Joaquín Maurín
  La Alianza fue la gran protagonista de los hechos de Octubre en Cataluña, de la huelga general en Madrid, pero sobre todo de la “Comuna” de Asturias. Su derrota fue también la derrota de una tentativa que se concebía como una iniciativa proletaria, el UHP, contra la derecha y el fascismo…
  El sentimiento reinante en aquel momento histórico por parte de la mayor parte del “proletariado militante”, quedará debidamente reflejado en los diversos manifiestos de la Alianza Obrera.
        El documento constitutivo de Barcelona comienza proclamando: “Las entidades abajo firmantes, de tendencias y aspiraciones doctrinales diversas, pero unidas en un común deseo de salvaguardar todas las conquistas conseguidas hasta hoy por la clase trabajadora española, hemos constituido la Alianza Obrera”. Se trata de oponerse al “entronizamiento de la reacción en nuestro país, para evitar cualquier intento de golpe de estado o instauración de una dictadura, si así se pretende, y para mantener intactas, incólumes, todas aquellas ventajas conseguidas hasta hoy, y que representan el patrimonio más estimado de la clase trabajadora”. Es por todo ello que se invita a abandonar “las querellas que os apartan de vuestros compañeros de explotación, aunque conservéis y defendáis vuestros puntos de vista doctrinales, afín de constituir los comités locales y comarcales antifascistas y de oposición al avance de las fuerzas reaccionarias, en forma que sinteticen sus aspiraciones en un organismo representativo nacional. Poned al fascismo y a la reacción el muro infranqueable de nuestra voluntad y de nuestras decisiones”.
    El documento de la Alianza Obrera, es todavía más preciso. Habla de imponer “la acción mancomunada de todos los sectores obreros, con el exclusivo objeto de promover y llevar a cabo la revolución social”, ante lo cual, se establece un pacto para trabajar “de común acuerdo hasta conseguir el triunfo de la revolución social en España, estableciendo un régimen de igualdad económica, política y social, fundado sobre los principios socialistas federalistas”, a tal efecto se “constituirá e Oviedo un Comité Ejecutivo, en representación de todas las organizaciones adheridas a este pacto, el cual actuará de acuerdo con otro nacional y del mismo carácter para los efectos de la acción general en toda España”.
    Una vez desarrollado este acuerdo nacional  “cesarán todas las campañas de propaganda que pudieran entorpecer o agriar las relaciones entre las partes aliadas, sin que esto signifique dejación de la labor serena y razonada de las diversas doctrinas preconizadas por los sectores que integran la Alianza Revolucionaria, conservando, a tal fin, su independencia colectiva”. Sobre esta base se “elaborará un plan de  acción que, mediante el esfuerzo revolucionario del proletariado, asegure el triunfo de la revolución en sus diversos aspectos y consolidándola según las normas del convenio establecido” de “obligada vigencia tanto en el período preparatorio de la revolución como después de triunfar”. Precisa que se trata de “un acuerdo de organizaciones de la clase trabajadora para coordinar su acción contra el régimen burgués y abolirlo, aquellas organizaciones que tuvieran relación orgánica con partidos burgueses las romperán automáticamente para consagrarse exclusivamente a la consecución de los fines que determina el presente pacto”.
          En un principio, nadie en el movimiento obrero -fuera de la derecha socialista- se cuestionaba estos criterios generales, sí acaso cada uno los matizaría en un sentido más propio, entre otras cosas porque fueron los que funcionaron durante el curso de una Alianza Obrera y lo hicieron sin contradicciones dignas de mención.
        Es más, después de los acontecimientos se vive un “clima de unidad” muy fuerte. Este ambiente dará lugar a diversas maniobras de convergencia, de entrada no hay ruptura por la izquierda en el PSOE, ni tampoco en las juventudes socialistas que todavía el 1 de mayo de 1936 desfilan por Madrid con la consigna de “gobierno obrero”. Por su parte, los “trentistas” dan la espalda a cualquier discusión sobre la Alianza Obrera, y se reintegraran en la CNT, y desdeñan cualquier unitaria al margen de la central que en su congreso de Zaragoza parece estar ajena a lo que se está preparando, y piensa que es autosuficiente para llevar adelante sus propios proyectos. Sin embargo, la historia les iba a demostrar que la revolución social era una empresa mucho más difícil  de lo que tan fervientemente imaginaban.
        La mayor iniciativa unificadora provino de la izquierda catalana  influida, al  igual que sus homólogas del resto del estado, del “clima de unidad”, que había crecido al calor del desastre alemán, del auge de la reacción derechista nacional, y de la propia experiencia de la Alianza Obrera. Las negociaciones comenzaron en la primavera de 1935. Inicialmente se trataba de acordar unas bases organizativas comunes de los partidos socialistas y comunistas que habían coincidido en los hechos de Octubre. Estaba claro que por sí sola no eran decisivas, pero unificadas podrían competir tanto con Ezquerra como con la CNT.
      También el marco internacional, y se hablaba de unas nuevas relaciones entre las internacionales socialista y comunista gracias al giro que esta había dado en su VII Congreso, y por la propia política exterior soviética que ahora anteponía el antifascismo a cualquier alternativa socialista de la que quería ser el único referente. En estas reuniones asistieron la Federación Catalana del PSOE liderada por Rafael Vidiella, que se une a las conversaciones que abren otros socios de la Alianza de 1934: la Unió Socialista de Cataluña de Joan Comorera, el Partit Comunista Catalán y el Partit Catalá Proletari, y claro está, el BOC y la ICE. En un primer momento, incluso llega a parecer posible que la propuesta de fusión de socialistas y comunistas incluyera igualmente al BOC como a la marginal sección catalana del PCE (el PCC), con la idea de superar las 21 condiciones, entendiendo que mientras los socialistas habían dado un paso hacia la izquierda, los comunistas lo habían hecho hacia la derecha.
        Pero según parece, el principal obstáculo provino del PCC que de  ninguna manera aceptaban a la Izquierda Comunista de Andreu Nin por sus lazos que les unían con Trotsky, que iba a ser el principal acusado en los “procesos” de Moscú. En este tiempo, todavía se barajan los criterios que habían dado pie a la Alianza Obrera, pero a finales de 1935 aparecerá la propuesta de un Frente Popular que une a toda la izquierda social bajo la dirección de los republicanos.
            Con esta nueva política, los cuatro primeros constituirán en vísperas de la guerra civil el  PSUC, liderada por Joan Comorera, que siempre había sido partidario de la alianza electoral como Companys. El PSUC se situaría en el mismo meridiano que el  sector más procomunista de la izquierda socialista, y al que acabará sumándose en nombre de la “unidad” buena parte de las juventudes socialistas, de hecho, casi la totalidad de su equipo dirigente que durante un tiempo ofrecerá una cierta resistencia interna. Se llegan a oponer inicialmente al Frente Popular, y persisten en una propuesta que incluiría al BOC y a los trotskistas.
        Hay que decir que en este proceso, a Joaquín Maurín le falló la intuición política. Antes, Largo Caballero le había ofrecido la integración en una federación catalana que habrían ocupado con una holgada mayoría, y desde la cual podrían haber pesado en el equilibrio interno del PSOE que en 1936 se inclinó nuevamente hacia la derecha ante el desconcierto del “caballerismo”. Esta opción habría tenido mucho más sentido que el “entrismo” de una minoría como la ICE. Sin embargo, Maurín sacó a relucir un viejo criterio leninista según el cual para unirse primero había que desmarcarse programáticamente cuando se trataba de ocupar una federación que carecía de entidad. Además, cuando se constituyó el POUM pasó a ser el primer partido obrero de Cataluña…
          El único que sigue defendiendo la Alianza Obrera como el elemento cardinal para una alternativa a la derecha, y como una respuesta al fascismo, tomando la dirección de un bloque popular lo más amplio posible…
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#1.- TENDENCIOSO
AN|11-10-2008 18:35
A VER SI HACEMOS REFLEXIÓN , EN ESTE ARTÍCULO EXISTE UNA PERVERSIÓN ALUDIENDO AL PARTIDO COMUNISTA COMO EL ENEMIGO DE LA IZQUIERDA Y SE INTENTA LEEGAR A LA COPNCLUSI´ON DE QUE DEBE EXISTIR Y CON FUERZA UNA ESPECIE DE ALIANZA OBRERA, ES QUE NO COMPRENDÉIS DE UNA VEZ QUE EL PCE NO ES EL ENEMIGO DE LA IZQUIERDA, NO COMPRENDEIS QUE SI EL PCE SE HUNDE SE HUNDE TODOS LOS OTROS MOVIMIENTOS ?, TB LOS SOCIALES, NO CREEMOS QUE TENEMOS QUE ESTAR UNIDOS DE UNA VEZ?
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#3
Gohan|11-10-2008 20:00
Me ha parecido bastante bueno el articulo en general y respecto a Maurín estoy de acuerdo en que provoco un error garrafal al no aceptar la "proposicion" de Largo Caballero. Hay un folleto que se llama Maurín-Carrillo (cuando este todavia no habia abducido por el PC) en el que este le insiste para que entren en el P.S y en las juventudes y la prepotencia de Maurín es absoluta, tratando al ala izquierda socialista como si fueran unos pardillos condenados a estar siempre en un partido socialdemocrata rodeados de personas como Prieto y Besteiro. Tambien queria comentar esto: Sin embargo, Maurín sacó a relucir un viejo criterio leninista según el cual para unirse primero había que desmarcarse programáticamente cuando se trataba de ocupar una federación que carecía de entidad. Además, cuando se constituyó el POUM pasó a ser el primer partido obrero de Cataluña…
  No se si te refieres a lo que decia Maurín en el citado folleto, pero viene a ser algo asi como que el P.S fue incapaz de crear un gran partido Marxista en Catalunya y en cambio el POUM (segun decia) ya lo habia creado, cuando en realidad era falso porque lo que se creo es un partido que iba poco a poco creciendo en el resto del estado. Es muy contradcitoria porque lo que reprocha era que los socialistas abandonaran Catalunya a la demagogia pequeñoburguesa y al anarquismo, sin embargo dejo que otro "gran partido" se formara y para colmo fuera la federación catalana del PCE...
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#4.- Respuestas...
Espartaquista|11-10-2008 21:06
A 1: los obreros comunistas de base, en su mayoría, no son enemigos de la revolución, pero el PCE en la guerra civil actuo OBJETIVAMENTE como un instrumento de la contrarrevolución estalinista.
A 2: vosotros "erre que erre", no sois capaces de aceptar vuestros errores.
A 3: Pues quizá tengas razón, pero la cosa no es tan sencilla.
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#5.- Siempre barriendo para casa
Pedro Páramo|11-10-2008 23:41
Señor Pepe a estas alturas no nos vega con sermones sin fundamento y menos con la foto del tal Maurin tan dudoso...
Sepa ud. que el principal papel en impulsar la UHP fue el PCE de José Díaz .
Y, por favor, estudie y deje de falsificar la historia, gracias en nonbre de todos los trabajadores honrados.
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#6
12-10-2008 02:11
Efectivamente, el POUM fue el primer partido obrero de Catalunya cuando se creó. Pero solo seis meses después de crearse el PSUC, a fines de 1936, éste último partido disponía de 60.000 militantes frente a los 10.000 del POUM. El POUM fue perdiendo fuerza militante e influencia antes de la represión desencadenada contra él a raíz de los hechos de mayo del 37 en Barcelona. El PSUC alcanzó en 1937 los 100.000 militantes, y su organización juvenil, las JSUC, medio millón. Esta fuerza constituía la columna vertebral de los frentes sostenidos por el Ejército Popular y dirigía el trabajo de organizaciones básicas en la retaguardia, como el encuadramiento de la intelectualidad, la juventud y las mujeres. La UGT y la CNT, pese a la disputa, colaboraban en no pocos lugares en el control de las industrias, especialmente en las de guerra. Es lo cierto que el apoyo al PSUC y a su política era masivo entre la población republicana catalana, y que la política del POUM resultaba confusa e incomprensible para la inmensa mayoría de la clase obrera y el campesinado pobre. Ello no contradice la enorme injusticia de la represión desatada contra el POUM con injurias y falsedades al estilo estalinista. Pero los datos son tozudos.
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#7.- PSUC
Rodes|12-10-2008 09:26
Es incontrovertible que el PSUC y y el PCE se convirtieron en una fuerza cada vez mayor, en la misma proporción en que fué convirtiéndose en una de las columnas vertebrales de los gobiernos republicanos que fueron despojando a la clase obrera revolucionario de sus conquistas del 19 de Julio. Y esto fué así por la politica stalinista de impedir una toma de poder obrera en España, lo que pondría en peligro a la camarilla criminal stalinista en la URSS.
Ambos, PCE y PSUC posibilitaron un creciente encuadramiento de la pequeña burguesía urbana asustada por los comités obreros y las colectivizaciones. Aunque tampien otros sectores se agruparon bajo su bandera. También el prestigio ruso y soviético hizo lo suyo.
Excepto la industria de guerra, las colectivizaciones fueron siendo desmontadas por el gobierno Negrín con el auxilio de el PCE y el PSUC. El caso de Aragón es claro: as colectivizaciones socialistas y anarquistas fueron desalojadas a punta de fusil por las tropas controladas por ambos partidos.
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#8.- ...y el POUM
Rodes|12-10-2008 09:44
El POUM se dedicó a llevar al grueso de   sus militantes a los frentes de batalla basicamente de Huesca y Madrid, unos 10.000 milicianos, Es por  esta presencia en los frentes por lo  que la represión stalinista  y la gubernamental que se abate sobre el proletariado de  Barcelona  -a la que dedica el gobierno de la República la nada despreciable fuerza de 5.000 guardias de asalto- doblega a los trabajadores.
La guerra civil fué también una guerra de clases, de un lado el proletariado decidido a imponer sus conquistas y así ganar la guerra. De otro la burguesía y poco dispuesta a dejarse arrebatar el poder y metiendo en cintura a los obreros armados, contando para esta tarea con la colaboración del PCE como partido de "orden". 
"La politica del POUM era confusa e incomprensible...". De ninguna manera: lo que sí desmoralizaba a los trabajadores era la colaboración del PSUC y del PCE en poner fin al doble poder, de  acabar con   las socializaciones y colectivizaciones. Lo que sí era confuso y lamentable era destinar decenas de miles de efcetivos en la represión antiobrera en la retaguardia, e ilegalizar a las organizaciones obreras. Aquello fué decisivo para desmoralizar  crecientemente a la población y fué una politica criminal contra  la causa obrera y republicana, precipitando la derrota militar en 1038 y 1939.
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#9.- Maurin, Nin, Peiro y otras cosas
Libertario|12-10-2008 09:58
Los comunistas (¿estalinistas?) antes de hablar deberían aprender la Historia del movimiento obrero español antes del 36. Políticamente el PSOE era el partido de izquierdas casi hegemónico, como la UGT (socialista) y la CNT (anarcosindicalista) lo eran sindicalmente. Electoralmente el PCE era insignificante antes de la guerra. ..
En cuanto a Maurin y Nin si eran marxistas, pienso que no eran trotzkistas. Trotski estaba refugiado en Mexico y aparte  uno o dos articulos sobre la guerra su pensamiento no tuvo  influencia ni en la   España de entonces ni  en el POUM.   
Aconsejo leer el libro de Albert Balcells publicado por las Ediciones Jucar intitulado “El arraigo del anarquismo en Cataluña- Textos de 1926-1934. Se trata de una serie de artículos polémicos que opusieron Joan Peiro (anarcosindicalista - entregado por Petain a Franco en 1940, en compañía de Companys y  fusilados) a Joaquín Maurin y Andreu Nin (asesinado por la policía política soviética en Alcala de Henares).
Recomiendo en particular los artículos:
-Socialismo y anarquismo: Pablo Iglesias y Anselmo Lorenzo-  Joaquín Maurin.
-Maurin haciendo de Maurin -Joan Peiro.
-Socialismo y anarquismo : El proletariado catalán no es anarquista – Joaquín Maurin
-Las ideas y el sentido revolucionario – Joan Peiro
-El anarquismo no es revolucionario – Joaquin Maurin
-Los partidos de izquierda y los anarquistas y ¡Gracias, señor Mentor!- Joan Peiro
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#10.- Para el 6.
12-10-2008 10:18
Da la impresión de que el comentarista nº 6 achaca una presunta perdida progresiva de influencia del POUM como consecuencia de sus errores y politica "confusa". Hay un cierto cinisno y tendenciosidad en este enfoque.
Cinismo.Es totalmente respetable la diferencia de opiniones sobre las respectivas lineas politicas del PSUC y del POUM. Pero hablar de perdida de influencia numérica de una fuerza politica fuertemente desgastada en el frente de batalla, al tiempo que sufría una persecución policial detrás de las lineas, es una distorsión interesada de la realidad que encierra una cierta dosis de defensa de lo indefendible: el ataque politico y militar de una organización obrera - PSUC- sobre otras -CNT y POUM- , y no precisamente para hacer una revolución sino para lo contrario, para detenerla.
Tendenciosidad.  El PSUC crece en afiliación como todas las demás fuerzas obreras.También el POUM creció fuertemente en militancia desde 1935 y el especial en 1936 al enfrentar la sublevación militar fascista. Pero querer entrar en una comparativa de cifras asepticamente, sin valorar a que destinó sus esfuerzos cada organización escamotea el análisis politico para meterlo en el estadístico.
Dicho sea con todos los matices, y en aras de una superación futura de las diferencias sectarias del pasado.
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#11.- PARA SABER DEL TEMA LIBRO DE VICTOR ALBA: LA ALIANZA OBRERA
GARIBALDI|12-10-2008 13:17
[El marxismo en España (1919-1939)]Víctor Alba4. La Alianza Obrera
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#12
12-10-2008 18:17
Vista la traicion historica del PCE con el devenir de los años, en la que se puede analizar con luces y taquigrafos como se dio y quien la dio y quien permite que a dia de hoy siga siendo la linea politica oficial, es probable que tanto el poum como el pce  serian del mismo palo y lucharian por el mismo tiesto.
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#13.- Para el lumbreras del nº 5, ilústrese (1)
Bonet|12-10-2008 20:59
Jose Maria Pérez en Nueva Claridad.
En cuanto al papel de la dirección del Partido Comunista en aquellos momentos, según reconoce Bullejos, dirigente máximo del PCE hasta 1932; «la proclamación de la República y su forma pacífica sorprendieron al PC y al Comité Ejecutivo de la (III) Internacional» (Historia del movimiento obrero en la historia de España. Tuñón de Lara).
En 1931 el PCE cuenta con ochocientos afiliados en todo el Estado. Tuñón de Lara cifra los votos del PCE en 60.000 en las elecciones a Cortes Constituyentes y en unos 200.000 en las elecciones del 33. En el IV Congreso celebrado en marzo de 1932 la dirección da la cifra de 8.500 afiliados, y según la documentación de la Internacional Comunista en 1934 se llega a los 20.000.
El problema fundamental para que el PCE pueda adquirir una base sólida antes de octubre del 34 fue la política de la dirección, tanto de la Internacional como la de la dirección nacional. En una Carta Abierta de la dirección de la Internacional al IV Congreso describe la política del PCE como de «caciquismo hacia adentro y sectarismo hacia afuera» (Ibidem). El propio Bullejos se muestra muy crítico con las intervenciones de los congresistas «por su bajo nivel político».
 
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#14.- Ilústrese ( 2)
Bonet|12-10-2008 21:01
Hasta prácticamente días antes de la revolución de Octubre la política defendida por los dirigentes del PCE es la del «socialfascismo» y el llamado «frente único por la base». Como afirmaba Bullejos en el IV Congreso; «las clases que ocupan el poder... son la gran burguesía y los latifundistas» y «asimismo los jefes socialfascistas» (sic). Era una política dictada desde Moscú que se oponía a todo tipo de pacto o acuerdo con otras fuerzas de la clase trabajadora. Esta orientación frenó el crecimiento del PCE, pues miles de obreros entraban rápido y salían aún más deprisa, y sobre todo no contribuyó a la implantación de las Alianzas Obreras (acuerdo entre UGT y CNT para luchar contra el fascismo, al que después se sumaron otras organizaciones).
En septiembre del 34 la dirección del PCE da un viraje brusco y las organizaciones que hasta el día anterior eran «socialfascistas» se convierten en «hermanas», aceptando la entrada en la Alianza Obrera, pero en ella en vez de convertirse en una alternativa por la izquierda del sector más radicalizado del socialismo, se convierte en su sombra al adoptar la política de defensa de la «república democrática».
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#15.- Ilústrese (y 3)
Bonet|12-10-2008 21:03
En Asturias el PCE, antes de Octubre, alcanza un importancia destacada pero restringida a la cuenca minera y Trubia. Ahí muchos de su militantes de base juegan un papel heróico en la lucha y hasta el final. Sus dirigentes, sin embargo, llegan poco a poco a la «vieja y fracasada práctica reformista de los bloques políticos con los partidos burgueses democráticos» (G. Munis).
Es de hecho después de Octubre, cuando miles de trabajadores se sienten defraudados con la dirección del PSOE y de la CNT, cuando más va a crecer el PCE y su influencia, gracias a la creciente radicalización y polarización que alcanza la situación política, y a pesar de la política de su dirección
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#17.- Insultos antiobreros no en kaos, si puede ser
Leo|17-10-2008 17:01
El enemigo principal de José Díaz y la dirección del PCE de aquella época no fué el fascismo... sino la revolución obrera enfrentada a sangre y a fuego por los burgueses republicanos y su policía politica codirigida por el KGB, y las pruebas me remito: en 1937-38 de la seis galerías de la Modelo, dos y media estaban repletas de cuadros de CNT-FAI y POUM. Las colectivizaciones de Aragón son desmontadas por el ejercito de Lister. Parece que no tenían cosa mejor a la qué dedicarse.
A estas alturas de la historia apostrofar a los poumistas de agentes del fascismo solo puede responder a una monomanía patológica cuya  presencia  en estos foros es más que discutible.
Debatir todo lo que haga falta, insultar "fascista" a una  organización  obrera inadmisible.
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