Roubini: la mitad de los bancos de EEUU puede quebrar aunque no se vuelva a la recesión 
Incluso aunque EEUU y las economías europeas lograran evitar que se produzca una recesión de doble dígito, sobre la que tanto se discute últimamente, más de la mitad de las 800 entidades financieras de Norteamérica están en una lista crítica. Es lo que afirma el reconocido economista Nouriel Roubini, que apunta que estas firmas tendrán difícil evitar una quiebra.
"En la segunda mitad del año, la política fiscal se convertirá en un viento de cara, en el que ya no habrá más cash for clunkers (ayudas concedidas por el Gobierno para animar las compras de vehículos). Y esto en un momento en el que el escenario más positivo apunta que el crecimiento se situará por debajo de la media", señala Roubini en declaraciones concedidas a CNBC.
Según el profesor de la Universidad de Nueva York, que cree que las posibilidades de que haya una gran recesión son superiores al 40%, "las pérdidas de puestos de trabajo son mayores de lo que se cree. No hay crecimiento laboral en el sector privado, el consumo es débil, las exportaciones son débiles y el sector inmobiliario también", sentencia.
Con este panorama, "si no hay ventas y no hay demanda final, las compañías no invertirán dinero", advierte el gurú de la crisis.
Problemas globales
Roubini también cree que nadie está a salvo, ya que los problemas de EEUU tendrán impacto en China, Japón y la zona euro, según la cadena estadounidense.
"En Europa, Alemania es más fuerte, pero el resto del continente tiene un aspecto muy sombrío. El resto del mundo, por su parte, no da abasto sin el apoyo del consumo de EEUU", asegura el profesor, que deja entrever que China tampoco saldrá bien parada, en un momento en el que su crecimiento se desacelera a marchas forzadas: se espera que la economía avance en torno a un 7% en la segunda mitad del año.
Krugman ve paralelismos entre 2010 y los años anteriores a la II Guerra Mundial
Esta es la situación: la economía estadounidense ha sido destrozada por una crisis financiera. Las políticas del presidente han limitado los daños, pero fueron muy cautas y el desempleo se mantuvo alto. Se necesitan más acciones, pero el público no apoya al Gobierno y parece dispuesto a inflingir a los demócratas una severa derrota en las elecciones. ¿2010? No, 1938, recuerda el premio Nobel Paul Krugman.
Krugman traza un paralelismo en su último artículo en The New York Times entre ambos momentos históricos para recordar que la Segunda Guerra Mundial fue el verdadero revulsivo que sacó a Estados Unidos de la crisis, y que el endeudamiento que supuso la guerra entonces fue mucho mayor del que sería necesario ahora.
Los economistas que aconsejan a Obama dicen que no quieren repetir los errores de 1937, cuando el entonces presidentes Franklin Delano Roosevelt retiró sus estímulos fiscales demasiado pronto. Sin embargo, para Krugman, Obama ya ha hecho lo mismo al crear unos programas de estímulo escasos y muy breves, que apenas han ayudado al desempleo y que ahora mismo están desapareciendo.
Según su punto de vista, la historia de 1937 se está repitiendo. Roosevelt hizo caso a aquellos que le pedían que recortara el déficit en un momento en el que pueblo americano se volvió en contra de las medidas expansivas del New Deal y pedía mayor austeridad.
De hecho, el economista cita una encuesta de Gallup de 1938 en la que el 63% de los encuestados se oponía a mayores estímulos fiscales. El mismo porcentaje de personas pensaba que había que recortar los impuestos antes que incrementar el gasto.
Las elecciones de 1938 fueron un desastre para los demócratas, recuerda Krugman, ya que perdieron 70 asientos en la Cámara de Representantes y 7 en el Senado.
El endeudamiento de la guerra
Y entonces llegó la guerra. Desde un punto de vista económico, la Segunda Guerra Mundial disparó el déficit y el gasto del Gobierno hasta niveles que nunca se habrían aprobado de otro modo, asegura el Nobel.
En concreto, el gobierno se endeudó por aproximadamente el doble del valor de su PIB en 1940, lo que según sus cálculos son unos 30 billones de dólares actuales.
Krugman recuerda que si alguien hubiera propuesto endeudarse tan sólo por una parte de eso habría recibido las mismas críticas que hoy reciben los que, como él, piden más gasto.
Y aquí es donde llega el punto clave del razonamiento de Krugman. El gasto y el déficit crearon un boom económico y ese boom sentó las bases para una prosperidad a largo plazo. De hecho, recuerda el economista, el total de la deuda (pública y privada) cayó como porcentaje del PIB gracias al crecimiento y la inflación, que redujo el valor de las deudas contraídas.
Finalmente, tras la guerra, gracias a la mejorada situación financiera del sector privado, la economía fue capaz de crecer con fuerza sin tener que recurrir a más déficits.
Una lección que no quiere ser recordada
Así pues, la lección que nos enseña la historia es clara, según Krugman: cuando la economía está claramente deprimida, las reglas habituales no funcionan y la austeridad es contraproducente. Cuando todo el mundo intenta pagar sus deuda al mismo tiempo, el resultado es depresión y deflación, por lo que el problema de la deuda se agrava.
Por el contrario, gastar es necesario porque una subida temporal del gasto a través del déficit, a una escala suficiente, puede curar los problemas producidos por los excesos pasados. Pero la historia de 1938 nos enseña que es muy difícil aplicar estas recetas, ya que no hubo voluntad política de hacerlo y la resolución de la crisis vino básicamente por accidente.
Krugman termina deseando que esta vez se haga mejor, pero se muestra pesimista porque tanto los políticos como los economistas se han pasado décadas desaprendiendo las lecciones de los años 30 y parecen decididos a repetir los mismos errores.
 
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |





