Lo ha dicho Rodríguez Zapatero en el mitin del Palacio de Vistalegre, en Madrid. De manera contundente, como una idea fuerza, marcando el camino para salir de la crisis y construyendo un futuro, con menos vaivenes, mas sostenible. Comparto plenamente esa afirmación que está en la línea de pensamiento de muchos militantes del Partido Socialista. De manera beligerante, en su día, contra las nucleares y a favor, ahora, de los postulados opuestos al modelo energético petrolífero, por contaminante y no sostenible.
A partir de ahí la exigencia que se debe derivar de ese posicionamiento, aquí en Extremadura, es la liquidación del discurso que sostiene una refinería de petróleo y varias centrales térmicas de ciclo combinado, aquí tierra adentro (¿?). Y es al Presidente de Extremadura, Fernández Vara, como cabeza del ejecutivo regional y líder de los socialistas extremeños, a quien corresponde dirigir el desenganche de semejante, y nunca bien explicado, despropósito.
No hay otro camino, en coherencia con el rigor intelectual y la intención practica, del discurso de Zapatero, que es público y no reducido a conclaves restringidos entre poder y finanzas. Cabria pensar que ese discurso no va con Extremadura, que se quisiera pasar de puntillas sobre la exigencia marcada o que se tachara de simplista. La respuesta es muy sencilla: El simplismo es la característica de las ideas fuerza. En este caso, además, afirma el camino que ya ha señalado la Agencia Norteamericana de Medio ambiente, cuando culpa a las emisiones de CO2 como causa del calentamiento global e incidencias graves para la salud. Aquí, el Parlamento de Madrid se ha opuesto, por acuerdo de todos sus grupos, incluido el Socialista, a que en esa Comunidad Autónoma (que produce el 0´1 % de la electricidad de España, pero consume el 15%) se instalen centrales térmicas que no utilicen combustibles renovables.
No hay más trayecto que el señalado en el acto político de Vista Alegre. Y su resultante, la misma que posibilitó la liquidación de Valdecaballeros sin que nada se resquebrajara. Según el calibrado mensaje de Rodríguez Zapatero en Extremadura no deben construirse ni refinería, ni centrales térmicas. Nadie le ha exigido ese tributo, por la misma razón que no se obliga a Madrid a solventar su déficit eléctrico. ¿O acaso Extremadura es una vulgar colonia para beneficio de otros?
Rodríguez Zapatero, en su propuesta, abarca la dimensión del Estado y no señalada territorios contaminables. Ni que hasta aquí haya que traer crudo por una tubería, porque eso no responde a intereses generales en un Estado solidario. Es solo una aberración. ¿Que aporta esa descabellada estrategia al conjunto? Algunos, sin embargo, podrían haber asignado a Extremadura ese papel soporte de actividades rechazadas en otros territorios, en favor de intereses privados, aprovechando los resortes del poder o la débil respuesta de una sociedad resignada y silenciosa. O susurrando, en círculos reducidos, la resultante fiscal como única salida de futuro. ¿Para sumar un PIB, mal redistribuido, sobre una sociedad subsidiada? ¿Ese seria el modelo al que se sacrificaría el porvenir?
Muy claro ha sido el mensaje del líder socialista, especialmente ahora, cuando ya se habla abiertamente del despilfarro que suponen los grandes complejos de producción energética y se aboga por otras formulas de generación - eficiencia. Ha expresado, también, Rodríguez Zapatero que en la innovación se asienta gran parte del futuro. Ese es el camino. Aquí también, pero sin refinería, ni térmicas. Con recursos endógenos más que sobrados. Porque muchos creemos que el socialismo democrático es consustancial con la defensa de la sostenibilidad y el futuro del planeta. Y la garantía para promover la inteligencia, la investigación y el bienestar. Con la redistribución de los recursos y la solidaridad democrática. Esos conceptos son los que deben impulsar los discursos progresistas. Porque son posibles e inspiran un nuevo horizonte de confianza. En Extremadura también. Sin refinería, ni térmicas. Es lo que debemos deducir del discurso de Rodríguez Zapatero. Es el único discurso posible para mañana.
Antonio Vélez fue alcalde de Mérida.
Artículo publicado en Extremadura al Día el 11 de mayo de 2009
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