ni por asomo puede cambiar.

En realidad, viendo la historia política andaluza, tenemos lo que nos merecemos. Ojalá con Iniciativa Internacionalista empiecen a cambiar las cosas.

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#9.- al 8

06-05-2009 23:02

Será, tenemos lo que tenemos, aún no he llegado al masoquismo, aunque comparto y espero que con I.I. comienze a tronar una voz (feminista) de los pueblos en Europa.

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#10.- Demagogia barata...

Toño|06-05-2009 23:40

Es todo un poco demagógico, pues  estamos hablando de un periodo histórico donde los ideales del nacionalismo moderno aún no existían ni mucho menos la idea actual de España. De hecho los reyes musulmanes y los cristianos tenían lazos de consanguineidad. Los musulmanes y los cristianos formaban parte de un mismo ambito cultural, y esa idea perduró hasta bien entrado el siglo XIV. Prueba de ello es que las diferentes lenguas populares eran muy similares. El aragonés y el andalusí pertenecen de hecho a la misma rama linguistica, no siendo demasiado divergente del portugues, el catalán y hasta el occitano.

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#11

06-05-2009 23:58

Solo el nacionalismo burgues-nazi requiere o se refiere a la sangre como forma de diferenciación. Andaluz es quien ama y trabaja andalucia no quien tenga pureza de sangre.

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#17.- sobre inventos

comunista|07-05-2009 22:05

Hablas en tu escrito que España es un invento, pues claro que lo es, ¿y qué es Andalucia? pues otro invento. El proletariado debe de luchar contra las fronteras. Las naciones solo sirven para la división que necesita el capital para dividir al proletariado, la única bandera de los trabajadores es la roja, esa es nuestra bandera. Las naciones son arcaicas, hay que luchar contra ellas. Proletarios del mundo, unios.

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#20.- Eres igual que Rosa Díez

José Carlos Pacheco|09-05-2009 14:58

Pedro, eres igual que Rosa Díez. Tu partido y tu ideología sólo existe en contraposición a España, del mismo modo que UPyD sólo existe en contraposición al nacionalismo. Sin la crítica al nacionalismo, Rosa Díez no es nada. Sin tu obsesiva crítica a España, ni tú ni tu partido sóis nadie...

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#21.- Amor con amor se paga

09-05-2009 18:12

Pacheco, eres igual que Rosa Díez. Tu partido y tu ideología sólo existe en contraposición al nacionalismo, del mismo modo que UPyD sólo existe en contraposición al nacionalismo. Sin la crítica al nacionalismo, todo españolista no es nada. Sin tu obsesiva crítica al nacionalismo, ni tú ni tu partido sóis nadie...

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#25

José Carlos Pacheco|10-05-2009 21:21

Yo no soy de UPyD, un partido-farsa demagogo y populista, de caracter nacionalista, que existe por contraposición al nacionalismo periférico. Como tu partido, Pedro, que sólo existe en contraposición a España. Sin la crítica a España no sois nadie.

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#27

Pablo (A)|13-05-2009 20:36

"Lo paradójico del tema es que son ahora los nacionalistas españoles más furibundos los que acusan a otros nacionalistas de defender su identidad nacional a base de mitos, como si la historia de España no tuviese ninguno."

¿Aceptamos entonces que todas la identidades patrias están construidas a base de mitos? Es lo que llevamos diciendo algunos durante mucho tiempo. 

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