Cuando los medias que escenifican la “historia oficial” de la monarquía constitucional no cejan en su empeño en presentar el 23-F como la noche del Rey, pienso yo que no estará de más contar cuatro cosas sobre como la vivimos los que mas teníamos que temer. 
"La nueva España nacía prudente, mediadora; nacía como Franco moría, a pasos posiblemente imperceptibles. Como sí hubiese que vigilar para no despertar a alguien, a alguien no claramente definido pero amenazador, más que un grupo o un hombre, una especie de cosa que, de resucitar, lo convertiría todo en sangre y catástrofe."
(Rossana Rossanda, Un viaje inútil, p. 150)
Las anotaciones a lo largo de febrero no dejan constancia de nada significativo, incluyendo una intervención muy trabajada por las lecturas en otro acto de solidaridad con El Salvador, o la preparación de un largo artículo sobre el significado del XX Congreso del PCUS durante el cual se dio a conocer el célebre Informe Jruschev con destino a Historia y Vida, y que de manera fragmentaria sirvieron para montar un "collage" en el "Brusi", a cuya redacción llamé alrededor de las 17h., del día 23 para preguntar que pasaba con ellos. Tenían que ocurrir alguna cosa en la redacción ya que me tuvieron un buen rato en el aparato, hasta que, Jaume,  mi contacto en Internacional, cogió el auricular y sin esperar mi pregunta, me gritó: "Oye, ¿no sabes lo que está pasando?. !La Guardia Civil ha ocupado el parlamento…¡".
No tuvo que decirme más, antes de colgar ya tenía en la mano un viejo transistor de papá, y la caja tonta a punto. Pendientes de ambos aparatos permanecí durante varias horas, intentado descifrar que era lo que aquellos energúmenos, militares por supuesto, tenían detrás para atreverse a tratar a los diputados como si fuesen delincuentes comunes. Aquello no podía formar parte de un único escenario, y la cábala era hasta donde llegaban sus apoyos.  Indudablemente tenía que formar parte de un plan mucho más amplio, no en vano, las noticias y los rumores sobre movimientos golpistas nos venían acompañando desde la legalización del PCE, que desde entonces se convirtió en la prudencia hecha partido. Durante horas nadie decía nada sobre que papel jugaba en todo aquello su majestad, el "chico" ahora ya que a nadie se le ocurría que el ejército como cumpliera con su deber constitucional. Con todo lo que tenía archivado en la memoria, hubo un momento para recordar lo ocurrido cuando el golpe de los coroneles, un episodio que le costó las mieles de la corona a su cuñado Constantino,  también hubo una instantánea para la mamá de éste, Federica,  en una foto en la que la vestía la camisa parda con un cierto aire a lo Pilar Primo de Rivera. El hecho de que a Constantino le hubiera salido el tiro por la culata permitía pensar que éste no tropezaría en la primera piedra. A lo largo de las conversaciones a lo largo de toda la noche también hubieron momentos para pensar en el "amigo americano", sobre todo porque aún chorreaba sangre del golpe militar en Turquía, el último golpe militar en Europa y que Reagan era un fascista posibilista, alguien que trataba de aplicar el "talón de hierro" en nombre de la democracia.
Estaba allí en casa, inmovilizado, sin más posibilidad de acción inmediata que la que podía brindar la Liga. Hacía lo que creía que tenía que hacer. Mi primera llamada fue por lo tanto la organizativa. Me atendió "Melan", y me indicó que no me moviera de casa para estar en disposición, al poco comenzaron las llamadas y los comentarios, amigos que me preguntaban sobre qué pasaba, qué haría el rey, si habría huelga o no, o bien que demonios opinaba de todo aquello, de lo de Valencia, de lo que se decía que ocurría en los cuartales de tal o cual ciudad. Antes de la hora prevista servidor ya estaba en el local de la Liga, no sé si me tocó tomar parte en la redacción de una primera octavilla que estaría a disposición de madrugada para distribuir por el cordón industrial.
La consigna era que nos distribuyéramos por nuestros sindicatos y organizaciones, proponer la huelga general como respuesta, abogar por las convocatorias y las movilizaciones, pero también andar con cuidado, nadie sabía lo que podía pasar. Recuerdo vivamente a José Borrás pletórico de ira y energía, gritando a los que andaban perdidos últimamente, y recalcando vehementemente que se trataba de no dar ni un paso atrás, porque, con todos los que se han dado el precipicio debía quedar ya muy cerca. Aunque no me queda la foto, por lo general, los demás, desfilaban más pausadamente, comentando tal o cual actividad o posibilidad, no éramos pocos pero tampoco demasiado en aquel extenso e inquieto segundo piso de la calle Trafalgar cuya entrada aquella noche parecía ser la de la puerta de la calle por el remolino de militantes con muy mala leche que allí se movía y discutía con una vehemencia que contrastaba con el silencio de las calles.
La cuestión inmediata era evidente, el problema era parar el golpe a cualquier precio,  y una de las medidas más obvia era proclamar una huelga general, demostrar que el pueblo no iba a permanecer al margen, que iba a defender lo que había conquistado contra el franquismo,  pero esta alternativa, planteada tímidamente desde las cúpulas de Comisiones Obreras fue obviamente desaconsejada por los señores que ya no lo habían hecho ni cuando la matanza de Atocha, y cuando le preguntaron a los servidores del Estado, estos respondieron como era natural, que algo así podía ser interpretado por el ejército como una "provocación". Servidor al menos no tenía dudas que, si por esta gente fuese, todavía entonces estaríamos escribiendo cartas de ruegos a la ONU o al Vaticano, para que intercedieran a favor de las libertades en España. Con esta lógica conservadora, que, sin ir más lejos, fue la que se utilizó para tratar de detener la maquinaria que asesinó a Puig Antich, nadie se habría movilizado años atrás contra el franquismo, en aquellos años negros en el que los desfiles de Tejeros llenaban la Castellana de tropas y gentío patrio, cuando las amenazas contra los enemigos de fuera y dentro aparecían inscritas en las portadas de diarios "liberales reprimidos" como el ABC. 
Cuando andaba todavía en casa, atareado, llamando aquí y allá, tomando notas, etc, aparecieron mis padres quienes al parecer no habían tenido suficiente con las llamadas de teléfono. Seguramente cuando tuvieron lugar dichas llamadas todavía no se habían hecho cargo de lo que realmente estaba ocurriendo, y no habían tenido tiempo de pensar en las consecuencias, sobre todo, para quien más les importaba yo, que era el único de la familia que andaba "metío en todo el sarao". Debían de ser las veintidós, una hora inhabitual, pero aquella noche no tenían no sueño, y desde luego no pensaban pegar ojo. Era más que evidente que estaban estremecidos por unos recuerdos que durante muchos años habían tratado de olvidar. A mamá aquellas jornadas de julio en La Puebla le cogió en el campo, además no debía de tener más de catorce o quince años, pero papá que tenía tres más, y era portador de unos recuerdos mucho más precisos, más vinculantes. No sé si fue aquella noche o tiempo después que él mismo me confesó que en vísperas de todo aquello había dado sus primeros pasos para ingresar en las juventudes, decía que comunistas pero por lo que pude averiguar después, las únicas que funcionaban en el lugar eran las socialistas, o quizás ya ambas se confundían.
El día que llegaron a La Puebla los escuadrones de la muerte, el abuelo los metió a todo en su casa de la calle Sevilla (luego general Mola), y de allí no se movieron durante al menos una semana. Desde la oscuridad de la casa cerrada a cal y canto, papá que acababa de estrenar pantalones largos sintió los gritos y los lamentos de las víctimas, y también las voces de los criminales, algunos de los cuales, serían después los encargados del orden público. Cuando volvió a poner los pies en las calles pudo enterarse que muchos de sus amigos habían desaparecidos, y que a algunos los habían "matado como a perros, pero pronto aprendió a no preguntar por ellos. Inmediatamente después, lo obligaron a hacer la guerra "con estos", que le pusieron ropa militar y un fusil en las manos. Desde entonces, papá nunca más levantó la cabeza, a lo máximo una vez, fue cuando el "amo" de la fábrica de aceite donde trabajaba, le preguntó qué le parecía Rusia, papá lleno de aceite y perchina hasta los ojos, respondió: "Seguro que peor que aquí no es", una osadía que no le costó el despido gracias a los buenos oficios del abuelo.
Los papás tenían pues la lección aprendida, "esta gente era capaz de cualquier cosa", papá, en su papel de portavoz, me repetía que ya sabían que yo era un insensato, por lo tanto me pedían que no saliera de casa hasta que todo hubiera pasado, que en adelante tuviera más cuidado, etc. Se fueron temerosos, justo para coger el último metro ya que mi ofrecimiento de llamar un taxi les pareció "demasiado caro". Poco después sonaba nuevamente el teléfono,  habían llegado bien, y volvieron a advertirme sobre "haber que hacía".   
Más tarde regresé al local, y desde allí marché directo a una reunión de entidades ciudadanas y políticas de L´Hospitalet para hablar en nombre de la Liga que, localmente, a pesar de las numerosas deserciones, todavía permanecía coleando, y busqué mis cómplices, todos ya conocidos, en el ala dura reconocida en unas luchas cuyos ecos todavía eran recientes para tratar de sacar alguna resolución activa, sacar una carta abierta o algo así orientada hacia la ciudadanía en defensa de las libertades y de los derechos sociales A continuación me encontré durante largas horas haciendo guardia en la sala de la Casa Consistorial cuyo balcón a plaza mayor, charlando con la misma gente  de la reunión anterior, y argumentando en la misma dirección, insistiendo locuazmente que había que redactar una proclama para informar y animar al pueblo, una iniciativa que ya estaba en otras manos. Esto no fue problema, los partidos gobernantes (PSC-PSUC), ya lo habían previsto, pero en su línea de "no provocación". A la hora de discutir, los representantes del gobierno municipal  lo tenían claro. Nos esperaban con las ideas claras, y argüían en un planteamiento de o lo tomas o lo dejas que nuestra fórmula de defensa de las libertades y de los derechos sociales, estaban perfectamente representada en una Constitución contra la cual, dados algunos de sus contenidos, una parte de los presentes habíamos hecho campaña por el "No". 
Sin embargo, el momento sirvió para dejar constancia que ya no quedaban márgenes para aquellas lejanas controversias cuerpo a cuerpo con psuqeros y socialistas, y tutti cuantis. Recuerdo que en uno de ellas, mi firme intervención contra el papel que se le otorgaba a aquel ejército, dio lugar a un pequeño escándalo, provocado a grito descompuesto por un azorado y relativamente joven militante socialista que comenzó a gritar fuera de sí, que lo que yo estaba haciendo era provocarlos para que dieran un golpe. Seguramente mis respuestas no le convencieron. Cuando pregunte "¿qué pasa, es que si dan un golpe, tendremos nosotros la culpa?".  El chico, ya más sosegado, respondió que más daba quien tenía la culpa, un argumento que en aquel momento me trajo a la mente los lúcidos comentarios del zapatero de Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender, que comentando el Alzamiento, "Que más dá si la piedra da contra el cantero o que el cántaro dé contra piedra. Es el cántaro el que siempre se rompe". Estaba claro que el pueblo no quería hacer de cántaro.
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#4.- marxismo y solidaridad
18-02-2009 23:36
Para cualquiera que estuviera al corriente del marxismo leninismo y su aplicación materialista-dialectica en aquellas fechas, no le fué dificil percatarse del fondo propagandístico monarquico que destilaba el "autogolpe"  del 23 F y de la "pataleta" parlamentaria  socialdemócrata contra el gobieno Calvo Sotelo  que "elevaría" a categoria de democracia monarquico-parlamentaria la pestilente dictadura heredada del dictador, al mismo tiempo que alzaba la popularidad del PsoE como recambio de los gobiernos UCD.
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#6.- Apestan...
19-02-2009 08:36
Apestan los estalinistas, ¡cómo les gustaría poder imponer su pensamiento único y ejecutar a todo el que no se sometiera, como antaño!
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#8.- Pepe
Paco de sevilla|19-02-2009 10:04
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#9
19-02-2009 10:06
Para Pepe: Tu mismo  te vistes y te ves hoy dia.
No nos cuentes mas batallas que de medallas todos tenemos la tira. Escribe tu novela de una puta vez para que la historia te haga justicia y vete.
Por cierto deja a la familia tranquila
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#10.- Pero esto que es..¿
Paco|19-02-2009 10:23
Memoria personal. ¿Para quien escribe Pepe.¿
Empezamos todos a contar nuestras batallas personales en kaos. Los sufrimientos de nuestras familias,.. lo claro que siempre lo vimos politicamente.¿
Resumenes vivenciales cuando todavia el oso esta por pelar. ¿
Lo dicho escribe tu novela y vete a donde quieres ir.
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#11.- Han censurado al uno y yo con estos pelos.
Paco|19-02-2009 10:27
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#12.- Mi comentario para P.G.A. (aquí cerquita) en
19-02-2009 10:35
www.kaosenlared.net/noticia/para-g-antes-salga-2-comentario-sobre-23-f
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#22
19-02-2009 15:57
Dispensa no se es marxista-leninista, se demuestra. Mark afirmó que él no era marxista.
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#23.- Ay, esas insufribles batallitas!!!
19-02-2009 18:01
Disculpad, pero he llegado un poco tarde a mi siempre querido espacio de comentarios sobre los artículillos de Don Pepe. Ya veo que han rodado cabezas a mansalva (11 de 22, 50 por ciento; y lo que les queda de vida al 9, 10, 11, 12, 20 y 21!!!).
Bien, bien, el característico paisaje de debate libre que se respira por donde Don Pepe va.
Hace unos días que se me llegó a acusar de gerontofobia por soltar unos chascarrillos sobre las fotos de antes/después que Don Pepe inserta de sí mismo en su presentación como colaborador y en el día de hoy. Ya comenté (para los que pudieron leerme antes del tijeretazo) que la única gerontofobia que tengo es contra la rancia ideología reaccionaria de Don Pepe, de la infiltración de la ideología burguesa entre el proletariado, del trotskismo en definitiva.
Pero visto este artículo, ¿no os huele a las batallitas del abuelito, que maldita sea lo que interesan a los que le rodean?
Un saludo, y larga vida a nuestros comentarios!
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#24.- El pensamiento único y las tijeras
19-02-2009 18:14
Por cierto, ¡acabo de fijarme en que en el encabezamiento pone (1)!
Compañeros, debo advertiros que aparecerá un 2, y quién sabe si un 3, 4, 5..... Duda no me cabe de que las energías las tiene.
Por cierto 6, eso del pensamiento único de los comunistas.... ¿no te parece que para tener los trotskistas un pensamiento "variado" lo de manejar la tijera se os da como dios?. Hombre, es cierto que lo de ejecutar aquí y ahora como que no lo haceis, pero miedo me daría veros con el poder en las manos.
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#25.- Seamos serios 1a Parte
Amalia|22-02-2009 10:00
A los “viejos militantes”  siempre se nos cae el animo a los pies al ver como de un acontecimiento que hemos vivido como “un remate al proceso de afianzamiento de los poderes institucionales de la transición que en el 23 F, utilizo el miedo a los símbolos del franquismo irrumpiendo en el senado como espantapájaros”, puede divagar en disputas ideológicas sin sentido y además partidarias y falsas.
Siendo los pájaros a espantar el pueblo entusiasta con su recién juguete, el proceso de democratización, y a lo que se llamaba los poderes fácticos, sin hablar del papel que jugaron en esta contienda sindicatos y partidos, los “representantes del pueblo”.
Siempre me he preguntado hacia quien iba dirigida la cosa, hacia nosotros o hacia las intríngulis del poder yo diría que a los segundos y que al rey lo pusieron al frente de esta jugada maestra cuyo objetivo era conservar poderes derechistas y franquistas dentro del gobierno “democrático”.
Nuestro querido Rey, o cuentas con nosotros o dejas de ser rey, y Juan Carlos I fue nuestro “salvador” y todos contentos.
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#26.- Seamos serios 2a parte y fin
Amalia|22-02-2009 10:07
¿Bueno y ahora que? Vamos a repetir la jugada a ver si cuela, fijaos, si utilizan los mismos artefactos es que siguen siendo los mismos (o parecidos) que en el 81, ¿o no?
El PSOE (el pueblo) con la legalidad (El rey) y el PP que se este quieto y no se pase, à formar filas. De lo contrario acordaos del 23F. Ya se sabe, lo de la “crisis”es cuando caen las cabezas pero sobretodo es cuando peligra el dinerazo.
Y entonces viene lo de ¡LA CRISIS, madre mía!¡Que viene el caimán, que viene el caimán…! Me meten miedo para que no rechiste.
Yo no tengo crisis, sigo con mi dinerito de siempre, y con la crisis de siempre, solo que me han robado con descaro y ahora pretenden encima despedirme del trabajo, auméntalo todo, y dejarme en bragas…A eso yo lo llamo un atraco. Si lo hago yo, me meten en la cárcel seguro
Seamos serios, en ese articulo que se merece nuestra atención por los datos que nos somete, en lugar de reflexionar acerca de lo que esto significa y anuncia para los luchadores que somos, va y solo os apetece hablar de comunistas trotskistas y otras hierbas.
Por los 70-80 sabéis eso de cuando luchábamos remontando sindicatos y partidos para una España democrática, de la que hoy disfrutamos, conocí a un viejo de la CNT- FAIque decía: “Bla, Bla, Bla, perdéis de vista lo esencial y así se pierden las batallas”.
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