A diez años del asesinato de Jaime Garzón[1]
LAS NUEVAS GENERACIONES DESBROZAN CAMINO
Popayán, julio 17 de 2009
Hemos venido percibiendo la aparición de nuevas generaciones de revolucionarios demócratas en Colombia y América Latina. Se han propuesto re-tomar lo mejor de las experiencias y aportes que ha construido la sociedad (incluyendo lo avanzado por la “izquierda”, en sus diversas variantes), considerándolo como un importante capital, un acumulado valioso, un insumo de arranque, que al ser asumido es re-creado, para avanzar hacia nuevas metas. Es, para ellos, un punto de partida.
Varias características está asumiendo ese movimiento que está en desarrollo. Por ahora nos referiremos a cómo las nuevas generaciones empiezan a resolver la contradicción entre sueños y realidades, y entre herencia y "su" humanidad.
Sueños y realidades
Las nuevas generaciones se han criado viendo a sus viejos/as luchar con gran sacrificio y mística por un ideal. Los admiran y agradecen pero no están dispuestos a repetir su historia. Es tan extraordinario y grande el objetivo propuesto (construir una sociedad justa, equitativa, igualitaria, democrática y participativa, sin explotación del hombre por el hombre, etc.), que – piensan ellos/as -, si no se colocan metas concretas a lograr en un determinado plazo de tiempo, los cambios estructurales, o sea, la “revolución”, siempre se va a aplazar y se irá volviendo una quimera, un sueño inalcanzable, una utopía.
Las nuevas generaciones quieren superar el estrategismo. No quieren transformar después, ¡quieren hacerlo ya!
Pero también, las nuevas generaciones se han levantado viendo otros ejemplos. Han visto cómo numerosos luchadores que estuvieron entusiasmados en determinadas épocas de su vida, y a medida que pasaba el tiempo no conseguían concretar sus metas, renuncian a sus sueños y terminan frustrados. El cansancio o la desilusión hicieron estragos. Para ocultar su fracaso – sobre todo ante sí mismos -, intentan justificar su inconsecuencia acudiendo al “sentido práctico”. Caen en el pragmatismo y de allí, se hunden en el conformismo y el acomodamiento. Muchos terminan siendo cínicos. “Hay que colocarse metas viables y conseguibles”, es su frase de batalla.
Las nuevas generaciones no están dispuestas a caer en el pragmatismo utilitarista, quieren luchar, obtener triunfos y resultados, pero… ¡se niegan a dejar de soñar!
Una de las razones que nos pueden ayudar a explicar que las nuevas generaciones sean a la vez prácticas e idealistas, es el hecho de que el nivel de información e intercomunicación es cada vez mayor. La juventud percibe la realidad mundial con más facilidad, sabe del calentamiento global y lo está empezando a sentir en carne propia. Conocen de las tragedias e injusticias que se viven a diario en el mundo y observan el derroche de recursos que se mueve alrededor del consumismo capitalista. Ya se oye hablar de “salvar el planeta”, “defender la Amazonía”, “construir la Paz mundial”, “acabar con el hambre y la pobreza”, y demás consignas de carácter global.
Es alentador que las nuevas generaciones desbrocen caminos y se propongan grandes metas. Es el mejor homenaje que le hacen a todos los seres humanos que han luchado por construir un mundo mejor antes que ellos.
La herencia y el progreso
Las nuevas generaciones empiezan a entender mejor la herencia y “su” humanidad. La ciencia ya ha demostrado que genéticamente todos los seres humanos son iguales. Pequeñas diferencias fisiológicas sólo son parte de la diversidad biológica que caracteriza a la vida. Los avances de la cuántica y de otros desarrollos científicos (sistemas complejos, etc.) le dan una nueva dimensión al concepto del tiempo. La idea de “atraso” y de “progreso” está en plena re-valoración. Ello explica que exista una sed de conocimientos y de asimilación de experiencias que nos “conecten” racional y emocionalmente con lo que realmente somos.
Por ello los movimientos de las nuevas generaciones están construyendo “espiritualidad no religiosa”. Alguno de estos jóvenes decía: “¡Soy ateo pero profundamente espiritual!”. La admiración y el acercamiento a las esencias, las cosmovisiones y prácticas de los pueblos originarios del mundo entero, entre ellos, nuestras comunidades andinas y las etnias afrodescendientes, hace parte de ese movimiento que busca retroalimentarse – no de lo pasado, porque es actual y vivo – sino de lo acumulado por la humanidad que venía siendo ignorado por la imposición de la cultura consumista o “fetichismo de la mercancía”.[2]
En esa misma medida hay una revaluación de las categorías de género, belleza, desarrollo, riqueza, bienestar, cultura, y demás. Pero no es una cuestión sólo de ideas, de especialistas o de movimientos “rebeldes”. El comportamiento de las nuevas generaciones se caracteriza por su flexibilidad, frescura, franqueza y sinceridad, apertura mental y odio por la artificialidad y las falsas apariencias. Ello se ve reflejado en el arte, las relaciones sociales y su actitud frente al poder establecido.
El movimiento “Tiene huevo” en Colombia es expresión de esa energía renovadora. Jaime Garzón, el irreverente y genial humorista, asesinado hace diez años por el poder político-paramilitar colombiano, es un precursor de ese movimiento en Colombia. Las nuevas generaciones van a seguir desbrozando el camino. Es nuestro deber ayudarlos, estimularlos y aprender de su espíritu. Así renovaremos nuestros procesos políticos librándolos de tantas - y dañinas - taras y resabios que hemos venido cargando.
Las nuevas generaciones nos enseñan… ¡aprendamos y renovemos!
Nota: Otros conceptos que van apareciendo en las conversaciones con las nuevas generaciones son: la “ética mínima” que confronta el “fanatismo moralista”; las “relaciones creativas” (en torno a coincidencias de pensamiento) que enfrentan el “organizacionismo sectario”; la “emotividad racional” o la “racionalidad emotiva” que se opone al “determinismo cientifista”; la “comunicación visual o factual” ("caminando la palabra" dicen los amigos de La Minga) que supera, sin negar, nuestra “cultura de verbalización”; el “trabajo en red” que combina la responsabilidad individual con el trabajo en equipo, como antídoto al caudillismo y al “colectivismo artificial e ineficiente”. Ya los iremos entendiendo y comentando.
[1] Jaime Garzón fue un humorista político colombiano asesinado por el paramilitarismo el 13 de agosto de 1999 en Bogotá.
[2] Según Carlos Marx, el fetichismo es una relación social entre personas mediatizada por cosas. El resultado es la apariencia de una relación directa entre las cosas y no entre las personas. Ver: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844.
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