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La miseria de la Economía... de Mercado
Todo el empeño de los largos estudios de Economía consiste en po­ner puertas al campo.
Jaime Richart | Para Kaos en la Red | 24-12-2008 a las 19:33 | 1117 lecturas | 2 comentarios
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  Empiezan con ba­ses falsas: que la oferta y la de­manda de mercancías se desarro­lla en un mercado que es li­bre. Ori­llan deliberadamente que eso es mentira, o al menos una con­ven­ción: la liber­tad existe en el mercado, pero sólo para las mercade­rías margina­les, no en todas las demás. Por eso no son las de cali­dad las que se venden. Se venden y difunden las que tienen de­trás a quie­nes se han apoderado de ese mercado con artes políticas o amiguis­mos de altura.

  Los expertos en economía y en macroeconomía -las no dirigidas, se entiende- se limi­tan a idear ingenios y trucos para que en la res­pectiva socie­dad ganen mucho unos cuantos, con las meno­res con­vulsiones posibles a cuenta del malestar y de la pobreza del me­nor nú­mero de damnificados.

  Yo siempre he tenido a la Economía por un artificio de sombras chi­nes­cas. Todo está pensado en ella para dirigir al mercado lla­mado li­bre sin que nadie lo note. En definitiva, para observar cons­tantemente qué sucede si se mete aquí lo que se saca de allá, qué pasa con ese toma y daca que no sale nunca de un recorrido circu­lar, pa­sando de una co­lumna a otra de los libros contables.

  La cuestión es que la economía, se trate de un sólo individuo o de una sociedad, se reduce a armo­ni­zar la ambición de unos cuantos con la conformidad o resigna­ción de la mayo­ría. Más o menos interven­cio­nismo del Es­tado equivale a redu­cir la Economía y a la ma­croeconomía a un tira y afloja de la sá­bana en la cama; de modo que si se estira de un lado se deja al descu­bierto el otro.

  Lo que desde luego ni incumbe ni interesa a la Economía es la justi­cia distributiva. Su papel es auxiliar al poder político a introducir orientacio­nes en el mercado procurando que en los cambalaches en­tre los que ga­nan y los que pierden, el número de perdedo­res no sea tal que acabe pen­sando en la revolución.

  Aquí se acaba el misterio de los estudios económicos de nuestros ex­pertos en administración en los países capitalis­tas que no saben redu­cir a la Economía a lo que debe ser: arte del buen padre de fami­lia de toda la vida para conseguir siem­pre superávit.

  El caso es que discurriendo las sociedades en apa­rente libertad para todos, se genera cada vez más ri­queza para más ricos empobre­ciendo cada vez más a más. Las diferen­cias pro­gresivas en­tre unos y otros en el mundo lo acreditan. Y la circunstan­cia de que no haya ni taumaturgos ni exper­tos en esa disci­plina que descue­llen más que otros para la oca­sión lo prueba que los ex­pertos de una escuela y otra de Econo­mía discrepan, y que si hubiera uno más listo que los demás se­ría inmediatamente contra­tado por las nacio­nes como se apalabra a un entrena­dor de fút­bol.

  La sociedad es como el panal con sus respectivas celdas. Lo que debe perseguirse no se hace: derramar la miel sobre todas las cel­das para que se colmen por igual o al menos para que cada una re­ciba la miel suficiente de tal modo que no se note, no para que rebo­sen unas cuantas y la mayoría de ellas queden semivacías.

  Mientras no sean esas las miras de los poderes públicos, políticos y eco­nomistas, seguiremos pensando que sólo las solucio­nes comu­nis­tas y marxistas pueden sacar al mundo del atolladero. Pa­rece que no tiene que ver, pero no estoy seguro. ¿Tiene sentido que a un te­niente que ha matado a golpes en cuarteli­llo al agricultor Juan Martí­nez Gal­deano, le condenen a 15 me­ses de cárcel y luego el tribu­nal su­premo la rebaje a un año? Quince meses o un año, ¡qué más da!

  La cues­tión es que si cosas así, o esas burlas del Con­sejo del Poder Judi­cial dando sólo un tirón de oreja a jueces prevaricado­res, suceden, no es sólo por­que no haya justicia; es porque las institucio­nes y los economis­tas están para proteger pri­mero a los ri­cos, luego a los gendar­mes (el teniente de Roquetas, por ejemplo), y luego a los cuidadores de su ri­queza (notarios, jueces, registradores, agentes...). Los eco­nomis­tas y la eco­nomía de mer­cado son los encarga­dos precisa­mente de cerrar el círculo vi­cioso de la injusticia radical. Por eso tengo una horrible aver­sión a esta Econo­mía y a los eco­nomis­tas académicos: por­que en ella se aloja el tu­mor capitalista y és­tos lo tutelan  para  que  no se  extirpe…

 
 
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Comentarios (2)

#1

25-12-2008 23:18

LLENAR LAS CALLES DE PINTADAS EN MUROS, OBRAS,  PARADAS METRO, BUS CON PROCLAMAS ANTICAPITALISTAS, CONSIGNAS A MODO DE PANFLETO SIN SER EN PAPEL

SON UN BUEN MEDIO DE DIFUSION Y LLEGAR A LA GENTE CORRIENTE DE LA CALLE A LOS OBREROS, ACERCARLES LA LUCHA EN  COMUN POR NUESTROS DERECHOS EN ESTA CRISIS Y SUMEMOS APOYOS Y UNA CORRIENTE DE OPINION GRANDE QUE NO SE QUEDE EN NUESTROS PEQUEÑOS CIRCULOS, LLEVANDO LA LUCHA SOCIAL A LA CALLE.

NI UN PASO ATRAS CONTRA EL CAPITAL Y SU NEOLIBERALISMO!

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#2

STOP LEYES DE HORCA Y CUCHILLO.|26-12-2008 10:45

¡¡¡¡ATENCIÓN!!!! ¡¡¡¡ATENCIÓN!!!!
Los cortijeros de cortijo-banaña anuncian hoy (a bombo y platillos, todo el día y toda la noche, y lo que haga falta) que van a subir el Salario Miserable Internacional hasta la magnífica cifra de 621 eurazos/mes.
Cosas que suceden en esta presunta "democracia".

Valoración: 1    |  Avisar provocación

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