Buscar  
Nosotros o el caos
La manipulación mediante el uso de la palabra “caos” en el discurso de los medios ante el conflicto social.
Carlos Dilitio | Para Kaos en la Red | 28-9-2009 a las 16:21 | 1147 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/nosotros-o-el-caos
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb

La palabra “caos” se convirtió en los últimos tiempos en la nueva muletilla de gran parte de los medios de comunicación argentinos y también internacionales.

La situación de los trabajadores despedidos de Kraft – Terrabusi no es un fenómeno de “caos vehicular”. Es un hecho político que pega de lleno en la conciencia de todos los trabajadores, porque saben que en cualquier momento, sin siquiera pre-aviso, les puede tocar a todos, sin distinción.

Por eso, desde los medios se juega a cambiar el eje de la discusión, de un conflicto laboral a un problema de tránsito. De “caos vehicular”.

Si hay algo que influye en la cultura general de la clase media, son los medios de comunicación. Y el rol que ellos juegan en mostrar (u ocultar) los hechos cotidianos es crucial para que prevalezca la versión distorsionada de violencia y desorden de la protesta social, por ejemplo.

Desde los medios hay una tendencia cada vez más marcada para mostrar a la protesta social como un crimen o un “disturbio del orden”. La acción de los medios de comunicación sobre los televidentes es claramente violenta: impartir miedo. El miedo genera desesperación, y el miedo permeabilidad a ideas reaccionarias que coarten la libertad.

Aunque se hable de la libertad y el derecho a circular libremente, cosa que las protestas sociales aparentemente coartan, en realidad se aplica la idea policial del “¡circule, circule!”, es decir: no pare, no se detenga, no mire, no se involucre.   Lo más importante es mantener la masa automotor en movimiento constante, con los automovilistas permanentemente alterados, porque no pueden circular “en libertad”.

Sólo alguien con poca capacidad de análisis no ve esta relación. Porque lo que hace el miedo y el reemplazo del pensamiento crítico por los prejuicios es justamente socavar la capacidad de análisis. Por eso, pese al que el movimiento piquetero está completamente coartado y derrotado desde la época del gobierno de Néstor Kirchner, se ha vuelto a reflotar el término “piqueteros” con toda la simbología de miedo y odio de clase construido más desde los medios más que desde el razonamiento y el análisis.

La carga de sentido catastrófico que conlleva la simple mención de ese concepto de cáos   no siempre se condice con la realidad que el periodismo describe. El uso del término caos tiende a sobresaltar y tensionar a la masa mediática receptora

En el imaginario popular caos es igual a decir “el fin del mundo”, aunque en verdad el significado sea “estado amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos”.

Esa primera acepción del diccionario de la Real Academia Española nos impulsa a ver la segunda: “confusión, desorden”.

Rara vez los trabajadores de prensa se valen de esos sinónimos para designar a un acontecimiento determinado, sino que emplean caos –y no hace falta ser lingüista para analizarlo– que connota una situación de una gravedad extrema.

Los alumnos reclamando mejoras edilicias en las escuelas y colegios argentinos pueden crear contratiempos en las calles. Pero ¿qué sucede si reemplazamos contratiempos por caos? ¿Suena de la misma manera “desorden de tránsito” que “caos de tránsito”?

De esta manera, en la línea de lo caótico se mezclan un corte de calle, un desastre natural con decenas de muertos, las convulsiones políticas en un país, un embotellamiento en una gran ciudad, los efectos de una huelga, los problemas internos en un club. La lista se convierte en interminable.

Se podrá argumentar que caos es una palabra corta que encaja perfecto cuando hay que titular en un espacio breve o que describe de manera descarnada un suceso que indigna sobremanera al vecino que paga los impuestos puntualmente.

También se podrá decir que es un término usado con naturalidad en el habla cotidiana. Sin embargo deberíamos distinguir entre la mesa del café y el artículo de un diario o la narración televisiva.

Una catarata de ejemplos sirve de ilustración.

Puede resultar agobiante, pero aporta claridad en cuanto a la intencionalidad con que se trata la noticia desde el titular:

“Volvió a reinar el caos en Aeroparque

“Sigue el caos por protesta en embajada de Finlandia”

“Tres manifestaciones generaron caos de tránsito en el microcentro” (Perfil.com del 2 de agosto);

“Un piquete causó ocho horas de caos en Panamericana” (InfoBAE.com del 24 de julio);

“El microcentro de Mar del Plata es un caos

Caos político y militar en Pakistán” (Cronica.com.ar del 9 de agosto);

“Protesta de la FUBA generaría caos en el centro porteño” (InfoBAE.com del 5 de agosto);

  “Caos de tránsito por un motociclista atropellado” (InfoBAE.com del 9 de agosto);

Caos en Nueva York por una fuerte tormenta”

“La versión de otra jornada de caos en la UBA

Para algunos medios de comunicación no cuentan ni la teoría del caos de Ilya Prigogine ni las cuestiones físicas o matemáticas.

Ellos están deslumbrados con el origen griego de la palabra (algunos hablan de abismo; otros de abertura) o con el maniqueísmo de la “guerra fría” reflejado en la serie televisiva protagonizada por el Superagente 86: un espía alistado en las filas de CONTROL (”los buenos”) que enfrentaba a la organización KAOS (”los malos”).

Es “los medios o el caos”, como forma coercitiva de inducir credibilidad, para que el receptor, siempre pasivo, absorba el discurso del pensamiento único sin reparos ni crítica alguna.

 
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Comentarios (0)
La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
América Latina Análisis de la Comunicación Argentina

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)