Sorprende que nunca se haya hecho uso de él para analizar un fenómeno tan actual y relevante como el del nacionalismo moderno en España.Nadie debería desdeñar la posibilidad de que en el futuro las tornas cambien y esa clase obrera que difícilmente desaparezca empiece a pensar de otra manera, quizás tras arrepentirse muy mucho, por la mala cuenta que le trajo, de haber pensado de forma tan contraria a su internacionalismo histórico original, y haber creído durante tanto tiempo lo que a sus enemigos de clase tanto les convino que creyeran.
Desde luego ya no está de moda el «análisis de clase» de los fenómenos sociales, pero sorprende que nunca se haya hecho uso de él, que yo recuerde, para analizar un fenómeno tan actual y relevante como el del nacionalismo moderno en España.Muchos pensarán que un análisis de este tipo ya no tiene lugar porque pertenece a un pasado intelectual que ha sido desechado por la historia, pero podría ser que este punto de vista ganara relevancia en un futuro no lejano. ¿Acaso piensa alguien en serio que la caída del Muro de Berlín, de la que tanto se usa y abusa en los últimos tiempos, ha supuesto ya el fin definitivo del pensamiento comunista y socialista de tipo transformador, es decir el que aspira a contribuir a la superación del capitalismo?
Nadie duda de que los partidos socialistas y comunistas, se entiendan o no como puras reminiscencias históricas, se han adaptado a una convivencia complaciente con el sistema capitalista actual. Nadie duda de que son ellos en muchos casos los primeros que han renunciado al análisis de clase, como tampoco se puede dudar de que el lector de cualquier periódico serio de nuestro país pueda sorprenderse con el uso de una supuesta «antigualla intelectual» como la que aquí se propone. Pero quizás no se trate de una herramienta tan anticuada como parece, al menos para entender algunas de las claves ocultas en el debate actual español sobre cuestiones, llamémoslas, nacionales.
Los antiguos internacionalistas históricos (socialdemócratas, anarquistas, comunistas) tenían claro que los contenidos eran más importantes que las formas. Por eso, siguiendo a Marx o a Bakunin, consideraban que en el fondo daba poco más o menos lo mismo (aunque no desconocían otras diferencias menores) tener una monarquía como sistema de gobierno que una república. O que el Estado que, junto al capital, contribuía a oprimirlos llevara a cabo una política económica y social más o menos avanzada, siempre que estuvieran dentro de los límites, para ellos insuperables, que restringían su capacidad de maniobra dentro del sistema. Ellos hablaban de que la forma de gobierno no afectaba al contenido esencial de las relaciones económicasy sociales, porque, mientras éstas siguieran siendo capitalistas, no satisfarían nunca sus aspiraciones últimas de transformación social. Y cosas de este tipo, lo mismo pueden leerse en los escritos de Pablo Iglesias que en los de Federica Montseny o Andrés Nin.
Y cabe preguntarse: ¿Es que acaso ya no quedan internacionalistas en España? Parece que no. Los internacionalistas hablaban de que los trabajadores no tienen patria, o de que su patria eran sus intereses de clase, irremediablemente opuestos a los intereses de la patria «enemiga», que era la patria del capital. Hoy en día, los políticos que en último término son los herederos lejanos de esa tradición internacionalista han renunciado por completo a ese punto de vista, y al parecer reclaman la misma concepción nacionalista o comprensiva con el nacionalismo que siempre ha tenido la tradición política que se alimentaba del nutriente social proporcionado por las clases medias y altas.
Y es que la concepción «burguesa» y «pequeñoburguesa» (como se decía antes) de los problemas políticos, concepción que tanto interés tenían los políticos de izquierda de entonces en combatir, por representar al sector obrero de la población, parece no preocuparles ya en absoluto. Algún analista a la vieja usanza podría interpretar que lo que ha ocurrido para que este cambio haya tenido lugar no es más, en último término, que la derrota ideológica de esas capas sociales y políticas frente a la ideología nacionalista, ideología que en un principio los internacionalistas combatían con todas sus fuerzas, pero que ahora parecen haber asumido con todas sus consecuencias.
Pongamos algunos ejemplos de cuál era el tipo de análisis que hacían otrora los antinacionalistas, y cómo se ha transformado ahora en algo muy parecido a su opuesto. Al analizar la suerte económica relativa experimentada por regiones como el País Vasco, o Cataluña, o Madrid, en el periodo transcurrido en los siglos XIX y XX, la izquierda social habría reclamado un análisis centrado, por ejemplo, en la contraposición entre la suerte «disfrutada» por los patronos y la suerte «sufrida» por los trabajadores. Estos analistas, hoy tan pocos y aislados, añadirían que esa forma de ver las cosas es «materialista», perspectiva que considerarían muy superior al enfoque opuesto, que bautizarían como «idealista».
Considerarían que a unas regiones que representaban un porcentaje modesto de la riqueza y la producción nacionales en 1800, habiendo pasado a acaparar una fracción muy superior en la actualidad, difícilmente podría corresponderle la consideración de haber sido maltratadas por la historia capitalista de nuestro país y por su representante político principal: el Estado central. Afirmarían con buenos argumentos hasta qué punto los representantes políticos de ese Estado central, miembros tan activos de su aparato institucional, procedían de aquellas regiones, que a menudo tanto se han quejado de marginalidad política cuando sólo pretendían reclamar privilegios materiales. Y añadirían que no podría ser de otra manera, teniendo en cuenta la preeminencia de los representantes económicos de esos territorios en el seno de la patronal y de la clase burguesa de nuestro país. Si se les respondiera que son estos sectores los que tradicionalmente más se han quejado públicamente de su situación, replicarían que no siempre quien más protesta es quien más razón tiene para ello, sino quien más medios tiene a su alcance para difundir sus planteamientos.
Posiblemente, si quedara algún intérprete contemporáneo adepto al discurso internacionalista, diría que lo que ha ocurrido en España es que la ideología que hoy domina entre los nacionalistas del sector obrero y trabajador de nuestro tejido social no es en realidad la que le corresponde, sino la que antes se llamaba «ideología dominante», aquella que tiene su origen económico y social en los intereses del «enemigo de clase», la burguesía, pero que, por haber vencido a la ideología opuesta, ha pasado a predominar en el análisis de los teóricos representantes de la ideología «dominada».
Un ejemplo de que esto es así dirían es cómo y hasta qué punto el discurso público y mediático contemporáneo ha logrado hacer pasar por «nacionalistas españoles» a todos los críticos españoles del nacionalismo, por muy internacionalistas que éstos sean. Siendo España uno de los países menos nacionalistas de todo el mundo occidental, y uno de los más de izquierdas, han conseguido presentar a quienes no comparten el ansia descubridora de nuevas naciones como aliados del franquismo o de la derecha más reaccionaria y ultramontana. Por eso, cualquiera que se declare opuesto al nacionalismo periférico español de nuestros días es tachado inmediatamente de «nacionalista español», cuando no de submarino del PP.
Otro ejemplo de lo anterior podría ser la ideología que encierra el ya famoso eslogan de la «España plural». España es de hecho uno de los países más plurales del mundo y también una de las naciones con registros más altos de pasado relativamente revolucionario. Es una sociedad tanto más plural cuanto que esta nación incluye a un gran número de ciudadanos (mucho mayor que en otros países) que creen pertenecer a una nación distinta, y pueden defender ese punto de vista con plena libertad (y hasta con alguna ventaja). Ahora bien, que haya pluralidad política, o pluralidad de tantas otras cosas: lenguas, culturas, tradiciones, sensibilidades, etc., nada supone sobre la existencia o no de una nación. Por eso los internacionalistas reclamarían toda la pluralidad del mundo, sin dar derecho a ninguno de los plurales a usar un sombrero que a otros estaría vedado.
La nación no es una ideología ni una meta política. Es un hecho. Y España es una nación porque así lo ha definido la historia, nos guste o no, y así lo reconoce todo el mundo fuera de nuestras fronteras. Y esto no presupone ninguna valoración, positiva o negativa, sobre el carácter y comportamiento del Estado español o sobre la infraestructura social que lo sostiene. El que algunos españoles «se sientan» parte de otra nación es una ideología más que cualquiera puede defender, como cualquier otra. Pero la ideología no da derecho a tener privilegios, razón por la cual un anticuado internacionalista, opuesto por tradición a cualquier clase de privilegios, sin duda se declararía contrario a su concesión.
Cuando los supuestos defensores del pluralismo identifican pluralismo político con pluralidad de naciones sencillamente están expresando, con o sin artimaña, un puro deseo. Un deseo que pueden expresar libremente, por supuesto, así como también la patronal es libre de expresar permanentemente su deseo de que los salarios bajen más o suban menos de lo que lo hacen. Pero además de un deseo, están expresando una forma específica de lo que no es sino una de las ambiciones políticas más antiguas que anhela el poder económico capitalista: la división del enemigo en provecho propio. Al parecer, la estrategia del divide et impera, en este terreno de la discusión «nacional», ha llegado en España más lejos que en ningún otro sitio.
La pluralidad de lenguas no hace naciones: véase el caso suizo o el belga. La diversidad cultural, tampoco: ahí está esa misma pluralidad regional en casi todos los países del mundo. La pluralidad histórica, mucho menos aun. ¿Pretenden quienes afirman lo contrario que hay que volver al fraccionamiento estatal de la edad media europea? Si Cataluña o el País Vasco fueran naciones, con mayor razón lo serían Baviera, Sajonia, Sicilia, Borgoña, Tirol, Galitzia…; en realidad, docena y media de lander alemanes, docenas de regiones y regioncitas francesas, italianas, polacas…, procedentes de la histórica multitud de condados, ducados, principados y reinos formados por conquista, amalgamas dinásticas o matrimonios de conveniencia. O, ¿por qué no? ¿No cabría dividir en 50 los Estados que forman hoy la nación más poderosa de la tierra?
Cuando, por ejemplo, la ideología pequeñoburguesa (primero en Cataluña, después en toda la España progresista) critica a Felipe V por haber aplastado las «antiguas libertades históricas catalanas», nuestro internacionalista diría que no está haciendo otra cosa que reclamar las libertades medievales a las que puso fin la marcha moderna hacia el progreso centralizador y expansivo que se estaba dando en toda Europa. Y de paso añadiría que esa misma ideología reproduce los argumentos que siempre dieron los reaccionarios antirrepublicanos franceses y europeos para defender el Antiguo Régimen que tan bien servía a sus intereses.
Aquí se ha dado, diría, una confluencia curiosa, pero explicable, entre intereses en principio incompatibles. Los sectores capitalistas que en estas regiones se suman al empuje nacionalista actual lo hacen porque saben que más les vale tener enfrente a una población trabajadora dividida que a una clase obrera unida en torno a la defensa de sus intereses como trabajadores. Mientras que los sectores de la izquierda política reconvertidos en nacionalistas, lo hacen porque, habiéndose transformado todos los partidos en aparatos cuasiempresariales operantes principalmente en el submercado electoral, han aprendido que entre el público votante «vende» más esa ideología que no la contraria, en parte porque, como ya afirmara Gellner, probablemente permita un reparto de cargos y prebendas en la nueva y reforzada Administración resultante más al gusto de ese creciente público que por esa vía camina hacia la fidelidad más absoluta.
Se argumenta y se argumentará, por ejemplo, para defender la posición opuesta a este internacionalismo «trasnochado» del que estamos hablando, que más del 80% del parlamento catalán ha votado, y por tanto cree, que Cataluña es una nación. Se olvida que un porcentaje similar había votado en el parlamento francés a favor de la nueva Constitución europea, y sin embargo la ciudadanía le dio la espalda. Como señalaba hace poco Fernando Savater, si hubiera habido elecciones en España meses después de la muerte de Franco, sería Arias Navarro quien las habría ganado. Por la misma razón, cabe esperar que la ideología nacionalista catalana, vasca, etc., que tanto terreno ha ganado en importantes sectores populares bien representados en el gobierno español actual, siga siendo, mal que le pese a nuestro internacionalista, claramente mayoritaria entre la clase política de nuestra nación, además de para un porcentaje muy importante de ciudadanos que observan la política desde el punto de vista que le transmiten los políticos.
Esto es ciertamente así. Pero nadie debería desdeñar la posibilidad de que en el futuro las tornas cambien y esa clase obrera que difícilmente desaparezca empiece a pensar de otra manera, quizás tras arrepentirse muy mucho, por la mala cuenta que le trajo, de haber pensado de forma tan contraria a su internacionalismo histórico original, y haber creído durante tanto tiempo lo que a sus enemigos de clase tanto les convino que creyeran.
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#1
28-12-2009 01:50
Vaya BASURA de artículo.
"Los trabajadores no tienen patria.... porque se la han arrebatado"
Karl Marx
Viva el internacionalismo proletario!
Viva las luchas de los pueblos contra la opresión nacional!
Abajo los quintacolumnistas que se ponen al lado de la burguesia negando las luchas de los pueblos!
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#2
28-12-2009 02:08
no se puede luchar contra la monarquia sin incluir en esa lucha el  derecho de autodeterminacion.
El autor disuelve en un internacionalismo abstracto un problema clave  ; la opresion de catalanes, vascos y gallegos, QUE NO QUIEREN SER ESPAÑOLES A LA FUERZA. 
" españa es el pais menos nacionalista de occidente", " catalunya no es una nacion" apuesto que el autor vive en madrid... me gustaria que escribiese  un articulo sobre las medidas de lenin con respecto a las nacionalidades oprimidas por el centralismo ruso. para que refresque la memoria: no puede haber unidad sin libertad para decidir.
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#3.- 1
28-12-2009 02:56
1) "Siendo España uno de los países menos nacionalistas de todo el mundo occidental, y uno de los más de izquierdas" o "España es de hecho uno de los países más plurales del mundo y también una de las naciones con registros más altos de pasado relativamente revolucionario. Es una sociedad tanto más plural cuanto que esta nación incluye a un gran número de ciudadanos (mucho mayor que en otros países) que creen pertenecer a una nación distinta, y pueden defender ese punto de vista con plena libertad (y hasta con alguna ventaja)"
Y para mantener esa pluralidad, dentro del no-nacionalismo español que (por la Gracia de Dios) es de izquierda, se creó la Ley de Partidos.
2) "La nación no es una ideología ni una meta política".
La nación es un hecho social, y la sociedad se organiza en política. La nación sí es una ideología y sí es una meta política. Cuando la nación social no es políticamente soberana, a esa lucha ideológica se le llama antiimperialismo. Y su meta política más inminente es recuperar la soberanía y, en nuestro caso, convertirla en popular.
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#4.- Otro que no se ha leído el párrafo entero de Marx
InterNACIONalista|28-12-2009 02:57
Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Más, por cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar el Poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación, todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués.
Esclarecedor debate al respecto: http://www.nodo50.org/rashmadrid/foro/viewtopic.php?t=31974
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#5.- 2
28-12-2009 02:58
3) "España es una nación porque así lo ha definido la historia, nos guste o no, y así lo reconoce todo el mundo fuera de nuestras fronteras."
La historia establece las clases sociales que dividen entre ricos y pobres. Nos guste o no y así se sabe en todo el mundo. No hay nada que hacer para evitarlo y no nos queda más remedio que asumirlo y no pretender ir contra la historia. Que la historia sea la lucha entre oprimidos y opresores es irrelevante. Adiós a la lucha popular, adiós a la lucha de clases. Nos guste o no.
4) "El que algunos españoles «se sientan» parte de otra nación es una ideología más que cualquiera puede defender, como cualquier otra"
¿En qué quedamos? ¿La nación es o no es una ideología? Porque parece que ser español no es política, sino que es así nos guste o no, pero sí es política es reivindicarte a ti mismo y la pluralidad que parece que España tiene.
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#6.- 3
28-12-2009 03:00
5) "más del 80% del parlamento catalán ha votado, y por tanto cree, que Cataluña es una nación. Se olvida que un porcentaje similar había votado en el parlamento francés a favor de la nueva Constitución europea, y sin embargo la ciudadanía le dio la espalda"
Porque sólo hay respaldo político auténtico cuando se trata de defender que las naciones no existen, salvo España, que es una nación nos guste o no. Se han dado consultas populares (no por partidos, el pueblo en sí, la clase trabajadora) y sin medios ninguno votó el 30% de los convocados. ¿Hacemos una prueba de organizaciones sociales apelando a la República más que Española a ver la diferencia? Igual es que los pobres catalanes están manipulados por su burguesía pero los 2 viejos republicanos que votarán son auténticos combatientes y esperanza de la revolución española...
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#7.- 4
28-12-2009 03:01
6) "y haber creído durante tanto tiempo lo que a sus enemigos de clase tanto les convino que creyeran"
Es verdad. Porque defender la nación es de enemigos de la clase obrera siempre que sea defender una nación que no sea España. Porque España no es política, es lo que hay, nos guste o no.
Ojalá lleguen revolucionarios españoles, los únicos auténticos, al poder de Madrid para que en mi campiña cordobesa podamos beneficiarse de su revolución. Sólo nos queda esperar a que hagan la revolución por nosotros... no se sabe quién, ni cuándo ni cómo pero sí tenemos claro que la Grandeza de España estará asegurada y que, Gracias a Dios, yo no soy nacionalista... Siempre que no diga que soy andaluz y hable como ellos, igual hay suerte y me dejan mirar cómo hacen la revolución en mi pueblo.
Vaya BODRIO de artículo. No se sustenta más que en "porque yo lo digo" y tiene un análisis menos objetivo que mi abuela diciéndome lo guapo que soy.
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#8
28-12-2009 03:38
La cuestión es que este tío no tiene ni idea de historia, aunque sea un fantástico economista (hay que reconocerlo).
La diferencia con Francia, ya que pone ese ejemplo, es que allí sí triunfó la revolución liberal, mientras que en el Estado español no.
Napoleón arrasó con todas las diferencias culturales existentes y con las distintas lenguas que se hablaban. Unificó culturalmente el Estado francés, barrió con todo.
La historia española es muy diferente. Nunca se consiguió arrasar con la conciencia cultural diferenciada de distintas naciones, sobre todo vascos y catalanes.
Estudie historia, Diego :)
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#9
28-12-2009 03:48
Otro ejemplo de que no tiene ni puta idea de historia:
-----------
"España es de hecho uno de los países más plurales del mundo y también una de las naciones con registros más altos de pasado relativamente revolucionario"
----------
Don Diego, repase usted la historia de españa, martillo de herejes, con su inquisición, que expulsa a los judíos y moriscos (¿eso es diversidad?), que ni siquiera a los que se convierten los deja en paz, con esa mierda de la pureza de sangre, las castas nobiliarias, las órdenes religiosas.
¿Revolucionario? todas las tendencias revolucionarias en Europa, como la ilustración, aquí o no existieron o eran pro-monárquicas. Todos los intentos liberales eran aplastados por un pronunciamiento.
El país más atrasado y reaccionario de europa hasta hace bien poco, y el que menos respeta la diversidad, incluso hoy día:  el país con más presos políticos de  su entorno: 700. 
Dijo Machado: "castilla, antaño  dominadora, desprecia cuanto ignora"
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#10
28-12-2009 05:38
Como inocentada no va mal. Como artículo es la mayor basura que he leido en kaos en todos mis años de lector, y son ya unos cuantos.
¡Españoles de todos los países, unios!
UNA, GRANDE Y LIBRE, Y PROLETARIA (JAJA)
España, una unidad de destino en lo universal "porque así lo ha definido la historia, nos guste o no, y así lo reconoce todo el mundo fuera de nuestras fronteras".
Puagg me dan ganas de vomitar. Sólo le ha faltao acabar con un "España una y no cincuentayuna" o un "España, antes facha que rota"
ASCO
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#11
28-12-2009 05:52
"La nación no es una ideología ni una meta política. Es un hecho. Y España es una nación porque así lo ha definido la historia, nos guste o no, y así lo reconoce todo el mundo fuera de nuestras fronteras. Y esto no presupone ninguna valoración, positiva o negativa, sobre el carácter y comportamiento del Estado español o sobre la infraestructura social que lo sostiene"
JAJAJAJA, ¡ala! eso es materialismo histórico en estado puro. Vamos, un análisis de clase en toda regla, una demostración en su más pura esencia de lo que debe ser un razonamiento científico al estilo de los que Marx hacía en sus libros sobre proceso históricos. "Porque así lo ha definido la historia", dice, jajajaja. Como si la historia se hiciese a sí misma. Como si la lucha de clases no tuviese nada que ver en esa configuración de lo que este señor llama "la nación española". Como si el resultado histórico de lo que vemos y vivimos hoy en el Estado español a nivel de relaciones territoriales, o de derechos de los pueblos, no fuesen consecuencia directa de una historia diseñada a la medida de los intereses de clase de ciertas burguesías del Estado, identificadas con la "nación española", da igual en unos rincones u otros de la geografía hispánica. Hay que joderse. Lo mejor es que se creerá que ha puesto un huevo caudrado con esta basura de artículo.
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#12
28-12-2009 06:04
Parafraseando a Diego y sus sesudos análisis dialécticos jajaja:
"El capitalismo  no es una ideología ni una meta política. Es un hecho. Y el mundo es capitalista porque así lo ha definido la historia, nos guste o no, y así lo reconoce todo el mundo a lo largo y ancho de la Tierra. Y esto no presupone ninguna valoración, positiva o negativa, sobre el carácter y comportamiento del capitalismo o sobre la infraestructura social que lo sostiene"
Jajajajajja toma del frasco, Carrasco. Así de lúcido y sedudo es el ánalisis del tal Diego. Igualito, igualito. Oye, que tiene mérito escribir todo ese tocho, para no decir nada, pa no aporatr un solo razonamiento con fundamento,  y encima darle un airecillo científico jajaja. Como Sofista te ibas a hacer de oro Diego jajaja
En fin....
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#13
28-12-2009 09:43
Hay que reconocer la valentía de Diego con este artículo, sometiéndolo a la libertad de comentarios que permite Kaosenlared, tal como está el patio. Se puede estar de acuerdo o no con él, pero no se le puede negar un profundo análisis marxista. Ojalá cunda el ejemplo.
 
Diego enfrenta dialécticamente tres conceptos: Lucha de clases, materialismo y estrategia obrera, versus Nacionalismo, idealismo y táctica local. Y como es lógico, antepone la estrategia materialista de lucha obrera internacionalista a la táctica idealista del nacionalismo periférico.
 
Yo creo que la Patria se encuentra en el Registro de la Propiedad y en el Registro Mercantil.
Ánimo Diego; estoy leyendo con placer tu "Resúmen completo de El Capital".
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#14
28-12-2009 10:08
Nuestra Nacion? COMO??? ESPAÑA NACION??? TU HAS ESTUDIADO LOS REQUISITOS HISTORICOS DE UNA NACION? PORQUE ESPAÑA NO CUMPLE CON NINGUNO!!! DOS REINOS UNIDOS A LA FUERZA PARA SOMETER BAJO SUS INTERESES ECONOMICOS FEUDALES Y LUEGO BURGUESES A LOS TRABAJADORES DE DIFERENTES NACIONES!! QUE ESPAÑA ES UNA NACION PORQUE SE VE FUERA DE NUESTRAS FRONTERAS? NO ERAS INTERNACIONALISTA" ? METETE TU FRONTERA ESPAÑOLA DONDE TE QUEPA , CAGATE , NOS TIENE QUE VENIR UN SUPER ANALISIS PARA DEFINIRNOS ESPAÑOLES NOS GUSTE O NO , MALDITO ESPAÑOL , SOLO TE HA FALTADO NEGAR EL DERECHO DE LIBRE SEPARACION Y ESTADO DE LAS NACIONES EN SENTIDO SOCIALISTA , Y OLVIDATE DE LOS BURGUESES NACIONALISTAS" COMO LOS LLAMAS TU , QUE HAY QUE JODERSE , AHORA RESULTARA QUE ERES APATRIDA PERO ESPAÑOL , HAZTELO MIRAR PORQUE LOS COMUNISTAS CATALANES VASCOS GALEGOS ETC MANDAREMOS A IMPERIALISTAS COMO TU A CASA CON DOS BUENAS OSTIAS EN LA CARA!
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#16.- DICIEMBRE 28
NAVARRE KING|28-12-2009 11:15
Como inocentada no esta mal.Si no es asi,miratelo Diego.
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#17
tyy|28-12-2009 11:17
Espero que este articulo sea una inocentada de KAOS.pORQUE SINO ME VOY A echar a temblar.Es te articulo es digno de cualquier friki militante de UCE a algo asi
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#18.- Alcohol y nacionalismo
28-12-2009 11:35
?Quien ha  tenido interes que en Espana despues de la muerte de Franco   se hable sin parar  de identidades nacionales, de patrias , de Estados, de independencias olvidandose de la lucha de clases, del mejor repartimiento de la riqueza producida, del equilbrio economcio entre las diferentes regiones, del desarrollo economico,, etc.  .
No buscar muy lejos. Muchos de ellos estan delante de vuestras narices y no los veis   
Las ideologias nacionalistas producen  borrachos. Los hay  que tropiezan con las paredes y  se dan golpes con sus coches  de tanto alcohol que llevan en sus venas
Y despues se piensan  salvadores de sus naciones. Es verdad que con unos cuantos grados de alcohol en el cuerpo  todo les parece  permitido  
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#19.- no, no, no es una inocentada
28-12-2009 11:48
Esto lo viene diciendo diego hace años. Diego es buena gente, un buen tío, pero le ocurre que es un dogmático marxista, quizá el dogmático marxista en economía mayor que he conocido en mi vida. Su defensa  de la ley del valor a extremos fanáticos  y  físicos le haría merecer el reproche del mismo marx si viviera.  Cuando se enreda en el marx filosófico, el inaccesible  marx como filósofo alemán, diego desbarra totalmente porque no sabe de que habla.
En este y otros casos le pierde su deformación académica: es parte de  la vomitiva  comunidad universitaria española, una caverna de oscurantismo y  destrucción del pensamiento, que ha confundido la abstracción categórica con una película de los hermanos marx, básicamente porque son unos mediocres cuyo único mérito es ser unos lameculos.
Repito que diego es buena gente, se cree lo que dice. Este artículo, o similar,  lo presentó como ponencia en unas jornadas de economía alternativa. Por supuesto que su nivel es ínfimo, plagado de inexactitudes y tópicos reaccionarios.
Pero insisto en no ser muy crueles con él: es buena gente 
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#20
felix|28-12-2009 12:21
Por fín veo fundamentos en Kaos, se nota el bagaje marxista del autor.
En los 19 comentarios no he visto a nadie capaz de rebatir desde una perspectiva de clase los argumentos del autor.
No seré yo un defensor de la nación española como Diego Guerrero, pero lo que no soy tampoco es defensor de otras naciones porque mi única nación es la patria socialista que nos han arrebatado las burguesías nacionales ó internacionales.
  Un saludo a tod@s.
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#24.- Monocromia
Mujio|28-12-2009 12:39
Me resulta bastante triste la monocromia intelectual de los comentaristas de este articulo.
Es un articulo genial, redactado por un gran profesional. Citando y utilizando el verbo de aquellos que aqui todos defendeis.
YA veo esta comunidad intelectual, que utiliza preferentemente el adjetivo "mierda" para definir un texto cuando no cuadra con su monocromatico tono político.
Me parece un articulo cojonudo y ya tenía ganas de leer algo así en Kaos. Por suerte la página no es tan sectaria como la mayoria de sus usuarios.
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#25
zheltyk|28-12-2009 12:46
Este hombre ignora absolutamente la historia de la política marxista respecto al concepto de nación, no aporta más que tópicos reaccionarios, como se ha dicho más arriba, para defender  su postura.
Una nación es, incluso por encima de cultura y lengua aunque a menudo debido también a estas, un concepto en el que una comunidad se reconoce. Esto explica que Suiza pueda ser una nación, pero que también lo pueda ser Euskal Herria. "Todo pueblo que se considere una nación es una nación", decía en la Internacional Comunista.
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#26.- ESPERO Q SEA UNA INOCENTADA
Iraultzaile|28-12-2009 13:08
Porque de lo contrario sera un articulo tan vomitivo como cualqueir otro de los de Libertad Digital, lo que es mas, este articulo bien podría estar en Libertad Digital.
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#27.- ya te vale, diego
28-12-2009 13:08
Citar como autoridad a savater ¿? Qué bajo has caído diego !!!
Diego publico en catobeplas, con toda la ultraderecha
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#28.- INFUMABLE Es increible que 500 años despues haya españoles que sigan con esta mentalidad de la supremacia española y el desprecio hacia los pueblos
INTERNAZIONALISTA|28-12-2009 13:20
Se puede saber de donde ha salido este iluminado??
Ahora resulta que ser antimperialista(aqui y ahora eso significa luchar contra el Estado español y por la libertad de los pueblos que lo forman) es sinonimo de ser nacionalista y por lo tanto lo contrario de internacionalista???!!
Que naciones pretende interrelacionar este individuo a traves del internacionalismo si niega su existencia(bueno excepto la existencia de la gloriosa e indivisible España,claro!!)??
Ser vasco,catalan o castellano y defender tu tierra desde una perspectiva de clase explotada por el capital y el imperialismo español (ademas de frances en EH y PPCC)claro que es una ideologia(pero no por ser vasco sino por ser anticapitalista y antimperialista),pero tambien hay vascos que se sienten parte de otros estados como el español o el frances,estos vascos son los enemigos del pueblo trabajador vasco puesto que representan los intereses del imperialismo español y frances,y aqui y ahora representan una ideologia precisamente por autoconsiderarse españoles o franceses y por tanto sustento de ambos proyectos imperialistas y opresores por naturaleza(a pesar de que al autor le parezca que ser español es lo mas normal del mundo y no implica asumir ninguna ideologia!!estos españoles siempre normalizando pueblos y culturas,hoy con Fachi Lopez, y Fatxagoiti a la cabeza!)
Proletarios del mundo unios! (karl marx)
Proletarios del mundo unios...a españa! (imperialista español disfrazado de internacionalista proletario)
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#29.- MARXISMO 1
Manuel Muñoz Navarrete|28-12-2009 13:44
A diferencia de lo ocurrido en España, los Estados modernos que se van configurando en Europa Occidental lo hacen sobre la base de una burguesía que se ha fortalecido con la industria manufacturera y capitalista, suprimiendo la fragmentación feudal hasta formar un gran mercado nacional. Y con ello, van desplazando del poder a las castas feudales y se erigen en clase hegemónica. Es el período de las revoluciones burguesas, y en él se forman los Estados nacionales.
No es éste nuestro caso. La formación y posterior desenvolvimiento histórico del Estado español revistió particularidades muy específicas, al no llevarse a cabo por medio de ninguna revolución burguesa que fundiera en un todo único los diferentes pueblos peninsulares. Aquí, por el contrario, el Estado se forma únicamente en base al mantenimiento y reforzamiento del sistema feudal y a la integración en su ámbito territorial de unos pueblos, con una economía, una lengua, una cultura y unas costumbres plenamente diferenciadas.
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