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Miguel Delibes, Castellano
“…Al hombre, ciertamente, se le arrebata la pureza del aire y del agua, pero también se le amputa el lenguaje, y el paisaje en que transcurre su vida"
Izquierda Castellana | Para Kaos en la Red | 13-3-2010 a las 17:12 | 2982 lecturas | 15 comentarios
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“…Al hombre, ciertamente, se le arrebata la pureza del aire y del agua, pero también se le amputa el lenguaje, y el paisaje en que transcurre su vida, lleno de referencias personales y de su comunidad, y es convertido en un paisaje impersonalizado e insignificante…”

Estas palabras, pronunciadas por Miguel Delibes en su ingreso en la Real Academia en 1975, sirven para expresar gran parte de la obra y pensamiento del escritor vallisoletano. Con la muerte del escritor, se nos va una parte importante de la literatura castellana. Delibes supo entender la realidad castellana como pocos,  y supo, a su vez, y de forma inmisericorde,  mostrar parte del alma del pueblo castellano. Muchos dirán que ha muerto un  español y nosotr@s  sabemos que no es cierto. Con Delibes muere un castellano que convirtió Castilla en palabras.

“…A Castilla se le ha ido desangrando, humillando, desarbolando poco a poco, paulatina, gradualmente, aunque a conciencia.  Se contaba de antemano con su pasividad, su desconexión, la capacidad de encaje de sus campesinos (…) de tal modo que la operación , aunque prolongada, resultó incruenta, silenciosa y perfecta…

Castilla para Delibes no es un sujeto pasivo. Castilla es un acto, una escena que queda vacía según transcurre la historia, y que queda a merced del desamparo, una impotencia que transmite a través de sus personajes que se encuentran con un mundo que perdura mientras el ser humano les obliga a seguir  “un camino torcido  “. Castilla para Delibes es una realidad. De ahí que reconozcamos hoy al escritor como una referencia para nuestra lengua. No sólo por su empleo del idioma castellano sino porque fue capaz de entroncar el idioma con la tierra misma, hallar una conexión difusa para muchos otros escritores, una lengua que arranca de la raíz  y que nos lleva a lo más profundo de ella. En las palabras del señor Cayo (“El disputado voto del señor Cayo”, 1978) somos capaces de atisbar un mundo que muere- el mundo natural- y otro que intenta imponerse – el mundo artificial de la España de la transición. Es decir, la realidad de la defunción notarial de Castlla en torno a una realidad impuesta que impondrá el abandono como medida cautelar.

“…lo que en realidad hay en el campesino castellano es un trasfondo de desconfianza ante el extranjero, que si alguna vez llamó a su puerta nunca fue para darle nada…”

En este párrafo Miguel Delibes deja patente el alma castellana que él comprendió  a la perfección.  La tierra, estrechamente ligada al individuo, se nos muestra árida como el carácter castellano, forjado a base de sequía y abandono. A pesar del pesimismo inicial de sus palabras el autor reconoce que: “…todo ello no le ha impedido conservar su decoro, su tradicional hidalguía, su nobleza, su dignidad, virtudes que le inducirán a compartir un vaso de vino con el primer forastero que llegue tan pronto barrunte que no viene a él de mala fe…”

Tan importante como la defensa de lo castellano es para Delibes la postura del oprimido.  Es cierto que la mayoría de sus personajes muestran la tiranía de lo conveniente antes que el derecho propio . Delibes habla de la resignación como realidad de la época pero también nos muestra evidentes atisbos de rebeldía. ¿Quién no recuerda a Paco Rabal ahorcando al señorito por haber matado a su “milana, milana bonita”? ¿Quién no es capaz de cuestionarse la inocencia rebelde frente a la tiranía?

“…Porque si la aventura del progreso, tal como hasta el día la hemos entendido, ha de traducirse inexorablemente en un aumento de la violencia y la incomunicación; de la autocracia y la desconfianza; de la injusticia y la prostitución de la Naturaleza; del sentimiento competitivo y del refinamiento de la tortura, de la explotación del hombre por el hombre y la exaltación del dinero, en ese caso, yo,  gritaría ahora mismo, con el protagonista de una canción americana “!Que paren la Tierra, quiero apearme!”

Este es el último párrafo del texto escrito por Delibes para su ingreso en la Real Academia de la Lengua en 1975. ( Recomendamos su lectura). Sus palabras de hace más de treinta años resuenan hoy en nuestros oídos de forma cercana, casi familiar. Delibes nunca reclinó el avance humano pero reconoció que lo verdaderamente progresista no puede separar al ser humano de la tierra que pisa, no puede deshumanizarlo hasta no llegar a reconocer la comunidad, de la que tod@s somos parte. Hoy, que el capitalismo se muestra como una fiera herida y dispuesta a devorarlo todo, es imprescindible recuperar el sentido de la persona, volver a nuestros orígenes y preguntarnos: “En qué hemos fallado?”  El futuro se cierne sobre nosotr@s con ansias de cambio.

El humanismo de Delibes recupera hoy parte de nuestra lucha, donde tod@s intentamos reconocernos como parte activa del mundo que nos ha tocado vivir un mundo tan vacio como lleno de cosas inútiles; un mundo donde los personajes de Delibes luchan por sobrevivir en una Castilla cansada de esperar. Y es nuestra tarea cambiar la realidad.


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Delibes: Murió querido por todos.

insurgente|14-03-2010

Si no hubiese sido un apologeta de la cinegética, Miguel Delibes habría muerto gozando de un privilegio reservado a muy pocas personas: haber sido querido por tirios y por troyanos. Wikipedia recoge así su vida:

Miguel Delibes Setién (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - † Valladolid, 12 de marzo de 2010) fue un novelista español y miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte, ocupando el sillón "e". Licenciado en Comercio, comenzó su carrera como columnista y posterior periodista de El Norte de Castilla, periódico que llegó a dirigir, para pasar de forma gradual a dedicarse en exclusiva a la novela.

Gran conocedor de la fauna y flora de su entorno geográfico, apasionado de la caza y del mundo rural, supo plasmar en sus obras todo lo relativo a Castilla y a la caza desde la perspectiva de una persona urbana pero que no había perdido el contacto con ese mundo.

Se trata por tanto de una de las grandes figuras de la literatura española posterior a la Guerra Civil, por lo cual fue reconocido con multitud de galardones, pero su influencia va aún más allá, ya que varias de sus obras han sido adaptadas al teatro o se han llevado al cine, siendo premiadas en certámenes como el Festival de Cannes.

Marcado profundamente por la muerte de su mujer en 1974, en 1998 padeció un cáncer de colon, del que nunca llegó a recuperarse completamente, lo que detuvo prácticamente por completo su carrera literaria y le llevó a la apatía y prácticamente al ostracismo hasta su muerte en 2010.

Primeros años y formación

Nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920, fue el tercero de los ocho hijos del matrimonio entre María Setién y Adolfo Delibes. Este último nació y murió en el municipio cántabro de Molledo, donde Miguel transcurrió numerosos veranos y del que el escritor vallisoletano fue nombrado en 2009 hijo adoptivo. El apellido Delibes, de origen francés, provenía de Toulouse, ya que el abuelo de Miguel, hermano del compositor francés Léo Delibes, se había desplazado a España para participar en la construcción del ferrocarril en Cantabria. Su padre fue catedrático de Derecho en la Escuela de Comercio vallisoletana. Cursó sus estudios en el colegio de Lourdes, donde terminó el bachillerato en 1936. Tras estallar la Guerra Civil Española, se enroló como voluntario en la Marina del Ejército Nacional en 1938. Como voluntario, prestó servicio en el crucero Canarias, que realizaba sus operaciones en la zona de Mallorca. En 1939, al concluir la contienda, regresó a su ciudad natal e ingresó en la Escuela de Comercio. Tras finalizar su carrera de Comercio, inicia la de Derecho y se matricula en la Escuela de Artes y Oficios, lo que le sirvió para mejorar sus dotes artísticas y ser contratado en 1941 como caricaturista en El Norte de Castilla, el diario vallisoletano por excelencia y decano de la prensa diaria española.[8]

A partir de ese momento, se abrieron las puertas del periodismo para un joven Delibes de apenas 21 años. Publicó su primer artículo periodístico en El Norte, titulado El deporte de la caza mayor, y obtuvo el carné de periodista profesional en 1943, tras un curso intensivo en Madrid.[9] El diario le otorgó el cargo de redactor, ocupándose de la sección dedicada a las críticas cinematográficas mientras continuaba realizando caricaturas. Dos años más tarde, obtuvo la cátedra de Derecho Mercantil, por lo que comenzó a impartir clases en la Escuela de Comercio. El 23 de abril de 1946 contrajo matrimonio con Ángeles de Castro, quien posteriormente se convirtió en una de sus mayores inspiraciones literarias.[9] Su viaje de novios transcurrió en Molledo, Cantabria.

 

Inicio de su carrera literaria

Tras contraer matrimonio, comenzó la carrera literaria de Miguel Delibes. Se abrió entonces un trienio clave que marcó su carrera: en 1947 comenzó a escribir su primera obra, La sombra del ciprés es alargada, y nació su hijo Miguel, que llegaría a ser un conocido biólogo. En 1948, recibió el Premio Nadal por La sombra del ciprés es alargada, comenzando así a despuntar en el panorama novelístico español. Poco después nació su hija Ángeles, conocida bióloga e investigadora. 1949, último año de ese trienio, estuvo marcado por la publicación de un nuevo libro, Aún es de día, que sufrió la acción de la censura. Como catedrático de Historia en la Escuela de Comercio, hubo de enfrentarse también a los censores franquistas a la hora de tratar en sus clases lo concerniente a la victoria nacional en la Guerra Civil. A mediados de año nació Germán, su tercer hijo, y catedrático de Prehistoria en la Universidad de Valladolid.

En 1950 se inició una nueva etapa en la carrera literaria del escritor: tras sufrir un brote de tuberculosis, publicó El camino, su tercera novela, en la que narra el proceso que sufre un niño en el descubrimiento de la vida y de la experiencia ante la amenaza de dejar el campo y marchar a la ciudad, obra que constituye su consagración definitiva en la narrativa española de la Posguerra. Ese año, nació su hija Elisa, filóloga hispánica y francesa.

En 1952, fue nombrado subdirector del diario El Norte de Castilla, por lo que sus enfrentamientos con la censura se volvieron cada vez más directos y frecuentes. El escritor abrió una etapa en la que publicaba una nueva obra de manera prácticamente anual, a saber: Mi idolatrado hijo Sisí (1953), La partida (1954), Diario de un cazador (1955) –Premio Nacional de Narrativa–, Un novelista descubre América (1956), Siestas con viento sur (1957) –Premio Fastenrath–, Diario de un emigrante (1958) y La hoja roja (1959), de contenido existencialista, donde un fotógrafo rememora su vida al borde de la jubilación. En 1956, en pleno apogeo de este periodo, nació su hijo Juan, biólogo y aficionado a la caza y la pesca como su padre,[13] y ya en 1958 fue nombrado director de El Norte de Castilla.

Apogeo literario

Los años 1960 representan el apogeo literario de Delibes como escritor. El periodo viene marcado por el nacimiento de su sexto hijo, Adolfo, licenciado en biología, y por el viaje que realiza el escritor a Alemania, donde visitó varias universidades. La etapa literaria se abrió con la publicación de Viejas historias de Castilla la Vieja (1960) y Por esos mundos (1961). En 1962, Delibes publicó Las ratas, uno de sus grandes libros, historia construida a partir de una sucesión de anécdotas autobiográficas en las que se evoca el ambiente rural de un pueblo castellano desaparecido, con el que ganó el Premio de la Crítica; nació Camino, última de sus siete hijos, licenciada en Filosofía y Letras; y se rodó la versión cinematográfica de El camino, dirigida por Ana Mariscal. 1963 fue un año turbulento: Delibes dimitió el 8 de junio como director de El Norte de Castilla tras varias desavenencias con Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo. En los años siguientes, pasó seis meses de 1964 en Estados Unidos como profesor visitante del Departamento de Lenguas y Literaturas Extranjeras de la Universidad de Maryland. Tras su regreso, redactó y publicó Cinco horas con Mario, considerada su obra maestra, donde una mujer vela el cadáver de su marido durante toda una noche mientras realiza un monólogo plagado de recuerdos hacia su esposo; USA y yo y La milana. En los años siguientes visitó Checoslovaquia y publicó Parábola del náufrago. Continuó, ya en los años 1970, con varios libros de caza, actividad de la que es apasionado, y cuentos, para a continuación publicar Un año de mi vida, un diario personal.

El 1 de febrero de 1973, Miguel Delibes fue elegido miembro de la Real Academia Española, ocupando el sillón "e", vacante por la muerte de Julio Guillén. Ese mismo año, en diciembre, fue también elegido miembro de la Hispanic Society of America. Antes de terminar el año, publicó El príncipe destronado, su undécima novela. El 22 de noviembre de 1974 falleció su esposa, Ángeles de Castro, a los 50 años de edad, algo que marcó profundamente al escritor para el resto de su vida.

Finalmente, el 25 de mayo de 1975 pronunció su discurso de ingreso en la RAE, siendo Dámaso Alonso, uno de los miembros destacados de la Generación del 27, y por aquel entonces presidente de la RAE, quien hizo entrega a Miguel Delibes de la medalla de académico. Su discurso de ingreso versó sobre El sentido del progreso desde mi obra, que posteriormente editaría como libro bajo el título de Un mundo que agoniza. Ese mismo año, salió a la luz su duodécima novela: Las guerras de nuestros antepasados. En los tres años siguientes, publicó varios libros sobre caza y uno sobre pesca, el único, Mis amigas las truchas. El periodo se cierra con la publicación de El disputado voto del señor Cayo, su decimotercera novela, y en 1979, España asistió al estreno de la adaptación teatral de Cinco horas con Mario, siendo la protagonista la actriz vallisoletana Lola Herrera. Debido al gran éxito registrado, hubo de ser repuesta en varias ocasiones. Ese año, lanzó Castilla, lo castellano, los castellanos, una antología narrativa.

Años 1980 y 1990: Reconocimientos

En 1980, el VII Congreso Internacional de Libreros, celebrado en Valladolid, rindió homenaje al escritor. El gran título de este periodo fue Los santos inocentes, publicado en 1981, radiografía social donde noveliza la degradación de una familia rural explotada por los caciques de la Extremadura rural. En 1982 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, ex aequo con Gonzalo Torrente Ballester; participó en el Congreso "Una literatura para el hombre", celebrado en Reggio Emilia, Italia. Durante esta década, publicó libros sobre caza, cuentos, y recopilaciones de artículos de prensa. En 1983 fue investido Doctor honoris causa por la Universidad de Valladolid. Al año siguiente, la Junta de Castilla y León le concede el Premio de las Letras y los libreros españoles le nombraron autor del año, recibiendo el Libro de Oro como reconocimiento. A finales de año, Los santos inocentes fue adaptado al cine, recibiendo Alfredo Landa y Francisco Rabal, actores de la película, el premio a la interpretación en el Festival de Cannes. En 1985 publicó El tesoro y fue nombrado Caballero de las Artes y de las Letras de la República Francesa. En los años siguientes fue nombrado hijo predilecto de Valladolid, publicó Castilla habla, fue investido Doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid y asistió a la adaptación teatral de obras como La hoja roja y Las guerras de nuestros antepasados.

El 7 de mayo de 1990 fue investido Doctor honoris causa por la Universidad del Sarre (Alemania). Un año después, el 30 de mayo de 1991, fue galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas, otorgado por el Ministerio de Cultura. La Universidad de Málaga le rindió homenaje en el V Congreso de Literatura Española Contemporánea, titulado "Miguel Delibes: el escritor, la obra y el lector." Ese año, publicó uno de sus últimos títulos: Señora de rojo sobre fondo gris, una clara evocación de la figura de su esposa. En el año siguiente, se desarrolló el "Encuentro con Miguel Delibes" en Madrid, organizado con motivo de la entrega del Premio Nacional de las Letras Españolas. Se celebraron un total de siete conferencias y cuatro mesas redondas estudiando la obra de Miguel Delibes.

Parón literario y últimos años

Su última gran obra, El hereje, homenaje a Valladolid, se publicó en 1998, recibiendo el Premio Nacional de Narrativa como reconocimiento. Él mismo declaró al recibir el premio, que ya con 79 años, «había colgado los trastos de escribir». Con la entrada del milenio, se creó la Cátedra Miguel Delibes, con sede en las universidades de Nueva York y Valladolid, y cuyo objetivo es el estudio de la literatura española contemporánea, darla a conocer en Estados Unidos y difundirla mediante las nuevas tecnologías.

Tras la publicación de El hereje su carrera literaria prácticamente se detuvo, principalmente por el cáncer de colon que padecía el escritor, precisamente desde la última fase de redacción de su última gran novela. Se encontraba impedido en gran medida, y experimentaba una apatía cada vez más grande. Recibió en 2007 el Premio Quijote de las Letras Españolas, aunque en sus últimos años su producción literaria había sido prácticamente nula, con apenas unos pocos títulos, siendo el último De Valladolid. Por su incapacidad, tras ser galardonado con el Premio Vocento a los Valores Humanos, Juan Carlos I y Sofía de Grecia, Reyes de España, visitaron personalmente al escritor en su domicilio vallisoletano. Fue reconocido en su ciudad con la creación de La Ruta del Hereje, basada en su novela y con la construcción del Centro Cultural Miguel Delibes, que es tanto conservatorio y auditorio, como centro de convenciones.

La comunidad autónoma de Castilla y León, de manos de Juan Vicente Herrera, le entregó en noviembre de 2009 la Medalla de Oro de Castilla y León como reconocimiento por «su defensa del castellano», calificando al autor como «maestro de narradores». De igual modo, tanto la Junta de Castilla y León como numerosas entidades culturales e intelectuales españolas e internacionales propusieron en varias ocasiones a Miguel Delibes como candidato al Premio Nobel de Literatura, la última de ellas la realizada por la Sociedad General de Autores y Editores en 2010 junto a las de Ernesto Cardenal y Ernesto Sabato.

Muerte

Durante los primeros días de marzo de 2010 su estado de salud empeoró, provocando que el día 11 de marzo su situación fuera ya crítica, encontrándose el escritor consciente pero muy sedado, por lo que la familia esperaba el fallecimiento del autor en cuestión de horas. Falleció finalmente en su domicilio vallisoletano a primera hora de la mañana del 12 de marzo de 2010, a los 89 años de edad, como consecuencia del cáncer de colon que se le diagnosticó en 1998 y del que no pudo recuperarse. Su capilla ardiente se instaló en el salón de recepciones de la Casa Consistorial, y a ella acudieron numerosas personalidades como Lola Herrera o Concha Velasco, así como más de 18.000 personas.

Galardones

  • Premio Nadal, por "La sombra del ciprés es alargada" (1947).
  • Premio Nacional de Narrativa, por "Diario de un cazador". (1955).
  • Premio Fastenrath de la Real Academia Española, por "Siestas con viento sur" (1957).
  • Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982).
  • Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valladolid (1983).
  • Premio de las Letras de Castilla y León (1984).
  • Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de la República Francesa (1985).
  • Nombrado Hijo Predilecto de Valladolid (1986).
  • Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid (1987).
  • Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de El Sarre (Alemania) (1990).
  • Premio Nacional de las Letras Españolas (1991).
  • Premio Cervantes (1993).
  • Medalla de Oro de la provincia de Valladolid (1993).
  • Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcalá de Henares (1996).
  • Premio Luka Brajnovic de la Comunicación, otorgado por la Universidad de Navarra (1997).
  • Premio Nacional de Narrativa, por "El hereje". (1999).
  • Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (1999).
  • Medalla de Oro al Mérito Turístico del Gobierno de Cantabria (2006).
  • Investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca (2008).
  • Nombrado Hijo Adoptivo de Molledo (2009).
  • Medalla de Oro de Castilla y León por el Presidente de la Junta de Castilla y León (2009).
  • Medalla de Oro al Mérito Turístico de Cantabria (2009).

  • Obras

  • La sombra del ciprés es alargada (1947). Premio Nadal
  • Aún es de día (1949)
  • El camino (1950)
  • El loco (1953)
  • Mi idolatrado hijo Sisí (1953)
  • La partida (1954)
  • Diario de un cazador (1955). Premio Nacional de Literatura.
  • Siestas con viento sur (1957). Premio Fastenrath.
  • Diario de un emigrante (1958)
  • La hoja roja (1959). Premio de la Fundación Juan March.
  • Las ratas (1962). Premio de la Crítica. Adaptada al cine
  • Europa: parada y fonda (1963)
  • La caza de la perdiz roja (1963)
  • Viejas historias de Castilla la Vieja (1964)
  • Usa y yo (1966)
  • El libro de la caza menor (1966)
  • Cinco horas con Mario (1966)
  • Parábola del náufrago (1969)
  • Por esos mundos : Sudamérica con escala en las Canarias (1970)
  • Con la escopeta al hombro (1970)
  • La mortaja (1970)
  • La primavera de Praga (1970)
  • Castilla en mi obra (1972)
  • La caza de España (1972)
  • El príncipe destronado (1973)
  • Las guerras de nuestros antepasados (1975)
  • Vivir al día (1975)
  • Un año de mi vida (1975)
  • SOS : el sentido del progreso desde mi obra (1976)
  • Alegrías de la Caza (1977)
  • El disputado voto del señor Cayo (1978).
  • Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1978)
  • Un mundo que agoniza (1979)
  • Las perdices del domingo (1981)
  • Los santos inocentes (1982)
  • El otro fútbol (1982)
  • Dos viajes en automóvil: Suecia y Países Bajos (1982)
  • Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso (1983)
  • La censura en los años cuarenta (1984)
  • El tesoro (1985)
  • Castilla habla (1986)
  • Tres pájaros de cuenta (1987)
  • Mis amigas las truchas (1987)
  • 377A, Madera de héroe (1987)
  • Mi querida bicicleta (1988)
  • Dos días de caza (1988)
  • Castilla, lo castellano y los castellanos (1988)
  • Mi vida al aire libre (1989)
  • Nacho, el mago (1990)
  • Pegar la hebra (1991)
  • El conejo (1991)
  • Señora de rojo sobre fondo gris (1991)
  • La vida sobre ruedas (1992)
  • El último coto (1992)
  • Un deporte de caballeros (1993)
  • 25 años de escopeta y pluma (1995)
  • Los niños (1995)
  • Diario de un jubilado (1996)
  • He dicho (1997)
  • El hereje (1998). Premio Nacional de Literatura.
  • Los estragos del tiempo (1999)
  • Castilla como problema (2001)
  • Delibes-Vergés. Correspondencia, 1948-1986 (2002)
  • España 1939-1950: Muerte y resurrección de la novela (2004)
  • La tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? (2005). Escrito conjuntamente con su hijo Miguel Delibes de Castro.

  • Comentarios (15)

    #1.- Viva Castilla Libre y Comunera

    13-03-2010 19:03

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    #3

    13-03-2010 21:52

    Delibes se enganchó voluntario en el ejército franquista español al comienzo de la guerra civil. Joder con IZ-CA¡¡¡¡

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    #4.- Sí, pero...

    Palangre|13-03-2010 22:41

    Es verdad que estuvo en el ejército franquista, pero también es verdad que cuando era director de El Norte de Castilla, no aceptó las directrices de Fraga y dimitió. También es verdad que nunca se ha decantado por ninguna ideología o que ha aceptado cosas que le ha entregado el Rey.
    Pero sobretodo pienso que ha sido una persona honesta y describir algo como lo hace en "Los Santos Inocentes" le honra.

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    #5.- ARTE Y FASCISMO

    Zapiola|14-03-2010 01:42

    #3

    La misa en ocasión de su muerte -transmitida por TVE- fue clara: Delibes siempre se mantuvo fiel a la religión y fue un gran opositor al aborto, consigna vaticana central.

    Me abstengo de cualquier sarcasmo, pero no admito "descuentos" ni "peros" a la realidad.

    Los artistas muertos son lo que el capitalismo y los amos hacen de ellos.

    Al final de su vida, el gran muralista mexicano, Diego Rivera, borró del fresco "La muerte entrando en la Alameda", la leyenda que decía "Ni amo, ni dios", por pedido de los alcagüetes esclesiasticos de siempre.

    Esta derrota merece una revancha. No peros.

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    #7

    14-03-2010 02:31

    Nadie ha dicho que Delibes fuese un revolucionario, y me ha gustado lo que dice al final el anterior comentarista sobre las derrotas que requieren revancha más que peros.

    Pero (lo siento), lo que hiciese con 17 años me importa bien poco sobre todo si le tocó estar donde estaba. Todos sabemos de muchos que de jovencitos estuvieron en el lugar adecuado pero que enseguida se convirtieron en unos conversos peores que el peor de los fascitas.

    Por otro lado, habiendo hablado con familiares más que directos, puedo decir que Miguel Delibes mantuvo cierto contacto y bastante simpatía con esa izquierda norteña tan atacada, perseguida y calumniada... por ejemplo.

    Un artículo este muy buen escrito, por cierto. Un abrazo a la gente de IzCa.

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    #9

    SADE|14-03-2010 08:53

    El artículo de IZCA honra a IZCA. Delibes, sí,  religioso y soldado de la marina de  Franco, fue una persona decente, un hombre coherente y honrado, y, además,  un extraordinario escritor.

    Cualquiera que haya leído a Delibes percibirá también lo que no fue Delibes: un propagandista del franquismo y un vulgar traficante de literatura, como Cela; una vedette del mercado ideológico-editorial, como, p.e., Javier Marías o Muñoz Molina (el anticomunista); un neofascista, como F. Savater; etc.

    Delibes escuchó al pueblo,  fue el oído  del pueblo castellano, un hombre siempre atento a descubrir  la íntima esencia de  lo popular  detrás de cada giro de su fabla. 

    Este artículo honra a IZCA porque IZCA también  oye que  Delibes vive en el corazón de lo que hablamos. Y lo que hablamos, el cómo, es también herramienta de revolución. Nuestro cómo es el del pueblo, el de Delibes, no el de los traficantes de esta hora.

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    #10.- Castilla y Castilla

    Burgos|14-03-2010 14:10

    Vaya, tampoco nos vale Delibes para la revolución. Hay que ver cuanto sectarismo hay en la llamada izquierda, tanto como en la derecha. Cuánta intolerancia. Miguel Delibes renunció a venir a Madrid a dirigir El País por lealtad y respeto a si mismo, a su vida, a su ciudad, a su idea de la vida al margen del mundillo de la capital. Cuánto nos queda por aprender de este hombre.

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    #11.- ejemplo

    Sedano|14-03-2010 14:17

    Fue fiel a una editorial catalana hasta el final. Renunció a ganar millones cambiando de editor. Lara le ofreció el Planeta si se presentaba y Delibes renunció. Si un homre así no es un ejemplo...

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    #12.- Se nos va un grande...

    Skin Castilla|14-03-2010 17:34

    Se nos ha muerto un grande de la literatura Castellana...Pero el espíritu castellano nunca morirá!

    VIVA CASTILLA LIBRE Y SOCIALISTA!!
    VIVA CASTILLA COMUNERA!!

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    #13.- Escritores 2010

    Castilla La Viena|14-03-2010 17:57

    No hace falta saber si el que comenta es de izquierdas o derechas, porque después de ver ayer en TVE 1 Los santos inocentes otra vez, y sé cuántas  van, después de ver esa crítica tan despiadada del señorito fascista español representada por Juan Diego; después de ver la escena de Alfredo Landa rastreando la hierba como un perro, pues a eso nos redujo el franquismo, uno no necesita más comentaristas ni más expertos para saber que estamos ante uno de los nuestros, sea católico o no, un hombre sencillo, de provincias, que ha renunciado hasta a tener un fundación. No entiendo, como muchos otros, qué pintan esos señoritos del PP ahora lamentando ¿qué?, ¿que haya muerto uno que nos contó a todos la humillación a la que nos sometió el franquismo, como ese hombre/perro que busca perdices para que el señorito presuma de ellas ante el ministro franquista de la época? Muchos Delibes necesitaríamos ahora para contarnos a todos la crónica de una corrupción generalizada de personas e instituciones vestidas cada día con un modelito. Eso es lo que necesitamos.

    Valoración: 29    |  Avisar provocación

    #14.- El gran hombre...

    Komincat|15-03-2010 15:56

    Este personaje de aquí firmó el manifiesto por la lengua común, en contra de el resto de lenguas de los otros pueblos del Estado, gran persona sí señor! Os habeis cubierto de gloria con este texto.

    Valoración: -6    |  Avisar provocación

    #15.- Miguel Delibes, castellano

    Sniper|15-03-2010 19:13

    Cada vez que veo o leo a esos puristas de la primera hora, esos que ya nacieron nacionalistas o comunistas o vaya usted a saber, esos que no toleran la mas mínima tacha en el historial de una persona, cada vez que eso me ocurre, me pasa como el famoso cuento " miro para un lado, miro para el otro y no sé diferenciar al cerdo del amo"

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    #16.- PARA #14

    Pedro|15-03-2010 20:09

    Ojala, compañero, que tú conserves una larga vida de purismo y perfección.Que tu cuerpo y mente quede incorrupto tras tu muerte (ojala quede mucho para eso). Los demás seguiremos acertando y fallando y deseando dejar un legado como el suyo, un legado donde nuestros hijos puedan  leer lo que ha pasado y pasa en Castilla (y en tantos otros sitios), donde tantas veces el poderoso ha humillado y vejado al humilde, hasta convertirlo en menos que una rata. Si consigues una parte de eso te alabaremos. Mientras tanto, no des lecciones de integridad, compañero.

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    #17

    Gora Herria|15-03-2010 22:55

    Pues tiene razón el chaval, este hombre firmó el manifiesto por la lengua común, al lado de grandes personas como Jimenez de los Santos, el día que alguien firme un manifiesto que ataque al castellano a ver como os lo tomais.

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    #18.- Y dale...

    Chop|18-03-2010 19:07

    No se puede dudar de la honradez de la Izca en la defensa del resto de pueblos en lucha del Estado español. Creo que simplemente este hombre se merece en su muerte el reconocimiento de lo que hizo bien, que fue mucho. Equivocaciones tambien tuvo pero no es el momento. Somos pocos y mal avenidos, por eso es importante reconocer a quien supo levantar la voz aunque fuera un momento. Es dificil  mover ficha en un Sistema que cierra todas las puertas y él lo hizo a través de la voz de sus personajes. Bien por Izca.

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