Estimado Pascual Serrano:
Vaya por delante mi admiración por sus magníficos artículos (por ejemplo, Y en eso se fue Fidel) y por sus “perlas informativas”, que tengo la sana costumbre de reenviar a mis contactos cada mes. Sin embargo, y para serle sincero, me ha sorprendido negativamente su última artículo (El frenesí electoral de la izquierda radical española).
En primer lugar, no entiendo el título. Aunque usted aclare al final que “radical” no es un término peyorativo, sigo sin entender su empleo aquí. Lo radical es lo que va a la raíz de los problemas; y la raíz de los problemas, al menos para quienes asumimos el marxismo como herramienta de análisis y transformación, está en la propiedad privada sobre los medios de producción. Por tanto, y simplificando por razones de espacio, serían de derechas aquellas fuerzas que aspiren a preservar esta propiedad privada, y de izquierdas aquellas que, por el contrario, luchen por suprimirla.
Decir “izquierda radical” (o incluso “izquierda anticapitalista”) es decir algo redundante. Si el PCE conserva esa C para algo aparte de para embellecer unas siglas, IU debería entrar en el club de los “radicales” (ya que el comunismo supondría un cambio radical en oposición al capitalismo). Sin embargo, si dejamos a esta coalición fuera del selecto club, estamos admitiendo implícitamente algo muy serio.
Tampoco la palabra “española” (estatal, querrá usted decir) es ningún acierto. No, no somos españoles (España es una cárcel de pueblos, pero no una nación), sino vascos, catalanes, gallegos, andaluces, castellanos, canarios, etc. Ni siquiera la bandera tricolor es concebida por nosotros como una bandera “española”, sino como una bandera antiborbónica (nadie dice “viva España” al verla, sino “viva la República”) e incluso como una bandera a favor de la autodeterminación nacional.
Más allá de estas precisiones terminológicas, sorprende que considere usted a SAIN (perteneciente a la ICAR y apologeta del Papa) o, más aún, a la UCE (una fuerza de más que posible financiación para-policial) como fuerzas de izquierdas.
Pero lo verdaderamente desagradable e insultante es que considere usted “patético” [sic] el entusiasmo de mucha gente. Es 8 de junio; las elecciones fueron ayer. ¿No le parece un poco pronto para diagnosticar la burocratización electoralista de estas opciones políticas? La campaña sólo ha durado un mes: ¿de verdad le parece que durante ese mes estos luchadores sociales han abandonado su lucha de base y se han vendido en una “triste claudicación”? Existen probablemente muchas, muchísimas críticas que podemos y debemos hacerle a las tres candidaturas de izquierdas; pero precisamente esa es imposible de hacer sin estar prescindiendo de la verdad.
Lenin criticaba tanto el cretinismo parlamentario como el cretinismo antiparlamentario. Existen condiciones para la participación electoral, que pueden darse o no. Esta campaña se ha concebido, tanto por parte de Iniciativa Internacionalista, como por parte del PCPE, como por parte de IA, como un mero altavoz de las luchas populares en las que esas personas (activistas, y no políticos profesionales) estaban involucradas: contra Bolonia, contra la privatización de la sanidad, en defensa de Cuba, Venezuela o Palestina, por una vivienda digna y asequible, por el derecho de autodeterminación y, sobre todo, por el socialismo. Además, ha sido descrita por numerosos candidatos como la primera piedra en la construcción de un Frente de Izquierdas.
¿Dónde ha visto usted, Pascual, que alguna de estas candidaturas se creyera con posibilidad de “asaltar el Palacio de Invierno” en la “revolución inminente”? Debió usted tener la cortesía de indicarnos alguna frase textual de algún candidato, mitin o artículo para hacernos una idea. Sin esa apoyatura documental, su crítica se queda en mera conversación de bar. Además, II-SP ha obtenido más de 175.000 votos, por lo que no era ninguna quimera pensar en la posibilidad del eurodiputado.
Por otro lado, generaliza usted las palabras a título individual del gran sindicalista Josep Garganté a toda la candidatura de Iniciativa Internacionalista, cuando esas palabras fueron calificadas de error por otros representantes de dicha opción. Si lo que dice Garganté es generalizable a toda II-SP, cabe suponer que con más razón lo que dijeron Willy Meyer y Raúl Romeva (con más razón, aclaro, por ser cabezas de lista), será también aplicable a IU-ICV en su conjunto. Pero no quiero entrar en ese juego y decir que IU defiende la aplicación de Ley de Partidos y considera el socialismo cubano una “dictadura”. No sería honesto ni justo para con IU en su conjunto. Sería, por emplear su palabra, patético.
Todos, desde el más pequeño al más grande, desde el más joven hasta el más viejo, tenemos mucho que aprender los unos de los otros. Espero que mis palabras le hagan reflexionar, porque es necesario ser más honestos y, sobre todo, más respetuosos.
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#1
pcpaco|23-06-2009 00:40
Alguien lee por ejemplo el http://www.observatoriocrisis.org/ 
  Alguien lee los analisis sobre la situacion por la que atraviesa el capitalismo? Imagino que no, sino no tendria sentido todos estos debates tan absurdos. Estaria ya toda la izquierda anticapitalista unida, y discutiendo, como organizar a la clase obrera y demas sectores populares para salvar este mundo de la barbarie capitalista.
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#2.- pascual y el frenesi
enrique salmeron|23-06-2009 00:50
Hombre, ese artículo al que se refiere Navarrete, que  viene de un militante del PCE, honesto periodista y buen escritor, es el resultado del cabreo de algun sector del partido ante el desastre de las elecciones eurioeas, No es extraño que se cabree por ese rotundo fracaso. Su partido, desde que se difuminó en esa ensalada mediocre llamada Izquierda Unida,  fue cayendo por el largo y sinuoso tobogán que lleva a la disolución absoluta. Al PCE ya no salva ni Dios. Y a la ensalada, mejor tirarla a la cloaca. Comunistas de España, desuníos... que de la catarsis saldrá algo mejor.
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#3.- Lo has clavao, tío
Guillem|23-06-2009 01:08
Aprecio mucho a Pascual Serrano, pero este texto me pareció cargado de resentimiento y bastante oportunista. Así que bienvenido el tirón de orejas. Hay que cuidar un poco las formas y procurar no ofender por ofender. Tenemos que cuidarnos todos los unos a los otros (la izquierda, digo) porqué somos poquitxs y van a por nosotrxs (ver caso Alfonso Sastre). Esto no sólo lo digo por Pascual, sinó también por los super puros de diferentes tendencias (casi un rodillo en kaos) que se creen con derecho a denigrar a todo militante/simpatizante de IU, como si existiera en el Estado español una opción revolucionaria consolidada y con capacidad de convertirse en movimiento de masas.
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#4.- ¡Sofismas no por favor!
Joseba|23-06-2009 10:32
O sea, Guillem, que el criticar, con estilete acerado si quieres, a la autodenominada IU es criticar a todos/ y cada uno/a de sus militantes (¿también votantes?). Con otro ejemplo verás el pedazo de sofisma con el que has patinado; ahí va: EE.UU. de Norteamérica es un estado neocolonialista, Mumia (pendiente aún de la resolución sobre una posible reinstauración de la pena de muerte conmutada) es ciudadano ("negrata"; éso sí) del país del "Tío Sam"; por lo tanto Mumia es un neocolonialista. Pero, ¿qué chorrada de planteamiento es éste?; pues, uno como el tuyo. Te pondré otro; aquí está: A la península ibérica la definieron los fenicios (o éso tengo entendido) como "Hispania", léase tierra de conejos; los "españoles" viven en "España"; ergo todos los "españoles" son conejos (sic).
La crítica, que no la lítica, -crisis versus lisis-, no sólo no es destructiva sino que es constructiva. Pero, compañeros/as de "IU": ¿podéis decirme en qué aspectos han estado equivocados/as los compañeros/as (yo, entre ellos/as) que han dejado a "IU" como una organización socialdemócrata más?. Que no tenéis respuesta; pues, como conejos, digo como comunistas salid corriendo de la "conejera española"; éso sí, dando el Cayo (¿o es callo?)  a otros/as...
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