NEGOCIOS Y POLÍTICA: EL CASO TAGUAS
El mes de mayo ha sido testigo del caso Taguas, que ha puesto de manifiesto la mezcolanza entre la política y los negocios, un terreno en el que resulta imposible encontrar diferencias entre PSOE y PP.
El escándalo saltó cuando Taguas, todavía director de la Oficina Económica de Zapatero, fue propuesto como presidente de SEOPAN, el lobby de las grandes constructoras españolas. Taguas había sustituido anteriormente en la Oficina Económica del Presidente a Miguel Sebastián, hoy ministro de Industria. Hasta que Zapatero lo fichó había sido, como Sebastián, un alto cargo de la gran banca, concretamente el jefe del Servicio de Estudios del BBVA.
“La Oficina Económica del Presidente –escribió El País- ha tenido una especial relación con el sector de la construcción desde que se creó con Sebastián al frente (…) Por sus despachos han pasado prácticamente todos los grandes del sector. Algunos con proyectos relacionados con las obras del AVE, la ampliación del canal de Panamá o las compras de empresas en el exterior, y otros asuntos con sectores colaterales como la banca y el eléctrico. (…) Taguas, que continuó la tarea emprendida por Sebastián, mantuvo la misma dinámica (…) El pasado agosto elaboró un programa de reactivación del sector de la construcción que sirvió al presidente Zapatero para lanzar algunas propuestas durante la campaña electoral”.
Hasta el progubernamental El País reconocía que políticos y empresarios “atribuyen el nombramiento al pago de servicios prestados y sostienen que las constructoras buscan la cercanía al Gobierno”. Sin embargo, la Oficina de Conflicto de Intereses del Ministerio de Administraciones Públicas no vio ningún problema de incompatibilidad para que Taguas ocupara el nuevo cargo.
Y es que el caso Taguas no es una excepción sino la norma. Sin ir más lejos, Taguas trabaja ahora mano a mano con Pedro Pérez, representante hoy de las grandes inmobiliarias y ayer secretario de Estado de Economía con Felipe González. Como estos personajes, hay una multitud con un pie en los negocios y otro en la política: la ministra Garmendia, por ejemplo, que hasta su nombramiento era miembro de la Junta Directiva de la CEOE. Javier Paz, amigo de Zapatero y antiguo secretario de las Juventudes Socialistas, hoy se sienta en el consejo de Administración de Telefónica. Narcís Serra, que también fue nombrado alto cargo de Telefónica, es ahora presidente de Caixa de Catalunya. El antiguo ministro socialista Solchaga está hoy integrado en las altas finanzas. El propio ex presidente González es mundialmente conocido como el más importante lobbista internacional de las multinacionales españolas.
Y el PP no se queda atrás: empezando por Aznar y sus negocios y siguiendo por Rodrigo Rato, Zaplana, Arias Salgado, Alvarez Cascos, Timmermans, Jaume Matas, Abel Matute, Benigno Blanco o la presidenta de la patronal de Seguros.
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