El asesinato de dos jóvenes guardias civiles a manos de ETA en la localidad francesa de Capbreton, el pasado 1 de diciembre, cierra con la dolorosa certeza de la sangre derramada un periodo de tensa incertidumbre en el que, con un último hilo de esperanza, habíamos aguardado un cada vez más improbable giro a mejor de los acontecimientos, tras el atentado de Barajas y cuanto ha sucedido después. Hoy, sobreponiéndonos a la tristeza y el asco que nos provoca, es necesario que nos esforcemos por poner en claro las certezas y las interrogantes que, en el aspecto político, este crimen deja a su paso.
El pasado octubre, Pernando Barrena declaró que un nuevo atentado mortal sería "un desastre" para la izquierda abertzale. Encarcelado desde junio, Arnaldo Otegi ha hecho llegar mensajes a líderes del PSE conminándoles a reabrir el diálogo tras las elecciones de marzo, una idea en la que también ha insistido el sindicalista abertzale Rafael Díaz Usabiaga. Y el mismo Otegi declaraba en marzo que "nadie plantea, y si lo planteara estaría en un error, construir un Estado independiente desde la lucha armada". La primera certeza que nos deja el atentado de Capbreton es que los nuevos generales de ETA (los que se impusieron y sustituyeron a los promotores de la tregua) son completamente indiferentes a estas muestras de desafección, que han proliferado en la izquierda abertzale después del atentado de Barajas. Amplios sectores del electorado de Batasuna se preguntan, todavía en susurros, a cambio de qué se han sacrificado la vuelta a la legalidad y a las instituciones de su partido, la reagrupación de los presos o la mesa de negociación política. ¿Podría esa fisura acabar convirtiéndose en un abierto enfrentamiento? Desconocemos el equilibrio de fuerzas que mantienen hoy las diferentes sensibilidades del electorado independentista, pero si los ánimos ya parecen oscilar mayoritariamente entre la pesadumbre y el desencuentro, una acción tan salvaje e irreflexiva como la de Capbreton sólo puede encrespar aún más la fractura entre partidarios y detractores del fin de la violencia.
Esa fractura es producto de la reiterada y sangrienta insensatez de ETA, que ha acabado exasperando incluso a muchos de sus partidarios, pero también de la valentía, la honradez y la inteligencia con que Rodríguez Zapatero abordó el proceso de paz. Aún con la derecha cargando en tromba y el escepticismo de la mitad de su propio partido, Zapatero demostró su compromiso con gestos tan difíciles como el traslado a Euskadi de Iñaki de Juana o la entrevista del PSE con Batasuna, frente a los constantes palos en las ruedas de la nueva dirección etarra, en modo alguno dispuesta a abandonar su papel de vanguardia armada, autoritaria y omnipotente. Un papel que cada día repugna más a muchos abertzales que, manteniendo su apuesta política por la independencia, vieron en la actitud dialogante y la mano tendida de Zapatero una oportunidad de romper para siempre con el abismo de la violencia, y se sintieron traicionados por el repentino paso atrás de ETA en el camino de la paz.
¿Y ahora qué? Hay quien apuesta por la inmediata ilegalización de ANV. No comparto esa opinión, porque creo que la Ley de Partidos es una pésima ley que ni siquiera puede justificarse en la cerrazón, cobardía e indiferencia ante el dolor ajeno de aquellos a quienes pudiera aplicarse. Mucho más esperanzador que su ilegalización sería que ANV exigiese a ETA, con voz alta y palabras claras, un cese inmediato, indefinido e incondicional de la violencia, siguiese siendo legal y pudiese concurrir a las elecciones de marzo, inaugurando para la izquierda abertzale un nuevo tiempo de reivindicación de sus objetivos por el exclusivo medio de la política. Ójala que la tragedia de Capbreton sirva al menos para que comprendan que este es el momento, y que tan grave responsabilidad está enteramente en sus manos.
[Este texto se publicará en las páginas de opinión del próximo número (diciembre 2007) de La Crónica del Ambroz].
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valiente? valiente hijo de puta
likiniano|19-12-2007 18:31
Valentia de Zapatero? el mismo que se ufanaba en el congreso español de haber hecho menos que el PP en el avance del proceso paz?
El mismo que mantuvo contra el cosejo de los mísmismos intermediadores inernacionales una ley de partidos que sabia encarcelaria a los interlocutores de la izquiuerda abertzale en pleno proceso negociador
Zapatero valiente?, Un presidente incapaz de mantener un solo compromiso de los acordados en la mesa de negociación a pesar de que sabia que se cargaba el proceso de paz, por miedo al que dira la derechona española o lo que es lo mismo por miedo a cuanto votos puedo perder por la presión mediatica del fascio español?
No, Zapatero no ha sido un valiente, un valiente hubiese ido hasta el final. Zapatero fué un cobarde que se achantó ante la presión de los fascistas españoles y que ha acabado abordando el llamado problema vasco con la mísmisma receta que le van exigiendo y marcando los fascistas españoles. represión represión represión
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PAZ PARA EUSKAL HERRIA
KAS|19-12-2007 18:38
ZAPATERO HA ACTUADO COMO TODOS LOS GOBIERNOS ESPAÑOLES, ES DECIR PENSADO QUE EL ACUERDO DE PAZ DEBÍA SER LA DERROTA DE ETA Y LA IZQUIERDA ABERTZALE. NO CONOCE LA HISTORIA NO CONOCE A LA IZQUIERDA ABERTZALE.
NOS LLEVA DE NUEVO POR SU ACTITUD MEDIOCRE Y RETROGRADA A AÑOS DE OSCURIDAD, REPRESIÓN Y VIOLENCIA ...  QUE PENA !!
EL SERÁ LA PRIMERA VÍCTIMA DE SU AMBICIÓN Y  COBARDÍA, MIENTRAS  LA DERECHA DE SIEMPRE SERÁ  LA QUE SACARÁ TAJADA !!
ZAPATERO HA SIDO UN PUSILÁNIME,  UN  TONTO ÚTIL O UN MALINTENCIONADO EN TODO CASO ESPEREMOS QUE NO GANE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES !!
NI UN VOTO PARA LOS PARTIDOS ESPAÑOLES Y DEL CAPITAL !!
EUSKAL HERRIA AURRERA !!
IZQUIERDA ABERTZALE AURRERA!!
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