Introducción
La actual República Federal Democrática de Nepal 1 es uno de los estados más pobres del mundo, con un PIB de 35.000/40.000 millones de $ aproximadamente, 2 un Renta per Cápita de 1.550 aprox. $ de PPA 3 y un Índice de Desarrollo Humano de 0,534 4 (ocupando la posición nº 142 de un total de 177 países analizados). Además, es una de las repúblicas más jóvenes del mundo, ya que sólo lo es desde hace unos meses. 5 Antes de esa fecha fue una monarquía de corte a veces absolutista (casi siempre), a veces constitucionalista (breves lapsos) que gobernó el país durante 240 años, 6 hasta que la Asamblea Constituyente resultante de las elecciones de 2008 decidió abolirla por una aplastante mayoría. 7 Estas elecciones democráticas se produjeron gracias a los acuerdos de paz alcanzados en 2006 entre la monarquía y la insurgente guerrilla maoísta, que se estuvieron enfrentando durante 10 años en un campo de batalla llamado Nepal.
En su configuración geofísica, la reciente república es un país casi exclusivamente montañoso situado en el Himalaya. De norte a sur nos encontramos con el Alto Himalaya, donde más de 250 cumbres sobrepasan los 7.000 m, incluidas entre ellas, la más alta del orbe: el Everest. Más al sur divisamos el Himalaya medio, que en su piso templado (por debajo de los 2000 m) nos da las llanuras boscosas de Terai, donde se encuentra la mayor parte de la población nepalesa. 8 Ésta suma la cifra de 28.563.377 ciudadanos 9 con una densidad considerable de población (más de 180 hab./km2 ). 10 Sus principales recursos (aprovechados o no) son la energía hidráulica, la madera, el cuarzo y pequeños depósitos de cobalto, cobre, mena y lignito (combustible de mediana calidad). Sus bellos parajes naturales y la impresionante herencia arquitectónico-cultural del Valle de Katmandú 11 también son recursos naturales e históricos en los que se basa su turismo (CIA, 2009).
Geográficamente, Nepal se halla cercado por dos gigantes: China e India. En el norte también limita con la región autónoma china de Xizang donde se halla parte del “Tíbet histórico”, lo que también condiciona sus relaciones con China. Pero siempre ha sido el país sagrado del hinduísmo (India) quien ha codirigido y/u observado más de cerca el decurso de su política. Esta religión también ha influido poderosamente en la cultura nepalesa debido a que hasta hace sólo dos años era el único Estado confesional con esta religión en el mundo 12 .
La dependencia histórica del Nepal empobrecido respecto a la India es tal que, en materia económica, cabe destacar que en 1993 la rupia nepalesa pasó a ser fijada en relación a la rupia india en razón de 1,6 a 1 respectivamente (MAEC, 2009:12).
Nepal ha sido escenario de violencia, revueltas e inestabilidad social desde los últimos 60 años, cuando comenzó la insurrección popular contra la familia Rhana, que ostentaba el monopolio del cargo de Primer Ministro de modo hereditario, hasta llegar a nuestros días donde la inestabilidad no ha cesado (MAEC, 8). Sin duda, para generar este ambiente convulso de descontento social, ha tenido una importancia clave que durante ese tiempo el 10% de la población acaparase la mitad de la riqueza nacional (Hobsbawm, 2005: 407n) o que existiera un sistema laboral llamado la Haliya, que en la práctica fuera un modo legalizado de trabajo esclavo en la agricultura 13 , parecido al que se emplea en algunas zonas del norte de Brasil. 14 Para hacernos una idea de la pobreza en Nepal basta decir que la quinta parte más empobrecida de la población gasta del 10% al 15% del total del ingreso familiar en comprar o recolectar leña para calentarse. 15 Además, el tiempo que utiliza en recolectarla tiene un alto coste, en especial para la mujer, porque le impide acceder a labores retribuidas (perdiendo independencia en relación al marido), que además, también generarían un mayor ingreso para el conjunto de estas familias (Watkins, 2008:45). Por si todo esto fuera poco y cumpliendo la máxima según la cual los países pobres (y/o los pobres en general) pagan los desmanes de los más ricos, Nepal es uno de los países que mayores peligros enfrenta con el incremento del Cambio Climático. Principalmente debido a que sus glaciares se están derritiendo a una velocidad preocupante y los lagos, con la nueva agua procedente de los antiguos gigantes de hielo, están expandiéndose de un modo alarmante, 16 obligando a los propios habitantes de las zonas de riesgo a establecer sistemas de vigilancia y auto-ayuda ante posibles inundaciones (Ibid., 173) .
Respecto al nivel educativo, la población nepalesa tiene una tasa de analfabetismo en adultos del 51, 4% y una población bajo el umbral de la pobreza que alcanzó durante el período comprendido entre 1990 y 2004, el 30,9 % (atendiendo al umbral que marcaba la monarquía del rey Gyanendra, ya que todo nos indica que fueron muchos más, porque la población que ganaba menos de 2 dólares al día se hallaba durante ese mismo período en el 68,5 %, o sea, más de dos de cada tres nepaleses) (Ibid, 248). Los datos de desigualdad más actuales nos indican que Nepal tiene un coeficiente Gini del 47,2 en 2004 según el PNUD (Ibid, 285), que el 20% más rico multiplica por 9,1 veces lo que tiene el 20% más pobre de la población, y peor aún, que el 10% más rico tiene 15,8 veces más que el 10% más pobre. Si bien es un país con una desigualdad importante parecida a Estados Unidos (45) o China (47), no llega a casos tan extremos como Guatemala (55,1), Bolivia (59,2), Sudáfrica (65) o Namibia (70,7) (CIA, 2009). 17 Pero esta desigualdad resulta más hiriente y devastadora para la población nepalesa por el hecho de ser, en su conjunto, un país terriblemente pobre (el número 104 según su PIB atendiendo a la clasificación del World Factbook) (Ibid, 2009).
En este breve ensayo, intentaré demostrar cómo la insultante pobreza y desigualdad que sufre Nepal entre su élite económica y las clases populares, más su interdependencia al sistema-mundial capitalista y la sombra que proyectan sobre su territorio los dos colosos que la circundan (India y China) junto a la mirada vigilante de EEUU como primer imperio global (todavía), han sido las verdaderas culpables del escenario de violencia constante que ha golpeado a su sociedad hasta nuestro días. A su vez, trataré de esbozar escenarios de futuro atendiendo a los actores que participan del teatro político nepalés, junto a los principales riesgos que afronta a la hora de alcanzar la paz verdadera (lo que Prachanda, actual presidente comunista, denomina “la conclusión lógica”). Todo ello delimitado transversalmente por la constante relación entre dos vectores llamados “violencia” y “desigualdad”. Observaremos cómo en una sociedad tan desigual como la nepalesa golpeada por una violencia estructural tan fuerte (de clase, de casta, de género, de etnia, religiosa y la histórica imperialista de centro-periferia), es imposible que no exista una reacción de violencia directa, y si la estructura injusta persiste, también cultural. Todo ello teniendo muy presente el bajo nivel democrático que ha permitido la superestructura política nepalesa todos estos años, que hacía muy dificil, sino imposible, la resolución pacífica de los problemas estructurales. Análisis que realizaré sin olvidar la mirada “a vista de pájaro”, en un marco global de creciente polarización social que el sistema-mundo capitalista está ejerciendo en su actual fase neoliberal, tanto entre ciudadanos de un mismo país, como entre los más ricos y los más pobres de países distintos “en bruto”.
En el capítulo final, realizaré dos reflexiones sobre la realidad nepalesa, extensibles a otras sociedades similares en situación de pobreza y explotación. La primera girará en torno a la posibilidad o imposibilidad de conseguir la paz verdadera 18 sin métodos violentos dentro de la democracia burguesa en un país dependiente de la periferia; la segunda, lo hará sobre las carencias políticas de la teoría marxista de la “Dictadura del Proletariado” 19 asimilada como “Dictadura del Partido Único” en relación a la efectividad o inutilidad que tiene para la consecución de sus propios objetivos de avanzar hacia la construcción de un nuevo orden mundial, de justicia y libertad, llamado socialismo. Esta reflexión se producirá debido a que que la principal organización política que pretende interpretar el rol de agente de cambio estructural en Nepal es el PCN(m) “armado” de su particular teoría marxista-leninista-maoísta. Mi crítica será constructiva, realizada con la intención de avanzar en la implantación futura de esa sociedad más justa, colectiva y necesaria. 20 Es más, se realizará partiendo de la dialéctica marxista complementada por otras escuelas de pensamiento humanista, junto a las pruebas aportadas por el centro de experimentación más importante que el mundo conoce: la Historia.
Sin mayor demora, espero que el presente trabajo sea capaz de producir interés y reflexión en sus futuros lectores. Sobre todo entre las personas que honestamente desean cambiar este maltrecho mundo desde una óptica de profundización de la justicia social y eliminación paulatina de toda explotación. Si una vez acabada la lectura, el receptor tiene esta experiencia; el emisor estará de sobra agradecido y feliz por el esfuerzo dedicado.
Breve historia de Nepal antes de 1996
“Ser pobre e independiente es una cosa casi imposible” William Cobbet 21
La historia primitiva de Nepal está rodeada por un halo de misterio ya que las crónicas dinásticas primitivas se entremezclan con los relatos mitológicos, sin que sea posible hasta hoy comprobar su verdadera cronología. El resto más antiguo de actividad humana nos lo da una “hacha de mano” encontrada en los valles de Inner Tarai, que tiene una antigüedad no inferior a los 100.000 años y que fue utilizada por el Homo Erectus, predecesor del Neandertal y el hombre moderno (Whelpton, 2005:15). Los anales de la historia nepalesa se inician en 879, con la nueva era del rajá (rey) Raghavadeva. En los siglos siguientes, Nepal fue punto neurálgico de las rutas comerciales entre la India y China (Ibid, 19). Se sucedieron una serie de rajás que no aportaron ningún cambio significativo al ordenamiento de la sociedad nepalesa de entonces, hasta que la dinastía Malla sucedió a la dinastía Ayodhya . Fue entonces cuando Jahyastithi-Malla (1386/1429) introdujo el códigos de leyes y el sistema de castas, lo que Engels llamaría la consolidación del paso de la comunidad primitiva a la sociedad de clases basada en la propiedad privada (1970:201/205) . Por tanto, ni más ni menos que otra fase en el comienzo de la desigualdad legalizada, ya instituida con los rajás, esto es, la posibilidad de heredar el máximo cargo de poder público dentro de la comunidad.
Respecto al principio de la desigualdad, a los socialistas nos suelen tachar de ingenuos y aun a riesgo de parecer obvio, tendré que recordar que la desigualdad a secas siempre ha existido. Desde el momento en que por genética (otro tipo de “herencia”), alguien más fuerte podía llevarse mediante la coerción, explícita o implícita, la parte más importante de la caza dentro de la comunidad, ha existido desigualdad. Pero ésta, “natural”, sin minimizarla, era puntual, no sistemática, como sí lo fue a partir de su legalización y de la división social del trabajo, donde adquirió una fortaleza estructural. Pasó de ser “natural” a otra predominantemente cultural-estructural-sistémica, que mantenía a la primera sin hacerla desaparecer , pero, en segundo orden. Precisamente siendo el ser humano un animal eminentemente cultural, los socialistas aspiramos a que la cultura sea un herramienta para nuestra liberación, para la convivencia en justicia, libertad, paz e igualdad; no una herramienta para nuestra explotación, pauperización y sometimiento, como lo ha venido siendo hasta la fecha. 22
Durante esta Edad Media nepalesa, se sucedieron diversas guerras entre los estados del Valle de Katmandú. En aquella época era frecuente que gobernaran no sólo rajás, sino reinas regentes o ministros como en otros lugares durante el medievo. Al igual que en ellos, o quizás más, entre los miembros de su élite eran muy frecuentes las seducciones letales, envenenamientos y demás conspiraciones palaciegas (Whelpton, 2005: 22).
En 1768, un suceso clave marcó la historia de Nepal, cuando los gurkha conquistaron el país. 23 Esto ocurrió a pesar de la intervención británica en defensa de la anterior dinastía mediante petición del último rajá Jayaprakasa (VV.AA, 1979:682). El suceso nos permite entender la importancia que la religión hinduísta ha tenido en la sociedad nepalesa hasta nuestros días, que según datos del MAEC, la profesa un 80,6 % de la población (2009:1). Fue entonces cuando el rajá gurkha Prithwi Narayana unificó el Nepal en los límites que aproximadamente conocemos en la actualidad (Whelpton, 2005:35).
En los siguientes años, el expansionismo gurkha entró en disputa con el imperio británico por la posesión de unos territorios indios (VV.AA, 2003:10.890). Después de una época de conspiraciones e inestabilidad, tomó el poder Yung Bahadur Rana en 1846, quien a partir de entonces hizo hereditario el cargo de Primer Ministro. Ésta situación duró hasta 1951. Los Rana desarrollaron una política de aislamiento de Nepal tanto desde el punto de vista cultural como económico. Siguiendo las tesis de Wallerstein sobre la desconexión de zonas cuando otras próximas se unen, podríamos decir que la reacción del período Rana fue la respuesta política de desconexión respecto a la India que ya hacía casi un siglo que se había introducido poderosamente como zona de la economía-mundo capitalista y en esos momentos ejercía de área clave dentro del Imperio Británico “a todo vapor” (Wallerstein, 1989:234). Ello sin duda porque pudieron permitirse, quizás ayudados por la orografía, esa independencia política. Hasta esa fecha, con el poder de los Rana, Nepal se adhirió incondicionalmente a las políticas dictadas por los ingleses, que los apoyaban como punto estratégico contra los nacionalistas indios que luchaban por su independencia. Nepal fue aliado de los británicos en las dos guerras mundiales y ayudó a las autoridades inglesas en la India a sofocar la sublevación de los cipayos. 24 En recompensa, el Reino Unido reconoció oficialmente su independencia en 1923. 25 Durante este período las tensiones entre la figura del monarca (pro-indio) y el primer ministro de la familia Rana (pro-británico) fueron en aumento por ver quién controlaba mayores parcelas de poder. Sobre todo de cara a que los Rana estaban mermando progresivamente las competencias monárquicas sin abolir la institución. A partir de 1947 el conflicto entre ambos se agudizó al intentar la India (ya independiente) anexionarse Nepal. Mientras el Primer Ministro Rana se pronunció claramente a favor de la independencia de Nepal (pues como he dicho su gobierno era nacionalista autárquico tanto en materia económica como cultural), el rey Tribhuvana adquirió una posición poco clara (como hiciera Fernando VII ante las tropas napoleónicas en España) y se refugió en Nueva Delhi desde donde orquestó un golpe de estado con los partidos opositores al régimen autocrático de los Rana con la inestimable ayuda de la financiación del gobierno indio. Ello permitió a Tribhuvana establecer una monarquía constitucional (febrero de 1951) y posteriormente echar a los Rana del poder, aunque algunos de sus miembros ya se habían mezclado con la familia real (como ocurrió, en parte, durante el franquismo con la cohorte del Pardo y la nobleza borbónica ). 26 El rey Tribhuvana se apoyó en los partidos ilegalizados que luchaban contra la autocracia Rana. Entre éstos, en especial el Partido del Congreso Nepalí (PCN), financiado por el Partido del Congreso de la India o Congreso Nacional Indio (que por aquel entonces mantenía unas ideas socialistas moderadas cercanas a Nerhu, líder del PCI) tenía una gran “sintonía” con la India. En el movimiento democrático anti-Rana también tuvieron mucha influencia las ideas de Arya Samaj, líder de una versión “protestante” del hinduísmo a principios del siglo XIX en Bombay (Whelpton, 2005:79).
En 1955 Nepal entra en la ONU. En 1959 tras la promulgación de una nueva constitución y con las primeras elecciones democráticas el PCN gana las elecciones y forma gobierno, pero 18 meses más tarde el Rey Mahendra (el mismo que había promulgado la constitución multipartidista), destituye al gobierno y en 1962 promulga otra constitución de “democracia sin partidos” llamada democracia panchayista (democracia de consejos). Mediante una estructura piramidal que iba desde las asambleas locales en las villas, hasta el Parlamento Nacional, este sistema dio de facto el poder absoluto a la monarquía sobre cualquier institución del país.
Con las manifestaciones y movilizaciones populares en contra del sistema panchayat, el nuevo rey Birendra (desde 1972) convocó un referéndum para ver si el pueblo nepalés respaldaba su sistema de “democracia sin partidos”, Los resultados le dieron la razón por estrecho margen con 2,4 millones a favor frente a 2 millones en contra, (Whelpton, 2005:109) Si bien es cierto que el pucherazo en las villas se produjo mediante la presión de los caciques agrarios (auténticos señores feudales), las ciudades sí votaron mayoritariamente en contra del sistema panchayat. A partir de ese momento, a pesar de ganar, para aplacar la fuerte oposición, el rey hizo algunas reformas en la educación superior a favor de las demandas de los estudiantes y permitió la elección popular de 112 de los 140 miembros de la Asamblea pero sin legalizar los partidos todavía. En 1981 se celebraron las primeras elecciones legislativas directas desde 1959, aunque continuando con el sistema apartidista panchayat. la Asamblea Nacional reeligió a Thapa (reformista moderado) como Primer Ministro (MAEC, 2009:9). A finales de 1986, ante la creciente influencia del sector comunista en la Asamblea Nacional (infiltrado mediante su participación en los panchayat), figuras relevantes de la política como el ex-ministro Jog Meher Shrestha (extrema derecha) y Chand (derecha moderada), entre otros, fundaron el Foro Democrático Panchayat apoyando el sistema apartidista monárquico.
En 1989, tras la detención del opositor alcalde de Katmandú del PCN (centro-izquierda entonces) y la posterior represión, se intensificaron las protestas. Al final de ese mismo año, el PCN junto a comunistas y laboristas crearon el “Movimiento para la Restauración de la Democracia” que demandaba entre otras cosas: aliviar los problemas económicos de Nepal con la clásica disputa que mantenían con la India mediante acuerdos asimétricos, siempre favorable para la segunda, y la restauración de la democracia multipartidista. Tras arduas luchas, protestas en las calles y presión política, se consiguió la promulgación de la primera constitución democrática en 1990. Durante estas protestas se llevaron a cabo cientos de detenciones de activistas, se clausuraron periódicos y se produjeron decenas de muertos. La represión monárquica llegó a su cénit cuando ante una movilización de entre cien mil y doscientas mil personas que se dirigían al Palacio de Katmandú, el ejército abrió fuego sobre la multitud dejando un saldo de 50 muertos (MAEC, 2009:11). De este suceso, saldrían muchos futuros guerrilleros maoístas que vieron la imposibilidad de reformar el régimen por la vía pacífica ante la intransigencia de los cañones del ejército monárquico. Como ni aún con esas gran parte del pueblo se callaba y continuaban las protestas, el Rey tuvo que ceder permitiendo la amnistía de muchos presos políticos, restaurando la libertad de prensa y llegando al acuerdo para una reforma constitucional. En las elecciones de 1991 ganaron los centristas del PCN seguidos de los izquierdistas moderados del PCN-UML (Unión Marxista Leninista, partido que pese al nombre no destacaba ni destaca por su radicalidad, siendo su praxis claramente socialdemócrata) y después una serie de partidos comunistas menores como el Frente Unido Popular (FUP, maoístas), el Partido de los Trabajadores de Nepal (PTN) y el Partido de los Agricultores (PA).
B.P Koirala, del PCN, formó gobierno, pero las protestas y la fuerza de la izquierda iban en aumento. El PCN, en los años 50, había sido considerado un partido socialista suave cercano a las tesis de Nerhu; pero cada vez más, era visto entre la población nepalesa como un partido sin una ideología coherente más allá de la obtención del poder (Whelpton, 2005:174). Por tanto la población con sensibilidad socializante/izquierdista iba paulatinamente abandonando las filas del PCN y apoyando a otros partidos como por ejemplo el PCN-UML.
El creciente poder de la izquierda iban quedando demostrado por las importantes movilizaciones de 1992 contra las subidas de los precios de las tarifas del agua (controladas por la India), los cortes de la misma y la corrupción gubernamental. Pese a la aprobación del toque de queda, la izquierda nepalesa tomó las calles y el seguimiento de las huelgas generales fue masivo. Pronto el Primer Ministro Koirala tuvo que hacer frente al recrudecimiento de las críticas de la izquierda, tanto de la real como de la moderada socialdemócrata que quedaba en su propio partido, ante los acuerdos alcanzados por su gabinete con la India, los cuales garantizaba el acceso al agua de la presa Tanakpur en condiciones muy favorables para sus empresas (MAEC, 2009:14).
1993 fue un año clave debido a las “extrañas muertes” del Secretario General del Partido Comunista de Nepal (UML) y de un miembro decisivo de su Politburó, ambos pertenecientes a los sectores más izquierdistas de la organización. La nueva dirección más moderada del PCN-UML llego a un acuerdo con el Partido del Congreso por el cual abandonaba la agitación en las calles a cambio de la formación de una comisión de investigación que indagara sobre las muertes de sus antiguos “camaradas”. Esta decisión de la nueva dirección comunista acrecentó la división entre moderados y radicales dentro de los comunistas nepaleses. Los primeros formaron gobierno en 1994 tras ganar el PCN-UML las elecciones de ese mismo año (Whelpton, 2005:XXV).
Por supuesto, en todo la mitad del siglo XX y durante los noventa, la situación de desigualdad en Nepal, era muy parecida a la actualidad. Según Hobsbawm, aunque no hay datos fidedignos, atendiendo a cálculos propios, el 10% de la población seguía teniendo la mitad de la renta nacional. (Hobsbawm, 2005:407n)
Los siguientes años, incluidos los de la Guerra Civil (1996-2006), serían en el bando monárquico los de una sucesión de batallas y frágiles acuerdos de gobierno entre los grupos de izquierda socialdemócrata como el PCN-UML, otros más pequeños, y el cada vez más moderado Partido del Congreso Nepalés. En el pueblo aumentaba el descontento por la subida de los precios de diferentes insumos de importancia vital como el petróleo y las aprobaciones de polémicas leyes “antiterroristas” que cercenaban las libertades de los nepaleses, muchas veces justificadas desde el gobierno por la lucha contra los “terroristas” maoístas; pero ciertamente auspiciadas por presiones del monarca y la élite dirigente que controlaban de facto a los militares y al Ministerio de Interior. 27
La Guerra Civil o la “Guerra del Pueblo”
“La política es una guerra sin efusión de sangre, y la guerra, una política con efusión de sangre.”
Mao Tse-Tung 28
El 13 de febrero de 1996 el Partido Comunista de Nepal (maoísta y clandestino por aquel entonces, a partir de ahora PCN(m)) junto a Unión de Frente Popular (maoístas legales) lanzaron la "Guerra del Pueblo", una insurgencia armada con la meta declarada de derrocar al estado monárquico existente y establecer una república comunista, o una "democracia popular" maoísta.
El bajísimo nivel de democracia permitido por la monarquía feudal-capitalista nepalesa que impedía articular la voluntad pacífica de cambio de una gran parte de su sociedad, hizo que toda esa frustración fuese articulada y sistematizada por los maoístas que llevaron hasta la desconexión insurgente a una parte del pueblo nepalés que decidió irse a las montañas, para desde allí, intentar cambiar con las armas lo que la superestructura política impedía mediante la democracia amañada (sistemas electorales no proporcionales, injerencias del rey por sobre la voluntad popular, etc) La lucha de clases ejercida por las clases altas feudales y capitalistas nepalesas de un modo continuo y estructural contra los de abajo a lo largo de cientos de años, fue respondida esta vez de un modo directo y violento por las lucha de clases de los de abajo hacia los de arriba.
Los rebeldes fueron financiándose por medio del robo de bancos, la extorsión a capitalistas y terratenientes junto al apoyo de los campesinos. La guerrilla fue avanzando gracias al creciente descontento del pueblo contra el gobierno y sus instituciones. Los guerrilleros maoístas venían a ocupar flacos que el Estado dejaba en las vidas de los nepaleses pobres que se concentraban en las zonas rurales, como la educación (cada vez más en manos privadas debido a las purgas de profesores izquierdistas por parte del gobierno y el bajo financiamiento de las mismas) y la seguridad. Muchos nepaleses del medio rural preferían la seguridad maoísta a la “oficial” monárquica, como sus policias que frecuentemente completaban sus paupérrimos sueldos mediante la extorsión directa a la población comportándose como una auténtica mafia. Si bien en Katmandú la situación era diferente, ya que apenas tenía un 5% de su población bajo el umbral de la pobreza cuando en el resto del país la proporción ascendía a 40% 29 y la guerrilla no tenía la presencia que sí mantenía en el campo y algunas ciudades pequeñas. Esta falta de presencia guerrillera en las ciudades hasta los últimos años del enfrentamiento armado podría obedecer también, como dice Tortosa, al menosprecio que el marxismo mayoritario ha tenido del lumpenproletariado como agente revolucionario de cambio (Tortosa, 2001:102) sobre todo en un país como Nepal donde el desempleo alcanzaba a más del 40% de la población (CIA, 2009) y donde por tanto, la economía sumergida tiene una importancia tan grande. En este sentido, les hubiera venido bien leer un poco de las teorías del norteamericano Huey P. Newton (también influenciado por el maoísmo), princpial teórico de los Panteras Negras, que defendió el papel revolucionario del lumpen, en especial en los países empobrecidos por el imperialismo (NEWTON, Huey P.: To die for the people, New York, Writers and Readers, 1999 (1972)).
De todos modos, poco a poco, los motivos y fines de la lucha del ELN iban calando en la población urbana a medida que el gobierno monárquico se hacía cada vez más autoritario y por tanto, impopular.
En este sentido, en 2001, en el interior del Palacio Real, ocurrió otro hecho de importancia capital: el príncipe heredero Dipendra mató al rey Birendra y a ocho miembros de su familia, después de lo cual acabó con su propia vida. Todo, “supuestamente”, por razones de índole sentimental 30 . Evidentemente esto fue un nuevo golpe para la imagen de la monarquía entre la población nepalesa. El nuevo rey Gyanendra, hermano del rey asesinado, a ojos de muchos nepaleses estaba detrás de la masacre. Gyanendra tenía una baja popularidad en la población por su perfil claramente reaccionario. No tardó poco en confirmarlo declarando el estado de emergencia por tres meses y, posteriormente en 2002 destituyó al Primer Ministro y a todo el gobierno, 31 asumiendo él mismo todos los poderes gubernamentales (lo cual sólo fue un paso más en la escalada progresiva que ya se venía dando entre la lucha de fuerzas, dentro del gobierno, entre moderados demócratas y los absolutistas que controlaban todas las fuerzas que aseguraban el monopolio de la violencia estatal: policias y ejército junto a otros grupos paramilitares afines que luchaban contra la guerrilla comunista). Con estas medidas, la oposición al Rey aumentó, tanto en las ciudades como en el medio rural, en esos momentos controlado casi en su totalidad por la insurgencia.
En cuanto a la zona gestionada por la guerrilla, en los “gobiernos populares”, los maoístas habían establecido comunas parecidas a las que realizó el gobierno de Mao Tse-Tung en China. 32 Además, siguiendo las teorías de éste, apostaban por hacerse con el control de las zonas rurales para luego atacar los centros urbanos. En estas zonas los objetivos políticos marcados fueron acabar con la explotación de cuatro caras: la de clase (ejercida por los señores feudales), la de casta (sufrida por los dalits o intocables), la de género (por las mujeres) y la geográfica (que la capital Katmandú practicaba con los distritos más pobres y olvidados) del país. 33
Ciertamente hondo fue el cambio que experimentó la mujer allí donde los maoístas controlaron el territorio. Antes de su llegada, éstas debían aceptar por marido al hombre que hubiesen elegido sus padres, no podían divorciarse (sí los hombres) y las viudas no podían volver a casarse ni poseer tierras, entre otras formas de sumisión de género. En las zonas guerrilleras las tierras se concedieron tanto a hombres como a mujeres y las anteriores prácticas machistas fueron abolidas. Para darse cuenta de la situación de la mujer en Nepal basta decir que hasta hace bien poco era uno de los tres países del mundo en el que la esperanza de vida era inferior a la del hombre, junto con Zimbawe y Níger (Watkins, 2008:400/402). 34
Los acuerdos de Paz y el papel de la ONU
“La concordia aumenta las fortunas pequeñas. La discordia arruina las más grandes” Agripa 35
“El orden conduce a todas las virtudes, pero, ¿qué conduce al orden?” Lichtenberg 36
En el 2001, en plena “Guerra del Pueblo” y ante el aumento de las zonas controladas por los maoístas, el gobierno propuso una tregua y una negociación para alcanzar la paz. Antes de las rondas, los guerrilleros liberaron a 31 policías secuestrados y el gobierno hizo lo mismo con 30 líderes maoístas, a la par que publicó el nombre de 273 guerrilleros que continuaban en prisión. 37 En el primer encuentro, las dos partes se comprometieron a frenar las ofensivas. El segundo fracasó ante la negativa del Gobierno de aceptar las peticiones maoístas de abolir la monarquía, establecer un gobierno interino republicano y convocar elecciones para una Asamblea Constituyente.
Durante el 2002, ante el recrudecimiento de las ofensivas maoístas, el Primer Ministro Deuba (ala derecha del PCN) prolongó en connivencia con el rey, el estado de emergencia, aprobó diversas leyes anti-terroristas, congeló las cuentas de todo simpatizante maoísta y toda organización filo-maoísta, además de recabar apoyos contra los rebeldes en EUA y Reino Unido mediante entrevistas con George Bush y Tony Blair. 38 Además se llegó a un acuerdo con el Primer Ministro de la India que ilegalizó diversas asociaciones de nepaleses que, desde el país vecino, ayudaban a financiar a la guerrilla. Este mismo año, el gobierno rechazó una propuesta de tregua de parte de Prachanda (seudónimo del líder de los guerrilleros que vendría a significar en castellano “El Fiero”, de verdadero nombre Pushpa Kamal Dahal, a la sazón actual Primer Ministro de la República).
En 2003 murió asesinado el Jefe de la Policía y tres días después, gobierno y guerrilleros acordaron un inmediato alto en fuego y la reanudación de las conversaciones para llegar a un acuerdo de paz. Durante 2004 y 2005 el nuevo rey profundizó sus poderes absolutos ante el rechazo de la comunidad internacional incluida la timorata UE, EEUU y otras potencias que “exigían” al monarca la restauración de la monarquía parlamentaria. 39
En 2006 la oposición legal e ilegal (maoístas) lanzaron una huelga general contra el gobierno que duró 3 semanas y que obligó al monarca a restablecer el parlamentarismo. A su vez, el rey Gyanendra tuvo que permitir la aprobación de diversas medidas de carácter democrático como la proclamación de un Estado laico y la supresión del Consejo Real (que tutelaba los ministerios). Poco después, la guerrilla y el Primer Ministro (de nuevo el reformista Koirala del PCN) hicieron público un acuerdo de paz, negociado durante meses. Prachanda, líder maoísta, dijo:
“La guerra ha terminado y la paz ha comenzado (…) (ello significa) la victoria de todos los nepaleses sobre las fuerzas reaccionarias que querían mantener a Nepal en el pasado” .40
El 16 de diciembre, los partidos políticos de Nepal y los rebeldes maoístas acordaron una constitución interina, según la cual el rey dejaba de ser el Jefe de Estado. Este nuevo texto servirá de marco para las elecciones que darían como resultado una Asamblea Constituyente. La nueva constitución (tal como acordaron rebeldes y gobierno) entró en vigor cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 24 de enero de 2007 por unanimidad el establecimiento de una misión en Nepal. Las fuerzas de la ONU tendrían por objeto durante los 12 meses siguientes (prorrogables a petición del gobierno nepalés), el desarme de las fuerzas gubernamentales y guerrilleras . La guerrilla maoísta completó el 20 de febrero la entrega de armas, que quedaron en depósitos vigilados por la ONU, según lo previsto en el acuerdo de paz de noviembre de 2006. No obstante, éste preveía que los ex-guerrilleros pudieran conservar algunas armas para proteger a sus líderes y garantizar la seguridad de los siete acantonamientos que se realizaron para tal efecto.41
Durante los siguiente meses, el centrista Partido del Congreso Nepalés decidió romper con la monarquía, que cada vez tenía menos apoyos en la población y apostar, en cambio, por la futura construcción de una República nepalesa. El PCN tenía su base de apoyos en las clases altas (ilustradas) y medias pero era financiado por las élites (nepalesas y extranjeras) para mantener los cambios dentro de un orden “admisible”. Entendieron que el monarca era “caballo perdedor” y alinearse tozuda y acríticamente con él hubiera sido ponerles las cosas demasiado fáciles a los maoístas y dejarles vía libre para su proyecto revolucionario. La máxima de este sector inteligente de las clases dirigentes fue la misma que llevó, en mi opinión, al sector reformista de la transición española a enarbolar como consigna el “que todo cambie para que nada cambie”; o sea, si no puedes con el enemigo (los maoístas), únete a él y “suavízalo” o ponle las cosas muy difíciles pero por otros medios. La monarquía jamás hubiera accedido a negociar la paz si no fuera por el continuo, aunque intermitente, avance guerrillero por el país, junto al creciente descontento popular urbano ante los excesos autoritarios del gobierno. En referencia ala cita de Mao con la que abría este capítulo, la élite interesada en que nada vital cambiase en Nepal , entendió que ahora la guerra se llevaría a cabo por cauces políticos ya que la política con “efusión de sangre” no les estaba dando buenos resultados (avance guerrillero, presión internacional, etc). Y desde luego para las élites la Corona ya no era vital. Como en toda monarquía capitalista o en camino hacia el capitalismo, el Rey es útil como espantapájaros, como un alfil o un caballo que se puede sacrificar para proteger a la Reina en el ajedrez (la que manda, llamémosla capital o poder en última instancia). El espantapájaros se creyó de verdad monarca absoluto. Y en estos tiempos de sistema- mundial capitalista altamente imbricado y globalizado, conexiones de internet y teléfonos móviles (que incluso en una sociedad tan pobre como la nepalesa se estaban implantando 42 ) la dominación más eficaz se ejerce desde la sombra, desde nuevos espantapájaros más difusos y reproducibles llamados “sociedades anónimas” y no desde uno tan visible, pomposo y soez como puede ser un rey que aún cree vivir en el medievo. 43 Y eso que el monarca nepalés, como “espantapájaros” y terrateniente, tuvo un poder muy significativo al controlar fielmente a gran parte del ejército. Pero a finales de 2007, en Nepal, no hacía falta proclamar la República para saber que Gyanendra tenía los días contados y ya estaba pensando a qué puerta llamar para asegurarse una buena jubilación. 44 Definitivamente, la perpetuación de la pobreza junto a la corrupción de los principales partidos y los privilegios de casta de las élites dirigentes, aristocráticas o no, habían derruido por completo la credibilidad del Estado monárquico.
Pero las fuerzas que sustentaban a la monarquía, prestos, se escudarían tras nuevos agentes para preservar sus intereses de clase, y con ello, poner en riesgo los objetivos pactados en el acuerdo de paz y la viabilidad misma de esta última. Lo veremos en los siguientes capítulos de un modo trasversal, en especial, lo retomaremos con mayor profundidad en el titulado “La paz como equilibrista” (página 34). Lo que ocurra con los 19.000 guerrilleros maoístas acantonados en los campos de la ONU será decisivo, si al final se integran en su totalidad en el ejército (como quieren los maoístas y estaba pactado en el acuerdo de paz) o pasan mayoritariamente a la policía (como quiere la derecha que presiona para conseguirlo).
Elecciones de 2008: Maoístas vencedores y fin de la monarquía
“Tiene poder aquel en quien la masa cree” Ernst Raupach 45
 
En enero de 2008 se decidió prorrogar la misión de la ONU para llegar a tiempo a las elecciones a la Asamblea Constituyente del 10 de abril. Los maoístas dieron la sorpresa (a la élite internacional y nepalesa) haciendo visible que eran la primera fuerza del país, obteniendo 229 de los 601 escaños de la Asamblea. El segundo partido en número de votos a mucha distancia fue el (ya derechista) Partido del Congreso Nepalés que obtuvo prácticamente la mitad de escaños: 115. Como tercera fuerza, muy cerca del PCN, quedó el PCN-UML, o sea los comunistas marxistas-leninistas que alcanzaron los 108 escaños (izquierda moderada, pese al nombre, como vengo repitiendo a lo largo de este trabajo). Más adelante quedó el Foro para los Derechos del Pueblo Madhesí (FDPM) con 54 escaños, el cual demanda la creación de una región autónoma madhesí y una reforma del sistema electoral actual que los infrarrepresenta. 46 Además, hay otros seis partidos comunistas pequeños que entre todos suman 33 escaños más en la Asamblea Nacional. Al otro extremo, en el ala más derechista cabe destacar el Partido Nacional Democrático (formado con la élite del sistema panchayat descrito en el capítulo de la historia de Nepal) con 9 escaños. Hay también una decena de partidos de todo signo con un máximo de dos escaños cada uno.
Por supuesto estamos hablando de escaños, que es la traducción del voto popular filtrado por el sistema electoral, como en todo país. Si hablamos del voto popular “en bruto” tenemos más de 6.300.000 votos de izquierda (desde el PCM-UML hasta los maoístas, pasando por los partidos marxistas más pequeños). Mientras que en el ala derecha contando desde el PCN que tiene (aún) unos pocos elementos social-demócratas y/o reformistas muy moderados, hasta el partido monárquico del PND junto con otras formaciones de derecha muy pequeñas con representación, sumamos un total de poco menos de 3.000.000 de votos. Por tanto, en voto popular la derecha no llegó a la mitad de votos de la izquierda. 47 La participación fue del 60% según la Comisión Electoral. 48
Para entender la fuerza que tiene en este país la izquierda no basta con explicar la situación socio-económica de pobreza, desigualdad y explotación de la mayoría del pueblo nepalés. Si las condiciones económicas por sí solas explicaran las reacciones políticas como si fuera un marxismo mecanicista vulgar, entonces, en muchos otros lugares del mundo existirían gobiernos de izquierda anti-capitalista y esto, desgraciadamente, no es así. Como afirma John Whelpton, el auge tan grande de la izquierda hay que encontrarlo también en el sustrato cultural del pueblo nepalés. Un pueblo solidario y hermanado que no acaba de aceptar la “ley de la selva” que impone el sistema capitalista. Un pueblo que, para referirse a los extranjeros, cuando son hombres, los llama dajyu (hermano mayor), y si son mujeres: bahini (joven hermana). Elementos progresistas y humanistas del hinduismo y el budismo también han servido de sustrato colectivista para aceptar las teorías socialistas de la izquierda. De hecho , a mitad de los setenta, se podía leer en una publicación comunista que el futuro del maoísmo era sintetizar el marxismo con el budismo (Whelpton, 2005:176).
Después de los resultados definitivos de las elecciones, el 28 de mayo, la Asamblea Constituyente proclamó en su primera sesión el fin de la monarquía, dando al rey 15 días para abandonar el Palacio Real (MAEC, 2009:28). Nepal quedó constituida como una República Federal Democrática 49
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