Empiezan con bases falsas: que la oferta y la demanda de mercancías se desarrolla en un mercado que es libre. Orillan deliberadamente que eso es mentira, o al menos una convención: la libertad existe en el mercado, pero sólo para las mercaderías marginales, no en todas las demás. Por eso no son las de calidad las que se venden. Se venden y difunden las que tienen detrás a quienes se han apoderado de ese mercado con artes políticas o amiguismos de altura.
  Los expertos en economía y en macroeconomía -las no dirigidas, se entiende- se limitan a idear ingenios y trucos para que en la respectiva sociedad ganen mucho unos cuantos, con las menores convulsiones posibles a cuenta del malestar y de la pobreza del menor número de damnificados.
  Yo siempre he tenido a la Economía por un artificio de sombras chinescas. Todo está pensado en ella para dirigir al mercado llamado libre sin que nadie lo note. En definitiva, para observar constantemente qué sucede si se mete aquí lo que se saca de allá, qué pasa con ese toma y daca que no sale nunca de un recorrido circular, pasando de una columna a otra de los libros contables.
  La cuestión es que la economía, se trate de un sólo individuo o de una sociedad, se reduce a armonizar la ambición de unos cuantos con la conformidad o resignación de la mayoría. Más o menos intervencionismo del Estado equivale a reducir la Economía y a la macroeconomía a un tira y afloja de la sábana en la cama; de modo que si se estira de un lado se deja al descubierto el otro.
  Lo que desde luego ni incumbe ni interesa a la Economía es la justicia distributiva. Su papel es auxiliar al poder político a introducir orientaciones en el mercado procurando que en los cambalaches entre los que ganan y los que pierden, el número de perdedores no sea tal que acabe pensando en la revolución.
  Aquí se acaba el misterio de los estudios económicos de nuestros expertos en administración en los países capitalistas que no saben reducir a la Economía a lo que debe ser: arte del buen padre de familia de toda la vida para conseguir siempre superávit.
  El caso es que discurriendo las sociedades en aparente libertad para todos, se genera cada vez más riqueza para más ricos empobreciendo cada vez más a más. Las diferencias progresivas entre unos y otros en el mundo lo acreditan. Y la circunstancia de que no haya ni taumaturgos ni expertos en esa disciplina que descuellen más que otros para la ocasión lo prueba que los expertos de una escuela y otra de Economía discrepan, y que si hubiera uno más listo que los demás sería inmediatamente contratado por las naciones como se apalabra a un entrenador de fútbol.
  La sociedad es como el panal con sus respectivas celdas. Lo que debe perseguirse no se hace: derramar la miel sobre todas las celdas para que se colmen por igual o al menos para que cada una reciba la miel suficiente de tal modo que no se note, no para que rebosen unas cuantas y la mayoría de ellas queden semivacías.
  Mientras no sean esas las miras de los poderes públicos, políticos y economistas, seguiremos pensando que sólo las soluciones comunistas y marxistas pueden sacar al mundo del atolladero. Parece que no tiene que ver, pero no estoy seguro. ¿Tiene sentido que a un teniente que ha matado a golpes en cuartelillo al agricultor Juan Martínez Galdeano, le condenen a 15 meses de cárcel y luego el tribunal supremo la rebaje a un año? Quince meses o un año, ¡qué más da!
  La cuestión es que si cosas así, o esas burlas del Consejo del Poder Judicial dando sólo un tirón de oreja a jueces prevaricadores, suceden, no es sólo porque no haya justicia; es porque las instituciones y los economistas están para proteger primero a los ricos, luego a los gendarmes (el teniente de Roquetas, por ejemplo), y luego a los cuidadores de su riqueza (notarios, jueces, registradores, agentes...). Los economistas y la economía de mercado son los encargados precisamente de cerrar el círculo vicioso de la injusticia radical. Por eso tengo una horrible aversión a esta Economía y a los economistas académicos: porque en ella se aloja el tumor capitalista y éstos lo tutelan  para  que  no se  extirpe…
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#1
25-12-2008 23:18
LLENAR LAS CALLES DE PINTADAS EN MUROS, OBRAS,  PARADAS METRO, BUS CON PROCLAMAS ANTICAPITALISTAS, CONSIGNAS A MODO DE PANFLETO SIN SER EN PAPEL
SON UN BUEN MEDIO DE DIFUSION Y LLEGAR A LA GENTE CORRIENTE DE LA CALLE A LOS OBREROS, ACERCARLES LA LUCHA EN  COMUN POR NUESTROS DERECHOS EN ESTA CRISIS Y SUMEMOS APOYOS Y UNA CORRIENTE DE OPINION GRANDE QUE NO SE QUEDE EN NUESTROS PEQUEÑOS CIRCULOS, LLEVANDO LA LUCHA SOCIAL A LA CALLE.
NI UN PASO ATRAS CONTRA EL CAPITAL Y SU NEOLIBERALISMO!Valoración: 1
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#2
STOP LEYES DE HORCA Y CUCHILLO.|26-12-2008 10:45
¡¡¡¡ATENCIÓN!!!! ¡¡¡¡ATENCIÓN!!!!
Los cortijeros de cortijo-banaña anuncian hoy (a bombo y platillos, todo el día y toda la noche, y lo que haga falta) que van a subir el Salario Miserable Internacional hasta la magnífica cifra de 621 eurazos/mes.
Cosas que suceden en esta presunta "democracia".
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